De qué van las cosas - Jot Down Cultural Magazine

De qué van las cosas

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Imagen: Lucasfilm / Bad Robot / The Walt Disney Company.

Imagen: Lucasfilm / Bad Robot / The Walt Disney Company.

—Dame un beso.

—¿Por qué?

—Porque lo necesito.

No es el almíbar de una comedia romántica. Es la conversación de un padre, epítome de la masculinidad, con su hijo de cinco años. La rendición incondicional del macho perfecto ante el macho por venir. La dentellada en el corazón que Spielberg nos asestaba en Tiburón. Cuando no la esperábamos. En una sencilla mesa de una cocina cualquiera. Roy Schneider se despojaba de toda esa virilidad impertérrita con la que se enfrentaba al escualo para pedir cariño. Porque de eso iba toda la película. Del nuevo homo-pater al que la valentía no le bastaba. De la identidad del cazador que suelta el hacha y se calza las pantuflas de la ternura para estar en casa.

Lo supo ver J. J. Abrams que explicaba que esta aventura no era la de la sangre bajo las olas, sino la de las lágrimas del héroe que se pierde la infancia de su hijo. Del mismo modo que E.T. no es la historia de un extraterrestre que viene de visita con sus dedos incandescentes, sino la de un niño que se enfrenta al divorcio de sus padres. Ese Elliott que, como su amigo alienígena, buscaba en cierto modo volver a casa. Con la nostalgia herida de aquel chaval que surcaba el cielo en una bici voladora construirá Abrams al protagonista de Super 8: Joe, que no solo quiere rodar una película, también quiere recomponer los fotogramas de la vida fundida a negro tras la muerte de su madre.

Nada es lo que parece. Ni nos tocan las historias por lo evidente. Hay algo más que permanece escrito como el roce de una caricia, como el aroma recurrente de la magdalena de la infancia, algo sutil y profundo que sobrevive a la pirotecnia, al technicolor, a las críticas, a las alfombras rojas y a las nominaciones a los Óscar que luego nunca se ganan. «Me fascinan las explosiones», reconoce J. J. Pero más allá del fuego arrasando la pantalla, está el otro: una llama íntima que anima sus películas y que se nos queda bailando en la memoria.

«Puedo hacerlo. Puedo hacerlo». Lo repiten como una oración dos de los personajes de su nueva entrega de Star Wars. Y lo dicen en el momento sagrado en el que se sientan frente al panel del control del Halcón Milenario. Pero lo que escuchamos es el eco del propio Abrams alzando una plegaria al ponerse al mando de la trilogía venerada. Vuelve a volar la nave de Han Solo porque un director, que antes fue devoto, la levanta. Porque J. J. sabe que el combustible de esta fábula no está en los depósitos de esa chatarra destartalada, sino en el símbolo: en lo que de verdad nos cuenta. Que no es la decadencia del Imperio, ni la obstinación de los rebeldes, ni el contrabando intergaláctico, ni siquiera el amor entre una princesa iconoclasta y el mejor caradura de la historia.

Esta es una historia de padres e hijos. De hijos que se quedan y de padres que desaparecen. De huérfanos y de abandonados. Es la historia de aquel niño Luke preguntándose por el destino del valiente guerrero que se convirtió en Darth Vader. Es la crónica de una familia rota, de esas miserias cotidianas que todas las casas esconden. Elevadas a la enésima potencia planetaria.

Por eso no funcionaban los sith. Porque George Lucas había olvidado lo que antes nos había contado. Que no era solo cómo el mal corrompía la nobleza inocente de Anakin, sino cómo las familias hacen equilibrios sobre el borde del abismo para no desmoronarse. O para estallar liberando la energía formidable de un quásar. De la Estrella de la Muerte reventando en la pantalla. El hijo matando al padre. Apoteosis sideral de Freud por obra y gracia de Skywalker.

De eso iban las cosas. Eso es lo que J. J. Abrams quiere contarnos. Y lo hace, claro, venerando a sus padres cinematográficos: con travelings templados en desiertos herederos de David Lean, con el fogonazo dorado sobre el que vuelan unos cazas imperiales que podrían compartir plano con los helicópteros de Coppola, con esas pausas estratégicas que colocaba Billy Wilder para que al público le diera tiempo a reír entre broma y broma. Juega J. J. a dejar respirar los planos para que resuenen los aplausos sin pisar la siguiente palabra. Y los espectadores agradecen el guiño y lo ovacionan y vuelven a ser esos niños que leyeron por primera vez «hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…».

Esta es una película de padres e hijos, de niños y mayores, de generaciones que se dan la mano. Como lo hacen Han Solo y la joven montaraz llamada a despertar la leyenda de los jedis. Una cría solitaria que encuentra su destino donde solo J. J. podía dejarlo: en una caja.

Abrams nos hace cómplices de ese relevo. Nos arma caballeros de su bando antes incluso del primer plano, cuando nos pide silencio, cuando apela a que guardemos el secreto más codiciado de la galaxia. Y como premio a nuestros desvelos, nos regala el artefacto perfecto para que la pasión de los de antes se cruce con los nuevos ojos deslumbrados. A eso juega este niño grande: a que los que un día quisimos defender a la República Galáctica seamos los aprendices de Yoda de los que llegan ahora.

No había reto más complicado que el de J. J. Abrams: reconstruir el sueño colectivo, despertar la Fuerza, resucitar el primer asombro de los que aprendimos a amar el cine bajo la sombra del Halcón Milenario.

Y lo consigue. Porque siempre supo de qué iba esta historia. Dónde estaba la llama que se mantiene brillando en la pupila cuando la explosión se apaga. Un cuento tan viejo como el dolor del primer hijo que miró a su padre defraudado. Como el primer huérfano. Como el primer abandono. Como el primer llanto de quien pide un beso porque lo necesita y se encuentra con que no tiene nada.

Lo explicó Tolstói sin imaginar que su frase resonaría en las estrellas: «Todas las familias felices se parecen. Pero las infelices lo son cada una a su manera». J. J. ha ascendido a los cielos para contárnoslo. Para despertar, por fin, aquella Nueva Esperanza.

Imagen: Lucasfilm / Bad Robot / The Walt Disney Company.

Imagen: Lucasfilm / Bad Robot / The Walt Disney Company.

32 comentarios

  1. Aún a falta de ver la peli y de coincidir o no con la crítica, ya digo que el texto me ha parecido astronómico (para seguir con la temática espacial). Cuando se analiza el porqué por encima del cómo, ya sea en star wars o tiburón o jacuzzi al pasado, la cosa solo puede salir bien.

  2. Cielo estoy de acuerdo en todo lo que se de la primera trilogía.
    De lo que te quiero hablar de lo bueno y lo malo, de lo positivo y negativo, sin mas de lo ying yang del tema de la cajíta. Y se llama principio de incertidumbre por un lado nos deja con el picante de la curiosidad, pero la duda, hay la duda.
    Y si por pasar de república a imperio nos sale rana y todos rana.
    Por que vale esta bien en el currículum lo de jedi pero que haces le sacas la espada lasér del flexo o con el mechero. Que coño haces por que si se pone ha moverse cosas lo mismo le acojonas y te dice que eres un jedi de los negros.
    Luego por comentar algo es descorazonador que un padre pierda la infancia de su hijo por la lucha o noble ideal que sea, pero ya sabes igual si deja de hacer el pirata el tiburón le muerde y la catarsis es del tirón. Colectiva hasta para el tiburón.
    Que sepas que no es más que una opinión y por tanto relativa y sujeta a análisis, pero que conozcas que la pequeña luz individual y colectiva aún pequeña es mas fuerte que cualquier giga explosión.
    Que la fuerza te acompañe hermana.

  3. Homo sum, humani nihil a me alienum puto.

  4. Pingback: De qué van las cosas, por Marta Fernández | ¡Blog Blog!

  5. El gran problema de los tres primeros episodios es precisamente ese, que no saben transmitir que el paso de Anakyn al lado oscuro no es por odio, es por amor, por proteger a su mujer cuando no pudo proteger a su madre, por la desesperación de perderla.
    Por eso puede redimirse, un sith no podría. Creo que JJ lo hubiera entendido.

  6. ¿ Soy el único al que no le interesan lo más mínimo todo esto de la guerrra de las galaxias ?

  7. anoche la vi,digna sucesora de la saga,no contare mas.vedla.

  8. El elenco nuevo es un acierto redondo. Quien le siga la posta a J.J. Abrams, va a tener un duro trabajo. La barra está alta.

  9. Kylo es el hijo de Endor y Yoda es el hijo de Yoplait

  10. Coincido en que el listón estaba alto. Altisimo con la primera trilogia. Lo que hizo luego Lucas no tiene nombre. Desde luego para mi no pertenecen a la saga.

    Acabo de verla y todavía me tiembla el cuerpo. Ni un comentario. Si sois seguidores de la trilogía original no os la podeis perder… Vuelta a las raíces del tema.

    Solo espero que J.J., Kasdan y Williams se mantengan en la 8 y la 9 ( la 5 y la 6 para mi)

  11. Muy buenos días.
    Estoy bastante de acuerdo con la reseña.
    En mi opinión, la película está casi a la misma altura que la trilogía inicial y muy por encima de las precuelas.
    Por si alguien quiere saber por qué digo esto, os dejo más argumentos en http://javicrespo.blogspot.com/2015/12/star-wars-el-despertar-de-la-fuerza-el.html
    Muy buen sábado a todos.

  12. Fantástica reflexión. Es hermoso que algo tan aparentemente elemental como ‘La guerra de las galaxias’ dé para tantos análisis: desde dentro, desde fuera, desde la mirada adulta, desde la infancia, desde el Lado oscuro o desde la Luz.

    En everettmag.com hemos publicado recientemente una crítica y un análisis en esta línea, por si alguien está interesado. ¡Un saludo!

  13. Me encantó… fue como volver a mi infancia, la música, los escenarios… las personas. Ese deseo de ser una jedi, o de ser una piloto de la ahora resistencia. De salir al espacio en una nave como el Halcón Milenario… sí, por fin tenemos Star Wars y los nuevos personajes se quedarán en las memorias de los niños de ahora así como Luke, Han y Leia se quedaron en los corazones de los que fuimos niñitos cuando vimos el episodio IV por primera vez…
    Y esta vez con diversidad.

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  17. Me decepcioné al verla, sobre todo al darme cuenta de que me he hecho mayor para disfrutar de una película así. Not my tempo!

  18. Hoy la voy a ver, y, desafortunadamente, me han pinchado lo principal. Ahora toca ver si esta realidad paralela al universo expandido canónico nos atrapa.

  19. Me esperaba una historia algo más original, parece que para ser fiel al espíritu de los episodios IV y V tengas que hacer un calco del guión….

  20. A mi no me gustó.

    Me esperaba que contarian una nueva historia y me encontré con un calco del episodio 4. Solo la salva la nostalgia que sientes al volver a ver a Han Solo y compañía.

    Una peli, única y exclusivamente echa para hacer caja.

  21. Tengo que decir que no fui al cine con grandes pretensiones, pero salí muy decepcionado. Para mi esta película es un despropósito de principio a fin:

    1. Que un soldado imperial (Finn) piense en desertar simplemente porque hacer su trabajo “no es el modo de hacer las cosas bien” no es creíble en absoluto. Que para colmo se pueda enfrentar a Kylo Ren, una copia barata de un Lord Sith que a veces sabe usar la fuerza perfectamente pero a veces no sabe levantar un sable láser tirado en el suelo es absurdo.

    2. Que, Kylo Ren, el aprendiz de Lord Sith –más bien en este caso un Lord Shit– asesine a Han Solo, su padre, como si fuese una escena sacada de un culebrón, es de risa.

    3. Que la chica protagonista descubra por su cuenta que es una jedi –toma ya, sin entrenamiento– y se pueda enfrentar a Kylo Ren y que pueda prácticamente vencerle, pero en el último momento queden separados por una grieta que se forma de golpe es un cachondeo.

    4. Esta nueva versión de la estrella de la muerte, convertida ahora en planeta y seis veces mayor, ha sido más fácil de destruir que la propia estrella de la muerte. Sin comentarios.

    5. Que Luke Skywalker aparezca sólo al final de la película, no diga media palabra, y no se haya enterado de nada, es ridículo.

    6. El papel de la princesa Leia, ridículo.

    7. El hilo argumental en general es una copia del episodio 4 con cuatro chorradas añadidas más la inclusión de Han Solo, Leia, Chewbacca como “colorantes”. Los personajes en general son planos, especialmente la resistencia, que tras un montón de años, sigue usando los X-wings como si hubiese transcurrido el tiempo para unos, pero no para otros.

    8. Las casualidades son una burla: Han Solo y Chewbacca se encuentran el Halcón Milenario por casualidad. Más aún que Rey sea “rescatada” por Chewbacca a bordo del Halcón Milenario por casualidad justo antes de que el planeta entero estalle. Que R2D2 no despertase de su letargo justo hasta el final, es otra casualidad que no tiene sentido.

    9. Que Kylo Ren lleve máscara porque le da la gana es completamente ridículo. Darth Vader la llevaba por “motivos de salud” pero Kylo Ren la llevaba por gusto… absurdo.

    En general, el episodio 7 deja a las precuelas como obras maestras. Los trailers del episodio 7 tienen más fuerza que la película, lo cual es de pena.

    Los errores o incongruencias que menciono se refieren a los hechos más importantes que ocurren en la mencionada película. Se centran en los personajes principales –ni siquiera en secundarios– y en el hilo argumental principal de la historia. Si no me equivoco, ha sido una película con 200 millones de dólares de presupuesto, de forma que si no pueden contratar a un guionista con un mínimo de rigor, que se dediquen a otra cosa. No soy fan de Starwars pero me gustan bastante las películas y puedo aceptar pequeñas incongruencias en la historia, pero esta película carece de coherencia interna.

    • TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO …y yo si soy fan de la saga, ojo, fan que no “friki”, es decir ni colecciono sables de luz ni ando por casa con una máscara de Vader pero vi la saga “original” cuando era pequeño y eso, obvimente, marca.

      A lo mencionado por ti, se pueden añadir algunas cosas más. ¿de donde sale la espada de Luke?, no se la cortó Vader junto a su mano en el Retorno del Jedi???? Salen Xwing pero van a atacar un planeta y no hay ni un solo Y-Wing que se supone es el bombardero …

      Hay rumores de que a Lucas no le gustó la película. Dichos rumores han sido desmentidos, lo cual significa que son ciertos.

      Es lo que pasa cuando vendes a tu hijo por dinero, que luego llegan los remordimientos de conciencia. Sin duda un acierto contratar a JJ, un especialista en “machacar” plano a plano, películas ochenteras, pero lógicamente si ninguna originalidad. Si a esa copia, plano por plano le añades un guion que es la misma historia ….el resultado es un producto que lo único que busca es “enganchar” a los críos actules.

      Una pena, se han cargado una saga.

  22. Pingback: Star Wars: La devoción que amenza | Vulgaris Limensis

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