SMiLE: la sonrisa frustrada de los sesenta - Jot Down Cultural Magazine

SMiLE: la sonrisa frustrada de los sesenta

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The Beach Boys: Dennis Wilson, Dave Marks, Carl Wilson, Brian Wilson y Mike Love en 1966. Foto Cordon.

El 6 de mayo se cumplieron cincuenta años desde que la banda californiana The Beach Boys anunció la cancelación de SMiLE, el disco con el que la agrupación buscaba situarse un paso por delante de The Beatles en la carrera por hacer el elepé más innovador de la época. Dicho trabajo es hasta ahora recordado porque, de haberse publicado en su momento, pudo cambiar la historia de la música popular.

El 17 de febrero de 1966, The Beach Boys iniciaron las grabaciones de la canción que se convertiría en la más emblemática de su historia, «Good Vibrations». El tema fue pensado en un inicio para formar parte del disco más ambicioso del grupo hasta ese entonces, Pet Sounds. Sin embargo, meses después fue finalmente descartado por el líder de la agrupación, Brian Wilson. ¿La razón? Decidió que formaría parte de un proyecto aún mayor, SMiLE.

Este nuevo trabajo pretendía llevar al límite las excentricidades cometidas durante la creación de «Good Vibrations». Algo que parecía sumamente arriesgado, si se toma en cuenta que solo para grabar dicha canción los Beach Boys habían gastado la astronómica cifra de cincuenta mil dólares (el mayor presupuesto usado hasta esa fecha para un single). Cantidad a la que llegaron después de grabar en cinco estudios distintos y tras contratar a los veintiséis músicos profesionales que tocaron los más de diecisiete instrumentos diferentes utilizados para la pieza musical. En definitiva, SMiLE sería la más grande inversión de una banda que para ese entonces ya buscaba ser la mejor del mundo.

El contexto: The Beach Boys vs. The Beatles

Antes de continuar con la puesta en marcha del proyecto SMiLE es necesario fijar el contexto sobre el que se levantó su mito y por el cual se lo considera crucial en la historia de la música popular.

Hasta 1965, The Beach Boys era una de las bandas más conocidas de Estados Unidos. Su fama se había gestado gracias a éxitos comerciales basados en tópicos que supieron aprovechar bien: surf, mujeres y carros. Su conocido surf rock estaba bien representado en canciones como «Surfin USA», «California Girls» o «I Get Around».

Sin embargo, entre 1965 y 1967 el grupo experimentó un cambio radical de dirección. Esto es debido a que el mayor de los hermanos Wilson, Brian, se propuso reinventar la imagen de la agrupación. Para ello, tomaría como referentes al productor musical Phil Spector, famoso por desarrollar la innovadora técnica de grabación llamada «muro de sonido», y a la banda británica The Beatles, la más popular del mundo en ese entonces y conocida por haber desatado la llamada «invasión británica» cuando aterrizaron en Estados Unidos en 1964.

Los liderados por John Lennon y Paul McCartney estaban experimentando una evolución musical notable desde su primera visita a Estados Unidos. El crecimiento del grupo fue evidente cuando publicaron el disco Rubber Soul, en 1965. En él, llamó la atención el uso de algunos instrumentos no habituales en el pop-rock, la complejidad de las letras (fruto de la influencia del cantautor estadounidense Bob Dylan) y la coherencia entre todos los temas del álbum. El trabajo se convirtió rápidamente en el número uno en Norteamérica e Inglaterra.

Dicho elepé motivó a Wilson. Su reto fue hacer un disco aún mejor: con un sonido que estaría basado en las técnicas de grabación de Spector (para lo cual usaría instrumentación de música clásica) y con letras de corte más íntimo (alejadas de las temáticas del surf rock).

El resultado de la aventura fue el elepé Pet Sounds, publicado el 16 de mayo de 1966. Dicho trabajo no tuvo un buen recibimiento en Estados Unidos, pero sí en Inglaterra, donde llegó al segundo lugar de las listas musicales. Más allá de la recepción por parte del público, el álbum sirvió para que la crítica especializada y los músicos de vanguardia voltearan a mirar detenidamente a la banda californiana y, sobre todo, a su líder, Brian Wilson.

El llamativo pop barroco con matices psicodélicos del disco deslumbró a propios y extraños. A partir de entonces, Wilson empezó a ser considerado como uno de los innovadores del pop-rock de la época. Incluso, años más tarde, la revista Rolling Stone situó al elepé en el segundo lugar de su lista de «Los quinientos mejores álbumes de todos los tiempos».

Poco tiempo después de la publicación del nuevo trabajo de los californianos, el 5 de agosto de ese año, The Beatles publicaron el LP Revolver, que les reportó otro número uno en Estados Unidos e Inglaterra. A partir de esa fecha, los británicos empezaron a idear su siguiente disco (que sería el famoso Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band). Esta vez, ya tomando como referencia los avances propuestos por Wilson en Pet Sounds. Hecho que el propio Paul McCartney confirmó después de algunos años: «Pet Sounds fue mi inspiración para hacer Sgt. Pepper’s. Cuando lo escuché, dije “Oh, Dios, este es el mejor elepé de todos los tiempos. ¿Qué vamos a hacer ahora?”. Se lo puse a John [Lennon] tantísimas veces que era imposible que escapara de su influencia».

La repercusión del cambio de ruta propuesto por Brian Wilson había alcanzado a los mismos Beatles, quienes ya veían a los de California como los rivales directos en la lucha por hacer el álbum más innovador de la música popular.

«Good Vibrations» y el origen de SMiLE

Actuación para el especial Good Vibrations from Central Park, 1971. Foto: ABC Television (DP).

Ahora, explicado el contexto, resulta evidente que el alto coste de la grabación del tema «Good Vibrations» estaba justificado por el deseo de Wilson de desarrollar grabaciones cada vez más complejas. Para ello, según Darian Sahanaja, uno de los artistas más cercanos a Wilson, «puso muchos músicos juntos y trabajó variaciones de un mismo riff o fragmento melódico. Realizó una especie de “grabación modular”. Hizo veintiocho variaciones en el verso y treinta y siete en el coro. Después, seleccionó las mejores pistas e hizo una sola. Como el proceso fue un éxito, decidió hacer un álbum entero de la misma manera».

Ese álbum fue SMiLE. Con el disco, Wilson buscaba marcar distancias respecto a lo hecho por sus entonces referentes y rivales, The Beatles: «Rubber Soul me retó a hacer algo similar. Despertó en mí el deseo de realizar Pet Sounds… con SMiLE, en cambio, no era nada como lo de los Beatles. No era solo música pop, era algo más avanzado», declaró años después a la revista estadounidense Paste.

La idea de Wilson tomó mucho más impulso después de la publicación del single «Good Vibrations». El tema fue lanzado el 10 de octubre de 1966 como un adelanto de lo que sería el nuevo álbum en el que la banda venía trabajando desde hacía meses atrás. Inmediatamente, se convirtió en un éxito rotundo: se vendieron cuatrocientas mil copias en los primeros cuatro días, según la Recording Industry Association of America (RIAA), y alcanzó el puesto número uno en las listas de Estados Unidos e Inglaterra.

Para ese entonces la banda había acordado ya con la disquera, Capital Records, que el trabajo vería la luz el 15 de enero de 1967. Es así como las expectativas del público, de la prensa y del propio Wilson empezaron a crecer rápidamente. La revista estadounidense Hit Parader incluso llegó a decir que «SMiLE convertirá a los Beach Boys en los más grandes del mundo. Ocuparán el lugar que los Beatles dejarán».

SMiLE sería el proyecto más importante de la música popular hasta la fecha y para sacarlo adelante Wilson desarrolló un concepto claro de lo que sería el sonido del álbum: «Quería que se oyera como si todo fuera una sola cosa. Deseaba que las composiciones fluyeran entre sí. La música de Bach hacía eso. Él usaba acordes y formas simples, pero obtenía resultados complejos. Eso es lo que yo trataba de hacer».

Desde las grabaciones de «Good Vibrations», Wilson ya tenía definido cómo sería el sonido del nuevo álbum. Sin embargo, al principio aún no tuvo claro lo que sería la lírica del resto del elepé. Es por ello que convocó a Van Dyke Parks, un conocido compositor que había ganado relevancia en la escena musical californiana de aquel entonces por sus colaboraciones con músicos como Sonny & Cher y Paul Revere & the Raiders.

Con Parks, Wilson tenía cubierta también la parte lírica de SMiLE. Es así que, mientras el resto del grupo realizaba una gira por Europa, la dupla Wilson-Parks definió el concepto de las letras del álbum y empezó la composición inicial de los temas que acompañarían a «Good Vibrations». Según Parks, ambos decidieron que el eje central del disco sería la cultura estadounidense. «Todo el mundo estaba obsesionado con lo británico. Nosotros, en cambio, decidimos explorar el argot norteamericano. Usaríamos Estados Unidos como temática central», declaró al diario The Guardian en 1999. Canciones como «Heroes and Villains» o «Roll Plymouth Rock» reflejaron la idea de los compositores.

Las caóticas grabaciones de SMiLE

Fue entonces cuando Wilson y Parks emprendieron las grabaciones del nuevo álbum. En principio solo con los músicos de sesión contratados y después con la banda completa. El 3 de agosto de 1966 empezaron a grabar el tema «Wind Chimes». Al inicio, las sesiones transcurrieron con normalidad. Sin embargo, con el paso de los días se volvieron sumamente complejas y tormentosas. Eso debido, en cierto modo, a la mezcla de excesiva ambición y abuso de drogas por parte de Wilson. Durante el tiempo de grabación, el periodista musical Jules Siegel tuvo acceso a las sesiones de estudio y pudo registrar algunos de los episodios más surreales del proceso para la revista estadounidense Cheetah.

Por ejemplo, cuando Wilson destruyó repentinamente las cintas del tema «The Elements: Fire». «Primero, exigió que todos los presentes en el estudio usaran cascos de bombero durante las sesiones. Días después, cuando la grabación se completó, un edificio cercano al estudio se incendió y, según Brian, había un número inusualmente alto de incendios en la ciudad por esos días. Así que, temiendo que su música pudiera convertirse en una que poseyera una especie de poder generador de incendios, destruyó la grabación maestra», relata Siegel.

Otro de los extraños episodios presenciados por el periodista ocurrió cuando Wilson decidió cancelar de forma abrupta una grabación: «Las sesiones empezaron a ser anuladas una tras otra. Una noche, un estudio lleno de violinistas esperaba que Brian decidiera si las vibraciones del lugar eran amistosas u hostiles. La respuesta fue “hostil” y la sesión fue cancelada a un coste de tres mil dólares».

Hechos como esos ocasionaron que el disco no se llegase a publicar el 15 de enero y tuviera que ser postergado en reiteradas ocasiones.

Las razones de la cancelación de SMiLE

Brian Wilson, 1976. Foto: Brother Records (DP).

Tantos excesos y despilfarro de dinero no podían tener buen fin. El 6 de mayo de 1967, tras meses de intentos infructuosos por finalizar el elepé, la banda comunicó a los medios que el proyecto SMiLE no saldría a la luz, pese a que las grabaciones se llegaron a avanzar en un ochenta o noventa por ciento. Ni siquiera el hecho de que la disquera Capitol Records había imprimido ya 419.000 carátulas del disco hizo que la agrupación cambiase de opinión. Wilson había colapsado y no podía seguir con las sesiones.

Los episodios narrados por Siegel dejan en evidencia uno de los principales problemas que tuvo Brian Wilson para finalizar la obra: él mismo. Tiempo atrás, había comenzado a experimentar con LSD. El abuso de dicha sustancia empezó a afectar a su mente poco a poco. Lamentablemente, las principales consecuencias del abuso de drogas se mostraron justo en el momento menos apropiado, cuando trataba de crear su obra maestra.

Años después, el propio Wilson reconoció, en una entrevista para la revista Paste, lo mucho que le afectó el uso excesivo de sustancias alucinógenas durante las sesiones de SMiLE: «Debido a que usaba drogas, no podía concentrarme. Y esta música requiere mucha concentración».

Pero las paranoias de Wilson no fueron las únicas causantes del fracaso del proyecto. Según el propio músico, otro de los principales factores fue el rechazo de Mike Love, su compañero de banda: «A Mike no le gustaba SMiLE para nada. Lo odiaba. Creía que era demasiado experimental». Durante el tiempo de grabación, según Siegel, Love influyó de forma negativa en la percepción que tenían los otros miembros del grupo acerca del trabajo. Incluso, desde el punto de vista de Parks, su propia renuncia al proyecto en marzo de 1967 se debió a que Love criticó constantemente las letras de las canciones que él había escrito.

El final del proyecto y el inicio de la leyenda

Todo estaba consumado. El abrupto final del proyecto SMiLE, a inicios de mayo de 1967, dejó el camino libre para que los Beatles publicaran por todo lo alto el álbum en el que venían trabajando desde diciembre de 1966. Es así que el 1 de junio de 1967 el mundo recibió con gusto el que se convertiría en el disco, tal vez, más importante de todos los tiempos: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Asimismo, ese año se publicaron otros trabajos que, como el Sgt. Pepper’s, también fueron vitales para la explosión de popularidad que experimentó el rock psicodélico a finales de los sesenta. Algunos de ellos fueron el Are You Experienced?, de The Jimi Hendrix Experience; el Surrealistic Pillow, de Jefferson Airplane; el The Piper at the Gates of Dawn, de Pink Floyd; el disco homónimo de The Doors y el Disraeli Gears, de Cream.

Sin embargo, la historia de «SMiLE» no había llegado a su fin. A partir de su no publicación oficial, se empezó a crear el mito alrededor del disco que prometía ser la obra maestra de The Beach Boys. La curiosidad de los fanáticos por el material que se grabó entre 1966 y 1967 ha estado latente desde entonces.

Producto de ello han sido famosas las ediciones no autorizadas (bootlegs) que se realizaron del álbum. En su mayoría, hechas por los propios fanáticos del grupo con fragmentos de las sesiones de SMiLE que se filtraron de forma extraoficial.

A raíz del gran interés de los fans por editar su propia versión del álbum y como consecuencia de la leyenda del trabajo musical que pudo reinventar el pop en 1967, la revista británica Uncut situó a SMiLE en el primer lugar de su lista de «Los mejores discos inéditos de la historia».

¿El mejor disco de la historia?

Carátula oficial planeada para el SMiLE  realizada por Frank Holmes. Imagen: Capital Records.

A lo largo del tiempo, el mito y el morbo que generó SMiLE también han sido del interés de diversos periodistas musicales. Tal vez uno de los temas más tocados por la prensa es si el álbum pudo ser o no mejor que el Sgt. Pepper’s de The Beatles, el considerado número uno en la lista de «Los quinientos mejores discos de todos los tiempos», de la revista Rolling Stone. Por citar una publicación, se puede mencionar la nota del periodista español Darío Prieto, del diario El Mundo, publicada en marzo del 2011 con el sugerente título «Los Beach Boys recuperan el… ¿mejor disco de la historia?».

Definitivamente, nunca habrá una respuesta clara a esa cuestión. Sin embargo, algunos críticos musicales han intentado, sí, en diversas oportunidades poner en valor la posibilidad de que el disco hubiese influido notablemente en el panorama musical de haberse lanzado en 1967. Es el caso de Geoffrey Himes, de la revista Paste. Para Himes, SMiLE sin duda habría afectado considerablemente al Sgt. Pepper’s: «¿Qué habría pasado si, como lo planearon, los Beach Boys hubiesen publicado SMiLE en el verano de 1967? De entrada, la gente se habría impresionado menos con el Sgt. Pepper’s de los Beatles cuando salió en aquel otoño».

Al mismo tiempo, en la prensa hay quienes plantean que la identificación del público con SMiLE después de 1967 se debió a razones ligadas al contexto sociocultural de aquel entonces. Por ejemplo, el periodista estadounidense Peter Carlin, en el perfil que realizó de Brian Wilson, esbozó la siguiente teoría: «El álbum significó, creo, en un modo tal vez subconsciente o inconsciente, una metáfora de todos los sueños maravillosos de los sesenta que nunca se realizaron». A lo que añade que SMiLE representó «la total noción de la generación baby boom y de los hippies y su idea de vivir en una especie de forma nueva revolucionaria que las generaciones antiguas nunca entenderían y que se hizo pedazos rápidamente».

El SMiLE del siglo XXI

Siempre quedará la duda respecto al sitio real que pudo alcanzar SMiLE en la historia de la música popular. Sin embargo, ya en pleno siglo XXI una nueva luz surgió como consuelo para todos los interesados en el proyecto.

El público pudo apreciar finalmente lo más cercano al original SMiLE de 1967. Primero, en el 2004 el propio Brian Wilson, bastante mayor y ya alejado del circuito de drogas y excesos, decidió publicar, junto a su banda The Wondermints, su propia versión del disco. El trabajo se llamó Brian Wilson presents Smile y recuperó la idea inicial que tuvo para la gestación del álbum.

La respuesta de la crítica, en general, fue positiva. El portal de análisis musical Pitchfork Media lo calificó con una puntuación de nueve sobre diez. Asimismo, la revista Rolling Stone le brindó un puntaje de cinco estrellas de cinco posibles. Por si fuera poco, Wilson fue premiado con el Grammy 2004 en la categoría «Mejor interpretación instrumental de rock». Lo curioso fue que el premio era por la misma canción que años atrás, durante su grabación, motivó en Wilson aquella extraña reacción nerviosa que hizo que creyera que su música era la causante de los incendios locales: «The Elements: Fire» (también conocida como «Mrs. O’Leary’s Cow»).

Segundo, en el 2011 The Beach Boys publicaron Smile Sessions, una edición de nueve discos que recuperaba el total de las grabaciones originales del álbum. La recepción, como era de esperarse, fue bastante buena. Se convirtió en el «mejor lanzamiento del año» para las revistas Rolling Stone y Spin. Además, en el 2012 se incluyó en la lista de «Los quinientos mejores álbumes de la historia», de la Rolling Stone.

En definitiva, aunque los reconocimientos actuales distan bastante de los recibidos por Sgt. Pepper’s o Pet Sounds a lo largo de la historia, al menos dan cierta tranquilidad al público que por tanto tiempo creyó en la grandeza de SMiLE. Y, por supuesto, al mismo Wilson, el cerebro detrás del disco que pretendía sacarle una sonrisa al mundo.

The Beach Boys, 1964. Foto: DP.

2 comentarios

  1. El primer pie de foto está mal. Son Bruce Johnston, Mike Love, Al Jardines, Dennis y Carl Wilson.

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