Sociedad

Las mujeres que aman a los hombres que matan

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Richard Ramírez durante su juicio en 1985. Fotografía: Corbis.

«Viva Satán», vociferó. Y ella se deshizo en el asiento, mirando al hombre al que entregaría su virginidad en cuanto el Tribunal dictara sentencia. Estaba orgullosa y ansiosa. Dentro de poco podría poner la alianza de matrimonio en esas manos que meses atrás le habían arrancado los ojos a una mujer antes de violarla, las mismas que desmembraron y asesinaron a otra decena, incluidos niños. Los detalles se atropellaban en el periódico: las vísceras, el ritual satánico, el relato del macabro «Merodeador Nocturno» y su espeso reguero de sangre. Pero ella solo veía los profundos ojos negros de la fotografía que parecía observarla desde esas mismas páginas: Richard Ramírez, asesino en serie. Y su futuro marido. Le había enviado setenta y cinco cartas a la cárcel, confesándole su idolatría. Eran pocas, en realidad. Otras habían sobrepasado la centena, llenando sacos y sacos de encendidas misivas remitidas hasta la prisión californiana de San Quintín. Pero la había elegido a ella, Doreen Lioy, que ese 20 de septiembre de 1989 le vio en persona por primera vez, mientras el jurado pronunciaba el «culpable» y le sentenciaba a la cámara de gas. Su nido de amor sería el corredor de la muerte.

Groupies de los psicokillers, admiradoras de carniceros, Eloísas encandiladas por Abelardos ensangrentados. Las que en lugar de huir del que porta el cuchillo, corren hacia él. Ellas siempre aparecen, da igual la atrocidad de los crímenes o la voracidad del depredador. Un día, cuando esté entre rejas, un sobre desde algún lugar romperá las barreras de la celda para susurrarle al asesino palabras de amor y devoción. Y después de ese, otro y otro más. Desde Charles Manson hasta Joseph Fritzl, los buzones de los peores criminales de la historia se han visto rebosados por una corte de aficionadas, mujeres fascinadas por la oscuridad de estos seres exponentes de lo peor del ser humano. Pero ellas no tienen ninguna inclinación al crimen, ni fantasean con continuar el legado sanguinario del monstruo: quieren amarle, cuidarle, acostarse con él. Casarse. Por eso les envían su ropa interior, sus mejores fotografías, versos garabateados para ser refugio del convicto. Besos de carmín enmarcando sus intimidades de tinta. A veces creen firmemente en su inocencia, otras da igual. Ya conocen su necrófilo historial, o a cuántos niños enterró en el patio del jardín. Quieren que, de entre todas las cartas, elijan la suya. Recibir una respuesta aceptando la visita en prisión, para quizás así poder mirarle a través del cristal y constatar que del otro lado no habita el mal, sino la que en adelante será la razón de su existencia.

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17 comentarios

  1. Mind blowing.

  2. La mente humana es capaz de lo mejor y de lo peor. Enhorabuena por el artículo.

  3. Interesante. Por eso los hombres buscan la fama a toda costa.

  4. El patriarcado y la perdurable moda de la atracción por el mas malote tienen muchoi que ver con esto diría yo.

  5. Walter_nota

    Genial articulo… Aunque da para revisiones hasta para el fin de los días… No creo que nunca nadie consiga saber el porque lo hacían… Eso si que seria jugar a ser dios.

    Lograr saber porqué.

    Ya no seríamos humanos… Que putada.

  6. Muy bueno! Enhorabuena!

  7. Hombre, es que si er malo es Tony perkin yo le envio las bragas llevadas durante un mes!!

  8. En Spain tenemos ejemplos oomo Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo le llegan continuamente cartas de admiradoras q incluso le hacen transferencias de dinero a su cuenta…O la famosa aunque estúpida película «Horas de Luz» sobre el asesino Juan José Garfia y la enfermera q se enamora de él…

  9. Se han dejado en el tintero el caso de Veronica Compton, para mi el más absurdo de ésta absurda filia.

  10. muchas amaban a los que las mataron o eso creían ellas

    • Este seria otro asunto interesante, aunque me temo que quizá demasiado peliagudo y políticamente incorrecto. Me refiero a la participación (ya sea por amor, pasión, dependencia, adoración infantil) de la mujer maltratada en el hecho mismo del maltrato.

  11. Me parece sesgado hablar de un sexo, y centrar el tema en la sexualidad. Las películas con malos-malos, tipo silencio de los corderos o psicópatas (a los que se les da un aire inteligente ) o de faltos de empatía no sólo fascinan a personas de un sexo ¿por qué se hacen? ¿por qué tienen tanta taquilla entre adolescentes y no tan adolescentes? ¿Por qué se ensalza al criminal? ¿Por qué en un colegio los débiles se someten al que abusa de otros? ¿Acaso no hay sumisión en pandillas tipo maras, narcos y otros? ¿Será qué la gente débil se cree fuerte/protegida cuando se pone del lado del peor o del que tiene más poder? ¿Por qué alaba al cabronazo y se ríe del que es como él (¿por que el débil es como él?)? E. de La Boétie ya se pregunta los 16 años ¿por qué la gente adopta una servidumbre voluntaria frente a tiranos y otros cabrones….? Se refería a la Humanidad.

  12. miguel aviles

    Ya lo comentaba en el otro articulo de maltrato.

    Que cuando se ponen es qué….

  13. También la protagonista (en la vida real) de la película ‘Horas de luz’ dice que estos casos son todos de mujeres (ella lo dice como factor positivo, de sensibilidad hacia un preso) pero yo hice una vez una pequeña investigación para escribir algo en mi blog acerca de las mujeres asesinas seriales y lo primero que vi es que es más difícil que las descubran y también que las arresten y condenen, por varias razones, así que me parece más lógico pensar que no hay casi hombres que se sepa que se enamoran de asesinas seriales simplemente porque hay pocos casos conocidos de asesinas seriales.

    Yo no puedo hablar de asesinas terroríficas pero mi madre era maltratadora y los hombres se peleaban por su amor. Cosa que yo no entendía. Al final tuve que dejar de ir a su casa porque yo instintivamente le decía de no ofender a su segundo esposo, por ejemplo, y él se enfadaba conmigo.
    Así que, al no ser porque conociendo a otra gente también me he dado cuenta de que también hay mujeres que se sienten atraídas por hombres maltratadores (hablo de algunos casos, es decir las que ya saben que es maltratador o las que no lo dejan cuando lo entienden), yo hubiera dicho que a muchos hombres les gusta hacerse maltratar. ¿Me explico?

    A mi parecer hay bastante gente que se siente atraída por personas maltratadoras, supongo que también homosexuales, el género es indiferente.

    Luego también hay gente ingenua, gente que se ilusiona… Y factores como la emoción de la competición (se porta mal con su actual pareja porque todavía no ha encontrado a nadie como yo), la codependencia (yo te cambiaré), etc.
    Son muchas las situaciones que se pueden estudiar.
    Esta es mi opinión.

  14. «para responder a ese gigante porqué».

    En caso de tener que ser respondido, y no ser la respuesta, ese «por qué» va separado.

  15. Pingback: Juana Dolores: «No me interesa ser una artista provocadora, me interesa la revolución» - Jot Down Cultural Magazine

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