Martí Perarnau: «Hemos futbolizado y frivolizado todo hasta niveles ridículos»

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Parece solo una pregunta más en un cuestionario largo, pero Martí Perarnau hace un inciso al responder. “Me habéis tocado la fibra”. La entrevista va tocando a su fin. Antes ya le habíamos preguntado sobre el Barça, sobre el Real Madrid, sobre la deriva del periodismo deportivo… También sobre su libro, Senda de campeones. Sin embargo, Perarnau, hombre polifacético donde los haya, se encuentra más confortable cuando regresa, siquiera mentalmente, a su etapa como atleta. Fue saltador de altura, olímpico y plusmarquista nacional en todas las categorías. Un dato que sobresale en un curriculum denso que también nos cuenta que fue director del centro de prensa de Barcelona 92 o director de comunicación de Antena 3 TV. Ahora se gana la vida como productor publicitario, trabajo que le permite tomarse el periodismo como un hobby. Y bien que lo agracece. Perarnau se confiesa harto del maniqueísmo imperante, de la bipolaridad creciente. Tal vez por eso quiso que en su libro no se hablara del Barcelona en contraposición con el Real Madrid sino, simplemente, del Barcelona. Para escribirlo, entrevistó a personajes clave en la historia del club: Guardiola, Cruyff, Núñez, Xavi… Una práctica saludable ahora que el periodismo, según Perarnau, se ve orillado por un fenómeno muy distinto que está usurpando su espacio.

En la presentación de Senda de campeones, el periodista Julio César Iglesias apuntó que este libro contiene todos los arcanos del éxito del Barça. ¿Sería capaz de relatarlo en pocas palabras?

Resumiendo mucho, mucho, lo primero sería una idea de juego rotunda e inquebrantable; lo segundo, un sistema de juego y una metodología de entrenamiento que evoluciona todo lo anterior. Todo eso acaba creando un modelo de dirección de entrenamiento y formación, lo que yo he bautizado como ‘el idioma Barça’: una forma futbolística de hablar. Añadamos una infraestructura muy potente simbolizada en La Masía, el núcleo donde chicos prometedores reciben una formación integral: futbolística, cultural y moral. Hay dos consecuencias más: como todo lo anterior está muy detallado, la captación de jugadores es muy específica: sólo se buscan roles y perfiles que encajen en determinados puestos del campo. Puede haber chicos que jueguen de maravilla, pero no sirvan para hablar ese idioma. El segundo factor es la gran exigencia a lo largo de años en el crecimiento de estos chicos, con muchos filtros, en su formación intelectual y por supuesto en lo futbolístico. El Barça tiene algunos equipos menos de lo habitual en algunas categorías, lo que exige algunos saltos mayores. Lo más fuerte es que no hay un paso intermedio entre el juvenil A y el Barça B. El juvenil que no tiene nivel se va del club. Esa separación mayor de los peldaños exige grandes esfuerzos y va haciendo una selección natural muy poderosa.

Para definir esa selección natural, la palabra más repetida entre sus entrevistados es “crueldad”.

Sí. Yo defino el camino de La Masía al Camp Nou como darwinismo futbolístico: no llegan necesariamente los mejores sino los que mejor se adaptan a ese ‘idioma Barça’. En la historia del Barça se repite siempre un concepto: “El bueno de tal generación era… fulano, que ya no está”. Xavi dice que el bueno de su generación era Mario Rosas; con Iniesta, el bueno era Jorge Troiteiro; en el cadete el bueno no era Messi, ni Piqué ni Cesc, sino Víctor Vázquez.

Sergio Busquets y Pedro no eran de los más prometedores.

Pedro es el ejemplo. Mucha gente dice que si Pedro se hubiese formado en la cantera de otro club ahora estaría jugando en Segunda B, y es muy probable. Pero Pedro tiene el perfil exacto que necesita un extremo del Barça. Tiene capacidad de sacrificio y muchas virtudes, tozudez, persistencia… Hace cinco años nadie habría dado un duro por él.

Y ha tenido un entrenador que apuesta por él. Usted los llama “ascensoristas”.

Sin ‘ascensorista’, la cantera acaba siendo una pirámide truncada, pero la figura del ascensorista es condición necesaria, aunque no suficiente.

¿Cómo convencemos a los madridistas para que lean el libro?

Es un libro totalmente futbolero en el que se puede disfrutar leyendo sobre virtudes y defectos de un gran equipo. No se cita para nada al Real Madrid. Yo tenía interés en que fuera así, pero es que además la gente con la que he hablado tampoco menciona al Madrid, cosa que me satisfizo mucho. Todos hablaban de lo suyo, no en contraposición de nada.

¿Estamos abducidos por este bipartidismo Barça-Madrid?

Estamos agotados pero no hacemos nada para acabar con ello. Es una tendencia muy humana que se ve agravada en estos tiempos. Intentamos polarizarlo todo: tenemos Barça-Madrid, pero dentro del Barça tenemos Núñez-Cruyff, KubalaSuárez, Cesc-Thiago… Siempre buscamos al ángel y a su demonio. Creo que es un vicio muy grave que tenemos socialmente: PSOE-PP, España-Francia, UE-EEUU… Es un vicio que nos empobrece mucho. Simplificamos bipolarizando. En el caso del Barça-Madrid además nos embrutece. Ya estamos enfermos de eso.

¿Estamos asistiendo a un punto de inflexión en el fútbol español? Al principio hacía gracia la metáfora de la liga escocesa (en la que Celtic y Glasgow Rangers se han repartido los últimos 25 títulos), pero ahora parece que nadie es capaz de competir con Madrd y Barcelona.

Es verdad, pero con muchos matices. El desequilibrio en el reparto de derechos televisivos es rotundo, pero varios de los clubes que no pueden competir por los puestos de arriba han sido clubes muy mal gestionados que han dilapidado centenares de millones de euros. Tengo serias dudas de que si el reparto televisivo fuese como en Inglaterra se fueran a gestionar de manera correcta. Dicho esto, sí, estamos en una bipolarización de dos gigantes, sin más.

Mourinho tiene tres años más de contrato con el Real Madrid. ¿Podremos aguantar el ritmo de la última temporada?

Iba a decir que no, porque personalmente no es que no lo vaya a soportar, sino que este primer año ya no lo he soportado. Pero creo que sí lo aguantaremos: nos acostumbramos a todo. Si la batalla es permanente, por desgracia nos acostumbraremos. Algunos nos quejaremos y otros mojarán pan en el asunto.

¿Cómo se explica que en verano de 2008 el 75% de los lectores del diario barcelonista Sport votaran en una encuesta por Mourinho como su entrenador deseado?

Sí, y una vez fichado el 80% de los lectores de otro diario decían que Guardiola no era el idóneo. En el Barça está instalada la duda permanente respecto de todo. El aficionado está empezando ahora a creer en las propias bondades del modelo de su club, y han pasado más de cien años de historia. Xavi tiene un punto de razón cuando dice que el catalán, por su manera de ser y de comportarse, tiene tendencia al pesimismo antropológico. El barcelonismo tiene muy instalada la duda. Ha dudado de Cruyff, de Núñez, de Van Gaal, de la cantera…En los primeros años del siglo, cuando el Madrid implanta los galácticos de manera impetuosa y sin mostrar dudas, eso incrementa las dudas del Barça, ayudado por una presidencia poco afortunada como la de Gaspart. Y vuelve a empezar el ciclo: llega Laporta, llega Rijkaard, llegan los éxitos… pero es lo mismo: “Sí, pero…”. El barça es el club del «Sí, pero…» Y los hechos le dan un punto de razón a esa postura cuando llega la decadencia del equipo de Ronaldinho y Deco. Cuando nos plantamos en 2008, la duda está a flor de piel. En ese momento el barcelonista era un ser confundido. Y en ese momento, ni estilo, ni idea, ni cantera… En ese momento, que llegue alguien y ponga orden. Y Mourinho es ley y orden, lo que explica la encuesta del 75%, mientras que Guardiola es un poeta desconocido como entrenador, lo que explica la del 80%.

Aunque las comparaciones sean odiosas, ¿son Mourinho y Guardiola los Menotti y Bilardo del siglo XXI?

Eso es generalizar mucho. Les veo con mucha capacidad a ambos. Guardiola ha demostrado que no es ese poeta melancólico, sino un tipo con una riqueza táctica muy potente, un sistema de rigor defensivo fenomenal y que además, año tras año, o mes a mes, va mejorando, cambiando y puliendo sus planteamientos. Mourinho quizá tiene más perfeccionados que Guardiola algunos sistemas concretos de juego, pero quizá posee un catálogo algo más reducido. Hablar de Bilardo y Menotti sería una de nuestras simplificaciones habituales.

¿Y eso que dice Menotti de que hay un fútbol de izquierdas y un fútbol de derechas?

Menotti es un maestro en implantar frases brillantes a las que luego hay que buscar contenido. Primero da un diagnóstico brillante y luego busca rastros de la enfermedad. No sé lo que es un fútbol de izquierdas y un fútbol de derechas. Evidentemente, hay clubes de izquierdas y de derechas en el mundo, pero no creo que eso se traslade al juego.

Nos ha hablado de las virtudes de Guardiola. ¿Cuáles son sus defectos si los tiene?

Sin duda los tiene, aunque los conocemos menos y no sé por qué, quizá porque son menos exteriorizables o porque ha sabido protegerlos de la luz, aunque se exponga a tantas ruedas de prensa. El primer defecto, está claro, es que no sabe dosificarse a sí mismo. Entendemos como una virtud lo de trabajar tantas horas, pero si quiere perdurar como entrenador necesita dosificar algo más esa entrega. El segundo nace de su propia virtud: Guardiola gestiona un vestuario en el que ha creado una “secta”, palabra que hay que entender en sentido positivo aunque cueste. Esa “secta” genera beneficios colectivos pero también consecuencias: a ese vestuario cuesta adaptarse, no puede entrar cualquiera. Hay quien se hace la pregunta retórica: “¿Habría fichado en su día Guardiola a Eto’o o a Ronaldinho?”, y no lo tengo claro. Como futbolistas, sí, pero pensando en su adaptación a un grupo humano que se mueve en torno a unos parámetros de compromiso colectivo y poco ego, tal vez Guardiola no hubiese fichado a ninguno de los dos.

También se apunta que no tiene buen ojo para fichar…

Ha habido una serie de fiascos que nadie puede negar. Chygrynskiy apuntaba realmente muy bien. El error no fue ficharle. Como ha dicho el propio jugador, el único responsable fue él, que no supo aguantar la presión. Son declaraciones muy sorprendentes y dignas viniendo de un futbolista. Se lo comió el Camp Nou y no rindió. Ibrahimovic es, indiscutiblemente, un pedazo de jugador. Más que un error de fichaje, fue un error de cálculo de Guardiola sobre lo que iba a ocurrir a lo largo de esa temporada. Calculó que Messi iba a seguir creciendo en juego y protagonismo y calculó que Ibra se adaptaría a esa jerarquía. Messi creció más de lo previsto, que fue la parte positiva,pero absorbió muchas más energías colectivas de lo que nadie calculó y dejó a Ibra sin papel en el equipo. Hleb sí fue un fiasco puro, pero yo también le habría fichado. Si me preguntan de dónde sacar jugadores de toque, que se asocien de primeras y se muevan… Yo respondo que del Arsenal: Cesc, Nasri, Hleb, Wilshere, Rosicki

¿Le merece la pena al Barça gastarse un dineral por Cesc?

No tengo duda de que es absolutamente indispensable fichar a Cesc. Es la garantía de que la herencia continúa. Se dice que puede haber pequeños daños colaterales, quizá un mal mensaje para la cantera… Sí, es posible que, en algún partido importante, Cesc tenga que ir al banquillo. También estuvo en el banquillo en la final del Mundial, salió en la prórroga y un porcentaje alto del triunfo estuvo en sus pies. Thiago crecerá con Cesc o sin él y será titular indiscutible cuando deba, que aún queda bastantes años por delante. Cesc es el heredero de Xavi, el peldaño que falta en la escalera de edades del Barça [Xavi, 31; Iniesta, 27; Cesc, 24; Thiago, 20; Sergi Roberto, 19].

Usted escribió que Manel Estiarte empezó a ganar títulos cuando dejó de ser egoísta, que alcanzó un punto de madurez tras el cual dejó de ser el máximo goleador de todas las competiciones pero sin embargo hizo mejores a sus compañeros y los resultados acompañaron. ¿Es posible que algo así suceda con Cristiano Ronaldo o debemos apostar por él como pichichi el año que viene?

Eso es lo que Estiarte explica siempre. Yo he vivido su carrera muy de cerca. Debutamos juntos en los Juegos Olímpicos de Moscú 80 y hemos seguido siempre muy juntos. Manel era un monstruo. Yo le recuerdo desde los Juegos Mediterráneos del 79, en Split. Él resolvía los partidos, era el máximo goleador en todos los torneos y en todos los partidos de cada torneo, aunque luego la selección estuviera a otro nivel. Era un fuera de serie, algo excepcional. Pero con él jugando a dicho nivel perdimos la prórroga en la final de los Juegos de Barcelona 92, uno de los momentos más amargos que he vivido en el deporte. Ese día, Manel no pudo resolver por sí solo. Cosas que le pasaron en la vida le llevaron a comprender que había sido demasiado egoísta y que su egoísmo, en el fondo, había frenado los éxitos. En un gesto de humildad pocas veces visto, se reconvirtió y empezó a jugar para el equipo y no para él, con resultados excepcionales. El caso de Cristiano Ronaldo recuerda mucho a esto. Se podría reconvertir, sin duda. Posee las condiciones físicas y técnicas para hacerlo. Le haría falta caerse del caballo, la aparición de un evangelista que le haga ver la luz, la humildad para asumirlo… En estos tiempos modernos y mediáticos, es complicado.

Hablando de tiempos mediáticos, saltamos al periodismo deportivo. Ramón Besa nos dijo que la información deportiva se ha futbolizado demasiado y eso hace que se pierda el concepto de pasión por el deporte. ¿Está de acuerdo?

Básicamente sí. La información deportiva se ha futbolizado, España se ha futbolizado y la política se ha futbolizado. Hace unos días vi que en L’Equipe solo había dos páginas de fútbol, una de ellas del Mundial femenino y la otra del resto del fútbol mundial, incluido el francés. En una sola página estaban los fichajes, el Mundial Sub 17, etc. El resto era para los deportes que están ahora en plena actualidad: natación, atletismo, ciclismo, tenis… Eso es lo que genera pasión deportiva sana y permite que en Alemania se hayan llenado los estadios para ver el Mundial femenino, con 74.000 espectadores en Berlín. Nosotros hemos caído en el proceso contrario: teníamos periódicos que sin llegar al nivel de excelencia de L’Equipe, se parecían y eran capaces de publicar en su portada un récord de España de natación. Pero hemos futbolizado todo, y lo hemos frivolizado hasta niveles ridículos. Hemos marginado al resto de deportes salvo a las estrellas que puedan servir para seguir alimentando nuestro ego colectivo patriótico, que es lo único que interesa. Son las mismas estrellas a las que hundiremos mañana a la menor ocasión. La información deportiva hoy roza el ridículo; bueno, no lo roza, lo supera.

Y más que periodismo futbolístico es periodismo de club…

Yo me negaría a utilizar la palabra ‘periodismo’. Sigo pensando que el periodismo es otra cosa. Ahora llamamos periodismo a todo, cuando periodismo es algo muy simple y muy difícil: averiguar unos hechos, encontrarlos, verlos y explicarlos. Punto. El resto es otra cosa. Las tertulias de radio en las que yo participo son muy futboleras y serias, pero no son periodismo. Son el análisis de unos señores que pueden ser periodistas o cualquier otra cosa. Luego, se puede analizar desde el rigor o desde el show, el espectáculo o la estupidez, pero eso no es periodismo. Las opiniones que abundan en todos los periódicos tampoco es periodismo, sino personas que ejercen su derecho a opinar, unas con sentido y otras con una profunda falta de criterio. Así que el periodismo, tal cual lo defino yo, está arrinconado. Casi no lo encuentras. Y no me refiero a dar una noticia en exclusiva, sino a ese periodismo tan simple de “ha habido una reunión, se ha decidido tal cosa y ha ocurrido este determinado efecto”. Eso ya no se estila.

Michael Robinson nos dijo que aboga por la regulación de la televisión a propósito de la deriva que está tomando el fútbol con programas como, por ejemplo, Punto Pelota.

Primero, no creo que sea nada fácil regular nada en este ámbito. Segundo, tampoco sería muy partidario de regularlo. Lo único que haría sería decirles: “Miren, el periodismo es otra cosa. Ustedes hacen muy bien su trabajo. Pónganle un nombre a su profesión, pero que no sea periodismo”.

¿Hasta qué punto tienen influencia los grandes clubes sobre los informadores deportivos de sus propias ciudades?

Tienen mucha influencia; indirectamente, no quieren enemistarse con potenciales fuentes de noticias o de favores; directamente, porque la industria periodística tiene hoy una componente importantísima de estar en sintonía con la afición de ese club, venderle a través de su periódico objetos que licencia el club…

¿Qué le parecería que, un día al año y por sorpresa, los diarios deportivos catalanes salieran a la calle con el contenido y opinión de los diarios madrileños y viceversa, pero sin cambiar el logo ni la portada?

Me cuesta calificarlo. Es impensable.

¿Es Tomás Roncero el Salvador Sostres del fútbol?

Pienso que hay una diferencia fundamental entre ambos, aunque algunos signos externos les hagan similares: Sostres es un personaje tóxico. Roncero, del que todo el mundo afirma que es muy buena persona, se coloca un disfraz de hooligan con altavoz. Es un apasionado del histrionismo que interpreta un personaje. O eso creo yo. Quizás no lo interpreta, no sé. Es un tipo de teatro al que no asisto.

¿Crees que el periodismo ha contado bien a sus lectores la realidad del dopaje?

No. El periodismo no contó los hechos en su momento, en los años ochenta y noventa, cuando el dopaje se instaló de forma masiva en el mundo entero, tanto en los países del este como en países occidentales avanzados. En España no solo no lo contó sino que ocultó, manipuló e incluso distrajo la atención, siempre buscando enemigos exteriores. Después el periodismo se sintió desconcertado ante las evidencias de lo ocurrido en España en la última década.

¿Dónde está la raíz de la crisis del atletismo en España?

Yo creo que hay dos. Una es la pérdida profunda de cultura deportiva del país. Hemos retrocedido años y años, décadas. A medida que la sociedad ha ido progresando, ha empeorado su cultura deportiva y de salud, como se ve en los datos sobre obesidad. La futbolización ha ayudado también. Luego hay una segunda causa: el dinero. Hubo un momento en que se dijo que, sin dinero, no se podían sacar campeones, y nos creímos que era cierto. Es verdad que el dinero es necesario para ayudar a los deportistas, tener infraestructuras y entrenadores. Pero llegó un momento en que se dio vuelta a la tortilla y el atleta creyó que podía hacer dinero de verdad con el atletismo. Hay atletas que ganan mucho dinero: los supercampeones olímpicos, los maratonianos, los corredores de cross… al convertirlo en una profesión para ganar dinero, se perdió lo más importante del atletismo: su concepto de deporte desnudo y básico en el que la motivación del atleta sea la superación de sus propios límites. Ahora tenemos pistas pero no tenemos entrenadores para formar a esos atletas, que no compiten para superarse, sino para ganar dinero. Y para colmo, el dinero ha desaparecido.

¿Cómo saca tiempo para escribir, ver fútbol… y además trabajar en su productora publicitaria?

Con la empresa de publicidad llevamos ya once años y la cosa va más rodada, dentro de que vivimos la crisis más brutal de la historia. Yo me puedo ocupar más de asuntos financieros y estratégicos. Eso me ocupa menos tiempo y me deja dedicarme al hobby del periodismo. Esto para mí es una gran ventaja y reconozco sin ninguna duda que si tuviera que vivir del periodismo, sería menos libre en lo que digo y en lo que hago. No soy mejor que nadie, tengo una libertad que otros no tienen.

¿Cómo ha vivido esa crisis tan brutal?

Ha sido muy dura. La publicidad adelanta siempre las crisis generales. En 2008 vivimos un primer semestre excepcionalmente bueno y, de pronto, el 1 de julio se secó el grifo radicalmente. En septiembre de 2008 vimos que se iba a pique. Somos una empresa pequeñita, de 13 o 14 personas, y planteamos recortar gastos para sobrevivir. Propusimos bajarnos todos el sueldo un 25% y estuvo de acuerdo desde la recepcionista hasta el de más arriba. Eso nos permitió sobrevivir en 2009, que fue duro. En 2010 nos fue un poco mejor y conseguimos algo de beneficios, que repartimos con la gente para compensar su pérdida de sueldo, como habíamos hablado. Y en 2011 vamos sobreviviendo.

Su hijo es músico (en el grupo Mucho); su hija, futbolista (en las categorías inferiores del Rayo Vallecano); su mujer, atleta (Loles Vives, la primera española que bajó de 12 segundos en los 100 metros lisos). A usted ya le conocemos. ¿Hay algún tonto en su familia?

El tonto soy yo. Han salido dos hijos muy artistas. Él ha salido músico y muy bueno, autodidacta, le admiro profundamente. No es solo que como padre me guste, sino que admiro la capacidad de alguien para empezar a tocar la guitarra y, sin formación musical, llegar adonde ha llegado él. Ella ha salido artista también: futbolera, bailarina… Algún gen debe de tener la madre. Yo, bromas aparte, me siento el que tiene menos condiciones naturales. A ellos les veo con más talento.

¿Qué le aporta Twitter?

Me ha apasionado. No imaginaba que tuviera este potencial. Es una gozada cuando hay información, pura, dura y además en breve. También es una aportación desprendida, muy poco egoísta. Por supuesto, también tiene sus problemas y sus vicios.

¿Cuál es el mejor libro que ha leído sobre deporte?

No es el mejor, pero el que más me ha llegado es El Más Grande (Mi propia historia), de Richard Durham. De un combate de boxeo se puede sacar todo un libro de 300 páginas explicando todo y con tanto detalle: los estados de ánimo de uno y otro, cómo se preparaban, lo que hacían en las habitaciones. Me impactó mucho. Aquello era periodismo, aunque fuese en formato libro.

¿El mejor documental?

No sabría elegir uno con exactitud, pero me ha encantado el Informe Robinson del Mundial de España. En el fondo es sencillo, no es periodismo de investigación, pero jugador tras jugador, pequeño detalle a pequeño detalle, te van haciendo vivir lo que ocurrió allí. Ese detalle de Iniesta de “Yo ya sabía que uno me iba a pegar”… Tú ya intuías que Van Bommel le pegaba en los entrenamientos del Barça, pero cuando escuchas a Iniesta decir eso, vas atando cabos.

¿Y una película con temática deportiva?

Carros de fuego. Sin ninguna duda no es la mejor película de la historia, pero a mí me llega mucho porque tiene un componente de atletismo muy profundo; porque yo entreno a mi mujer, que es velocista como el protagonista de la película; y porque el entrenador, el señor Mussabini, me recuerda a mi primer entrenador, el señor Nemesi Ponsati, un sabio.

¿Sobre qué acontecimiento histórico le hubiese gustado escribir una crónica en su momento?

Sobre el Sudáfrica-Australia, la final de la Copa del Mundo de rugby que explica John Carlin en su libro [El factor humano, llevado al cine por Clint Eastwood en Invictus]. El rugby me vuelve loco. Tuve la suerte de retransmitir en TVE el primer Mundial y el V Naciones, después de Celso Vázquez y antes de Ramón Trecet. Es un deporte ejemplar. Si hubiera que elegir un deporte, tendría muchas dudas entre el rugby y el atletismo. En el rugby están todos los valores sobre cómo aflorar las virtudes humanas y retener nuestros demonios colectivos.

Por último, denos un titular o una frase corta para describir estos acontecimientos hipotéticos:

Rafa Nadal se retira del tenis para dedicarse al cine.

No me lo podría creer.

Johan Cruyff se presenta a President de la Generatitat Catalana.

¿Ha aprendido catalán?

Mourinho se presenta a alcalde de Madrid.

Saldrá elegido.

De Jong y Xabi Alonso se quedan encerrados juntos en un ascensor.

Estando Xabi, no pasa nada.

Se obliga a los clubes a cancelar su deuda histórica.

Se endeudarán de nuevo.

Florentino Pérez compra el River Plate.

Algo habrá para construir allí.

El Betis gana la Liga.

Musho Betis.

En España surge un campeón mundial de ajedrez.

¡Por fin!

Messi ficha por el Real Madrid.

¿Para jugar de qué?

Fotografía: Gonzalo Merat

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10 comentarios

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  3. Pingback: Frases (casi) lapidarias: edición verano » Diarios de Futbol

  4. Queremos saber

    Señor Perarnau, ¿ésto qué es?

    http://tinyurl.com/3z5gfzq
    http://www.elperiodico.com/es/noticias/barca/operacion-abidal/943862.shtml
    Según el propio club y los periodistas que escribieron sobre ello, le operaron por vía laparoscópica, técnica que no deja cicatrices.

    Y ahora sale Abidal, en la enésima muestra de frivolidad y demagogia, con su enorme de cicatriz en una revista.

    http://www.madrid-barcelona.com/upload/articulos/20121_1.jpg

    Eso por no hablar de sus milagrosos plazos de recuperación con semejante intervención quirúrgica.

    Ya está bien de tomarnos el pelo. No todo vale para hacer propaganda.

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  6. Pingback: Cesc Fàbregas: la necesidad o el capricho » Diarios de Futbol

  7. Montana29

    Ojalá M. Perarnau pueda explicarnos por qué una laparascopia se convierte en una rajada de medio abdómen en la intervención quirúrjica de Abidal.
    O en su defecto, explicarnos quién miente…
    A) El Dr. Fuster que después de la operación declaro que se había practicado a Abidal una laparascopia y que la ventaja era que este método no dejaba cicatrices con lo que la ercuperación sería más rápida…
    B) Abidal que anda luciendo gigante cicatriz y dándosela de superhombre
    Creo, Sr. Perarnau, que investigar sobre el caso de Abidal sería hacer real periodismo, tan escazo en nuestros días. Como usted dice muy fácil y muy difícil… «averiguar unos hechos, encontrarlos, verlos y explicarlos»
    Eso es lo que creo que nos merecemos los futboleros sobre el caso de Abidal, y no que nos sigan engañando en aras de que en el Barcelona hoy día todo es belleza y perfección.

  8. José Fernández

    Páteticos comentarios, señores. Para un periodista deportivo catalan con verdadero seny que hay… Pero nada, al rival hay que enmierdarlo por cualquier nimiedad, sobre todo si no tiene que ver nada con el deporte…

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