Clásicos funk para combatir el frío

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Woo Together (Bernie Worrell): El teclista de Parliament/Funkadelic es uno de los músicos de la gigantesca saga funkadélica que ha hecho cosas más interesantes durante su carrera en solitario, y no solamente durante los años setenta, aunque tras éste su disco de debut, estuvo muchos años sin volver a editar un disco firmado exclusivamente con su propio nombre. Worrell es básicamente un espíritu libre que ha ido siempre a la suya, sin preocuparse demasiado de lo que estaba de moda o no en cada momento, aunque sin privarse tampoco de colaborar con las bandas más en boga que le interesaban. Tan pronto ayudaba a sonar mejor a los Talking heads como se montaba un grupo experimental con Buckethead y Bootsy Collins. Su primer disco en solitario, All the woo in the world, se publicó en pleno reinado del P-Funk y era una auténtica joya. No en vano participaban en él unos cuantos pesos pesados de la factoría George Clinton. Woo together es uno de los temas más característicos del álbum: melodías pegadizas, cuidadísimos arreglos (esto es hacer que una sección de violines suene funky y lo demás son tonterías). On the one!

Mutha Funk (Shotgun): El combo de Detroit no es una de las bandas más recordadas de la época, no es que aparezcan a menudo en conversaciones sobre funk (y eso que las conversaciones sobre funk, ¡ya son inhabituales de por sí!). Eran muy prometedores pero no tuvieron demasiado éxito —aparecieron cuando la muy, muy dañina fiebre disco— y hay que admitir que , después de sus prometedores inicios, siguieron en la buena senda que marcaba este disco de debut. No obstante pueden estar orgullosos de haber grabado temas como este arrollador Mutha Funk, en el que tras un prólogo en plan iglesia (en el que, cómo no, alaban con fervor religioso al funk, la Sagrada Madre de la Música) se descuelgan con un riff de introducción verdaderamente heavy (al mejor estilo Kool & The Gang o los inicios de Parliament) y después se dedican a demostrar que su groove podía competir con el de cualquiera. “Everybody say Amen! Say it again! Praise the Mutha!

Only so much oil in the ground (Tower of power): Bastantes años antes de que los modernillos de turno se convenciesen de que Jamiroquai era superoriginal y meganovedoso y divino de la muerte, los Tower of Power ya estaban cultivando ese mismo sonido en los antediluvianos setenta. Más conocidos por su éxito What is hip? (su gran clásico, ¿qué puedo decir? ¡¡es absolutamente maravillosa!!), eran capaces de combinar el funk más sudoroso y contundente con algunos matices más sofisticados. Tal es  el caso de esta Only so much oil in the ground, un himno ecologista en el que lamentaban la explotación que hacemos de los recursos del planeta. Funk para combatir el frío. pero también para combatir el calentamiento global.

Jupiter (Earth, Wind & Fire): Más sonidos sofisticados, esta vez de la mano de los autores de la celebérrima September, una de las canciones más vendedoras de los setenta. Jupiter estaba en una onda similar: un groove muy pensado para las pistas de baile, melodías pegadizas, arreglos elegantes… en definitiva, funk para todos los públicos, en el mejor sentido de la palabra.

Sun is here (Sun): Los poco recordados Sun fueron una de las varias importantes bandas que surgieron de Ohio (¿qué le ponían allí al agua?), cuya movida funky dejó bastante huella en la historia del estilo (en otros, The Ohio Players, Bootsy Collins… ¿hace falta decir más?). Tuvieron su breve momento de atención bajo los focos en los setenta, aunque como a otros muchos grupos del estilo, la llegada de los ominosos ochenta —con el tecno— les hizo bastante daño. En esta Sun is here nos avisan de que han llegado dispuestos a hacernos bailotear sin piedad, combinando el estilo elegante de unos Earth Wind & Fire con un riff directamente inspirado en la inmortal Soul power de James Brown. Sun is here!

Dusic (Brick): Como muchos otros grupos de funk, Brick estaban principalmente formados por músicos que provenían del ámbito jazzístico. Se caracterizaban, cómo no, por la capacidad para abandonarse en improvisaciones y desarrollos instrumentales de lo más variados —en esta Dusic hay un solo de flauta, por ejemplo—, pero eso no significa que no supieran cómo condensar sus poderes en una música sencilla y pegadiza. Una de sus mayores influencias eran los Ohio Players, especialistas en las canciones con base instrumental muy cuidada pero interpretadas con un aparente tono desenfadado. De hecho, Dusic es exactamente eso: una canción sencilla y pegadiza, basada en una línea debajo muy elemental y un memorable fraseo de quince notas ejecutado por la sección de vientos que, para mí, es uno de los grandes leitmotivs de la época.

Put it where you want it (Average White Band): Un buen ejemplo de que para hacer funk de primera línea en los setenta no hacía falta ser norteamericano ni negro. La “banda blanca del montón” —buenísimo nombre— procedían nada menos que de Escocia pero rápidamente se hicieron un hueco en la escena funk con un absoluto Súper-Clásico, el instrumental Pick up the pieces, que se convirtió al instante en tema obligado en cualquier fiesta universitaria americana. Después siguieron demostrando que no eran un “one hit wonder” y que, aunque fueran escoceses, lo llevaban literalmente en la sangre. Una de mis canciones favoritas de esta fantástica banda “del montón” es el arrebatador soul Put it where you want it, con una onda muy a lo Stevie Wonder, que contiene una de las mejores melodías y uno de los mejores puentes de aquellos años, el característico fraseo que seguía al estribillo.

Brickhouse (The Commodores): La mayor parte de la gente recuerda a The Commodores por la celebérrima balada de título autoexplicativo (I’m easy, “estoy tranquilo”) cantada por Lionel Richie —futuro pope de la moñada ochentera— y desde luego es una gran, gran canción. Pero pega más en primavera. Ahora, para combatir el frío, cabe demostrar que los Commodores también sabían ponerse funky como el que más. Brickhouse (“casa de ladrillo”) era una expresión que usaban los negros para referirse a una mujer con muchas curvas, y en consecuencia, el tema tenía un ritmo bastante cálido y vacilón, con una letras cuya métrica no puede ser más funky: She’s a brick… house. That lady’s stacked, that’s a fact, ain’t holding nothing back.

Car Wash (Rose Royce): La fiebre cinematográfica del “blaxpoitation” se convirtió, más que en una fuente de buenas películas (que hubo algunas, como en toda moda) en una verdadera factoría de éxitos funk. Casi cualquier persona conoce las míticas bandas sonoras que grabaron Isaac Hayes para Shaft o Curtis Mayfield para Superfly, pues bien, un ejemplo prácticamente igual de mítico es la banda sonora de la película Car Wash. Los californianos Total Concept Unlimited fueron descubiertos por Edwin Starr (sí, el de la inmortal War).Cuando se les ofreció la nada desdeñable oportunidad de grabar una banda sonora, la compusieron inspirándose directamente en el guión, ya que el rodaje no había empezado. Aprovechando la coyuntura, el grupo cambió el nombre por el de Rose Royce para potenciar a la figura de su cantante principal, Gwen Dickey, ya que no muchas bandas de funk tenían una vocalista femenina al frente. La cálida y muy reconocible voz de Gwen ayudaría a que el infeccioso tema principal de aquella banda sonora los convirtiese en superestrellas de la noche a la mañana. De hecho, el impacto de la increíble canción fue tal que terminaría eclipsando a la propia película.

Saying it and doing it are two different things (Bobby Byrd): Quizá no mucha gente conozca su nombre o su rostro, pero absolutamente todo el mundo reconocería su voz casi al instante. Cuando en la famosa Sex machine James Brown decía aquello de “get up!”, había un tipo que le contestaba: “get on up!”. Pues bien, ese tipo era Bobby Byrd, quien ejerció de escudero de Brown durante bastante tiempo, de hecho le escuchamos en no pocas canciones del Padrino. Pero eso no significa que no grabase su propio material en solitario, que en algunos casos no tenía nada que envidiar al de su famoso jefe. Tal es el caso de esta Saying it and doing it are two different things, un tema absolutamente extraordinario que está fácilmente al nivel de lo que grababa el propio James Brown. Y si alguien no se lo cree, aquí está la prueba.

I feel funky (Matata): Un estilo con tanta raíz africana tenía que provocar, lógicamente, un considerable efecto en la propia África (como también lo tuvo, por ejemplo, en Brasil). De hecho, el funk africano fue una escena tremendamente rica y variada, y aunque lógicamente muchas bandas no alcanzaron repercusión internacional por motivos logísticos. Por ejemplo, de Kenia surgió el grupo Matata, una banda seminal que de hecho fue una de las pioneras del funk africano. En esta época estaban enormemente influidos por James Brown (hasta podemos oír al cantante diciendo el característico “Goog God!”), distinguiéndose de muchos otros grupos africanos en los que, por lo general, predominaba un sonido más jazz. Matata cultivaban un estilo funk muy puro, muy similar al de los míticos JB’s y lo hacían con una considerable maestría.

Get it on (Chase): Al trompetista Bill Chase le gustaban mucho las trompetas. Sí, lo sé, perogrullada al canto. Pero es que formó el grupo Chase precisamente para poder grabar temas donde llevaba ese instrumento al primer plano absoluto, sin molestos saxofones ni trombones absurdos que le quitasen protagonismo. El mejor ejemplo es esta aapisonadora funk-rock llamada Get it on en la que las trompetas se apropian del tema, aunque hay lugar para solos de teclado y para que se luzca el vocalista Terry Richards, pero cuando llega la característica fanfarria central… sabes que sí, a Chase lo que más le gustaba eran las trompetas. Aparte de todo esto, la canción es una de las más maravillosamente agotadoras del funk de los 70. Pídesela a tu pinchadiscos favorito y lo comprobarás.

Yes we can, can (Pointer Sisters): Estas cantantes son quizá más célebres por grandes éxitos comerciales como la famosa I’m so excited o, todavía mejor, por haber cantado la impresionante sintonía funky de los números de Barrio Sésamo (una de las canciones realmente responsables de que a muchos en aquella generación nos entrara el veneno de la música negra en la sangre, y no exagero). Con el título más breve de Yes, we can, esta canción había sido grabada ya por Lee Dorsey (con nada menos que The Meters acompañándolo como músicos de sesión). Pero la versión de las Pointer Sisters contó con la baza de Gaylord Birch a la batería, cuyo impresionante trabajo puede pasar desapercibido para quien no se fije, pero que es uno de los grandes ejemplos de cómo debe un batería mantener el groove durante todo un tema, de hecho casi nunca consigo prestar atención a otro instrumento cuando escucho esto. El productor, de manera muy inteligente y después de haber oído lo que había oído, colocó la batería en relativo primer plano en las mezclas finales, lo que ayudó muchísimo al espíritu de la canción. Birch toca un ritmo sencillo de inicio, y sólo va añadiendo detalles aquí y allá conforme avanza la grabación. Toda una lección magistral de batería con alma, no se puede ser más funky con las baquetas en la mano, es imposible.

Funky Bounce (Zapp): Otra de las numerosas bandas funk de Ohio, que surgieron de manera tardía —su primer disco es de 1980— y que ya se caracterizaban por sonidos más propios de los ochenta: sintetizadores, efectos robóticos, etc. Aunque en este su primer disco eso no les impidió conservar perfectamente el espíritu funk de los setenta. De hecho, salvo por algunos de los arreglos, esta Funky Bounce podría haber sido publicada perfectamente en 1973.

Fire (The Ohio Players): Y ya que estamos con bandas de Ohio, por qué no nombrarlos a ellos, los Reyes, ¡los Ohio Players! La grandeza de esta banda es algo que está más allá de los adjetivos. Durante su época dorada estaban en la absoluta primera línea, y su poder —especialmente en directo— es algo que hay que ver para poder creerse. Un buen ejemplo es esta apoteósica interpretación de su clásico Fire en un estudio de televisión… los tipos prácticamente reducen el escenario a cenizas. No ha habido muchas bandas en la historia capaces de tocar una canción durante nueve minutos y conseguir que la intensidad no sólo no decaiga, sino que vaya cada vez a más. En una palabra: impresionante.

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12 comentarios

  1. Sabias recomendaciones, esto me ha alegrado el día. Ahora mismo me las compro todas.

  2. muy buen reportaje, una muy buena selecicion, pero me gustaria agregar algo de Mandrill o de Con Funk Shun a la lista, Saludos!

  3. Espectacular directo de Tower of Power y su «Only so much oil in the ground»

    http://youtu.be/7LjrCV4Gnxw

    Grande el artículo, ¡enhorabuena!

    Sl2 :-)

  4. Pingback: 15 clásicos funk para combatir el frío | Cuéntamelo España

  5. Iskra Velitchkova

    Buenos días, os sigo en Twitter y tengo una pregunta: ¿Tenéis vuestros propios columnistas o cualquiera puede mandar algún escrito? (Y que sea con un poco de suerte, publicado)

    Gracias

    iskra Velitchkova

  6. Bigote Prusiano

    Los enlaces de Grooveshark están fuera de combate, creo que todas esas canciones también tienen versión en el youtube, por si queréis cambiarlos.

  7. Iskra Velitchkova

    perdón…. esto no era para aquí :)

  8. Dan the funky drummer

    Muy buen artículo Emilio. Seguro que has disfrutado investigando el tema! Saludos funkadélicos.

  9. koompel

    Llegar a traves de Twitter a este articulo y escucharlos todos, uno por uno. Muy interesante la recopilación.

  10. Manuel

    El que Average White Band, fueran escoceses, debía tambien serviros, para publicar un día la aportación de Escocia a la música popular. Sería interesante porque han aportado muy mucho, desde David Byrne hasta Associates.

  11. Gracias, Emilio, por tu artículo y por los descubrimientos sónicos que me están haciendo bailar en este sunny domingo!!! De momento estoy con los Average….Buf!!!
    Me apunto, también , a la petición de Manuel sobre la aportación de Escocia a la música popular.
    Gracias a todos y buen domingo!!!
    Pere

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