Arte y Letras Historia

Cómo el mundo evitó el Juicio Final (III)

Kruschev a Kennedy
(Viene de la segunda parte)

“Señor Presidente:
Acabo de recibir su carta y también he recibido el texto de su discurso sobre Cuba. Debo decirle, con toda franqueza, que las medidas señaladas en su declaración representan una seria amenaza para la paz y la seguridad de todas las naciones. Los Estados Unidos han emprendido, de manera decidida, un camino repleto de gruesas violaciones de la Carta de las Naciones Unidas, un camino que viola las normas internaciones sobre libre navegación en alta mar, un camino de acciones agresivas contra Cuba y contra la Unión Soviética. [..] Resulta evidente por sí mismo el hecho de que no podemos reconocer el derecho de los Estados Unidos a establecer control alguno sobre armamentos que resultan esenciales para que la República de Cuba pueda reforzar su capacidad defensiva. Confirmamos que el armamento que en este mismo instante está en ruta hacia Cuba, sin importar a qué tipo concreto de armamento nos refiramos, tiene únicamente propósitos defensivos. […] Espero que el Gobierno de los Estados Unidos mostrará prudencia y renunciará a las acciones promulgadas por usted, que podrían tener catastróficas consecuencias sobre la paz mundial” (Extracto de la carta de respuesta de Nikita Kruschev a Kennedy tras el anuncio televisivo de un bloqueo naval estadounidense en torno a Cuba)

El lunes 22 de octubre de 1962 John F. Kennedy había aparecido en televisión leyendo un mensaje en el que anunciaba su decisión de establecer un bloqueo naval en torno a Cuba. Aquello tomó por sorpresa a los líderes soviéticos y no solo porque descubrieron que la presencia de sus misiles nucleares en Cuba ya no constituía un secreto. Lo cierto es que en Moscú sorprendió, y mucho, que los americanos reaccionasen por la tremenda ante la presencia de aquel armamento en el Caribe. Los rusos consideraban que la presencia de bases americanas en Turquía constituía un desequilibrio estratégico a corregir, pero no por necesidad una amenaza inmediata. ¿Que los estadounidenses habían colocado misiles atómicos cerca de la URSS? Poca gente en el Kremlin pensaba que Washington considerase siquiera usarlos, pero sí defendían la necesidad de igualar la balanza de la seguridad estratégica estableciendo a su vez bases nucleares en Cuba. Así que les costó entender la, a sus ojos, exagerada respuesta que el asunto cubano produjo en la otra parte. La URSS tenía detrás una densa historia de guerras y amenazas exteriores, sus fronteras no siempre habían sido seguras, así que estaban acostumbrados al peligro y se tomaban las cosas con mayor tranquilidad. Quizla debido a esa misma historia, los dirigentes soviéticos no habían entendido que los estadounidenses —protegidos por dos enormes océanos— estaban tan acostumbrados a sentirse resguardados en su propio territorio que cualquier idea de una amenaza cercana los llevaría al borde de la histeria. Los rusos ya se habían sorprendido en 1957 cuando el lanzamiento del satélite Sputnik provocó una oleada de aprensión en el pueblo norteamericano. Incluso el entonces Presidente Dwight D. Eisenhower, que además de ocupar la Casa Blanca atesoraba el historial militar más prestigioso de la nación, había tenido que intervenir para inspirar tranquilidad entre los suyos. Eisenhower, de manera muy sensata, había insistido en que una cosa era que los soviéticos tuviesen capacidad para alcanzar la órbita y otra muy distinta que llevasen allí armas nucleares y estuvieran dispuestos a usarlas sobre los EEUU. Pero ni siquiera las palabras tranquilizadoras de “Ike” acerca de la naturaleza inocua y pacífica del Sputnik habían tenido demasiado efecto, así que en Moscú hubiesen debido tener buenas pistas sobre cómo podrían tomarse las cosas al otro lado del Atlántico. Pero no habían leído la situación y se toparon con una escalada de tensión que no habían previsto. De repente, estaban metidos de lleno en un cara a cara que podría desembocar en un pulso, en una guerra de nervios y, en última instancia, en una guerra de verdad.

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22 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Cómo el mundo evitó el Juicio Final (II)

  2. Las tres partes mantienen un nivel altísimo y yo se lo agradezco como lector, porque además esto reafirma la talla intelectual de Jot Down. Un placer, de verdad.

  3. Pingback: Cómo el mundo evitó el Juicio Final (III)

  4. Un nivel altísimo, pero es necesario publicarlo con un mes de separación ? La virgen…

  5. Estoy con Josep: podríais al menos avisar, no?

  6. Delicioso relato. Maravillosamente contado. Las tres partes me han absorbido desde el principio. Aún conociendo la historia leo con tensión. Espero ansioso la cuarta parte.

  7. Uff, que buen relato… pero en serio tuvo que ser tan corto esta tercera parte??? y lo pero es que tarda mucho en llegar el siguiente.

    Saludos!!!

  8. Muy bueno, siempre lo sigo, me gustaria abundara en el papel de castro denrro de la crisis, siempre he notado que la prensa, por liberal siempre o lo defiende o soslaya su nefasta participacion

  9. Al menos podías decir cuantas partes va a tener el relato. Cuando mejor es el artículo más desesperante es verlo troceado.

  10. MiguelAngel

    Me encantan los tres artículos, habla de una etapa en la que pudo haber cambiado la historia de la humanidad.

    Pero, creo que deberías releer siempre lo he escrito, muchas veces faltan letras en algunas palabras o cosas así. Repito que me encantan los artículos pero recuerda: Dios está en los detalles.

  11. Muy buen artículo. Enhorabuena.

  12. Es de un gran sadismo tardar tanto entre parte y parte. Y eso que ya sabemos el final.

  13. Comparto la opinión de comentarios anteriores. Enhorabuena.
    Nivel altísimo de narración en las tres partes. He podido disfrutar nuevamente de un relato ya conocido.
    Que sean muchos más.

  14. En ese tiempo tenía catorce años e iba al colegio en Buenos Aires tan tranquilo… Magnífico. Espero ansioso la continuación. Como decimos por acá Jot Down es una masa.

    • E.J. Rodríguez

      Hola, Héctor:

      A ver si recuerdo cómo se decía… ¡joya que nos lean en Argentina! Gracias a vos, sos un chavón re copado.

      Un cordial saludo.

  15. Magicoviaje

    Tremendo artículo, pero cuando he llegado al final y he visto que quedan más artículos me han dado ganas de tirar el iPad al suelo…mil aplausos!

  16. los artículos impresionantes, però no dejo de pensar que estara pasando ahora con todos los paises que deben tener misseles atomicos y que los de largo alcanze ya deben ser mejores q los de mediano alcanze, vamos acer juna lista y espero que me ayuden x si se me dejo algun pais con misiles, USA, Russia, Iran, Corea N, Xina.. creo que hay muchos mas, que no sabemos.

  17. Excelentes artículos. Me permito recomendar un libro titulado «One Minute to Midnight», de Michael Dobbs, en el que se hace un relato muy pormenorizado de los acontecimientos incluso desde el punto de vista cubano y soviético. En cambio la película «Trece Días» creo que sólo sirve como visión general de la crisis y sobrevalora la participación de algunos personajes.

  18. Magnífico artículo, como las dos partes anteriores. Estoy deseando leer la cuarta parte ya. Enhorabuena al autor y muchas gracias por dejarnos estas joyitas!

  19. Por poner un pero, no me gustan las frases del tipo «En ambos lados del Atlántico, los ciudadanos tragan saliva», me parece muy peliculero.
    Lo demás muy interesante

  20. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Cómo el mundo evitó el Juicio Final (y IV)

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