Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) ha sido uno de los grandes escultores de la historia con obras tan famosas como El éxtasis de Santa Teresa o el Baldaquino de la Basílica de San Pedro. También son destacables sus trabajos como arquitecto, dejando para la posteridad la Plaza de San Pedro, sita frente a la catedral homónima y centro neurálgico del catolicismo de a pie que durante la espera de cada cónclave se nos muestra hasta la extenuación. Pero el sentido de la composición volumétrica y urbana de Bernini no era parejo a sus conocimientos estructurales (por inexperiencia o por ignorancia), ya que el campanario que se construyó bajo su dirección en la fachada principal de la basílica vaticana pronto se detectó que era inestable. A la muerte del Papa Urbano VIII, protector de Bernini, se acabaron las excusas y se tuvo que proceder al derribo controlado antes de que ocurriera una tragedia.

Busto de mármol
Gian Lorenzo Bernini (1650)
El sucesor de Urbano VIII fue Inocencio X, que ordenó a Bernini pagar de su bolsillo la demolición del campanario (nunca fue reconstruido, solo queda planos y cuadros que recrean cómo pudo haber sido la Basílica de San Pedro) aunque no lo incapacitó para seguir ejerciendo como arquitecto. Tras este humillante episodio para Bernini, Inocencio X, que ya había demostrado tener otras preferencias, relegó al genial escultor en el escalafón artístico vaticano. Pero una persona que a lo largo de su vida trabajó para siete Papas no solo debía atesorar un gran talento artístico, que también, sino que tenía que saber moverse como pez en el agua en las intrigas palaciegas: mediante los contactos y amistades que hizo a lo largo de otros pontificados consiguió que Inocencio X viera accidentalmente una maqueta con su propuesta para el concurso (al que no había sido invitado) de la Fuente de los Cuatro Ríos. El Papa, encantado con el diseño, le adjudicó la construcción. Para acabar de ganarse su favor, Bernini le retrató en un busto muy amable, en el que se representa a un hombre delgado, de perilla frondosa, mirando hacia el horizonte con cierta esperanza a pesar de la responsabilidad que ostenta… una imagen demasiado idealizada, nada que ver con el fabuloso retrato que hizo Diego Velázquez (1599-1660) a ese mismo Papa.
A mediados del siglo XVII Velázquez se encontraba en Italia comprando obras de arte para la corte de Felipe IV. Dadas las buenas relaciones de Inocencio X con nuestro país, forjadas durante su etapa como nuncio en España, permitió que el retrato papal lo realizara el autor de Las Meninas. Los cuadros oficiales vaticanos estaban bastante estandarizados: la colocación del retratado, la vestimenta, el mobiliario, el fondo… que daba lugar a poses artificiales, con manos que parece que están jugando a los chinos o a piedra, papel y tijera o rostros apacibles e inexpresivos, como vacas hindús. Sin ir más lejos, solo hay que echar un vistazo al retrato de su predecesor en el cargo, Urbano VII, o al de su sucesor, Alejandro VII para comprobarlo. Vistos los competidores no es muy arriesgado afirmar que la obra de Velázquez es el mejor retrato que se haya hecho nunca, al menos, de un Papa.
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El primer párrafo parece sacado de mis apuntes de COU xDDD
Comparar a Velázquez con Bacon es como comparar a Dios con un gitano, y peronen si resulta blasfema la comparación, pero es que Bacon no aguanta la más mínima comparación. La suya es la fascinación del artista menor con el genio.
dios con un gitano…hay que ser meapìlas…i algo más…
Hoyga si ijnora el argot de la hinternec no es mi culpa, era mi primerito día.
Creo que «comparar a Dios con un gitano» va a empezar a formar parte de mi repertorio de metáforas habituales.
Gran artículo. Y sí, yo también quiero ver a Inocencio X bailando del revés como el enano.
Yo el comentario de Cossack no lo veo muy claro. Debe ser de la escuela de la Thatcher. Bacon es genial y tiene el honor de haber sido el primer pintor nacido en el s. XX que expuso en El Prado. Pero no es genial por eso sino por haber creado un lenguaje visual nuevo y propio, como todos los genios.
lo del gitano ni lo mentamos
Yo soy gitano así que sí, mejor ni lo mentamos.
No, no creo ni que fueran terribles, tan solo me dejan frío. Y eso es lo que se supone que el arte nunca debe hacer, dejarte indiferente.
En eso podemos estar de acuerdo, pero es que es muy raro encontrarse a alguien a quien Bacon deje frío…en serio. Lo demás, va en gustos, pero evidentemente tampoco estamos hablando de cromos bucólicos..(y tampoco me lo parecen los de Velázquez, ojo).
Igual es que por haberme criado en el barrio no tengo la «sensibilidáz» necesaria para apreciar el arte moderno.
Este debe ser uno de los mejores artículos que he leído en JotDown. Bravo.
Muy buen artículo, estableciendo unas relaciones en las que, hasta ahora, nunca había reparado. El gran parecido de Cooper en la sala roja con el retrato de Inocencio X de Velázquez… sin olvidar toda la vertiente onírica, la influencia muy presente de Bacon en Lynch y Twin Peaks. Vamos, muy buena asociación.
Y sí, también me uno al grupo que quiere ver a Inocencio bailando como Anderson.
Genial idea la de enlazar a estos personajes a lo largo de su obra y la historia. Me encanta
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Interesante.
Sobre el primer párrafo: la Basílica de San Pedro es una basílica, pero no una catedral. La catedral de Roma es la conocida como San Juan de Letrán.
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