
¿Qué es el Tea Party? ¿Quién mueve los hilos del Tea Party? Todos hemos oído hablar de él. En muy poco tiempo ha adquirido una considerable influencia en la política norteamericana, pero no es una organización estructurada, no es un partido político y aunque a veces parezca lo contrario, no tiene un líder visible en la política o en la prensa. No existe una institución única que pueda arrogarse el título de ser el «auténtico» Tea Party. A veces parece tan etéreo que resulta difícil precisar dónde empieza y dónde termina. Y sin embargo, pese a todas estas impresiones, el Tea Party es algo muy concreto, muy real.
A los defensores y admiradores del Tea Party —en España hay unos cuantos, por lo menos en los medios de comunicación— les gusta pensar que se trata de un movimiento de origen popular y de hecho esa es la versión más o menos oficial sobre su nacimiento, la versión que encontrarán en muchos artículos escritos al respecto o incluso en la Wikipedia, donde se lo tilda de movimiento «antielitista». Esa versión oficial nos cuenta que con la llegada al poder de Barack Obama hubo un cierto número de ciudadanos de a pie que comenzaron a oponerse a las subidas de impuestos, o más concretamente a las políticas sociales que requieren de esos impuestos para funcionar. Esa oleada de protestas habría sido espontánea. La propia expresión «Tea Party» tiene unas claras connotaciones populares, ya que hace oportuna referencia a un importante episodio en el origen de la independencia estadounidense. En 1773, un puñado de bostonianos —disfrazados de indios— asaltaron un barco británico que transportaba té importado británico y lanzaron el cargamento de las bodegas al mar como protesta por los impuestos con los que Londres cargaba ese producto, impuestos que iban contra la voluntad de las colonias americanas y que eran considerados un signo de opresión. Aquello provocó una espiral bélica que terminaría con la declaración de independencia de los Estados Unidos. Así pues, el nombre Tea Party (que puede significar «Partido del Té» o incluso en términos más militares, «Comando del Té») viene a recordarnos que oponerse a unos impuestos excesivos sería parte inherente de la naturaleza intrínseca de la nación estadounidense desde el momento mismo de su nacimiento.
Como se ve, esta versión del origen puramente popular del moderno Tea Party suena casi romántica y de hecho presenta aspectos más que dudosos. Pero profundicemos en ella. Dicho origen popular puede rastrearse hasta el año 2009: muchas fuentes señalan a la blogger y activista conservadora Keli Carender como la persona que organizó la protesta que podemos considerar como manifestación inaugural del Tea Party: poco antes de que Obama pretendiese aprobar la «ley de recuperación» del 2009, Carender organizó un acto al que llamó —y nos tememos que esto va a sonar involuntariamente hilarante— la Porkulus Protest. Curiosamente, la imagen de Carender era completamente opuesta al estereotipo de simpatizante del sector duro del Partido Republicano. Keli era joven, de aspecto desenfadado y moderno (piercings incluidos), licenciada y además habitante de un barrio característico del melting pot, el mestizaje estadounidense. Como bien dice el artículo enlazado del New York Times, era justo la clase de persona joven a la que cualquiera podría confundir con una votante de Obama. Ese aspecto hipster de la supuesta detonadora del movimiento Tea Party podría ser casual, aunque a efectos de imagen resultó particularmente oportuno. Ella siempre afirma que salió a protestar de manera completamente espontánea, aunque no falta quien la acusa de haber sido la marioneta de determinados poderes por entonces todavía ocultos. Pero en realidad resulta indiferente para quién o para qué pudiese haber trabajado Carender. Es más, si la citamos aquí es meramente como curiosidad. Es un personaje anecdótico. Solamente figura en esta historia por haber sido la primera supuesta tea partier activa, por lo cual aparecerá en la Wikipedia y suponemos que en algún que otro documental.
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Es un artículo que viene con cierto retraso, ¿no? Puesto que ahora mismo el Tea Party está muy, pero que muy de capa caída en Estados Unidos, dentro del republicanismo, ya que le culpan de sus repetidos fracasos electores… Es una acertada descripción del Tea Party pero es la descripción de un fracaso.
Puede ser. Sin embargo, el artículo me parece de total actualidad si lo miramos en clave local, sea española o europea.
Asusta ver los paralelismos cada vez más evidentes entre el Tea Party americano y sus equivalentes a este lado del charco, cambiando un poco nombres o imágenes pero conservando intacta la esencia. Y lo peor es constatar que, si en EEUU el Tea Party está de capa caída, aquí cada vez parece gozar de mejor salud, y estar ya al mando en gobiernos como el español, sin ir más lejos.
Tranquilo, ni en Europa, ni por supuesto en España, hay nada que se parezca mínimamente al Tea Party. Lamentablemente, muy pocos se plantean por aquí eso de que quizás sería mejor que el estado se meta lo menos posible en nuestro bolsillo y en nuestra vida. Es más fácil mirar por encima del hombro a esos ultraconservadores mientras nuestros politicos nos toman el pelo y nos roban como nadie podría jamás hacerlo allí. El artículo por otra parte, y como es habitual en España, plagado de términos y tópicos que desdeñan el ideal libertario y lo asocian a oscuros intereses de pérfidos multimillonarios.
El ideal libertario se da en la mayor parte del mundo. Visite África y buena parte de Hispanoamérica. Son países estupendos para ser rico, porque apenas pagas impuestos, y donde el estado anda medio desaparecido. Ah, pero si no eres rico…
El ideal libertario solamente tiene presencia e influencia real en Estados Unidos. Lo de África como paraíso libertario, repleta de dictaduras bananeras, suena a chiste…..
El ideal libertario estadounidense, heredado de la escuela de pensamiento económico de la prestigiosa universidad de Chicago (Stigler-Friedman, espero que juguéis al ajedrez en el averno), no es más que un batiburrillo manido, ideado para justificar que los de arriba sigan chupando del frasco de los de abajo.
Se cree el ladrón que todos son de su condición, si el Estado estuviera dirigido por personas de intachable honestidad, y se persiguiera el beneficio del colectivo, pueblo o país, en lugar del enriquecimiento personal, no estaríamos hoy día padeciendo la crisis que padecemos.
De aquellos polvos (Reagan) vienen estos lodos (FMI).
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Hay que leer más a Tony Judt. En concreto su «Algo va mal».
Bueno al menos en EEUU ven la relacion directa entre: menos impuestos menos estado del bienestar.
No está nada mal al menos es coherente, sobre todo si lo comparamos con la versión española del tema: más impuestos (y subiendo), menos estado del bienestar (y bajando).
Pues si observamos cuales son los países con un mayor índice de desarrollo humano vemos que tienen unos impuestos bastante altos. EL problema será en qué se emplean, ¿no?
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Con todo el respeto, menuda basura de artículo. Lugares comunes, trufado de mentiras (como que fueron los Republicanos los que se opusieron al movimiento pro derechos civiles … pero infórmese!! ¿Qué partido era mayoritario en los Estados del Sur en los 50 y 60? El Demócrata! Qué senadores se opusieron a las primeras leyes? Los viejos demócratas!), mucho «ultraconsevador» … decepcionante por su falta de rigor y sesgo ideológico. No hay más que leer los comentarios que me preceden.
Pues su propio «sesgo ideológico» se advierte de lejos…
El artículo está bien… hasta que empieza el festival de tópicos: ultraconservadores, millonarios malvados, intereses bastardos, y los votantes pobres de los Republicanos son o poco instruidos o tontos del culo.
La política en USA es más rica, interesante y contradictoria que los tópicos: Lincoln, que abolió la esclavitud, era Republicano. El Ku Kux Klan era más cercado a los Demócratas. Johnson, tal vez el presidente más «socialdemócrata» al estilo europeo… hizo la escalada bélica en Vietnam. Rond Paul, sector liberatario de los Republicanos, es de los más firmes detractores de la guerra de Irak, Agfanistán y demás, y quiere recortar el gasto de defensa. La mayoría de los católicos de USA vota Demócrata, etc, etc, etc…
Los católicos de Estados Unidos son moderados y hasta progresistas, en comparación con evangélicos, cristianos renacidos, mormones y demás, que son mayoritariamente republicanos. Y las posturas de republicanos y demócratas ya no tienen nada que ver con la de los tiempos de Lincoln, vamos, ni siquiera con los de Johnson.
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Buen artículo hasta que comienza a prejuzgar la defensa del ideal del Tea Party de reducción en los impuestos con el rechazo de políticas sociales de Obama. Lo uno no tiene nada que ver con lo otro.
El resto es el clásico artículo lleno de tópicos queriendo unir al Tea Party con los ricos y malvados empresarios o con la Fox (supongo que ver una televisión no progre a un español progre debe dejarle ojiplático.)
Está demostrado por activa y por pasiva que el Tea Party es un movimiento que no ha sido creado ni desarrollado por ninguna élite. De ahí que ningún líder político, social o cultural pueda controlarlo y ser la cabeza visible. Es exclusivamente un movimiento ciudadano en defensa de sus libertades individuales. Algo en lo que los americanos nos enseñan una y otra vez porque han conseguido ser el paradigma de libertad y la democracia occidental.
No deja de sorprenderme como en España se mira con tanto odio a un grupo de ciudadanos que se organizan para defender unas ideas. ¿Tanto miedo miedo hay a una sociedad civil fuerte y no dependiente del estado?
Pero cuantas chorradas hay que leer. Esa idealización de los Estados Unidos como el «país de la libertad» es, desgraciadamente, bastante común entre los desinformados. Un poco de información fiable:
http://www2.ucsc.edu/whorulesamerica/power/class_domination.html
El Tea Party quizá no ha sido creado desde arriba, pero la élite sí ha influido en él:
http://en.wikipedia.org/wiki/Tea_Party_movement#Commentaries_on_origin
http://harvardmagazine.com/2012/01/tea-party-passions
http://www.salon.com/2013/10/17/tea_partiers_grave_fear_why_they_disdain_young_people_even_their_own/
Quiero felicitar a E.J. Rodríguez por el interesante e informativo artículo. Espero con impaciencia una segunda parte dedicada a Fox News.
Pediría al autor situar en su momento al Tea Party en su contexto histórico. La doctrina libertaria -en lo económico- nunca ha sido un ingrediente propio de la derecha conservadora. Tampoco en Estados Unidos. Sin embargo, los libertarios, siempre minoritarios, acaban asociándose a los partidos de centro derecha, a los que nutren de ideario en tiempos de crisis y renovación.
En la derecha norteamericana dicha renovación revitalizante tuvo lugar a mediados de los 60, a pesar de los primeros fracasos (Goldwater). Los libertarios se imponen a una derecha conservadora clásica incapaz de detener el empuje liberal posterior a la Segunda Guerra Mundial. En Europa la derecha gestiona y desarrolla el estado del bienestar, pero en USA los libertarios consiguen impedirlo.
Intentaron por segunda vez una toma del poder durante la presidencia de Ford, que sustituyó a Nixon (un conservador clásico que acaba enterrándose solo, si bien el partido hace también lo posible por hundirlo). Pero Ford perdió las elecciones, y los neoconservadores (léase, conservadores-libertarios) vieron su gozo en un pozo. Bush Sr, Cheney, Rundsfeld, Greenspan y tantos otros tuvieron que esperar hasta la victoria del protegido de Goldwater, Reagan.
Esta aparición del Tea Party, aparentemente milagrosa, tiene lugar justo tras la presidencia desastrosa de George Bush Jr., y tras la detonación de la peor crisis económica desde el 29, todo ello justo al final de una larga era libertario-conservadora, lo que hacía presagiar una hegemonía demócrata por muchos años. Tratan de mantener vivo y combativo el movimiento.
Aquí en España tuvimos un conato de infección libertaria en el Partido Popular con las acometidas de Esperanza Aguirre, y la célebre respuesta de Rajoy: «Si alguien quiere irse al partido liberal o conservador, que se vaya». En los medios de la derecha tenemos los tradicionalmente conservadores (por ejemplo, el ABC) y algunos otros, pequeños y minoritarios, pero muy activos, que copian el estilo evangelizador y agitador de los libertarios norteamericanos. Pero los conservadores clásicos y cristianodemócratas de siempre no son libertarios, ni se sienten cómodos con ese ideario. Recurren a él para alimentar la propaganda -muy superficialmente-, o en épocas de renovación, pero lo abandonan a la primera ocasión.
En Europa, sólo Thatcher, otra libertaria infiltrada en un partido conservador clásico desorientado (en los 70), impuso sus doctrinas.
La verdad es que dan mucho miedo…
Efectivamente el Tea Party no es en origen un movimiento que parta de las élites, pero éstas se lo apropiaron convenientemente. Básicamente, es un selecto club de extremistas (mayoritariamente ricos) que no aceptan la llegada de un negro a la presidencia de EEUU. Creado como arma de desgaste, cuenta con una ingente financiación, el respaldo de buena parte de la élite conservadora del país y cómo no, con varios medios de comunicación influyentes a su servicio (como la FOX).
Digamos para simplificar: los ricos quieren ser más ricos, y les entra urticaria cada vez que el Estado trata de igualar las condiciones de juego (Obamacare, y cualquier medida social, como el aumento del salario mínimo, etc…). Básicamente es: no me pongas impuestos, que yo ya tengo dinero para pagar mi salud, mi educación, mi justicia… ¿que la mayor parte de la población de mi país no puede? ¿que quieren que papa estado les proteja? panda de vagos e ineptos, no se han esforzado tanto como nosotros para ser multimillonarios. Como muestra un botón: el inefable Mr. Adelson, al que servilmente la Comunidad de Madrid iba a extender una alfombra roja, es uno de sus principales financiadores.
Aquí en Europa por desgracia lo vivimos con Thatcher, y alguna inepta con ínfulas de sucesora en este país ha tratado de «heredar» ese espíritu, que por cierto también comparte un ex presidente de infausto recuerdo. Para ello cuentan con dinero, y con una caverna mediática que actúa como la gota Malaya.
Parece, no obstante, que la ceguera que el «libre mercado» nos ha producido, pudiera estar remitiendo entre la ciudadanía de este país, que empieza a tomarse más en serio la elección de aquellos que les pastorean.
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