Arte y Letras Historia

Qué decir antes de morir

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La ejecución de María Antonieta en un grabado anónimo c. 1850 (DP).

«Vamos a tomárnoslo con calma», les dijo Malcom X a sus asesinos.
Le dispararon dieciséis veces.
A lo mejor se lo habían tomado con calma, pensaba Kugel. A lo mejor tenían planeado pegarle veinte tiros. En estas situaciones a la víctima le conviene especificar.
(Shalom Auslander, Esperanza: una tragedia [Blackie Books])

El protagonista de la novela Esperanza: una tragedia está obsesionado con encontrar las últimas palabras perfectas y por eso acumula en sus libretas apuntes con sus mejores ocurrencias. Le obsesiona tener algo con lo que aprovechar su último aliento en el momento en el que alguien QUE HABLE ASÍ se presente en su casa con una guadaña y ciertas prisas. El hombre repasa mentalmente algunas de las citas finales más repetidas de personajes ilustres y llega a simpáticas conclusiones, como el deducir que probablemente a la hora de palmarla el ser humano se va a encontrar más ocupado intentando asimilar la ridícula causa de su muerte que buscando la frase adecuada con la que descolgar el telón.

En el fondo, y aunque no existen estadísticas oficiales, la razón lleva a determinar que en el top ten de palabras pronunciadas segundos antes de morir nos encontraríamos, por encima de las despedidas lacrimógenas y las románticas declaraciones de cariño, con varios «Aaaaaaaaah», algún «Oh», una abultada colección de tacos y también con la gilipollez machista del «No hay cojones». Pero frente a la oratoria pop en el lecho de muerte la historia se enorgullece en presentar a una serie de personalidades que tuvieron la decencia de demostrar que un epílogo en ocasiones bien merece un texto para enmarcar.

Oradores

John Sedgwick era un general del ejército de la Unión que perdió la vida durante la guerra civil estadounidense. Y uno de los pocos ilustres que decidieron morir protagonizando un gag cómico. En mayo de 1864 Sedgwick se paseaba despreocupado por Spotsylvania mientras el resto de sus hombres, asustados por los disparos de un enemigo situado a un kilómetro de distancia, se arrastraban por los suelos. El general caminaba entre ellos manifestando reiteradamente su asombro por el miedo de los soldados a las salvas lejanas. La leyenda dice que sus últimas palabras fueron «Ellos no le darían ni a un elefante desde esta distancia» justo antes de que una bala le atravesara la cabeza. Casi pero no, aquellas fueron en realidad sus penúltimas palabras puesto que poco después de pronunciar la desacertada afirmación disculpaba a un soldado el acto de agacharse ante el ruido de disparos. Pero como la frase del paquidermo y el enemigo miope tenía más gracia sería aquella la que pasaría a la historia, incluyendo divertidas variantes falsas que la citaban de manera incompleta redondeando el efecto cómico («Ellos no le darían ni a un elefante desde esta dist…»).

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27 comentarios

  1. Pingback: Qué decir antes de morir

  2. Me permito intervenir para añadir a Saki. Se dice que una noche estaba abroncando a sus compañeros de trinchera durante la Primera Guerra Mundial por fumar y ofrecer un blanco fácil a los francotiradores alemanes con la brillante brasa del cigarrillo. «¡Apagad ese maldito cigarrillo!», gritó. Y un francontirador le voló la cabeza.

  3. Rita la cantaora

    Pobre Saki… Pa qué habló.

  4. Isobel Pantoha

    Yo haría como mi buen amigo quen gloria esté Frenando Frenan Gomez: ¡¡¡A LA MIERDA!!!

  5. Pingback: Bitacoras.com

  6. Iba a poner también la de Saki/Munro. Creo que fue un final más que digno, totalmente en consonancia con su obra.

  7. Muy curioso. Me han venido a la cabeza las últimas palabras de Moebius, el genial dibujante de comics francés, a su mujer:
    «Je sens qu’il se passe quelque chose… Je sens que je transmute… Il faut que tu me donnes les codes de réparation.
    «Siento que pasa algo… Siento que me transmuto… Necesito que me des los códigos de reparación»

  8. Bueno, en wikipedia dicen de Pedro Muñoz Seca

    Humorista de ley hasta los últimos momentos, dirigió estas palabras al pelotón de fusilamiento: «Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar… y es el miedo que tengo». Cuentan que los soldados que a la postre lo fusilaron le pidieron perdón por lo que estaban obligados a hacerle, es decir matarlo, pero parece ser que él fue quien los consoló diciéndoles que estaban ya perdonados, que no se molestaran… «aunque me temo que ustedes no tienen intención de incluirme en su círculo de amistades»

  9. Pingback: 06/05/14 – Qué decir antes de morir | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  10. Para mi la mejor es la del general Baldomero Espartero en su lecho de muerte: «me voy con la conciencia tranquila de tener ningún enemigo ya que los he fusilado a todos».

  11. Lo último escrito por Pessoa: «I don’t knot what tomorrow will bring».
    Lo último que dijo: «Dame las gafas».

  12. vespasiano

    j

  13. Pingback: Enlaces Recomendados de la Semana (Nº254) | netgueko

  14. Muy curioso. Me han venido a la cabeza las últimas palabras de Moebius, el genial dibujante de comics francés, a su mujer:
    “Je sens qu’il se passe quelque chose… Je sens que je transmute… Il faut que tu me donnes les codes de réparation.
    “Siento que pasa algo… Siento que me transmuto… Necesito que me des los códigos de reparación”

  15. Malcolm X. Con dos «eles».

  16. Pingback: Qué decir antes de morir : Lado B

  17. Pingback: Grandes misántropos | Mediavelada

  18. -Hazme un último favor, compañero.
    -Lo que haga falta.
    -Dile a cada una de mis novias que sólo la mencioné a ella cuando llegó mi hora.

    Últimas palabras del sargento Harp. Lamentablemente el sargento es un personaje de ficción, que aparece en un arco argumental del comics Fables. Pero me gusta mucho este diálogo, y si a veces citamos últimas palabras que nunca fueron dichas por personajes reales, o tenemos dudas si fueron las últimas, me parecía justo citar a un personaje irreal diciendo palabras irreales pero que estamos completamente seguros de que las dijo, porque somos testigos, cualquiera puede serlo.
    Esa es una característica de la ficción: siempre podemos estar ahí para ser testigos de lo falso, aunque sea bello. Con la vida no, a veces no estamos, aunque sea etcétera.

  19. Pingback: Grandes misántropos - Seventy One

  20. «…idéntica disposición de ánimo que el hombre que, cansado de la vida, acaba de tomar una buena dosis de estricnina: obra por impulso y nada le merece interés. En la misma disposición se hallaba Luis XIV cuando, próximo a morir, exclamó: Cuando yo era rey. ¡Frase sublime!»
    – Rojo y Negro, Stendhal

  21. Pingback: Qué decir antes de morir | Srdelapalisse

  22. oui, vous m’arrachez tout, le laurier et la rose !
    Arrachez ! Il y a malgré vous quelque chose
    que j’emporte, et ce soir, quand j’entrerai chez Dieu,
    mon salut balaiera largement le seuil bleu,
    quelque chose que sans un pli, sans une tache,
    j’emporte malgré vous,

    et c’est…

    c’ est ? …

    mon panache.

  23. No es del todo «lo último que dijo antes de morir», pero que Thomas Bernhard, en su testamento, prohibiese (mientras durasen los derechos de autor: 70 años) la representación, edición y comercialización de cualquiera de sus obras en Austria (su país natal) me parece muy grande.

    Un saludo.

  24. No recuerdo el nombre ni el título del protagonista, pero sin duda la mejor y más hilarante frase dicha nunca antes de morir ha sido la de ese noble francés que, subiendo las escaleras que llevaban a la guillotina, tropezó, y al incorporarse le dijo al verdugo «dicen que tropezar trae mala suerte».

  25. Siempre se dice que Donald O’Connor se despidió de este mundo agradeciendo el Oscar Honorífico que nunca le dieron

  26. Marienritter

    No recuerdo quién, al ser conducido al cadalso, comentó a sus compañeros reos «Pues sí que empieza bien la semana…»

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