
Una vez analizados la historia y el funcionamiento de la moral —análisis en el que creo que ha quedado más o menos claro que esta se ha adquirido e implantado de forma inconsciente, instintiva, irracional e inexplicada—, debemos seguir contestando a la pregunta: ¿podemos, y por ello debemos, entender y aplicar de forma técnica y científica una moral que ya hemos dejado claro que es imprescindible para organizar un grupo social? La respuesta es clara: por supuesto que sí. ¿Es fácil? Por supuesto que… no.
Estamos en temas de conocimiento y, tal como funciona siempre su adquisición —la historia nos lo ha probado sin duda alguna—, el saber es algo que se va construyendo poco a poco, y nunca en línea recta: casi siempre en zigzag, con tres pasos adelante y dos atrás. Es con el tiempo, y con el poso que va dejando el uso, como va quedando el rastro de lo que ofrece mejores resultados, y a eso lo denominamos ciencia, hasta que, por fortuna, se mejore y nos demuestre que hasta ese momento estábamos poco acertados. Léase a Karl Popper: la ciencia no es la verdad, sino la mejor aproximación a la verdad que en este momento conocemos; y por fortuna, porque eso quiere decir que mejoraremos la ciencia actual y sabremos más y mejor en el futuro.
En este caso concreto ya disponemos del conocimiento contrastado de que toda la composición de la especie humana es de átomos, hormonas, células y reacciones químicas, con los equilibrios demostrados entre sus componentes. De ahí la afirmación de que funcionamos en base a nuestros instintos biológicos, como no podía ser de otra manera; de no ser así, diríamos que nuestro comportamiento es «mágico», tal como pensaban los antiguos. Hasta 1980 los científicos creían que el funcionamiento del cerebro era incomprensible; desde esa fecha se sabe y se demuestra que funciona con sustancias químicas susceptibles de ser medidas y contadas. Su funcionamiento es estrictamente material.
Queda claro que nos desenvolvemos en función de nuestros impulsos biológicos, y ello resulta patente porque la construcción de la «moral» inconsciente antigua siempre versaba, y versa, en todas las religiones e ideologías, sobre elementos muy primarios: la comida y la bebida, la seguridad física o psicológica de las personas, el poder sexual, el respeto y la obediencia al poder, las reglas de higiene personal y de alimentación, y algo muy repetido, la solidaridad entre sus miembros, que unos llamaron caridad, otros ayuda mutua, y el último mito, el de la Revolución francesa, fraternidad. Todo el Manifiesto comunista, y El capital, de Karl Marx, no son otra cosa que el intento de dar una aplicación política a estas necesidades biológicas. Así nació la denominada moral marxista o comunista.
Es curioso, pero todas las morales de la historia, antiguas y presentes, solo versan acerca de cosas estrictamente materiales y muy elementales. Lo primero es quién manda: Dios había entregado a los reyes el poder absoluto, hasta que en 1649 los ingleses le cortaron la cabeza al suyo por mantener esa idea, y Dios ni vino en su ayuda ni lo restituyó; el papa de Roma sigue diciendo que Cristo le entregó a Simón Pedro ese poder absoluto; el islam lo deposita en el califa que siga a Mahoma; los marxistas dicen que todo el poder ha de residir en el «partido». Lo segundo, la comida y la bebida y sus reglas: todos los líderes religiosos e ideológicos lo primero que hacen es apropiarse de todos los bienes, y come quien y cuando ellos dicen. Lo tercero, el poder sexual: los poderosos tienen sexo y los pobres no, y las reglas sexuales y matrimoniales las dispone el brujo, el chamán o el poder político. En general, todos los sistemas morales buscan e imponen el poder absoluto sobre el grupo social; la moral dice que hay que respetar y obedecer ciegamente el poder hasta un límite, de unos modos y en unos lugares. Los sistemas morales no versan sobre ninguna otra cosa.
En base a todo lo anterior, ¿cómo construiremos una moral técnica, científica? Pues aceptando que debemos regular, con los mejores conocimientos de los que disponemos, el conjunto de reglas —demostradas ya como imprescindibles: sin ellas no hay organización del grupo social— que determinarán el mejor equilibrio posible para el actuar en conjunto del grupo como un todo unitario. Se ha de fijar el desenvolvimiento de cada miembro y de las organizaciones menores —empresas, asociaciones, familias, autonomías políticas—, así como su funcionamiento ordenado dentro del grupo, para que no vaya cada uno por su lado buscando sus intereses particulares sin respeto a la jerarquía y al liderazgo cultural general.
El nuevo paso es llegar a explicar todo esto: saber que para que exista un grupo social —nadie existe sin tal, y cuanto más grande y organizado, mejor— es imprescindible la unidad de las imposiciones del liderazgo, y esta es la moral real, técnica. Las reglas que aplicamos para ordenar el tráfico en las carreteras y ciudades, o el olimpismo, son la moral técnica que permite que podamos circular o competir en armonía.
Concluimos que la moral es ese conjunto de leyes, reglas e imposiciones del grupo al individuo o a las pequeñas corporaciones que amalgaman, ordenan, coordinan, dirigen, permiten la coexistencia del grupo y organizan su funcionamiento. Hay grupo porque hay moral, y la moral es el engranaje del grupo. Según sean esas normas más o menos perfectas, acarrearán un grupo mejor o peor organizado, y los conflictos futuros tenderán a corregir esos fallos y cambiarán la sociedad. Es el hambre de los pobres que no resuelve una moral determinada la que lleva a las revoluciones sociales, a nuevos líderes y a nuevas reglas; en el fondo, a una nueva… moral.
Si queremos construir una moral técnica, científica, debemos estudiar la naturaleza, y a nosotros como parte intrínseca de la misma, lo más y mejor posible. En base a conocimientos contrastados acerca de la psicobiología humana debemos encontrar y fijar los mejores equilibrios sociales, aquellos que permitan la mejor armonía entre sus miembros y el propio poder general. Y un conocimiento imprescindible que comenzar a aplicar en todos los temas sociales, porque así lo hace la propia naturaleza, es que el equilibrio es el factor fundamental para empezar a resolver estos problemas. Equilibrio que queda fijado porque nacemos con unos niveles de oxígeno y, si los traspasamos en más o en menos, la muerte; con una temperatura determinada y, si la flanqueamos por arriba o por abajo, la muerte; con un equilibrio en la alimentación, en la que no podemos ni pasarnos ni quedarnos cortos. Todo el funcionamiento de la naturaleza se basa en ciertos equilibrios que facilitan la existencia; rotos los mismos, se produce la desaparición del organismo.
A nivel social, el mejor funcionamiento con reglas «morales» de un grupo organizado es el que consigue los mejores niveles de equilibrio en el acceso a la alimentación, en la seguridad de cada uno de sus miembros y colectivos menores, en el equilibrio sexual, en la formación de sus integrantes y en el que, de forma ordenada y sin abusos, dé pie al mejor desarrollo individual, aquel que facilite que cada persona pueda luchar por conseguir sus objetivos personales, o los de sus asociaciones menores, dentro del orden general.
También disponemos del conocimiento de que debemos alcanzar los mejores niveles de transparencia para que, a través de la formación, se comprendan todas estas normas sociales, lo que facilitará su cumplimiento y su defensa por las personas adultas y formadas. De nada sirve que el poder social haga bien las cosas si los interlocutores no lo entienden, o no se les deja expresarse para que manifiesten su aceptación u oposición a las mismas. Sabemos que todo ha de ser contrastado para que pueda darse ese pretendido equilibrio social.
Ya sabemos que todos los asuntos de comprensión y aplicación técnica y científica de la mejor moral posible solo los podremos abordar con conocimiento… conocimiento y más… conocimiento.







Las manadas de mamíferos que haciendo de la caza y la recolección su principal actividad se hicieron sedentarios, sin percibir el miserable sometimiento a una situación de dominio ejercido por los más listos de la comunidad, el emperador y el mago, que diseñaron ese artefacto que aquí se apunta como «moral». Transcurridos milenios, en esas seguimos.
Nietzsche no era un científico, pero dijo la frase definitiva sobre la moral. «No existen hechos morales, existe una interpretación moral de los hechos». La otra, casi tan definitiva, la dijo Bunk en The Wire: «Un hombre necesita un código».
Oh, bunk, que sabio. Qué manjar de serie.
¿No crees Carlos, que ese intento ya se hizo con la declaración de derechos humanos, y no salió adelante entre quienes más saben de sistemas culturales, los antropólogos, rechazaban que hubiera algo así de forma universal?
«que no vaya cada uno por su lado buscando sus intereses particulares sin respeto a la jerarquía y al liderazgo cultural general.»
¿Una moral que no atente contra la jerarquía y el «liderazgo cultural» ?
Creo que alguien debería de entender primero de política, de lo que es un estado y su estratificación y jerarquía, y de como las élites hacen todo lo posible para que no cambien las relaciones de poder. Tú moral ya defiende el status quo y de científica tiene el nombre. Aquí la ciencia actúa como lo hace tradicionalmente la religión, como autoridad para justificar el reparto injusto.
Eudald Carbonell hace tiempo que propugna como los dirigentes actuales son el reflejo de una falta de conciencia crítica colectiva y de madurez en nuestra evolución como especie y por eso defiende que la humanidad debe evolucionar hacia la eliminación de los líderes tradicionales.
Por otro lado, cambie de cultura, cambie de ambiente o, no hace faltar ir tan lejos, de familia y, me parece, entenderá mejor la frase de Nietszche que nos recuerda Rodri.
Valdría la propuesta para una moral de llegada, no de origen porque todas son diferentes. Una moral como meta más que buscando un cimiento común. Por supuesto que somos seres biológicos, pero de la biología no se deriva necesariamente, ni de forma determinista, la moral. Por otro lado, hemos pasado más tiempo siendo bandas de cazadores recolectores que con otra forma de organización, sin liderazgos permanentes, solo temporales, con poco poder efectivo, basado en las cualidades ventajosas para el grupo y no en la fuerza coactiva, y ya había comportamientos morales, como la de rehuir comportamientos violentos, bajar el nivel de conflicto, reírse del que daba órdenes, y reírse del que tomaba más de la naturaleza de lo que podía consumir o transportar. Había mecanismos morales en los grupos sin necesidad de imposiciones.
Una moral científico-técnica solo sería posible en la medida en que asumiésemos que podemos conocer la absoluta totalidad de lo que nos rodea… Si no, ese equilibrio se verá desestabilizado por lo ignoto de la realidad.
De todas formas, si el funcionamiento del hombre es estrictamente material, ¿cómo se conjuga eso con la noción de libertad? Porque, hasta donde tengo entendido, las reacciones químicas son necesarias (yo junto con combustible con un comburente y, necesariamente, existe una combustión). Por tanto, en mi cerebro únicamente habría reacciones ante estímulos biológicos. Y no tiene demasiado sentido hablar de moral sin libertad individual, ¿no?
Si algo estoy aprendiendo es que debo ser más cuidadoso y exigente conmigo mismo, las personas que leyeron este artículo son muy inteligentes y leidas. Me encanta. Lo que pretendo es que todos aprendamos un poco más.
Tienes mucha razón, Tamara. Pero debemos tener presente que, hasta ahora, todo el que ha protestado o propugnado un mundo mejor, los cristianos, el Islam, los Marxistas, en el momento que tomaron el poder, en estructura política, aplicaron una situación de poder, explotación y dominación de las mujeres, los pobres, los extranjeros… como antes.
Respecto a la libertad, llevo muchas tertulias preguntando que alguien me explique qué es eso de la “Libertad”. Este es un magnífico medio para hacerlo. ¿Alguien me pude explicar, en un párrafo sencillo, que es la libertad?.
Me animo es que , entre todos, y con profundas aportaciones, podamos entender cómo funcionamos los seres humanos.
Solo persigo el más y mejor conocimiento. Un abrazo para todos/as.
Libertad es poder hacer lo que se debe hacer.
Bravo!
Defina antes sus límites, para saber dónde nos movemos.
Una entelequia; lo que no tiene por que desesperanzar…. O siga el camino del yogui. El del del oso no!.
La pregunta de su titulo ya se ha respondido….y usted no lo sabe. La respuesta es que si se puede y lo han hecho, y desde hace mucho tiempo, lo que se conoce hoy como ciencias sociales. ¿Le suenan?. Desde la Filosofía, que se peguntaba, en su Ética y Moral, sobre el que hacer, lo que era más correcto o no de la acción de un individuo en sociedad, surgieron, a mediados del siglos XIX, conocimientos como la economía política, la sociología o la política. Conocimientos que se denominan ciencias porque aplican el método científico. La Filosofía, sin ciencia, esta en extinción porque se ha transformado y especializado en esas ciencias. Sus restos, hoy, están en opiniones personales sin valor y de andar por casa sobre la sociedad . Y no,no existió ni existe moral marxista alguna. El Socialismo, desde Marx, utiliza las ciencias que le he mencionado. Se lo dice un economista político socialista.
Mucha apelación a la ciencia; poca demostración científica de la tesis.
— Confunde explicación con justificación.
— Cae en la falacia naturalista.
— Reduce la moral a obediencia y organización.
— Presenta como ciencia afirmaciones discutibles.
— Confunde equilibrio biológico con equilibrio social.
Ay, Señor, Señor!!!! Qué mal!!!!!
la moral no es biológica , por lo tanto no es cuantificable o aún menos científica , no tiene un método y está lejos de la razón , diría, humildemente , que es un asunto de discernimiento neta y claramente “humano”… como dice scio, no es una cuestión de jerarquías de los machos o hembras alfa … eso es pura anatomía endocrina de los animales sujetos a la mera supremacía de supervivencia y aseguramiento de la continuidad de su especie , el discernimiento implica la auto reflexión … el verse desde afuera , en el sentido, de cómo dicen anteriormente , hacer lo que se debe hacer de forma consecuente , consciente , con mirada contextual de las consecuencias de sus actos … sería esto algo parecido a una moral , netamente humana … cada ves que esta se rompe , o se traspasa … hay un crimen , una guerra. , un asesinato , mucho sufrimiento , si , suena a a unos códigos , pero se originas en la supuesto uso del discernimiento del que si deberíamos practicar , pero ok , otra cosa es la realidad pura y dura …. lo amoral , aquello sin previo discernimiento que se deduce como ir en contra de la propia especie “ inteligente “ . en pocas palabras la moral se originaría en la inteligencia y el poder del discernimiento consciente únicamente relativos a nuestra propia condición humana .
Bravo!, bravisimo!, todo va por buen camino.
Yo creo que nos hemos acostumbrado a lo fácil y aceptar los conceptos simplemente por aceptarlos, pero ponernos a dialogar y aportar es mucho
más rico, para todo.
Decís que libertad Es hacer lo que se debe… y.. que se debe hacer?. Quien lo marca? Antes lo hacía Dios(para cada cultura el suyo o los suyos) pero ahora, para nosotros, quien marca el …deber?.
Ese deber puede o debe tener fundamento técnico o solo de seguir una religión o ideología. Ese, para mí, es el debate, y me encantan vuestras aportaciones. Gracias.
Veo que habláis mucho de “razón”, “inteligencia”, “discernimiento”. Pregunto, es algo que nos ayude a entendernos, o es como “felicidad”, que cada uno entiende lo que quiere?.
No creéis que ya va siendo hora que por lo menos esas palabras las dejemos claras para saber de que hablamos?. Un abrazo, gracias.