La cúpula, una oportunidad perdida

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Foto: CBS
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En estos días se estrena la segunda temporada de la serie Under the dome (en España La cúpula), una producción de la CBS que obtuvo buenos índices de audiencia y fue de hecho uno de los éxitos veraniegos en los Estados Unidos durante el año 2013. A falta de comprobar qué tiene que aportar de nuevo esta segunda entrega, cabe decir que desgraciadamente la primera temporada ofreció bastante menos de lo que prometía y que además no hay grandes motivos para pensar que eso va a cambiar.

La idea de base, en principio, resultaba atractiva: La cúpula está basada en una novela de Stephen King y parecía reunir varios de los elementos típicos en la obra del escritor estadounidense que tan bien han funcionado en algunas de las anteriores adaptaciones a la pantalla. Ni siquiera la presencia de Steven Spielberg como productor ejecutivo —no puedo ya ni contar las series de ciencia ficción decepcionantes que han contado con su apellido en los créditos— despertaba nuestro escepticismo (algunos no aprenderemos nunca). Por un lado tenemos un escenario suburbano que se ve afectado por un repentino fenómeno sobrenatural: la aparición de una cúpula invisible separándolos del resto del mundo. Los habitantes de un pueblo estadounidense despiertan una mañana aislados del resto del mundo por una enorme cúpula invisible y aparentemente indestructible. Se dan cuenta de que mientras la cúpula permanezca en pie están condenados a vivir dentro de ella con limitados recursos, lo cual será fuente de comprensibles tensiones y juegos de poder, algo que hará que los habitantes del lugar terminen mostrando su verdadera cara e inevitablemente enfrentándose entre sí. Para quienes no habíamos leído el libro, la premisa sonaba muy interesante. Baste pensar en la fantástica película La niebla, que parte de unos presupuestos similares, para justificar el que esperar con ganas esta nueva serie no resultase descabellado. Hasta aquí, narrado así, podemos encontrar bastantes paralelismos argumentales entre La niebla y La cúpula y esto es lo que a algunos nos atrajo en un principio. En todo caso, el nombre de Stephen King bastaba para crear una gran expectación y el debut estadounidense de La cúpula batió algunas marcas en su género y franja horaria.

El problema es que todo aquello que en La niebla funcionaba tan bien, aquí no resulta convincente. Por ejemplo, los personajes son —en su mayoría— bastante menos interesantes y las relaciones entre ellos resultan artificiosas; quizá es que esas relaciones resultarían más creíbles en el formato de largometraje que a lo largo de toda una temporada televisiva, donde hay mucho más tiempo para que queden expuestas sus inconsistencias. Tampoco funciona la vertiente fantástica o de ciencia ficción, propiamente dicha. Se nos plantea un misterio interesante, la aparición de la cúpula, y se nos muestran algunos fenómenos paralelos igualmente inexplicables y que están destinados a mantener vivo el interés sobre el enigma. Pero más allá de que a algunos espectadores esos fenómenos paralelos nos puedan parecer un tanto risibles e incluso cursis —lo cual, claro, ya es cuestión de gustos— existe un problema serio: la primera temporada termina sin proporcionar la más mínima respuesta respecto a la cúpula. Nos quedamos sin saber nada sobre su origen, su función o siquiera su simbolismo. Al final, todo lo que hemos visto es un escasamente convincente juego de personajes y el espectador puede sentirse molesto ante la idea de que ha contemplado trece capítulos de cuestionable culebrón sin que se avance lo más mínimo en lo referente al asunto principal del argumento. El que no se nos revele absolutamente nada sobre la cúpula no tendría ninguna importancia si la red de relaciones entre personajes proporcionara de verdad grandes momentos, como sucedía en La niebla, pero no es así. Así que quienes no hemos leído la novela original de Stephen King podemos sentirnos más tentados por averiguarlo todo recurriendo al libro que tragarnos toda una segunda temporada.

Y eso que entre el reparto, aunque irregular, hay algunos buenos actores. A destacar Dean Norris, a quien hemos visto como cuñado de Walter White en Breaking Bad. Aquí hace un gran trabajo, como de costumbre en él, y más teniendo en cuenta el cuestionable material de base con el que cuenta. Pero su presencia o la de algunos otro buenos intérpretes (junto a otros menos convincentes) no basta para apreciar una serie en cuyo guion falla el elemento humano por un lado y donde el otro elemento, el de ciencia ficción es tratado tangencialmente durante nada menos que trece capítulos enteros.

En resumen, La cúpula es una oportunidad perdida; supongo que era una ingenuidad por mi parte esperar una especie de La niebla dividida en episodios, pero aun así resulta innegable que este mismo material se podía haber presentado de forma mucho más interesante. Es más, pese al éxito de público, la crítica se ha mostrado escasamente apreciativa. Curiosamente, los comentarios posteriores al primer episodio fueron casi unánimemente benevolentes e incluso puntualmente elogiosos, pero conforme avanzaba la temporada cambiaron las tornas y muchos críticos perdieron la paciencia, hasta el punto de que han podido llegar a leerse críticas verdaderamente demoledoras. El contraste entre las críticas del primer episodio y de la primera temporada en su conjunto es verdaderamente sangrante, y nos habla de las muchas expectativas que han quedado defraudadas.

Resulta imposible saber cómo se desarrollarán las cosas en la segunda tanda de episodios, pero creo que lo honesto es decirles que hay muchas otras opciones mejores si están buscando una nueva serie que llevarse a la boca. Y desde luego, si todavía no han empezado con Fargo, Orange is the new black, Orphan Black o tantas otras, no pierdan su tiempo con la primera y frustrante temporada de La cúpula. Y si ya la ha visto y aun así está dispuesto a tragarse la segunda temporada por pura afición, bueno, le felicito y que lo disfrute… pero sea buena persona y no se la recomiende a sus amigos.

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9 comentarios

  1. Hay series que no deberían jugar con mantener la trama más de una temporada. Pasó en Prison Break, por ejemplo. Empezaba muy bien pero luego todo es alargar la tontería. En la primera (de ambas series) deberían haberlo cerrado todo, como si fuera una serie inglesa.

    • Maestro Ciruela

      En efecto, de haberlo hecho así, estaríamos refiriéndonos ahora a»Prison Break» como a una serie fetiche, una de las mejores que nunca se hubieran realizado jamás, sin duda alguna.

      • Maestro Ciruela

        «que nunca se hubieran realizado jamás» ¡Dios mío!
        No debería empezar con los martinis hasta la tarde…

  2. El formato serie da para hacer cosas, como los folletines del siglo XIX frente a las novelitas, que la duración standart de una película no permite, y de ahí que parte del mejor cine estadounidense se haga para series de TV, sobre todo de la HBO, como los Soprano o The Wire. pero a la inversa, lo que daría para una película de 90 minutos se alarga a un formato que le viene ancho. Intentar una sinfonía con sólo un estribillo

  3. Si lo de una ciudad encerrada bajo una cúpula no funcionó ni en la película de The Simpsons…

  4. Hay series que se ven venir que van a ser un pestiño, y todas estas series con superenigma irresoluble pintan igual: The Event, Jericho, Flashforward, La Cúpula, The After y el próximo estreno The Leftovers. Y de Perdidos a partir de cierto punto también. Son todas iguales, y son todas un mojón húmedo.

  5. <Esta serie no merece ni un párrafo, es malísima.

  6. Suelo leer a Stephen King, porque a pesar de sus frecuentes finales «deus ex machina», escribe una prosa decente y me atraen sus tremendas tramas que llevan situaciones anómalas hasta sus últimas consecuencias. No tardaré en leerme «La cúpula»; pero la serie he dejado de seguirla. El inicio de la segunda temporada nos muestra una serie que consiste en que cada episodio los personajes bailen distinta canción, y al terminar se olviden de todo y vuelvan al punto de partida. Es una fórmula ochentera, más incluso que la de «Falling skies», sólo que para adultos.

  7. roedecker

    Ojo, que ya durante la primera temporada dijeron que la explicación de la cúpula será diferente que en la novela (así como algunos personajes sólo conservan el nombre en su paso del papel a la pantalla).

    Pero sí, la palabra para definir la serie es «decepcionante».

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