
The air itself is one vast library, on whose pages are forever written all that man
has ever said or woman whispered. (Charles Babbage, The Ninth Bridgewater Treatise, 1838).
Cada objeto es un espejo de todos los otros. (Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, 1945).
All is now secure and fast;
Not the gods can shake the Past.
(Ralph Waldo Emerson).
Estábamos hablando por Skype, nuestro primer contacto desde que llegué a Tucumán para trabajar en el descubrimiento. En el rectángulo de su escritorio en Pasadena, Sandra tenía puesta una musculosa verde y esos aros metálicos que me gustan, no tanto por su forma de media luna rodeada de un disco anular, sino por el campanilleo sensual que producen al chocar.
«¿Qué harías si pudieras ver el pasado?», le dije. Levantó el mentón y fijó la mirada en la cámara. Sus aros pendularon un poco y sus ojos se agrandaron, entre la alegría y el miedo.
«Ver el pasado» puede significar muchas cosas. Recordar, por ejemplo, es una forma doméstica del viaje en el tiempo. Una pintura rupestre, una fotografía, un documental, registran la inmortalidad visual de lo ocurrido, y parecen corroborar una verdad sagrada: el pasado existió. Para nosotros, en esos días, ver el pasado tenía un significado literal. La rigidez del tiempo es ilusoria; solo disponemos del presente, esa hendija efímera entre dos eternidades. Las reconstrucciones del pasado son tan incompletas como las predicciones. Los archivos son caricaturas y cada nueva observación de un evento, dice la física cuántica, lo redime de su incertidumbre y lo redefine.
Todo había empezado en una conferencia de Gabriel Lichtman, uno de los astrofísicos más iconoclastas del siglo, en un congreso en la Scuola Normale de Pisa. El título de su charla era «Seudoestrellas con grabados cristalinos (patterned) en la superficie». Pero desde el principio dijo que las llamaría Ojos de Gato, porque las imaginaba como retroreflectores parecidos al ojo de gato de la bicicleta: un motivo regular de huecos espejados, cada uno con tres planos a noventa grados, como la esquina de un cubo, que fuerzan a la luz a invertir su camino y regresar a su fuente. Un ojo de gato ideal es un espejo en el que estamos condenados a vernos de frente. Y si la conjetura de Lichtman fuera cierta, el universo estaría sembrado de estos reflectores, gigantescas esferas espejadas flotando en la discoteca silenciosa del cosmos.
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Enhorabuena Alberto, he disfrutado leyendo artículo desde la primera hasta la última palabra.
Un saludo
Qué bueno Pedro! Abrazo grande
Alberto
Maravilla de cuento. La ironía de Marburger, es una pantalla para ocultar el inmenso negocio y concentración de poder. «Un ojo» mirando el pasado, ¡mamita! Y hacia ese lado lo resolviste, claro. Pero en el fondo de mi alma está creciendo una idea: Vos sabes más de lo que nos contás, y nos estás testeando. ¡Espero que algo de esto se haga realidad, y pueda verlo! P.D. este cuentazo sería un sensacional capítulo presentación de una serie: «Los Expedientes Rojos». Vaya un abrazo.
Gracias Miguel Ángel! Ojalá supiera más jaja! Abrazo para vos.
Muy bueno! un Bioy del siglo XXI! Con la precisión de Asimov y la psicopatía de Dick, Tucumán entra en el mundo de la CF, me pareció genial.
Gracias! Exagerada la comparación pero son dos de mis héroes de la ciencia ficción. Y qué bueno lo que decís de Tucumán entrando a la CF. Abrazo!
Tiene una velocidad inusitada. Me atrapó del principio al fin. Un cuento iniciático. Me llenó de preguntas. Espero los próximos! Un abrazo
gracias mónica! ya vendrán otros. los estoy trabajando.
abrazos
Después de leer tu interesante y hermoso cuento me pregunto una y otra vez… ¿por qué no?. ¡¡Muchas gracias por compartirlo Alberto!! Un saludo grande desde Bahía Blanca.
bueno, en realidad hice el cálculo y, si bien no tenemos evidencia si hay espejos de este tipo en el espacio, en principio se podría detectar el pasado. pero ojo, esto es un cuento no?
gracias por tu comentario ricardo!
Futuro, pasado, un presente condicionante. Un edipo hermoso. Un enamoramiento obstinado. Un elemento mágico y el método científico recorriéndolo con hambre.
Hermoso cuento, felicitaciones amigo.
Gracias Fernando, abrazo!
Vení a Bariloche y reconstruimos los códigos desde aquí!
dale karen, se podrá?
Excelente!!! Vos sabés que yo de ciencia no sé nada pero esto es genial. Ficción del más alto grado. Felicitaciones!!!
Cristina!!! viniendo de vos qué piropo extraordinario. Sigo tu trabajo. Abrazo muy grande.
Hermoso cuento Alberto!!! tan bien contado y tan imaginativo, Como cuando tenías 22.
Gran abrazo
Blas maestro querido (supongo que sos vos no?) Que maravilla de comentario.
Abrazo grande
Muchísimas gracias Alberto. Muy bueno! Lo disfruté mucho. Por la mitad llegué a preguntarme cuanto del cuento es verdadero!
Un abrzo, Mario
Gracias Mario! La verdá muchas gracias por leerlo.
Abrazo grande
Felicidades Alberto, intriga, amores postodcotorales, ciencia y ficción a partes iguales!
Gracias Maricarmen querida! Abrazos
Gracias Diego!
Maestro querido, realmente es una pieza impecable en lo literario. En cuanto al argumento me parece que supera la ciencia ficción para describir o anticipar una verdadera posibilidad científica.
El ritmo y los personajes me sedujeron tanto como al autor los aros de Sandra. Me encantó el relato y lo disfruté muchìsimo.
Felicitaciones y toda mi admiración!
Abrazos!!
buenissimo!!!!besoo
Hola Alberto, que lindo cuento, si bien es por mi mama que te conozco muy fugazmente , he seguido e involucrado con muchos de tus trabajos. Entre arreglos de voces disonantes sazonadas con un poquito de Hawking siempre estas presente!
Abrazo grande desde Tucuman.
Me encantó.
Creo que Borges lo leería con gusto. Y me imagino mil historias vistas con los ojos de gato y el algoritmo portentoso.
Gracias por compartirlo.
Te mando un enorme abrazo y espero que nos veamos cuando andes por acá.
Jorge
Es buenísimo!
Maravilloso!
Gracias Rojo por compartirnos este cuento. Una mezcla de ciencia y literatura que nos deja pensando y recreando imágenes y posibilidades por un buen rato.
Un abrazo desde Colombia.
¡Excelente relato!
Esa idea de «ojos de gato» son una suerte de Aleph borgiano (quizá es un guiño al mismo…)
Realmente digno de convertirse en el embrión del guión de un fillm del género.
Grandinetti, Darín y Sbaraglia se me antojan algo mayores para el protagonista, pero seguro que alguno(s) de ellos podrían encarnar a alguno de los secundarios (Lichtman, Marburger, …).
Un abrazo, y que la incertidumbre te sea favorable !!!
Excelente cuento… ni tan inverosímil, es muy creíble… desde el punto de vista literario, impecable… me encantaron también esos aros…
Sos un artista completo. Gracias Alberto, hacés la vida mucho más entretenida.
¿cuánto falta para que vuelvas por Neuquén?
Estimado Alberto, te saludo desde México. Recién escuché tu entrevista en la radio y la mención de tu cuento, así que me fui a buscarlo y lo leí en tres segundos, es maravilloso y a la luz de los últimos descubrimientos creo que tus palabras se pueden llegar a cristalizar… literalmente!. Felicitaciones y ya buscaré otros trabajos tuyos…
Rojo…usted aparece músico con Mercedes, más tarde divulgador científico, ahora leo esta maravilla, que grositud!!!
Excelente cuento, Alberto! Gracias por escribirlo!
Me pasó lo mismo que a uno de los comentarios. Escuché tu entrevista en la radio, busqué el cuento y lo leí. Me atrapó y encantó!
Aproveché el almuerzo familiar del sábado para compartirlo en voz alta, junto con mi marido, de familia tucumana, y mis hijos adolescentes. Sólo si alguno o todos los temas abarcados en el cuento, despierta la imaginación de la Ciencia (ficción?) en ellos, bienvenido!! Gracias!!!