
Todo el mundo tiene su cita con la historia. La semana pasada la sonda New Horizons —quinientos kilos de ingeniería metidos en un piano de cola— visitó por primera vez un mundo helado y lejano, más pequeño que nuestra Luna, después de haber recorrido nueve años de espacio vacío. Perdido en medio de la negrura, Plutón fue haciéndose más y más grande ante sus ojos eléctricos. Al disco anodino le aparecieron manchas, las manchas devinieron en llanuras, el color fue abriéndose paso y estalló en este rosado majestuoso que, desde ahora, va a ser su divisa: un mundo de color salmón. Los usos literarios, caprichosos, me tientan a decir que Plutón ha sido visitado por la historia.
Pero no es cierto, es a nosotros a quienes visita. Es a toda una generación que no vivió el asombro de las Voyager, es a todos los que descubrimos a los grandes planetas en los libros, como hitos de un pasado al que llegamos un poco tarde. Lo pensasteis alguna vez, yo también lo hice: que la carrera espacial había acabado, que era un producto de la Guerra Fría, que los pequeños humanos ya no querían mirar hacia arriba porque no estaban seguros de que el suelo siguiera allá cuando volvieran. Quizá aquello era verdad, pero esto también lo es. Para todos nosotros ha llegado el tiempo de la historia. Y no está decepcionando.
Pensadlo un poco: hace diez días ningún ojo humano había contemplado este mundo. Durante 4.500 millones de años ha estado dando vueltas ahí arriba y nadie ha podido más que echarle un vistazo de lejos. Hoy tenemos un retrato de cuerpo entero en nuestra tableta y mientras lo miramos los mayores expertos científicos del planeta se hacen preguntas parecidas a las que nosotros nos hacemos y están más o menos igual de lejos que nosotros de darles respuesta. Estamos viviendo la exploración de Plutón en directo, en primer plano, como solo la era de Twitter permite. Los especialistas en física planetaria nos tomarán la delantera en un momento dado, pero les está costando porque la New Horizons está tan lejos que su ancho de banda es raquítico: descargar una foto de alta resolución lleva varias horas. Así que mientras nosotros disfrutamos de estas fabulosas imágenes en nuestro sofá, los científicos se muerden las uñas esperando a que se baje la siguiente.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Apasionante. Gracias.
Esto es una banalidad, pero más que un corazón pienso en la silueta de Snoopy o de Pluto sin orejas . Es una coincidencia genial que algunos veamos al perro Pluto, «nacido» en 1930 y tal vez nombrado por el planeta.
Pingback: Plutón, mon amour (I): el planeta destronado
Muy bien escrito. Expresa muy bien la pasión por el descubrimiento, sin perder el rigor científico. Felicidades por lograr ese equilibrio.
El perro fue nombrado, parece ser, debido al descubrimiento del planeta (y no al revés). En su momento fue noticia de portada, el primer planeta descubierto en 100 años. El hecho es que desde su descubrimiento hasta ahora, apenas se sabía nada de él. Esto está cambiando de manera espectacular. No sólo esta sonda está pasando muy cerca sino que los instrumentos que lleva son mucho mejores que los de la Voyager o la Mariner. La calidad es mucho mejor, aunque pasarán meses antes de que la información recogida en un par de días se pueda enviar a la tierra.
Sobre el cinturón de Kuiper: existen al menos unos 140 objetos de más de 300 km de diámetro allí. Esa es luna de las razones para que se crease la categoría de planeta enano.
Los últimos 25-30 años han sido decisivos para la exploración planetaria, aunque no han llamado tanto la atención como este encuentro. En 1988 se encontraron evidencias del primer planeta alrededor de otro sol. Ahora hay casi 2000. En 1993 se encontró el primer objeto transneptuniano después de Plutón. Ahora se tiene constancia de unos 1600.
Me ha gustado el artículo, quizá no haya aprendido nada nuevo de él, pero me encanta que estos temas se traten fuera de foros especializados.
Pues me ha gustado este escrito sobre mi querido «planeta» Plutón. Somos muchos los que lo aprendimos planeta en el colegio, y no lo degradaremos por ningún motivo. Dicho esto, me ha encantado conocerlo por fin, gracias a esa fotografía estupenda , tomada desde tan cerca, y que nos ha sorprendido muchísimo, favorablemente por supuesto, debido a ese corazón increíble.
Contenta de haber leído algo más sobre el bello Plutón.
Gran artículo, ameno e interesante. Espero ver más artículos así por aquí. Gracias.