Deportes

Golfistas volátiles, volcánicos… y radiactivos

Augusta, Georgia, USA --- Original caption: At Masters' invitation golf tourney. Bobby Jones missing a putt on the 16th green during the second round of the Masters' Invitation Golf Tournament at Augusta, Georgia. Jones finished the tournament in a tie for 13th place, with a score of 294, ten strokes behind Horton Smith, the winner. --- Image by © Bettmann/CORBIS
Bobby Jones en el Masters de Augusta. Fotografía: Corbis.

El golf es una disciplina plagada de estereotipos y lugares comunes, algunos de ellos merecidos. Ya sea por el eterno debate sobre su naturaleza como deporte o por su asociación a las élites, el común de los mortales se ha hecho una imagen mental de este juego de origen incierto y tradición riquísima. Y una de las imágenes que evoca el golf es la de los bombachos, el tweed, los chalecos de cuadros y los deportistas atildados y relamidos, protagonistas de aquellos relatos irónicamente refinados de P. G. Wodehouse. El genial escritor inglés, por medio de su «mano armada narrativa», ese socio decano que, igual que Jeeves o Bertie Wooster, diseccionaba de manera sutil las miserias de la sociedad inglesa por medio de divertidos relatos golfísticos, contribuyó en gran medida a crear ese divertido arquetipo que todavía puebla la imaginación de más de uno.

Y quien se guíe por esa vara de medir tal vez piense que el golf no es un deporte asociado a los enfrentamientos barriobajeros y las broncas, sino que los buenos modales imperan y las discusiones se resuelven mediante afilados intercambios dialécticos. Siguiendo esa línea teórica, en el fragor de la batalla, en lugar del liberador «te voy a arrimar dos guantazos» cabría esperar que el agraviado dijera algo así como «créame, señor, pero noto dentro de mí algo así como un deseo que propende a causarle un deterioro parcial de su faz», como decía José Luis Coll en su relato Insultos de hombres educados. Sin embargo, a lo largo de la historia de este deporte abundan los ejemplos de golfistas desquiciados que han decidido pasarse por el arco del triunfo las reglas de etiqueta y se han echado al barro verbal o físico.

Hace poco menos de un año Keegan Bradley y Miguel Ángel Jiménez, el carismático jugador malagueño (y «golfista más interesante del mundo» según los estadounidenses, que lo comparan con el personaje larger than life de los anuncios de cerveza Dos Equis), rozaron el cuerpo a cuerpo después de una agria discusión de reglas en el Cadillac Match Play, mientras que pocos meses después era el caddie del insufrible Robert Allenby el que se quedaba con ganas de ajustarle las cuentas en pleno campo a su patrón. Las amenazas de violencia física son la evidente excepción a la regla, pero los piques velados, las miradas airadas y los gestos de desprecio más o menos disimulados son algo más habituales, sobre todo en los torneos por equipos más señeros, la Ryder Cup y la Solheim Cup. En estos enfrentamientos entre Europa y Estados Unidos, el juego limpio y la deportividad a veces comparten incómoda cama con la picardía y las ganas de ganar a toda costa, contando incluso con la complicidad de las respectivas aficiones (y no peco de chovinista si afirmo que el público estadounidense suele ser más proclive a la bulla fuera de lugar). En este terreno resulta curioso el contraste etimológico entre sportmanship, la deportividad que se espera de todo atleta, y gamesmanship, esa pillería que bordea lo legal y que suelen emplear quienes creen que el pobre Maquiavelo escribió aquello de que el fin justifica los medios. Deporte contra juego, recurriendo a la traducción zafia y literal del sustantivo que da origen a ambos términos…

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6 comentarios

  1. Muy interesante el artículo. He sido jugador de golf y la mayoría de las «historietas» no las conocía. Gracias por compartirlas con nosotros.
    Un saludo.

  2. Gran artículo, Óscar. Muy buenas anécdotas de la cara B del golf. Es fabuloso encontrar a alguien que escriba tan bien sobre un tema tan desconocido como el golf. Y si encima eso ocurre en Jotdown, miel sobre hojuelas. Enhorabuena a ambas partes y brindo por una colaboración duradera. Aquí tenéis a un impaciente lector.

  3. Interesante articulo, gracias

  4. Manuel Lores

    Extraordinario artículo Oscar. Muy bien documentado y exquisitamente escrito. Mi más sincera enhorabuena. Jotdown gana un fantástico colaborador. Con tu indudable pasión por este fascinante deporte, tu ejemplar capacidad de estudio y documentación, y tu categoría como contador de historias, presiento que nuestro país y nuestro idioma se te quedarán muy pequeños…

  5. Fatal el artículo. Cómo es tan corto? Dónde esta la segunda parte, la tercera y todas las demás ? Me ha sabido a muy poco !!

    Espero que en breve pueda seguir leyendo muchas más de estas maravillosas píldoras de golf

  6. Carlo McFadden

    Genial las historias y la forma de contarlas.

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