Imprescindibles: American Crime Story

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Imagen: FX.
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Temporada I: El pueblo contra O .J. Simpson

La cadena estadounidense FX lleva años apostando por elevar el listón de sus series dramáticas, combinando hábilmente una oferta comercial con productos más pensados para generar prestigio pero que no siempre renuncian a conseguir una audiencia numerosa. Así, por ejemplo, durante los años recientes nos ha ofrecido cosas tan formularias como Sons of Anarchy (hay gente que la ha disfrutado, pero a mí me aburrió sobremanera) o Justified (simplona y repetitiva, pero esta sí me tuvo entretenido), y al mismo tiempo apuestas bastante más sorprendentes como la arriesgada The Americans o ese inesperado regalo del cielo que fue la resurrección del universo Fargo. Ahora FX ha vuelto a dar en la diana; cuando acaba de terminar la primera temporada de American Crime Story y ya está empezando la segunda, puede decirse que nos hallamos ante otro hito de la emisora.

Como puede deducirse del nombre de la serie, está planeada con una estructura similar a la de otro éxito de la cadena, American Horror Story. Es decir, temporadas independientes entre sí en cuanto al argumento pero con una temática común, que en este caso es el repaso a crímenes y sucesos extraídos de la realidad. La primera entrega se ha centrado en el famoso O. J. Simpson, exjugador de la NFL y actor que en los años noventa fue acusado de asesinar a su antigua mujer y al amante de esta. El crimen fue muy sonado, primero por la psicodélica persecución policial al automóvil de Simpson y después por un juicio que duró casi un año y se convirtió en uno de los acontecimientos mediáticos más importantes del siglo XX, al menos en los Estados Unidos. En España no llegamos a seguirlo al detalle, porque no había internet y muy poca gente tenía TV por satélite, pero sí pudimos ver algunos momentos álgidos de la historia, como las imágenes del automóvil blanco de Simpson dando vueltas durante horas por las mismas autopistas, mientras una legión de coches patrulla iba detrás sin atreverse a intervenir, teniendo entre manos a uno de los individuos más famosos del país. También sabíamos que los estadounidenses sintonizaban con la emisión del espectacular juicio cada día, que protagonizó millones de conversaciones durante meses y que los medios estaban completamente invadidos por información buena o mala. No es extraño: Simpson había sido uno de los mejores jugadores en la historia del fútbol americano (incluso hoy conserva alguna que otra marca que permanece intacta) y además había aparecido en famosas películas y series; seguro que ustedes le han visto en El coloso en llamasRaíces o en la saga Agárralo como puedas. Antes de que sucediese todo su rostro ya era uno de los más conocidos en su país. Pero aunque era encantador y carismático en público, también era vanidoso y egocéntrico. Aún peor, tenía un amplio historial de acusaciones por maltrato conyugal. Aunque tras el asesinato en cuestión todas las pruebas parecían apuntar a su culpabilidad —de hecho ni siquiera hubo otros sospechosos, el juicio televisado fue tan enrevesado y repleto de giros imprevistos como en la más disparatada película de Hollywood. Para terminar de embrollar las cosas, todo adquirió unos fuertes tintes raciales debido a los entonces recientes disturbios de Los Ángeles, aquellos que estallaron tras la absolución de cuatro policías implicados en la brutal paliza a un ciudadano negro, Rodney King. En fin, la historia dio muchísimo de sí y al final Simpson fue absuelto por el jurado, en una decisión que dejó atónitos a muchos. Las rocambolescas circunstancias de la detención, huida, entrega y procesamiento de O. J. Simpson produjeron una enorme cantidad de libros, documentales y programas de televisión. Transcurridos los años, las nuevas generaciones ya no recuerdan muy bien aquello, aunque Simpson ha vuelto a salir alguna que otra vez en las noticias (hoy vuelve a estar encarcelado debido a un robo con violencia) y poca gente tiene dudas sobre su culpabilidad en el asesinato de su exmujer.

Imagen: FX.
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En FX han decidido que era momento de utilizar aquel suceso para inaugurar una serie. Y el resultado ha sido portentoso. El pueblo contra O. J. Simpson, que así se titula esta primera temporada, ofrece una crónica de cómo el juicio afectó a todos los implicados y al país en su conjunto. No intenta dar una respuesta a la pregunta de si él cometió el crimen y mantiene con admirable virtuosismo una postura indefinida (que no ambigua) al respecto. Es una serie coral, por lo que el propio O. J. Simpsdon es casi lo de menos, sobre todo conforme avanzan los episodios. Su protagonismo es muy relativo y el guion presta más atención a los fiscales y abogados del caso. Pero descuiden; es mucho más que una serie de juicios al uso. Aquellos sucesos fueron tan extraordinarios que por momentos todo parece invención de los guionistas por lo dramático, inesperado y surrealista. Pero no, no es inventado; todos los comentaristas estadounidenses elogian la fidelidad del guion a los hechos tal y como sucedieron (las únicas licencias que se ha tomado la serie han sido en detalles tan menores que no merecen mayor comentario) y créanme, hablamos de algo fuera de lo normal. Por momentos, aquel juicio pareció planificado por los hermanos Marx. La serie repasa con mordacidad algunos de los aspectos más chocantes del sistema judicial estadounidense, aunque los medios y la propia sociedad no se quedan atrás. Hay estopa para todo el mundo. Resulta especialmente interesante comprobar cómo los juzgados y los platós de televisión se mezclaron en lo que podemos considerar casi el nacimiento por todo lo alto del actual reality show, aunque por entonces era algo que no tenía forma.

Digamos dos cosas aparentemente contradictorias sobre esta serie, aunque ambas son muy positivas. La primera, que desde el minuto uno el ritmo es endiablado y cada uno de los diez episodios, que basculan entre la hora y los cuarenta minutos, transcurren en un suspiro. Siempre están sucediendo cosas en la pantalla y no se nos permite desviar la atención. Tanto es así, que incluso conociendo de antemano el desenlace de aquel juicio, la serie nos atrapa como si estuviésemos hablando de un thriller de ficción. La segunda es que, aunque parece paradójico, la serie funciona como un avión que va despegando poco a poco. Si bien el ritmo es rápido en cuanto a sucesos (¡y qué sucesos!), el contenido emocional se va construyendo a fuego lento. Y eso es bueno, ya que permite ir renovando nuestra impresión sobre varios personajes que creíamos conocer después de los primeros episodios pero que conforme avanza la trama empiezan a mostrarnos otras facetas. Vamos descubriendo sus virtudes, sus defectos y cómo les afectan las hechos. Hasta el último episodio se guardan los guionistas revelaciones sensacionales sobre algunos de los principales protagonistas. Así, una serie que en los primeros capítulos parece planificada para entretener a base de giros argumentales y rapidez, termina provocando también un gran sentido de implicación en el espectador. Hace pensar respecto a asuntos como el racismo, la superficialidad de los periodistas, la brecha entre ricos y pobres a la hora de recibir justicia, el machismo, la violencia de género, etc. El pueblo contra O. J. Simpson pretende ser realista, y lo es (insisto: hasta las partes que parecen añadidos alocados del guion ¡sucedieron en realidad!), pero consigue mantener el suspense como cualquier serie de ficción. No recuerda a un documental, ni tampoco a un telefilm. La narración es muy cuidada y cada ingrediente está en su justa medida. No importa que usted no sepa una palabra sobre el caso Simpson, de hecho casi mejor que lo ignore por completo, porque hay intriga, vuelcos inesperados y situaciones increíbles a gusto del consumidor. Y sobre todo una reflexión sobre la ligereza con que las sociedades modernas nos tomamos la justicia, o sobre lo mucho que nos dejamos influenciar por los medios de comunicación.

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Imagen: FX.

El reparto es perfecto, con dos o tres excepciones que son los únicos puntos débiles de la serie, y que citaré algo más abajo. Pero empecemos por lo bueno. Sarah Paulson es la gran triunfadora de la serie, la que de verdad se la mete en el bolsillo. Interpreta a Marcia Clark, la carismática fiscal que se encargó de intentar encarcelar a O. J. Simpson y que terminó convirtiéndose en una figura mediática. No solamente la caracterización consigue que parezca físicamente idéntica a su personaje (en serio, ¡a veces cuesta distinguirlas!), sino que reproduce a la perfección la aureola característica de la fiscal: la mirada, los gestos, etc. Cualquiera puede comprobarlo viendo filmaciones del juicio, ¡lo clava! De hecho se metió tanto en el papel que en su vida real ha terminado contagiándose de la adicción a los cigarrillos de la fiscal. Pero el mérito de Paulson no se queda en la imitación, que es casi lo de menos: sabe expresar vulnerabilidad, ironía o fuerza en los momentos justos y con la medida indicada, modulando cada secuencia con una maestría aplastante. Si tuviera que resumir su interpretación con cuatro palabras, diría: «ha nacido una estrella». Es verdad que Sarah Paulson no es nueva en esto, pero en el pasado ha sido más respetada y premiada que famosa. Yo mismo no la había seguido mucho, pero si me preguntan ahora, esta serie debería significar para ella lo que Wolf Hall fue para Mark Rylance, que ha terminado trabajando con Spielberg y ganando el Óscar (no suelo acertar como profeta, pero les prometo que esta vez lo vi venir), o lo que Show Me A Hero significó para Oscar Isaac, que ha terminado aprovechando el prestigio adquirido para colarse en la lucrativa saga Star Wars. No me cabe duda de que Sarah Paulson debería dar el salto. Ella es, por así decir, la James Gandolfini de esta serie. Podemos decir cosas parecidas de Sterling K. Brown, que encarna al ayudante de la fiscal; su interpretación es menos sutil, pero tremendamente efectiva. Y aún hay otro actor que debería sacar buen provecho de su enorme trabajo en este programa: Courtney B. Vance, que se mete en el papel del sinuoso abogado Johnnie Cochran y no solamente lo recrea a la perfección sino que lo enriquece con todo un arsenal de pequeñas pinceladas de humanidad, con todo lo bueno y con lo malo de tan particular personaje. Muchos lo consideran el segundo gran triunfador de la serie. En cuanto a la larga ristra de personajes secundarios, están defendidos con semejante brillantez por todo un bien escogido plantel.

Vayamos con los peros. Hay dos o tres personajes principales que todo el mundo ha señalado como errores de casting. No es que estropeen la serie, en absoluto, pero sí cuesta un par de episodios llegar a habituarse a ellos. Uno es John Travolta, quien supongo ha aprovechado su función como productor para adjudicarse la interpretación del peculiar Robert Shapiro, abogado de grandes estrellas que defendió a Simpson, todo un caramelito para cualquier actor por lo estrambótico del personaje. Pues bien, Travolta no era el indicado. Para empezar, el parecido físico entre Travolta y Shapiro es nulo, pero esto no supondría mayor problema si no fuese por un chapucero maquillaje que parece propio de una película de los años cincuenta. Pero sobre todo, el personaje no le sale bien. No es que Travolta no tenga algunos momentos, pero la verdad, no resulta difícil pensar en un momento y sin calentarse mucho la cabeza en diez actores que hubiesen podido interpretar mucho mejor ese papel. En cuanto al personaje del propio O. J. Simpson, resulta igualmente extraña la elección de Cuba Gooding Jr. En este caso, la falta de parecido físico sí es un problema, y les explico por qué: el O. J. Simpson de los noventa era un tipo muy carismático que tenía una aureola de superestrella que Gooding sencillamente no puede emular. O. J. Simpson era alto y de aspecto imponente, y sabía hablar de manera elegante cuando le convenía, aspectos todos que jugaban un rol importantísimo en la manera en que era percibido por el público. Simpson era como un Michael Jordan más extrovertido y simpático, que había sabido ganarse a la gente desde siempre (como suele suceder con individuos de tendencias psicopáticas, por otra parte). Normalmente no me importa mucho que un actor se parezca al personaje real que representa siempre que lo interprete bien, pero en este caso era importante emular la fuerte presencia física de Simpson. Sin ello no se entiende el halo que desprendía, que le había permitido salirse con la suya en muchas situaciones. Este detalle hace que algunos momentos resulten absurdos, ya sea cuando hablan del poder de seducción de Simpson o cuando el guion lo describe como un «dios griego». Cuesta asociar a Cuba Gooding con ese Simpson, porque el actor es incluso más bajo que muchos de sus compañeros de reparto. Leí en un periódico estadounidense que hasta el dibujante que hacía retratos en aquel juicio se ha mostrado sorprendido por la elección, diciendo que «la primera vez que vi a O. J. en persona no puede creer lo enorme que era» y que Cuba Gooding estaba «mal escogido para el papel». Esta opinión es prácticamente unánime. Eso sí, Cuba Gooding es un buen actor, de eso no hay duda. Aunque no sea el más indicado para el papel, lo que hace, lo hace muy bien.

Imagen: FX.
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Todavía más fuera de lugar está David Schwimmer, el tontolaba aquel de Friends. En su caso sí se parece físicamente a su personaje Robert Kardashian (efectivamente, el papá de las susodichas) y en cuanto a imagen da mucho el pego. Pero desaprovecha por completo el personaje, al que los guionistas eligieron como una especie de trasunto del espectador. Kardashian era amigo íntimo de O. J. Simpson, fue de los primeros en ayudarle y participó como abogado en su defensa, pero la idea que tenía sobre su amigo fue cambiando durante el juicio y terminó pensando que era culpable. Vean las imágenes reales del momento en que se dicta sentencia; aunque Kardashian estaba en el bando defensor, ¡su cara al saber que el jurado exoneraba a Simpson es un auténtico poema! (Kardashian está justo delante de O. J., lleva gafas y tiene un mechón canoso en el pelo). La evolución de su personaje, que introduce un importantísimo matiz en la trama, no es bien representada por Schwimmer, cuya interpretación es bastante plana, limitándose a poner la misma expresión de preocupación de principio a fin durante los diez capítulos. Pero bueno, si hago hincapié en estos errores de casting es porque realmente me chocaron al principio y creo que pueden chocarles a ustedes; aun así no crean que tienen una gran importancia en el conjunto del producto. ¡Para nada! La serie es excelente y uno acaba ignorando esto en mitad de tanto trabajo bien hecho.

La primera temporada de American Crime Story ha sido un éxito en su país, aunque uno inesperado dado que no es una serie de género ni recurre a resortes comerciales habituales como el de hacer guiños a los espectadores jóvenes y adolescentes, la mayoría de los cuales apenas saben nada sobre el caso Simpson. La solidez y veracidad del guion han permitido que resulte inmune a cualquier acusación de resultar fantasiosa o jugar con los hechos, mientras que sus hechuras dramáticas han impresionado a la crítica. No me cabe duda de que esta serie irá siendo descubierta por más gente con el paso del tiempo. Por mi parte espero ansioso la segunda temporada, que según parece girará en torno al huracán Katrina. Cruzo los dedos para que se mantenga el nivel de esta primera, porque podríamos tener un nuevo clásico que añadir a la cada vez más larga lista de hitos televisivos de las recientes décadas. Denle una oportunidad; han pasado ya más de veinte años desde el caso O. J. Simpson, pero con American Crime Story lo vivirán como si se estuviese produciendo hoy. Esto es, pegados al sillón.

Imagen: FX.
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15 comentarios

  1. Carlos

    Buen comentario. Creía que era una más de criminales yanquis que pueden verse en Netflix, aunque no sé si en España, pero sí en Argentina.

    Y me llamó la atención esta frase del artículo:
    …(no suelo acertar como profeta, pero les prometo que esta vez lo vi venir).

    Para nuestras latitudes suena como un contrasentido porque no se puede prometer lo que ya sucedió, aunque los demas puedan pensar que no es cierto.

    Quizas podría decirse «les juro que ha sucedido tal cosa», ya que una promesa es a futuro.

    Pero a lo mejor es un modismo español, y los modismos al igual que los sueños pues…modismos son.

    • Cristina

      Por estas latitudes sonaba muy mal también no sé cuánto hace, pero me temo que ya no.

      – ¿Me vas a hacer mañana macarrones, mamá?
      – Sí, te lo prometo.
      (BIEN)

      – ¿No te lo crees? Te prometo que se me incendió el coche ayer.
      (HORRIPILANTE)

    • Valhue

      Curioso. Aquí en España «prometer» es un mero sinónimo de «jurar». Si acaso jurar suena como más serio y comprometido y en muchos casos implica jurar por Dios o alguna entidad supraterrenal.

  2. Yo la he visto en la BBC y la recomiendo. Muestra el problema racial de los 90 y los errores que cometió la defensa en ese juicio mediático.

  3. Yo la he visto casi entera y me parece super entretenida, que está muy bien hecha y muy bien interpretada por todos los actores. Es cierto que no da una respuesta de si fue él el asesino o no, pero a mi entender deja muy claro que sí lo fue (no hubo más sospechosos, hasta Kardashian acaba por desconfiar de su amigo). A veces parece un culebron y que nunca se va a acabar, pero debió ser así o peor en la realidad.
    Muy recomendable

  4. Topogigio

    Yo hubiera preferido a Denzel Washington en lugar de Cuba Gooding.
    me gusto mucho la serie y me enganche desde el primer capitulo. me acuerdo perfectamente de los hechos reales, en esa epoca estaba muy de moda la serie «cops» y las persecuciones de coches y capturas de policias. que si OJ mas conocido como » the juice» fue culpable o no, no tiene mucha relevancia en la serie.
    desde un principio toda la investigacion estubo manoseada por parte de la policia e investigadores asi como de la defense. «the Juice» era querido por todos y aqui en USA los heroes son heroes siempre.

  5. Hay una incorrección ya que la de O.J. simpson es la segunda temporada

  6. eld60

    Grueso error del autor de la nota,habla de la serie pero no sabe que es la segunda temporada .Por cierto la primera es muy buena,una mirada crítica a la sociedad americana por americanos

    • ozzman

      Creo que «American Crime», la serie de Hutton y Huffman es otra franquicia diferente. Es de ABC, mientras ésta es una serie de Ryan Murphy y FX.

  7. «Sons of Anarchy (hay gente que la ha disfrutado, pero a mí me aburrió sobremanera) o Justified (simplona y repetitiva, pero esta sí me tuvo entretenido)»
    Si ya de primeras estas diciendo que te aburrió la grandisima «Sons of Anarchy» y una serio simplona y repetitiva ,segun tu, te gustó, que valor crees que puede tener tu opinion? yo creo q poco…
    Habia leido algunas criticas a SOA, y lo entiendo, pero aburrida??la verdad dudo que la vieras toda…

  8. uff y ahora leo que esta es la segunda temporada y ni te enteraste. Emilio creo que tu haces criticas de lo q lees en otras criticas.

  9. Ana Sanchez Menendez

    La vi y me enganchó,muy buena,es cierto que Travolta se ve raro físicamente,lo vi patético

  10. Fitsnake

    ¿Dwayne Johnson como O.J.? Impopular, pero veraz. De todas formas, me chirría un tanto esa crítica (no he visto la serie, que conste…): atiza a los actores conocidos un tanto crepusculares, mientras ensalza a los «protas» de segunda fila con muchas tablas a cuestas. Bastante tópico… Si se proponen convertir la serie en una antología del serial killer, tendremos condumio hasta 2100, porque de eso en las Américas entienden un rato.

  11. julio

    Tremendos los comentarios poniendo a parir al autor del artículo acusandolo de ignorante por supuestamente confundirse de temporada cuando los ignorantes son los que lo critican pues están mezclando series distintas…muy típico de este país, esa mala baba en la puya hecha precisamente por los que más calladitos deberían estar, porque oigan, equivocarse nos equivocamos todos que tenemos ese derecho sólo por ser humanos, pero no se puede criticar con esa hiel hombre, tengamos en cuenta que también el autor podria haberse equivocado (cosa que en este caso no ocurrió) y debería tener el derecho a que se le corrigiese sin tener que crucificarlo.
    Enhorabuena al autor, ha conseguido redactar un artículo la mar de entretenido sobre un caso que no me interesa lo más mínimo, hasta casi ha hecho que por un momento me plantease ponerme con la serie, pero finalmente lo descarto y esperaré a esa SEGUNDA TEMPORADA que si como dicen abordará el tema del huracán Katrina me interesará muchisimo más.

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