
Antonio Fraguas, Forges, nació en Madrid en 1942 y lleva 50 años haciendo una crónica personal de España. Sus personajes (el soñador Blasillo, la temible Concha, los múltiples Romerales, los náufragos, las viejas informatizadas, los burócratas, los pijos) constituyen un destilado sociológico del país. Como se deduce de sus viñetas, Forges es un hombre bueno, amable, disconforme con muchas cosas y extremadamente agudo. Esta conversación se desarrolla en el Café Espejo de Madrid, durante una mañana soleada de primavera.
¿Blasillo estaría más optimista ahora que en 1973?
Según muchos historiadores y astrofísicos, la historia es una repetición de hechos idénticos. En estos momentos nos encontramos en un punto depresivo. En aquella época, por el contrario, el sustrato general de la sociedad era más bien expansivo y optimista. Pertenecemos a una cultura que ha funcionado siempre en crisis. Hemos ido de crisis en crisis. Ya no la cultura occidental, sino la ibérica: si no hay crisis, no funcionamos. Además estamos en la periferia de la historia. Y cuando digo periferia no me refiero a la geografía. Ahí es donde siempre damos mejores frutos los viejos íberos, los viejos celtas, los viejos fenicios, los viejos cartagineses, los viejos romanos, los viejos griegos… Incluso a la hora de pensar, cantar, contar, dormir, soñar, rezar, tenemos una cultura específica que coincide con una de estas civilizaciones, lo que es una gran ventaja. Tenemos un toque fatalista que nos une a todos. Es esa frase de «no, si ya verás tú como…», que no existe en italiano ni en alemán ni en francés, pero en las lenguas ibéricas sí existe. Por ejemplo, en la época en la que íbamos a organizar los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla yo estaba totalmente asustado: «Ya verás tú la que vamos a armar aquí, verás como el pobre arquero (que lo hizo perfectamente) se tropieza o le dan un golpe, la flecha se va a hacer gárgaras…». Un amigo holandés, Robert, me decía que los españoles tenemos tal crisol de culturas que, inconscientemente, hacemos la cosas de manera que no proteste ninguna de ellas. Y bueno, aquello salió muy bien.
Pero ahora sale todo mal.
Ahora estamos en otro ciclo. Vosotros sois muy jóvenes, pero cuando tú eras un crío y debías de tener diez años recuerdo que hubo una crisis económica brutal que no se cerró ni cuando se murió Franco, hubo otra en 1996… Y hablo de las recientes. No te digo ya tu padre, que ha visto 35.000, pero yo he visto nuestra posguerra, que fue una crisis tremenda: hasta 1957 no se recuperó el nivel de vida que había en España en 1936. ¡21 años de retraso! Esos 21 años tienen mucha culpa de lo que está pasando ahora porque no ha habido tiempo para estructurar una economía auténtica «de mercado», socialdemocráticamente hablando, que era la forma en que se funcionaba entonces en Europa. Nos afecta lo mismo que ocurrió en Italia, porque Italia no se asentó hasta los años 50, y no te digo ya de Grecia, que tuvo una guerra civil posterior a la mundial. Los cuatro países (porque Salazar, el dictador portugués, otro que tal), con 20 años de retraso, ahí estamos.
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Que gran razón tiene el titular, ahora procedo a leer lo que espero sea la típica entrevista deliciosa de jotdown de mínimo 20 minutos.
Forges, Vazquez Montalbán, Perich… irrepetibles, desde luego.
A mi tampoco se me ocurre quien puede ser el relevo, ¿ tal vez Mauro Entrialgo ?
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Me acabo de quitar el complejo de culpabilidad por haber votado en blanco en las últimas elecciones «¿Dónde está la tabulación de alguna manera clara del voto en blanco? El voto en blanco no es una abstención, el ciudadano ha ido a votar. Pero no acepta ninguna de las opciones que se le presentan». Una delicia de entrevista como han comentado..
Siempre, siempre es un placer leer o escuchar al gran Forges. Y que nos dure muchos años, por favor.
Sinceramente, la parte de la cultura del esfuerzo me hiere, me agrede. Tegon 34 años, tengo una carrera, hablo dos idiomas. Tengo una experiencia laboral en un trabajo cualificado de 9 años, y a mi edad, casi peinando canas me está tocando estudiar un máster para poder buscar un trabajo decente y cualificado fuera de España. No soy el único, somos legión los de mi generación y mas jóvenes que estamos en esta situación. Brillantes expedientes académicos y carreras profesionales obligadas a expatriarse. Este señor se equivoca, no es capaz de comprender lo que significa dejar tu casa, tu hogar y tu cultura atras, los sacrificios que eso conlleva. La generación de mi padre pudo darnos una vida digna, un nivel de vida que nosotros solo somos capaces de mantener emigrando.
Tendremos smartphones y no tendremos que pasar frío para hablar por teléfono en la cabina de la esquina, pero créame señor Fraguas soñar en alemán es un esfuerzo enorme.
Seguramente empleos cavando zanjas o de mozo de almacén hay, ahora bien, seguro que somos el país de Europa con el mayor exceso de titulados con carreras inservibles. Donde esta el esfuerzo en estudiar 4 años de Turismo?
Por otra parte, llama la atención que, para ambos extremismos, el problema sea de los padres, y nunca del sistema y sus empleados. Forges, tiene una gran trayectoria, pero ello no significa que en algo así se le deba tomar como un referente. ¿Mujer e hija maestras?, pues vale, muchos más también y (con el mismo peso de conocimientos para opinar) no dicen lo mismo. Educar se educa en casa y en el colegio; sabrá ud. que los proyectos educativos de cada colegio incluyen valores y actitudes, y que los padres los firmamos, y, de alguna manera nos sometemos involuntariamente al estilo del colegio y nos comprometemos a colaborar conjuntamente (que en realidad se traduce en «tu haz lo que yo te digo que yo soy el que sabe»). Los padres, dejamos a nuestro bien más preciado en manos de desconocidos que ni son transparentes ni se explican, ni tienen un especial interés en fomentar una educación no basada en estándares. Por no hablar de una pequeña lacra de gente que no tiene el mínimo interés por hacer bien su trabajo (quizás por desmotivación). Mire ud. los padres queremos saber que hacen con nuestros hijos, queremos transparencia, queremos decidir en la medida de lo posible, queremos conciliar para poder educar mejor a nuestros hijos, queremos transmitirles nuestros valores, experiencias, convicciones,… no los de otros. Déjenos hacerlo, faciliten la transparencia en la educación, la toma de decisiones de los padres, la libre elección del sistema de enseñanza, la conciliación familiar,…
Efectivamente, has dado en el clavo con lo de la transparencia, la toma de decisiones y el “tu haz lo que yo te digo que yo soy el que sabe”. Es facilísimo dar órdenes desde la impunidad y el desconocimiento, y luego echar la culpa al que no sabe o no puede cumplirlas. Y no hablo de esa minoría de niños y padres vándalos y antisociales, que siempre ha habido, si no de la gran mayoría de familias. Muchas veces son los profesores los que no tienen ganas de colaborar y de ahí eso de «se educa en casa y no en la escuela». Se educa en las dos partes, señores, ya basta de escurrir el bulto!
Forges es al Roto lo que la fast food anglosajona a la tortilla de patatas. Y precisamente por eso, se permite pontificar de lo divino y de lo humano, con ese acervo que le ofrece la sabiduría de la ilustración autodidacta. Y es capaz de producir oraciones tan complejas y epatantes como la siguiente:
«Berlusconi se ha cuidado muy mucho de dictatorializar un segmento de la acción social, pero otro lo dejó absolutamente libre porque sabe lo que se está jugando.»
Convertir sustantivos en infinitivos es muy tentador para los dotados de ingenio, y a veces produce grandes artilugios verbales, aunque no ha sido el caso con ese «dictatorializar».
Pero además nos da una clase magistral de ciencia política, historia y casi sociología, todo en apenas unas frases…
«Esté en el poder la izquierda o la derecha, hagamos lo que hagamos, va a ser todo lo mismo. Eso es mentira. Estando esta derecha o esta izquierda en el poder, todo lo que hagamos nos va a dar lo mismo. No es que tenga que haber otra izquierda, sino que tiene que funcionar de otra manera, igual que la derecha. Porque aquí hay un peligro gordo: según está yendo la cosa en toda Europa pueden surgir más fenómenos como el italiano Beppe Grillo.»
Parece ser que el peligro estriba en las payasadas nihilistas de Grillo, más que en el auge del UKIP o del FN o de los nazis en Hungría. Bueno, es una opinión.
Qué narices, me destapo. Claro que este tipo es bueno en lo suyo, incluso brillante en ocasiones. Pero a mi juicio, lo que le ha convertido en un pope de la intelligentsia progresista ha sido su largo periplo como viñetista del gran vehículo desmovilizador de las ideas progresistas en este país, desde su fundación allá por los 70 del pasado siglo.
Don Forges es mascarón de proa de ese diario Elpais que tanto ha hecho por la consolidación de ese régimen político, económico y por ende cultural, que atraviesa España de costa a costa y de norte a sur. Así que cada vez que leo sus sesudas reflexiones de radical socialdemócrata, me entran los males de la alergia a la impostura.
Con preocupación genuina: mira a ver si en la caja de choko crispis de tu desayuno venía la figurilla de un payasete y te la has tragado al descuido.
Totalmente de acuerdo con su apreciación Iskander. No haga caso de los que le critican sin argumentar: ladran, Sancho, luego cabalgamos.
En un momento, Forges dice que «Nos afecta lo mismo que ocurrió en Italia, porque Italia no se asentó hasta los años 50» De alguna manera viene a comparar la situaciones económicas y sociales de España (tras 40 años de dictadura) , Grecia (con la guerra civil posterior a 2GM) y Portugal (con su dictadura) con la de Italia… y no son comparables en absoluto. Italia lo lleva mucho mejor desde siempre, es tan obvio que da vergüenza la comparación. Además, Italia es un país considerado y respetado internacionalmente, siempre es de los «buenos» en cualquier cumbre internacional, no como España, Portugal y Grecia, que son más bien considerados como «tontos». Forges dispara mucho, pero acierta muy poco. Me quedo con sus viñetas, la entrevista, para olvidar.
me ha parecido bastante interesante.
preguntarle por su abandono y vuelta a El País previo paso por El Mundo y cómo ve la decadencia del grupo Prisa no habría estado mal, ERE incluido.
j
Lo de «cavar zanjas» y la cultura del esfuerzo es un discurso simplista y retorcido. Como si sacarse una carrera, aprender idiomas, reciclarse etc… no supusiese un duro esfuerzo, además de un considerable desembolso. Es normal que quien ha hecho eso trate de rentabilizar su inversión y se queje de la falta de oportunidades para ello, no tiene nada que ver con ser un vago.
Me parece muy rancio afirmar tal cosa, además de una falta de respeto a los miles de trabajadores de alta cualificación que se han visto obligados a emigrar.
Suscribo.
Suscribo al 100% el comentario de P_Iglesias. Tenía cierto aprecio a Forges, pero esta entrevista me ha dejado claro que no está conectado con la realidad. A la gente que tiene entre 15 y 40, una generación entera, le han jodido la vida. La han engañado cruelmente. Sobretodo a los que tienen más de 30. Cualquiera sabe, a poco humilde que sea, que la vida se construye entre los 20 y los 40. El que no ha podido encontrar cierta estabilidad y proyecto vital hasta los 40, puede darse por jodido. Para esta generación, con esfuerzo o sin él, eso ha sido prácticamente imposible. Por no hablar de tener 3 hijos antes de los 30. Y este me viene a hablar de cultura del esfuerzo y de cavar zanjas… En fin.
Tengo 39 años. A parte de hablar perfectamente inglés y alemán, terminé mis estudios universitarios de ingeniería y llevo trabajando como una bestia desde antes de terminar la carrera con 23 años. Mi padre es una buena persona. Organizada y con valores, pero es un trabajador normal. Toda la vida con horarios de 8 horas en un trabajo poco cualificado. Con esas armas y mi madre trabajando en casa pudo tener 3 hijos, vivienda en gran ciudad pagada antes de cumplir 35, coche, vacaciones y buena educación para sus hijos: música, inglés y estudios universitarios para todos. Yo estoy mucho más preparado que él, y he trabajado el doble de duro que él. He tenido la enorme suerte de dar con una mujer que todavía es más organizada que yo y con esas, hemos podido formar una familia también de 3 hijos, pero mucho más viejos de lo que lo hicieron mis padres. el estallido de la crisis me pilló con 32 cumplidos. Además, no hemos podido adquirir vivienda y a pesar de trabajar doble que ellos, conseguimos mantenernos a flote en un nivel de dignidad, que por supuesto excluye vacaciones de más de 10 días o actividades extra escolares para mis hijos de nivel similar al que yo tuve. Por no hablar del nivel de inseguridad laboral y la incapacidad de planificar nada a largo plazo como sí pudieron hacer mis padres. A pesar de eso, soy consciente de que lo conseguido, que es poco en comparación, sólo ha sido posible con ciertas buenas dosis de suerte. Tengo en mi entorno gente igualmente muy esforzada pero sin esa pizca de suerte que están llegando a los 40 sin haber podido consolidar un proyecto vital mínimamente interesante. Esa gente está bien jodida, y doy fe de que valen el doble que sus padres. Me ha ofendido profundamente que Forges venga a darme a mí y otra mucha gente de mi generación lecciones sobre cultura del esfuerzo, cavar zanjas.
Totalmente de acuerdo, se hace duro a estas alturas de la película soportar opiniones ligeras sobre temas complejos. Enric brilla más en otro tipo de entrevistas..
Culpar a la Iglesia («a la jerarquía», aclara el eufemista) de la pésima calidad de la enseñanza pública ya son ganas de ser sectario.
Mucha gente indignada con el comentario de las zanjas y no entiendo porque ya que el comentario es correcto. Todos los trabajos de menor nivel están ocupados en su mayoría por inmigrantes ya sean zanjas, empleadas del hogar, agricultura etc. No entiendo porque todos los universitarios que leen el articulo se sienten ofendidos con el comentario. Si has estudiado una carrera y estas en paro ponte de camarero a cavar o emigra.
Las generaciones de la posguerra no tenían la opción de estudiar, no tenían la opción de libertad y sus condiciones macro económicas eran infinitamente peores que las de ahora (autarquia, tipos de interés por las nubes) así que por favor todos aquellos que tengan estudios e idiomas sean algo más humildes. Esto lo escribe un ingeniero industrial con 4 idiomas. Saludos
El que quizá debería ser más humilde eres tú; vivo ejemplo de que 4 idiomas no garantizan una plena comprensión lectora. El que cava zanjas con esfuerzo, sea inmigrante o oriundo, es hoy un miserable, al que no le alcanza ni para cubrir un mínimo digno. No hablamos ya, ni por asomo, de tener tres hijos antes de los 30, la mujer sin necesidad de trabajar por cuenta ajena y vivienda en propiedad. Y el que hace el mismo esfuerzo que el que cava zanjas, pero teniendo mayor formación y por lo tanto trabajos más cualificados, tres cuertos de lo mismo. Así que en vez de ir diciendo por ahí, que el problema es la falta de esfuerzo, le diría a Forges que le vaya con lo mismo a algún nieto suyo: que le diga que se vaya a cavar zanjas, a ver qué recompensa le encuentra al esfuerzo.
Una pequeña corrección: se dice «se le caen los palos del sombrajo», no del «sombrazo»
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