Arte y Letras Literatura

Baudelaire & Poe, Ltd.

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Poe and Baudelaire, de Falk Nordmann: .

Léeme y sabrás amarme. Así advierte Baudelaire a sus lectores. Lo hace además en uno de los libros mejor titulados de la historia de la literatura: Las flores del mal. Esto de léeme y sabrás amarme siempre me ha parecido una invitación mágica, desafiante y hasta valiente, pero sobre todo triste. Baudelaire fue por encima de todo un necesitado de amor. Desde su altanería de dandy, desde sus poemas retorcidos, desde su fama de despreciar a todo y todos, da continuamente la impresión de buscar amor en el artificio de las letras, en el juego de inteligencias de la palabra escrita. Igual ocurre con Poe, a quien uno aprende a amar como persona leyéndole. No leas su biografía, no bucees en su anecdotario y mucho menos en lo que sus contemporáneos afirman que hizo o dejó de hacer. Simplemente léele y sabrás amarle. Baudelaire y Poe demandaron un lector que pudiera entenderles, porque estaban seguros de que si alguien les leía adecuadamente les amaría de manera incondicional. Llevaban razón, y por eso cuentan hoy con una legión de admiradores.

El destino quiso además que fuese Baudelaire, el maldito de malditos, un poeta despreciado por todos en su época, ese gran lector que supo amar el trabajo de Poe y lo introdujo en Europa. No muchos recuerdan que Baudelaire fue el gran artífice del conocimiento de Poe en Francia y, por contagio, en el resto del continente europeo. Conoció sus textos por mera casualidad y quedó envenenado para siempre, dedicando buena parte de su tiempo a traducirle al francés. En algunos periodos de su vida estuvo tan obsesionado con la empresa de traducir y difundir a Poe que llegó a descuidar su propia obra. El autor de Las flores del mal parecía haber caído en uno de esos hechizos que ejercen un aprisionamiento mental que tanto gustaban al escritor de Baltimore.

Cuentan que Baudelaire leyó por primera vez a Poe en la traducción que el periódico La Démocratie Pacifique hizo de El gato negro. Era 1847, apenas dos años antes de que el americano muriese. Desde ese momento, la vida del poeta francés quedó transformada. Contó a sus amigos: «La primera vez que abrí uno de sus libros vi, para mi sorpresa y placer, que allí se encontraban no solamente ciertos motivos con los que yo había soñado, sino frases que yo había pensado, escritas por él veinte años antes». Ante la incredulidad de los que le oían, Baudelaire normalmente remataba la anécdota con un añadido que borraba su habitual espíritu egocentrista y chulesco y demostraba la sincera admiración que sintió por él: «Igual que lo que yo había pensado, pero mejor escrito».

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7 comentarios

  1. Pingback: Baudelaire & Poe, Ltd. – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  2. Excelente. Baudelaire y Poe, Poe y Baudelaire; por suerte, genios e incomprendidos entre sus contemporáneos, pues sin ese rechazo, sin ese sentirse un fantasma, nunca hubieran escrito de tan magnífica forma y, por consiguiente, nunca hubieran ganado la inmortalidad.

  3. Agustín Serrano

    Muy buen artículo.

    Enhorabuena.

  4. Pingback: Baudelaire & Poe, Ltd. – La Diferencia 103

  5. Dos poetas con alas gigantes, gracias por el artículo.

  6. Siempre me ha encantado la delicadeza del Señorito Dandy Baudelaire que con guante blanco escondía las pústulas sifilíticas de sus manos. Y qué decir del borracho Poe incestuoso y pedofílico. ¡Adorables personajes!

  7. Baudelaire, como ojo al dato, adjunto una poesía.
    Oh azor, que vuelas por el infinito,
    tu subyugas de mi memoria, el mejor de los pecados capitales, el miedo al sentirme querido por mis paraísos artificiales…
    El miedo a ver, en la realidad, lo finito.
    Fin.

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