
Algunos arqueólogos afirman que el agujero en la parte lateral del cráneo hallado correspondía a un tratamiento dental. El médico-(dentista)-brujo lo hacía para que el demonio causante del dolor pudiera abandonar el cuerpo. Posteriormente, se descubrieron perforaciones similares en las piezas dentales. Hace catorce mil años se creyó más oportuno que la puerta de salida del demonio no le costara la vida al paciente. En el año 4500 a. C. se encontraron, por fin, piezas dentales que habían sido rellenadas. Al igual que la civilización maya, que usaban jades y piedras preciosas con fines cosméticos o religiosos.
La salud, el dolor, la religión, la superstición, la riqueza. Todo esto viene de lejos.
En 1816, Auguste Taveau (un dentista francés nacido en Le Havre, el 28 de agosto de 1792) desarrolló su propia amalgama dental a partir de monedas de plata y mercurio; tenía que calentarse para que la plata se disolviera. La fórmula de Taveau ofrecía un menor costo y una mayor facilidad de uso en comparación con los materiales existentes, como el oro, pero tenía muchos problemas prácticos, incluida una tendencia a expandirse después de la colocación. Esta fórmula fue abandonada en Francia. Sin embargo, en 1883, dos europeos no profesionales, Edward Crawcour y su sobrino Moisés, llevaron la amalgama de Taveau a los Estados Unidos bajo el nombre de «Real Sucedáneo Mineral». La historia de Taveau, el padre de la amalgama, terminó con acusaciones de pederastia y haber contraído sífilis. No se sabe la fecha de su muerte.
Los molares, órganos complejos, brillantes cuando están vitales, diamantes con un pequeño corazón delator y una curiosa geografía con cúspides y valles, si en lugar de los surcos tienen una obturación (empaste) de color gris (puede ser oscura o brillante según esté más o menos pulida), suele ser una amalgama. Se pueden ver hasta el día de hoy y numerosas instituciones la defienden como un material útil de uso justificado e inocuo para la salud.
Como su nombre indica, están hechas con mercurio (amalgama es todo metal mezclado con mercurio). El nombre completo es amalgama de plata, ya que el mercurio (ese poético metal líquido del que estaba hecho el malo de Terminator 2) está mezclado con limaduras no solamente de ese metal que le da el apellido, sino de otra aleación que tiene en menores cantidades cobre, estaño y zinc.
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Una amena forma de convencerme (y agregar conocimiento en algún rincón del cerebro que será utilizado en algún monento, sin dudas) a dejar allí donde están esas tres o cuatro amalgamas que me acompañan desde adolescente.
Gran (segundo) artículo de dibulgación sobre odontología!! Otra entrega sobre coronas, carillas, fundas, etc. sería interesante; y de como el negocio de la estética ha afectado a la materia en cuestión.
Un artículo muy completo e interesante, lo cierto es que desde hace mucho que se realizan tratamientos más por estética que por necesidad. Saludos.