
Una braña es un prado situado alto, normalmente ejerciendo como cumbre de una montaña o como una de sus laderas. En Cantabria se diría que una braña está normalmente en un cotero (una montaña pequeña pero pronunciada), a veces en una lomba (una colina) y que habitualmente es pindia (de terreno empinado). Suele decirse que los esquimales tienen cuarenta palabras para referirse a la nieve. En Cantabria ocurre algo parecido con la evolución vertical del terreno.
Es un hecho conocido, sin embargo, que por más palabras que se acuñen nunca alcanzan para nombrar tantas cosas como hay. Por ejemplo: en las brañas altas del valle de Cabuérniga, posadas con suavidad sobre la hierba a casi dos mil metros de altura, hay unas grandes piedras que nadie sabe de dónde han venido. Son grandes como asteroides, y dos en particular tienen varios pisos de altura. Y están hechas de una roca de la que no está hecho nada más en este valle. Alguien ha tenido que ponerlas ahí, pero no ha sido la mano humana. Tampoco han podido desgajarse y caer de algún macizo cercano. Ninguno está tan cerca ni a mayor altura. Y la braña es pindia. Para ubicarse en lo alto, habrían tenido que rodar pendiente arriba.
Los han llamado cantos, los Cantos de la Borrica, como suele llamarse a las piedras sueltas, las que ruedan de alguna u otra forma. Pero no lo son, y la gente del valle lo sabe. Simplemente no había una palabra mejor.
Hay más cosas en las brañas de Cabuérniga para las que no existen palabras, y casi siempre son de piedra. Hay enormes lastras colocadas en forma de círculo, algunas grabadas con símbolos inexplicables, y brañas donde se yergue en solitario una gran losa vertical. Hay extraños caminos empedrados como por la mano humana, pero que van y vienen por las cumbres y los bosques sin acercarse a los pueblos, carentes de destino y de propósito. Hay grandes peñas de las que mana un río, pero a veces el río deja de salir repentinamente y pocas horas después vuelve a hacerlo con normalidad. Nadie sabe por qué. Y hay cuevas. Manantiales donde el agua brota caliente y torcas (un agujero en el suelo, frecuentemente la apertura de una cavidad) de las que sale viento. Y en las peñas altas, cuevas sembradas de huesos, como si fueran el cubil de alguna bestia. Pero en ellas no vive ninguna.
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Deliciosa lectura, conozco muy de pasada la zona y es una maravilla.
Saludos.
Te dejaste al trastolillo, a mi me visita con frecuencia.
Qué texto tan bonito. Gracias por haberlo escrito.
Hermoso y entrañable texto. Saludos
Una región marcada por un paisaje, con sus mitos, leyendas y personajes. Es una curiosa sensación sentirse parte de un texto, como si ya lo hubiera leído y el inconsciente lo mantuviera a buen recaudo, será por eso de la identidad y el apego a la tierra, o «tierruca» en este caso. Es un texto delicioso.
Preciosas historias. Seguro que ahora algún mundo se está perdiendo, ojala llegue a tiempo su recopilador y cronista.
Los Cantos de la Borrica se quedaron allí cuando algún gigante derritio con su aliento el glaciar que los llevo hasta su sitio.
??me ha transportado a lo más profundo de la tierruca ¡un abrazo desde Tenerife!
Tan Asturias son las de Oviedo como las de Santillana. Toda una lengua y una tradición que se están perdiendo. Bonita historia.
Hermoso texto. Si lo lees acompañado de Viento del Norte de los hermanos Agüeros, aún sabe mejor.Saludos desde Asturias, donde las leyendas son parecidas.
Si cambiamos la disposición de las palabras, en ciertos pasajes esta prosa, por milagro, por hechicería, por embrujo, se transforma en poesia,
…en donde bailaron las brujas…
y pastaron los caballos del Diablo.
Todos los lugares a los que volverán
algún día,
aunque sea lejano,
cuando el mundo se acabe una vez más
y vuelvan a necesitarse cuarenta palabras
para referirse a los matices
de la inclinación del suelo.
Cuando las otras cosas…
con nombre dejen de tenerlo,
porque ya no servirán pa’ nada,
y así se conviertan de nuevo en misterios.
Las ruinas
de autopistas que atraviesan los bosques,
por las que nadie caminará,
las antenas y repetidores que se oxidan en las cumbres,
donde nadie pudo haberlas subido,
y las murallas
de hormigón altísimas
que no dejan pasar al río.
Excelente relato.
Monte Aa ensin tilde, por favor. Que dimpués lo alcuentra así la gente y s’esparce…
«Suele decirse que los esquimales tienen cuarenta palabras para referirse a la nieve. En Cantabria ocurre algo parecido con la evolución vertical del terreno»… ¿Para que especificar «en Cantabria» cuando es en toda Asturias? Esas palabras y expresiones que usáis (braña, pindiu, fatigaos, panohas -de panoya en asturiano central o normativo-, guahona -de guaxa, con el aumentativo «ona»-, namás, cahiga -de caxiga-, regatu…, pérdida de letras intervocálicas -apaecen, toos, colaos…-, terminaciones en «u» -oru, ricu, derechu, infiernu, blancu, negru, tíu, Basiliu, afiláu, mozu, palaciu…-, terminaciones como ucu/a/o -Manueluco, molinucos-, conjugaciones -como ese «haiga» por haya- o expresiones como «pa la su», etc.) son asturianas. Pero no es solo el idioma, lo es todo, como la mitología que mencionáis (el trasgu, la guaxa o guaha allí en Cabuérniga, la xana o anhana -sí, no es que emparenten, es que es el mismo ser mitológico-, etc.). Cabuérniga, que mencionáis aquí, es un ejemplo claro de asturianidad, donde se encuentra uno de los mejores hacedores de gaitas y tambores asturianos, y donde hace gracia esa mención a que «todos son hidalgos» allí, pues en Asturias también fue así; claro, en la Edad Media nadie discutía que aquello era Asturias, y a sus ciudadanos les correspondían los mismos honores, privilegios y consideraciones. También hace gracia que habléis de la borona (o boroña) como «pan montañés de harina de maíz», cuando lo hay en toda Asturias, como el pan de escanda. En definitiva… ¿por qué llamarlo Cantabria y poner una frontera inexistente, cuando fue y sigue siendo Asturias, las Asturias orientales, las Asturias de Santiyana (junto con las de Tresmiera), que por eso nuestro nombre es en plural? Esta división es del todo artificial, y solo es consecuencia de su pertenencia a Castilla durante largo, demasiado largo tiempo. Porque esta tierra siempre estuvo unida cultural y socialmente al resto de Asturias, como bien atestiguan esas lajas de piedra dispuestas circularmente de las que habláis, repartidas de occidente a oriente en toda nuestra franja cantábrica. En resumen: siempre que hablemos de algo concreto de un sitio, aprendamos a contextualizarlo. Y en este caso, la única contextualización posible es la de la historia, cultura y sociedad asturianas en su conjunto. Por lo demás, maravilloso artículo.
Muchas gracias por compartir tu sabiduría.Un abrazo
¿Disculpa? ¿Quién eres tú para desdeñar la identidad de toda una región?
Supongo que por eso la cordillera que recorre el norte se denomina Asturiana y el mar que lo baña también recibe su nombre. Y aunque la Historia comienza en el medievo, las guerras que mantuvieron los romanos en aquellas tierras recibieron el nombre de Guerras Asturianas. Todo claro.
Escarlata, supongo que tus palabras se referirán a los comentarios de «Asturianucu» y no a las del autor del artículo, lo digo por aclararlo. Si es así pienso como tú.
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