
La gente que entiende la KALLAX de cinco por cinco ventanas como un altar moderno a la veneración de la celulosa, los aficionados a googlear «bookshelf porn» cuando nadie los ve, los psicópatas que ordenan por colores los lomos en la estantería y los que renuncian a utilizar un marca páginas por considerar que eso es lo más cerca que puede estar el ser humano de desvirgar un libro sin bajarse los pantalones, son también las mismas personas a las que les parpadea un ojo copiosamente ante la idea de realizar anotaciones a mano sobre una obra literaria.
Subrayar, anotar, apuntar o garabatear cualquier cosa sobre la página impresa tiene algo de maleducado y mucho de intrusivo, porque a lo mejor al autor no le hace tanta gracia que uno deje constancia en los márgenes lo que opina sobre su obra. Lo cierto es que la literatura parece ser el único medio que permite realizar este tipo de perversiones a la obra original, porque a día de hoy rotular sobre los cuadros para informar lo poco que nos gusta la paleta de colores no está muy bien visto, y hablar constantemente durante una película para decir obviedades es un don con el que la evolución solo ha bendecido a los septuagenarios y los youtubers.
Pero, al mismo tiempo, dentro del comportamiento aberrante que supone ensuciar la obra ajena existe una maravillosa paradoja: ¿qué ocurre cuando la marginalia (aquellas anotaciones al margen) sucede por culpa de la pluma de otro escritor de talento reconocido?
Mark Twain is in da house
Mark Twain, escritor, orador, humorista y caballero aficionado a vestir de blanco de pies a cabeza fue la pluma que según Ernest Hemingway marcó el punto de partida de toda la literatura estadounidense («Antes no había nada. Y no ha habido nada bueno desde entonces»). Y lo cierto es que a Twain, alguien que definió un clásico literario como «aquel libro que la gente elogia pero nadie lee», se le recuerda popularmente por firmar textos que se han acomodado entre las páginas más reverenciadas de la literatura americana: obras como Un yanqui en la corte del rey Arturo, El príncipe y el mendigo o Las aventuras de Tom Sawyer y su secuela Las aventuras de Huckleberry Finn. Pero además de ser un escritor insigne, el padre de Tom Sawyer tenía otro tipo de don menos conocido por el público e igualmente fabuloso, era un extraordinario, y divertidísimo, garabateador de libros.
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los marginalia no son las anotaciones del lector: https://es.wikipedia.org/wiki/Marginalia
¡Hola rwthygd!
Entiendo que esa misma definición wikipédica lo único que dice es que los «signos, marcas (por ejemplo estrellas, cruces, entre otros) o garabatos hechos por el lector en los libros.» no son marginalia.
Pero no dice que las anotaciones no lo sean. De hecho, más abajo reconoce que «El término fue acuñado por Samuel Taylor Coleridge quien realizó extensas notas al margen en todos los libros que leyó».
Vamos, que me da la impresión de que lo que quiere decir es que pintarrajear y subrayar no se debe considerar marginalia.
¿Joder un libro? Mas bien darle vida, carácter, personalidad. Siento disentir, pero el libro adquirido, recibido o regalado, no le pertenece al autor si no al propietario. Me refiero a al libro físico, claro. Y no solo puedo y debo escribir, pintar, o garabatear lo que me venga en gana, porque hay pagado el ejemplar concreto, si no porque establezco una suerte de dialogo con el libro y todo aquel que lo lea, mas tarde.
¡Hola Jacinto!
Enrique Corominas, el ilustrador de las portadas de la saga Juego de tronos, hace ya algún tiempo puso en su facebook la foto de un cómic que alguien había recortado para convertirlo en una suerte de escultura de papel. Y acompañó la estampa con el comentario «Hacerle esto a un libro, qué horror» (el propio Corominas tiene un tebeo bastante majo sobre Dorian Gray).
Cuando vi aquello lo cierto es que no me pareció un horror sino algo estupendo, la idea de mutar el libro original a base de tijererazos, convertirlo en otra cosa a mordiscos. Y la reacción del ilustrador, alarmarse porque alguien hiciera con un libro de su propiedad lo que le viniese en gana, se me antojaba exagerada.
Pero entiendo que el hombre lo decía porque él nunca se lo haría a sus libros. Yo soy muy maniático con las entrañas de la biblioteca propia y, aunque apilo toneladas de libros en cualquier lado, nunca escribo en ellos. Pero me parece estupendo que exista gente que lo hace y le resulte útil (a mi me desconcentraría mucho el releer algo repleto de anotaciones). Que cada uno se relacione con sus páginas como le venga en gana.
Dicho esto, reconozco que poner «el arte de joder un libro» en el título, y exagerar la actitud de los que tenemos manías con eso de las notas al margen, me parecía más gracioso que adoctrinador.
¡Un saludo!
Quiza «joder» por lo de la relacion intima… ;)
Yo soy bastante bibliofilo, y es verdad que a veces acercar el boli al papel impreso da un poco de cosica, pero a veces es imposible no dar una replica o añadir una aclaracion (a mi me pasa mas desde que tengo hijos, y pienso que un dia ellos leeran ese libro, pero a lo mejor no entienden/conocen la referencia)
En realidad, no tiene nada que ver un libro garabateado por un notable o genial escritor, que la horrida manera de desdibujar el texto de alguna «gente» que se presume de ingeniosa o profunda. En realidad es algo vulgar la mentalidad del liberal que cree que por el simple hecho de comprar algo tan noble e intemporal como un libro, lo hace digno tan siquiera de manchar con sus ocurrencias y menudencias existenciales el marco existencial o el legado de un texto inmortal.
Un libro dura mucho mas que la vida de un simple y vulgar mortal, el dialogo debe ser con el texto; no con el vanidoso que se haya ufanado de comprarlo. Y si, muy pocos pueden dejar de joder un libro, mal que nos pese a muchos.
Buenísimo. ¿Hay algún libro que recoja la marginalidad medieval?
me encanta
Lo confieso. Yo lo hago. Falto el respeto a los libros añadiendo comentarios al margen. Empecé hace poco, cuando estudiaba, y luego no pude parar. Arg.
No hay nada mas peligroso que alguien convencido de su idea… cuando alguien esta convencido que su punto de vista es la verdad… malo….
¿Pero qué dices? ¿Acaso no estás convencido de que lo que crees, incluida esta opinión poco meditada, es la verdad? ¿El problema no será el volverse ciego y sordo a otros puntos de vista una vez tienes el tuyo? Lo cual, por otra parte, dista mucho de aceptarlos automáticamente.
Maleducado escribir en un libro? Si es un libro de biblioteca o un incunable del siglo XIII, XIV… no es solamente maleducado. Es mucho peor!!! Pero en un libro del siglo XX o actual, escribir el los márgenes incluso lo enriquece. Me gusta en los mercadillos de viejos libros, encontrar apuntes y dibujos lectores de otras generaciones.
Depende de las anotaciones. Las anotaciones de Fermat en su tomo aritmética de Diofanto estimuló el desarrollo de las matemáticas.
Comencé a hacer anotaciones en libros gracias Alberto Peinador hermano de La Salle en Lima. No tengo un sólo libro sin anotaciones y muchas veces he regresado a un volumen y he chi anotaciones sobre mis propias anotaciones. Sobretodo Borges. No es jna falta de respeto, más bien de distincióm de haber inspirado, movido ó presianado al lector a plassmae lo que hay en su mente. Tengo libros de ciencia que he comprado en colecciones en remate donde se pueden leer los comentarios de biólogos conocidos.
A propósito cuándo publica su libreo. Me gustaría hacer unas anotaciones. Felicitaciones por el artículo
Las criptomonedas y los tekens solucionarán todos esos problemas.
El poeta DrydeN,
El novelista KeRouac
But far more numerous was the herd of such,
Who think too little and who talk too much.
Tags: conejos asesinos practican el medievo con tu culo, don delillo, fila1.
me hacen gracia los que se quejan de las anotaciones mientras escriben un comentario al final de este artículo
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