Ciencias

¿Por qué sabemos que no es así? (y II)

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Uri Geller. Fotografía: Cordon.

(Viene de la primera parte)

La física cuántica demuestra científicamente, mediante sus experimentos, que la mente es capaz de modificar la materia. (Josep Pamiés, horticultor).

Carl Sagan dedicó toda su vida a mirar a las estrellas y a contarnos, en un lenguaje que pudiera entender hasta un tronista de MYHYV, qué es lo que había allí arriba, qué sabíamos de todo lo que nos rodeaba y qué no habíamos podido averiguar aún. Consciente de la infinita complejidad del universo, desde los organismos unicelulares casi tan básicos como un tronista hasta la más majestuosa de las galaxias, nunca adoptó el discurso del talibán de las probetas y los cálculos matemáticos que descarta con una mueca de desdén todo aquello que la ciencia no podía probar (o no había probado). Creía, sobre todas las cosas, en la falibilidad de la ciencia y de los científicos, en la experimentación sin juicios previos. Y era esa vocación por no acomodarse entre certezas irrebatibles lo que le legitimaba para mostrarse extremadamente crítico y escéptico ante las pseudociencias, la teología o cualquier afirmación que no pudiera ser refrendada por la observación y el estudio. Si, como científico, adoptó una actitud vigilante ante posibles fallas de las teorías que manejaba, cómo no hacerlo con Uri Geller y sus cucharas artríticas. La suya, no obstante, no era una batalla personal contra Uri Geller, el Maharishi Mahesh Yogui o los Josep Pamiés de la vida, sino una guerra abierta contra la ignorancia, con el saber por bandera. Construir, no destruir. Pero construir con sensatez y utilizando de la mejor manera posible los recursos que la evolución y un cerebro hipertrofiado han puesto a nuestro alcance.

La última obra de Sagan, su obra póstuma, escrita mano a mano con su compañera del alma, Ann Druyan, no giraba sin embargo en torno a los cuerpos celestes ni a emocionantes elucubraciones sobre la existencia de vida inteligente en otros rincones del cosmos. El mundo y sus demonios: la ciencia como una luz en la oscuridad, era el testamento vital de un hombre preocupado por la deriva de una sociedad que parecía estar dándole la espalda al conocimiento y la razón en favor de teorías cuando menos descabelladas y esoterismos varios. Una sociedad que, embotada por el entretenimiento de usar y tirar y por los «horrores varios de la estupidez actual» había llegado a confundir ciencia con ciencia ficción. El ciudadano medio, se lamentaba Sagan, dedicaba mucho más tiempo a documentales de dudoso rigor sobre el Área 51 que a informarse sobre el efecto invernadero; ponía más atención en el más allá y sus etéreos habitantes que en el más acá y los apremiantes peligros de la sobrepoblación:

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11 comentarios

  1. Sheldon Cooper

    Menos talibanismo científico, Enrique. Ni tanto ni tan poco. La división cartesiana mente-cuerpo ha hecho un flaco favor a la ciencia médica. Soy muy pro-ciencia, ojo, pero creo que el futuro pasa por aceptar una perspectiva un poco más holística acerca de los innumerables males que padecemos. ¿Cómo cuestionas la acupuntura? Se está estudiando e impartiendo en las mejores universidades. ¿Y el efecto placebo, seguimos guardándolo en un cajón porque no lo entendemos, a pesar de su evidencia?

    • La acupuntura es una pseudociencia que no ha demostrado nada de lo que supuestamente pretende. Que se imparta en ¿las mejores universidades? implica lo mismo que el creacionismo se imparta en muchos colegios de EEUU: ninguna pátina de legitimidad. El efecto placebo es un hecho psicológico, fruto del arraigo en el subconsciente colectivo de creencias, supersticiones y supercherías, pero no tiene ningún efecto físico verificable ni demostrado. «Creer que algo es bueno porque me lo da el farmacéutico en lugar del panadero» tiene muy poco rigor, y como carta de presentación es bastante ridículo.
      Enhorabuena al articulista.

      • Espero que lo segundo sea una broma, Dani, porque si no te has caído con todo el equipo. ¿»El efecto placebo es un hecho psicológico fruto del arraigo en el subconsciente de creencias, supersticiones y supercherías, pero no tiene ningún efecto físico verificable ni demostrado»? El efecto placebo está más que demostrado y cuantificado (Turner et al., 1994, JAMA), y es responsable por más de 1/3 de la efectividad de las intervenciones médicas y psicológicas. Hay investigaciones muy prometedoras sobre sus mecanismos neurobiológicos (Benedetti et al., 2005, Journal of Neuroscience), y su existencia está tan clara que se DEBE incluir en los ensayos clínicos aleatorizados (RCT) para demostrar la eficacia de todos los nuevos fármacos o terapias. No hay nada más triste que un dogmático que ni se ha leído su doctrina. Soy muy pro-ciencia también, pero extender la «lucha contra la pseudo-ciencia» a todo lo que no encaja en vuestro marco cultural es solo etnocentrismo: hay conocimiento válido más allá del método científico. Leer un poco de antropología os vendría bien.

        • Dile lo del efecto placebo a un enfermo de cáncer o de cualquier otra enfermedad grave. Un placebo es todo lo que parece ser un tratamiento médico real, pero en realidad no lo es. Los placebos más comunes son pastillas de azúcar, infusiones y cirugías, pero puede ser cualquier otro tratamiento ‘falso’. Lo que todos los placebos tienen en común es que no contienen una sustancia activa. Resumiendo, es dar pábulo y legitimidad científica a pseudoterapias como la homeopatía. Que «funcione» en determinados casos no revela nada concluyente, ya que opera meramente a nivel psicológico estimulando ciertas partes del cerebro para alterar la percepción que de la dolencia que se sufre se tiene.
          No tengo nada en contra de ello o de la homeopatía, salvo que se subvencione y se recomiende por parte de organismo públicos. Cada cual es muy libre de creer en duendes, dioses o troles.

          • Creo que están discutiendo cosas diferentes. Un placebo es lo que tú dices, como pastillas de azúcar o «sana, sana, colita de rana». El efecto placebo es lo que se supone le ocurre a una persona por el hecho de seguir este falso tratamiento y que sería distinguible de no seguir ninguno. Saludos.

    • Tú eres experto en estupidez holística. Y del efecto placebo se ve que no tienes ni idea.

    • Aplíquense los dos artículos, léase el comentario y ….

  2. Pablo, esos estudios que citas son muy válidos pero a día de hoy son estudios a medias. Hace varios años que se habla de psicosomatismos, del sistema nervioso entérico, de la función de las neuronas en corazón, estómago e intestino. Ayudaría mucho detallar el nexo entre emociones y síntomas, entre autosugestión y curación. Quedarse en «no sé cómo funciona el placebo, pero funciona» es una actitud anticientífica.

  3. Una corrección sin importancia, cuando nombras el oráculo de Bezos haciendo referencia a Google, Jeff Bezos no creo Google, sino Amazon, por lo que lo correcto sería el oráculo de Brin y Page, que son los creadores de Google.

  4. En la época del LGTBISMO y las 31 identidades sexuales me gustaría verle al amigo Sagan.

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