
La definición de cine de autor está más bien clara: hablamos de esas películas en que la visión de un creador predomina sobre todo lo demás. Ni los grandes presupuestos, ni las estrellas que aparecen en el film; es el director y guionista el que parte y reparte, dando como resultado una obra personal, con alma. En este saco cultural podemos meter las películas más extrañas, esas que arrasan en festivales pero pierden el combate en el ring de las salas de cine de centros comerciales; esas películas que necesitan de varios productores asociados, recortes en el presupuesto y una acertada gestión de recursos para dar como resultado una cinta que movilizará a la crítica, con suerte, y arrastrará premios. Pero, por encima de todo, el buen cine de autor, y aquí hay que entender que también hay mucha basura dentro de estas propuestas, consigue algo que la taquilla mundial no da con facilidad: prestigio.
El videojuego, ese hermano pequeño que ha llegado cuando todas las cartas culturales ya estaban repartidas y se ha ido abriendo huecos como ha podido, no es ajeno a las reglas de la oferta y la demanda: grandes estudios como UbiSoft o Activision son capaces de producir verdaderos gigantes de la industria como Assassin’s Creed o Call of Duty, producciones de millones de dólares y cientos de empleados, que se lanzan una vez al año, invocan una marea de compradores que es la envidia del desarrollador medio, y aderezan la fórmula con el consabido merchandising o las expansiones del juego. La gallina de los huevos de oro. Sin embargo, existe toda una escena subterránea del videojuego ajena a los grandes estudios que ha venido en llamarse el indie (de videojuego independiente) y que se asocia hoy día con cierta calidad narrativa y de diseño que las grandes producciones no permiten.
Por otro lado, volviendo al ejemplo del cine, el autor no siempre ha estado alejado de las grandes producciones. Si atendemos a las cuatro normas que hacen diferir esta concepción del cine más comercial, o mainstream, en sus orígenes el blockbuster más famoso de todos los tiempos, y primero, Star Wars, no era más que una película de autor que se englobaba en la ciencia ficción (aunque un análisis más profundo cuestionaría esto, como ya vimos en otro artículo en esta misma casa). George Lucas hizo lo que hizo por sus santas narices, y lo hizo de espaldas a lo que la industria quería que hiciera. Parte de esto se ha recuperado recientemente con la criticada Los últimos Jedi, en que la visión de su director y guionista, Rian Johnson, se ha impuesto a lo que la industria y los fans esperaban. Y es que este es otro rasgo (o problema) de la obra de autor: levanta ampollas. Pero viene a demostrar que los grandes presupuestos y las películas épicas llenas de acción y tecnología puntera no siempre están reñidas con la visión del artista. Y para muestra, Christopher Nolan.
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Muy buen articúlo aunque me ha faltado Ken Levine, fundador de Irrational games y creador del mundo de Bioshock, que por cierto, el juego tiene su propio libro
Siguiendo la tradición, señalaré que me parece imperdonable que hayáis dejado fuera a un creador de tal calibre que su nombre antecede, junto con un posesivo, el título de sus juegos: Sid Meier.
A mí quien me falta completamente en la lista, y el primero que me vino a la mente al leer el título del artículo, es Fumito Ueda (Ico, Shadow of the colossus, The last guardian).
No hay mayor auteur que Lord British, el bueno de Richard Garriott
Incluso salía en sus propios juegos, o al menos en los Ultima.
Hola a todos los del universo de Jotdown. Quiero hacer mención a un juego online que hace furor en la red y se llama Warframe. Su lore, que está en constante expansión también es para destacarlo. Vale la pena analizarlo y también jugarlo. Muy divertido y, para mí, un juego desafiante y eterno.
Excelente esta revista. Abrazos desde Argentina.
Poner el Uncharted al nivel de sagas como la de Metal Gear o Dark Souls me hace preguntarme si has tenido que cumplir con alguna política de cuotas de género.
Sea o no así, buen artículo.
A mí me ha parecido pésimo, pero Jot Down me censura el comentario.
A veces no hay nadie del equipo on-line y la aprobación de los comentarios es manual.
Este autor no se entera…
Primero nos vino con que Zelda es un RPG…
Y ahora nos viene con un artículo de instituto casi copiado de Wikipedia.
… ¡El rasgo más destacado de Miyazaki como autor no son sus mecánicas, la dificultad de sus juegos, el diseño de niveles o la personalización del personaje (WTF)! Miyazaki, aparte de ser CEO de From Software, es director artístico, por lo tanto en sus juegos lo más relevante son los entornos, tanto a nivel gráfico como narrativo… y a este respecto cabe mencionar el uso del «lore», es decir, la inmersión del jugador en un contexto complejo y desconocido (es el propio jugador quien tiene que enlazar pistas muy difusas si quiere enterarse de qué va la historia; esta queda en un segundo plano).
Buen artículo pero, como señala otro lector anteriormente, no entiendo la inclusión de Uncharted en esta lista. Y también me faltan Autores con mayúsculas como Fumito Ueda (Ico, SOC…) o Hideki Kamiya, creador de Viewtiful Joe, Bayonetta o el maravilloso Okami.
Metzen en Blizzard.