Arte y Letras Historia

Suicidios en el totalitarismo

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Campo de concentración de Buchenwald, Alemania, 5 de junio de 1945. Fotografía: U. S. Federal Government (DP).

El régimen nazi creó una situación de anomia, un ambiente desprovisto de las normas sociales y valores morales tradicionales, en el que el suicidio a menudo servía la única forma de salir de una situación intolerable. (Suicide in Nazi Germany. Christian Goeschel).

No hay forma de probar si hubo una alta o baja tasa de suicidios en los campos de concentración nazis; se estima que el índice era mil veces mayor que fuera de ellos en tiempos de paz. Pero en Alemania las cifras de suicidios estuvieron disparadas desde el final de la Gran Guerra. Con la crisis de la República de Weimar, el suicidio era la salida de las clases medias y la pequeña burguesía que se vieron sumidas en la miseria. Una deshonra social. No era extraño que se suicidaran familias enteras, contó el historiador alemán Joachim Fest. En 1932, las cifras cuadruplicaban las de Gran Bretaña y doblaban las de Estados Unidos. En 1939, todavía había el doble de suicidios en Alemania que en Gran Bretaña. Oficialmente las autoridades alemanas registraron 214.409 suicidios entre 1918 y 1933.

En los campos de concentración, el gran trauma era la llegada. Un shock. Se humillaba a los prisioneros con un discurso de bienvenida en el que se les explicaba que valían menos que un perro. Llevaban días viajando hacinados, sin higiene. Al ingresar, se les requisaban sus pertenencias, se les tatuaba y se les rapaba la cabeza. Era una anulación, una despersonalización instantánea. Este impacto inicial, la pérdida de toda esperanza en pocas horas, llevó a suicidios masivos.

La adaptación a la nueva situación solo era posible si el prisionero alcanzaba el único estado de autodefensa posible: la apatía. Si reparaba en lo que estaba obligado a presenciar o en las actividades en las que tenía que participar, estaba perdido. Solo sobrevivía quien se concentraba en una sola cosa, sobrevivir cada día.

Según Victor E. Frankl, psicólogo austriaco que fue encerrado en campos de concentración por su origen judío, la desnutrición y la falta de sueño ayudaban a alcanzar ese estado de apatía. En algunos casos iba tan lejos que se perdía todo tipo de contacto con la realidad sin posibilidad de vuelta atrás. Quienes caían en ese estado eran los llamados «musulmanes», que se dejaban morir lentamente.

Además, otros sentimientos necesarios para sobrevivir en el campo, según Frankl, eran el resentimiento y la envidia hacia, por ejemplo, los internos que se encontraban en mejor situación o tenían privilegios. Eso ayudaba a seguir adelante, el rencor. Un psiquiatra estadounidense, Paul Chodoff, encontró que, incluso, asumir los valores de los guardias del campo era un mecanismo de adaptación que ayudaba a sobrevivir. Los que no se acoplaban a estas nuevas realidades y sus exigencias fueron los que se quitaron la vida.

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13 comentarios

  1. Ay, si se hubieran suicidado todos los nazis en 1923, borrachos de cerveza…

    • Y los mismo con los comunistas, comenzando por Stalin, Lenin y cia y terminando por Kim Jong Un y Maduro.

      • Lenin estaba muerto y Kim Jong-un y Maduro (del que dudo que sea comunista) no habían nacido aún.

        Rebota, rebota y en tu cara explota.

        Se ve que es nazi y le ha molestado la broma muniquesa y ha descontrolado.

  2. Un interesante y escalofriante artículo.

    En mi opinión, todos los suicidios que se comentan en este artículo son provocados. Que exista voluntariedad por parte de la persona que se suicida no resta responsabilidad al que lo provoca de manera directa o indirecta.

    Es más, y llevando el tema a nuestros días, me atrevería a decir que la gran mayoría de los suicidios, salvo aquellos derivados de una enfermedad mental o padecimiento físico, es decir, todas aquellas personas que por falta de un sistema legal de eutanasia se ven obligados a suicidarse, son provocados por una consecuencia externa al suicida. Por este motivo, la sociedad debe responsabilizarse de estas situaciones y no convertirlo en un tabú moralista.

  3. Para no olvidar de lo que somos capaces de hacer. Un artículo que causa desazón. Y pensar que todavía hay personas que visitan a los muertos responsables de estas atrocidades y levantan el puño destro, y a quienes jamás les pasará por la cabeza suicidarse porque no tienen o desprecian la humanidad.

    • Vaya con algunos humanitarios…

      «…personas que visitan a los muertos responsables de estas atrocidades y levantan el puño destro, y a quienes jamás les pasará por la cabeza suicidarse porque no tienen o desprecian la humanidad.»

      ¿De verdad que está usted sugiriendo el suicidio de todos los que se consideran comunistas?

      Porque en decenas de países americanos, asiáticos y africanos ha habido muchos comunistas – que siguen vivos – que han luchado por la libertad y la justicia social y queda feo, equivocados o no, animarlos a suicidarse.

      Y aquí en España no se olvide que los comunistas fueron la mayoría de los «atletas morales» (MVM dixit) que luchaban contra Paquito y sus mariachis, otros humanitarios estos…

  4. Abelardo Silba

    El miedo al Ejército Rojo era real, es como los bombardeos aliados que no mataban.

    • El miedo real de la mayor parte de Europa fue a la Wehrmacht, a la Gestapo y a las SS. Y también a los colaboracionistas que se deleitaban en matar judíos, gitanos, resistentes de todo tipo y comunistas.

      Se ve que algunos sienten añoranza. Malos tiempos estos…

      ¡Coño, con el blanqueo!

  5. Uno cualquiera

    Interesantísimo artículo, y eso que no se habla del número de suicidos en el Japón, durante y al final de la guerra, tanto entre soldados como entre civiles. Terrorífico el ser humano, como siempre.

  6. Me refería al brazo derecho, al saludo romano y alemán. Ha habido un malentendido político-antropomórfico. Mi izquierdo lo dejé de alzar hace rato, decepcionado, porque soy, y quiero continuar a ser un «burgués» tolerante.

  7. Pingback: Suicidios en el totalitarismo | SER+POSITIVO

  8. Pingback: Suicidios en el totalitarismo – Web para la prevención del Suicidio

  9. Qué capacidad la de Corazón Rural para entregarnos un artículo tan completo como este.

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