Fotografía: Edu Bayer

No les pilló a todos los niños. Durante su emisión, si eran unos meses más mayores, les repugnaba, se aburrían. Pero los que vieron y disfrutaron El Planeta Imaginario en el momento adecuado no lo olvidan. Pocas conexiones más intensas habrá conseguido la televisión pública española con su audiencia. Ángel Alonso (Carenas, 1942) fue el padre de la criatura. Decidido a darle una vuelta a un ordinario proyecto de programa infantil hizo historia de la televisión. Pero su vocación principal era el teatro, donde vivió la efervescencia cultural y política de la Transición, también el miedo, desde su sala Villarroel, para luego triunfar y batir récords con obras tan diferentes como Historias de la puta mili, Madame Bovary, Amadeus, La extraña pareja o Inquisición, de su amigo Fernando Arrabal.
Naces en el 42, en Carenas, un pueblo al lado de Calatayud.
Cuando yo nazco, la luz era de candil. El agua la traían en caballerizas de la acequia y la subían con unos cántaros hasta la tinaja. El váter era el corral. Y ahora vivo en el universo del big data y la tecnología cuántica. Todo en una generación. Carenas era un pueblecito abandonado de la mano de Dios. Está junto al río Piedra, sobre un montículo vaciado de bodegas. Todas las casas tenían la suya y hubo un tiempo que se comunicaban las unas con las otras. Ahora cada cual tiene la suya. Son unas bodegas hechas de penitencias [risas]. Resulta que el cura confesaba a la gente y, en vez de rezos, a los pecadores los mandaba a sacar canastos de piedras para algún vecino que se hacía una bodega y él cobraba los jornales. Así vació el pueblo entero. Por lo que me contaron, era todo un personaje, muy de derechas, pero en la guerra no dejó que los pelotones que recorrían los pueblos para fusilar a los rojos se llevaran a ninguno de Carenas. Su problema era su pasión por el juego, que no se le daba bien, y las deudas las pagaba con los jornales de las bodegas.
¿Cuándo llegaste a Barcelona?
En el 46. Fuimos de las primeras emigraciones de posguerra. La emigración para mí no es una teoría, yo lo he vivido. La emigración es trabajar mañana, tarde y noche sin fiestas ni domingos y sin la menor seguridad. Un emigrante es alguien que cuando tiene una necesidad no tiene a quien llamar, que está solo en una ciudad desconocida y a veces con una lengua extraña, el chivo expiatorio ideal para que los nativos fracasados lo culpen de todas sus miserias y desgracias.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Gran personaje y estupenda entrevista que hubiese deseado (a pesar de su evidente extensión) que se hubiera prolongado durante horas. Además, nunca desde que transito por Jot Down, había coincidido con ningún entrevistado con el que compartiera tal cantidad de personas conocidas por ambos. También coincidencias, aunque nunca nos hemos llegado a conocer, en varias de las situaciones que ha expuesto a lo largo de los años. Por último, me ha alegrado saber que alguien de su clarividencia y honradez, no me deja solo en la apreciación que tengo desde hace más de cuarenta años, sobre el teatro.
Señor¡¡¡ usted es muy interesante¡¡¡ Cuanto he aprendido¡¡¡¡ y de forma muy amena¡¡¡ Siga usted así, magnifica entrevista, magnifico el entrevistador que le ha dejado hablar y le ha sacado lo mejor y magnifico el entrevistado , qué culto es¡¡¡ gente como usted debe seguir ofreciendonos cultura de la buena.
Encantada de conocerle.
Yo sí pude ver «El planeta imaginario» en el momento preciso de mi infancia, y lo conservo como uno de los momentos más felices de mi vida. Todavía lo asocio inconscientemente al escuchar a Debussy, y me estremezco por un doble motivo. Y sin saberlo, estaba seguro de que alguien como Ángel Alonso era el responsable de aquellas maravillas. Un personaje «camusiano», lo mejor que se puede ser en la vida.
Vi «El planeta imaginario» de niño y se me quedó grabado a fuego. Me ha hecho ilusión leer la entrevista pues precisamente hace cinco días estuve conversando con unos amigos más jóvenes sobre «El planeta…» y les expliqué cómo era el programa (y lo flipaban). Mil gracias a su autor/es, nos dieron algo para toda la vida.
Felicidades Angel Alonso, certifico que todo lo que cuentas de tu vida es cierto, ya que compartimos algunos -o muchos- de esos momentos.
Lo recuerdo fragmentariamente, pero con agrado, así que entiendo que ami me gustó Planeta Imaginario. Por cierto, gracias por la defensa de Tolkien.
Fui niño cuando se emitía Planeta Imaginario o la Bola de Cristal. Desde la perspectiva de mi yo-niño, aquellos programas eran una basura difícilmente superable.
yo disfruté del programa, no sé si lo entendí me recuerdo que me enganchó y la música nunca se me ha olvidado. También recuerdo con shock el jueves dedicado a la muerte de ivá, no sabía de su conexión. Gracias por esta magnifica entrevista!
Uf, qué disfrutón de leer.
Ha sido un placer anarfquizante.
Ya soy un impaciente, el tiempo va muy deprisa y sabes que con estas maquinitas del demonio detrás de cada clic hay toda la información que buscas y que estabas buscando. Hoy he parado, me habéis parado, el tiempo se ha detenido y no he podido saltarme ni una sola letra de esta gran entrevista, enhorabuena.
Gracias a seres humanos como este teatrero es posible que este mundo no se vaya a la mierda.