Arte y Letras Historia

Compendio de héroes de guerra extraordinarios (II)

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703er Escuadrón de bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial. Uno de sus miembros además de medallas también tiene un par de Óscar de Hollywood. Imagen: Dominio público.

(Viene de la primera parte)

El pirata canadiense

Léo Major (1921-2008) nació en Massachusetts pero antes de empezar a dar sus primeros pasos ya se había mudado con sus padres francocanadienses a las calles de Montreal. A los catorce años optó por largarse del hogar e instalarse en casa de su tía tras varias desavenencias con su progenitor. A los diecinueve se alistó en el ejército canadiense para demostrar a su padre que era una persona de la que se podía estar orgulloso. En los años posteriores aprovecharía para demostrarle también al resto del mundo que el espíritu de John McClane ya existía antes de que llegase Bruce Willis.

A Major le tocó comer arena durante el famoso martes 6 de junio de 1944 en el que se llevó a cabo el desembarco de Normandía. El chico contaba tan solo con veintitrés años cuando saltó sobre la playa de Juno, pero no tardó demasiado en demostrar que sabía dar guerra: durante una de sus primeras misiones de reconocimiento capturó un vehículo blindado alemán, el Sd.Kfz.251 Sonderkraftfahrzeug 251, tras despachar a sus ocupantes. Días después se tropezó con una patrulla de las SS y fue capaz de llevarse a cuatro de sus miembros por delante antes de ser alcanzado por una granada que le privó de su ojo izquierdo. Pero cuando los médicos le firmaron el billete de vuelta a casa, por todo aquello de haber perdido la visión en tres dimensiones con el bombazo, el muchacho dijo que mejor se quedaba a pegar tiros porque total «solo hace falta un ojo para apuntar por la mirilla». También añadió que gracias a aquella herida y sus remiendos ahora «parecía un pirata».

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Para Léo Major esto es un caramelo y lo que lleva encima son niños.

A partir de aquí la leyenda del corsario canadiense solo podía ir a mejor. Durante las operaciones militares de la batalla del estuario del Escalda, a Major y a su compañero de batallas, Willy Arsenault, se les asignó la tarea de acercarse a un pueblo cercano para averiguar qué había ocurrido con un grupo de «zombis» (soldados sin experiencia recién llegados de Inglaterra) que tras salir a patrullar la zona no había regresado a la base. Como Arsenault se encontraba convaleciente en el hospital, y Major tenía prisa por salir al campo a jugar a Commando un rato, el cíclope canadiense optó por ir por su propia cuenta, con pies ligeros y a través de las ruinas de un puente derribado. Al llegar a la ubicación, Major localizó el equipo de comunicaciones de los aliados ingleses y parte de su armamento abandonados en mitad del campo y no tardó demasiado en darse cuenta de que todo el destacamento ausente había sido capturado y los alemanes se habían hecho con la zona. Y entonces, en lugar dar marcha atrás e informar a sus superiores sobre la situación, decidió que lo más adecuado y razonable era reconquistar la villa por su cuenta.

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3 comentarios

  1. Me encantaría leer un artículo sobre las hazañas de guerra de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

  2. Otro episodio de la carrera militar de James Stewart tuvo lugar en Madrid, donde al llegar al Palace y pretender acceder a las instalaciones fue detenido por los porteros, quienes reaccionaron a su «soy el actor James Stewart» con un «en este hotel no se admiten actores».

    Su respuesta fue abrir la cartera e identificarse como «general de la USAF James Stewart», que fue instantáneamente respondido con «bienvenido al Palace, mi general».

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