Ciencias

El racismo científico sobrevive en los titulares

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Dos mujeres leen el periódico en Berlín en diciembre de 1945, pocos meses después del final de la II Guerra Mundial, junto a un texto que reza «Für Juden verboten», «Prohibido para judíos». Fotografía: Cordon Press.

Hay dos cosas que todos sabemos sobre Serena Williams. Una es que es una de las atletas más poderosas de la historia. La otra, que es una mujer negra. Lo primero no la salva de lo segundo y por eso lleva a cuestas no solo la presión de la competición, sino también todos los estereotipos y prejuicios que su identidad le echa encima.

En septiembre de 2018, Williams perdió la final de un importante torneo frente a la jugadora japonesa Naomi Osaka, pero el partido llenó titulares por otro motivo: el árbitro amonestó a la americana tres veces por motivos menores, provocándole a la tenista un cabreo monumental. Eso fue lo que la puso en la diana. Un buen resumen de las críticas sería la viñeta creada por Mark Knight para el Australia’s Herald Sun en la que Williams aparece como una enorme mujer bebé, chupete incluido, que berrea mientras el árbitro le pide a su contrincante que la deje ganar. ¿Por qué? Porque una mujer negra no puede cabrearse si no quiere confirmar el estereotipo de la angry black woman.

Una angry black woman es algo que quizá no le suene de nombre, pero seguro que sí en su significado: es una mujer negra, a menudo grande y rotunda, que se enfada, hace aspavientos y grita. Es mordaz, agresiva, escandalosa e irracional. Digo que seguro que le suena porque es uno de los estereotipos más comunes entre los que les caen encima. Salen así representadas en infinidad de películas y series. El fenómeno es tan común que hay quien lo tiene por un síndrome.

Los salvajes negros

¿Han oído hablar de las jezebel? Son otra caricatura de las mujeres negras que las convierte en sexualmente promiscuas y moralmente laxas. La idea surgió de las rígidas mentalidades victorianas al encontrarse en sus imperios coloniales la forma de vida de otros pueblos, especialmente en África, donde ni hombres ni mujeres iban tan tapados como los ridículos europeos por motivos seguramente meteorológicos, ni las costumbres sexuales eran tan censuradas. Sesudos estudiosos llegaron a la conclusión, a partir de observaciones de este estilo, de que las mujeres negras (también los negros) estaban biológicamente más cerca de los animales que las mujeres blancas y que su obvio desmelene sexual era una prueba innegable. Se sabía que esto era así, era conocimiento científico, algo objetivo.

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16 comentarios

  1. Todo mal.
    La tenista no fue retratada de manera racista, fue retratada por comportarse como una idiota, como lo fue mil veces Federer por ser un idiota.

    Comparar la ciencia victoriana con la actual da grimita. Ademas q sacas unos supuestos como el de la violacion bastante de la manga. Según tu, para eso podrían follarse monos y también estaría bien visto o como?

    Y por último, q me parece más importante. Tachar de racismo científico la psicologia evolutiva sin haber leído una sola línea de lo que esta es. No es un método victoriano basado en medir cabezas. Es como si me compararas la alquimia con la nano tecnología. La psicología evolutiva en sus hipótesis SI establece diferencias historicas (muy sutiles) entre humanos, mayormente sexuales.
    Pero eso quiere decir algo? No, por supuesto que no, y menos en una sociedad global. Habla de cómo una mente evoluciona desde un ancestro del chimpancé hasta la creación de una civilización y como distintas habilidades se reformulan en esta, evolucionando.
    Eso quiere decir q hay q seguir medidas racistas? Todo lo contrario, ahora es una civilización global, y sólo indica que estamos continuamente reformulan questiones como, probablemente (ahora soy yo el que imagino), el hecho de que cada vez nos resulte menos chocante lo diferente, culturalmente también, cosa que históricamente nos ayuda a a sobrevivir ante posibles enemigos tribales pero ya no.

    Y ya está, ya me he cabreado bastante. Por favor, no desacrediteis a la ciencia solo porque no sigue vuestro discurso político, porque q no lo reafirme no quiere decir q estéis equivocados, ya q seguir la ciencia a pie juntillas es una falacia naturalista. Gracias.

    • Ojo al dato que esta señora trabaja en el chiringuito de Maldita Ciencia. Este artículo es una vergüenza, lleno de acusaciones completamente disparatadas a científicos que, como Pinker, no tienen nada de racistas. Al calificarlos como tales va a conseguir el efecto contrario: que los verdaderamente racistas se crean que la biología evolutiva apoye todas sus generalizaciones. Es una antología del disparate de principio a fin.

    • Una cosa es la psicología evolucionista y otra la evolutiva. Con respecto a la segunda nada que decir, con respecto a la primera que tiene mucho de eurocentrismo, mucho de «just tales» y mucho de pseudociencia, sobre todo la escuela de Santa Bárbara, que no es mucho más que cojer al sujeto racional de la microeconomía neoclásica y ponerlo en un contexto del pleistoceno.

  2. Muy agudas y necesarias reflexiones las de este artículo, enhorabuena! Acierta de pleno, el puto zombi del determinismo biológico no deja de levantarse a cada poco, entre los menos informados, y no es extraño: sus tesis -todo es cuestión de genes-, aunque incorrectas y desacreditadas por la ciencia, son atractivas porque son mucho más fáciles de entender que el cúmulo de circunstancias sociales, culturales y psicológicas que llevan a partir con desventaja a muchas personas; y además refuerzan el sentido de superioridad de algunos -yo estoy aquí porque me lo merezco, mis genes son superiores!-.

  3. ¿La mujer, es decir: el 50% de la población, es una minoria?
    Suspenso en matemáticas.

    • En primer lugar, las mujeres son más del 50 por ciento de la población, así que no pareces muy cualificado para expedir suspensos o aprobados en mates. En segundo, un grupo social puede ser más numeroso que otro que lo oprime, como los esclavizados en Haití o los sieevos en la Edad Media; para describir su situación de sometimiento se dice que están minorizados, que son minorías, independientemente de su número.

  4. Por supuesto, camaradas políticamente correctos. Los genes no importan. Ya lo decía Lysenko. No se puede permitir que haya herejes que se atrevan a insinuar que quizás para los seres humanos rigen las mismas reglas biologicas que para cualquier otra especie animal.

    • Nadie ha dicho que los genes no importan. Lo que se dice es que no determinan, algo muy diferente. Y sostener que una población tiene genes de los de «ser más listo o más atontao» no es una herejía, porque le falta esa originalidad y libertad de pensamiento propias del disidente; es simplemente desconocimiento científico, prejuicio social y uso tendencioso de los datos.

  5. Este artículo habla de ciertos científicos y no de la ciencia en general. No me apasiona el tenis y de Serena Williams solo sé que es… negra. Si fuese europea mi desconocimiento sería total. ¿Y por qué?
    Creo que las razones son antropomórficas y culturales. Europa y sus nietos allende los mares siempre fue una comunidad bastante homogénea en lo que a color, costumbres y religión se refiere, y encontrarse con gente de otras tintas y culturas todavía no lo hemos digerido del todo. Que alce la mano quien no siente un sobresalto de una fracción de segundos cuando se cruza con un negro, un judío, un homosexual o una gitana de esas con pollerones y pulseras. La reacción es completamente distinta cuando vemos a un igual, mejor dicho, no generamos ninguna reacción y menos emoción. Es normal. Lo sólido de la tribu se resquebraja por unos instantes. Somos racistas biológicamente y de esta manifestación es difícil escapar. Solo la cultura -y la ciencia- nos puede ayudar. De aquellas categorías “de los sobresaltos” la que más me llamaba la atención era la de los judíos. Jamás me hicieron nada, todo lo contrario, pero cuando conocía a uno, la campanilla interior avisaba. Estoy casi seguro de que era debido a mi impuesta educación cristiana, con interminables misas (hablo de décadas idas, lejanas) en las cuales, al final, teníamos que rezar por la reconversión de los impíos hebreos, deicidas, ávidos, tacaños y de poco fiar (las últimas tres categorías eran un agregado laico) y sermones extraídos de las Cartas de San Pablo, un hebreo antisemita, uno del “pueblo elegido por Dios”. ¡Vaya qué honor! Y todos sabemos cómo terminó ese odio o indiferencia impuesta. No recuerdo ningún acto de constricción de parte de la iglesia, solo aquellas pocas palabras del papa polaco mientras miraba a sus obispos con tono severo: los hebreos son nuestros hermanos mayores. Y nada más.

    • Con las gitanas coñazo que te quieren parar para leerte la mano, ahí todo el mundo, o casi todo, pasa de largo porque no está para gilipolleces. Así que no sé a qué viene incluirlas en esa relación de grupos y razas que según Vd nos provocan sobresaltos a todos, ya que debemos ser todos impenitentes racistas, de mayor o menor intensidad, pero racistas. Y la culpa es, cómo no, del cristianismo, de esas misas interminables que tanto parecen haberle marcado, generando así una animadversión sin motivo que en nada se compadece con su pretendido y pretencioso análisis objetivo de estos temas.

      Racistas biológicos, de serlo, lo seremos todos, no solamente esos pérfidos blancos europeos colonizadores. Como muy bien apunta otro interviniente, la perversidad y el ansia de conquista y dominación es INTRÍNSECO A LA CONDICIÓN HUMANA, más allá de razas y religiones. Por cierto, que su denostado cristianismo ha contribuido poderosamente a conformar, junto con la filosofía griega y el Derecho Romano, las características de la civilización occidental, tan intolerante y poco permeable a la diversidad según Vd. Claro que hubo problemas y rechazos, pero hoy en día, y salvo lamentables excepciones, si hay una religión que ha sentado las bases de la convivencia pacífica y la fraternidad entre los seres humanos, esa es el cristianismo, que constituye el fundamento de los derechos humanos reconocidos formalmente en el movimiento de la Ilustración y el subsiguiente constitucionalismo moderno que nace a finales del siglo XVIII en los Estados Unidos y en Francia, aquí destrozado por los revolucionarios jacobinos a partir de 1792.

      La Ilustración que, paradójicamente y pese a su aversión total al cristianismo (más bien a la Iglesia, y en el contexto político y social de fines del siglo XVIII era natural ese rechazo, más allá de excesos fóbicos posteriores) bebió del cristianismo en cuanto hecho cultural, con independencia de ser o no creyente, a la hora de elaborar y sistematizar las declaraciones de derechos, como la Declaración de los Derechos del hombre de agosto de 1789.Pero ellos, tan endiosados pese a su ateísmo (más bien agnosticismo, a juzgar por los términos en que está redactada la Declaración) pensaron realmente que habían inventado la pólvora.

      Además, hablaban en su Declaración del Ser Superior y del Culto a la Razón.

      Como supongo sabrá, los mayores traficantes de esclavos negros han sido los árabes, y los propios negros africanos que intermediaban para vendérselos a los romanos en su momento, luego a los colonizadores ingleses, portugueses, franceses, etc.

      Pero nada, que es que los blancos cristianos europeos son, han sido y serán lo peor. Qué pereza…

      Cuídese

  6. Decir que el hombre blanco tiene obsesión por dominar el mundo es un estereotipo como esos otros que el artículo quiere denunciar. Como se ha visto mil veces en la historia, el ansia de poder y conquista es algo presente en diversas culturas y no se salva ni un continente. Si el hombre blanco «dominó el mundo» (y no puedo recalcar más el entrecomillado) y otras razas no, fue porque se encontró en un momento histórico en que tuvo la posibilidad, no porque fuesen los únicos que ansiasen a tal cosa. Me parece increíble que el mito del buen salvaje siga contando con adeptos en 2019.

    Por otro lado, me gustaría destacar que Serena Williams no se estaba jugando la final contra un hombre blanco, sino contra una mujer asiática, así que difícilmente se pueden atribuir las decisiones del árbitro al racismo o al machismo. Williams es una gran campeona, y como a la gran mayoría de los campeones, les cuesta digerir la derrota cuando se avecina el final de su carrera.

  7. Pingback: Clube de Jornalistas » O racismo científico sobrevive nos títulos

  8. Solo he leido lo de Serena Williams y me sorprende que Jotdown publique estas cosas, mâs propias del Diario.es, Pùblico, etc.

    • Este comentario seguramente será censurado, como el que acabo de escribir hace unos instantes.

      No sé de qué se sorprende Vd. Jotdown es al fin y al cabo una publicación perteneciente al Grupo Prisa, bastante próximo en muchos temas a eldiario.es, público, el plural y similares.

      Tiene magníficos artículos deportivos, que engloban además todos los deportes. Da gusto leer muchos de ellos peeeeero, amigo, son abanderados de la corrección política, como la gran revista mensual de fútbol Panenka, una maravilla pero corrección política (es decir, incorrección real y demonización de toda discrepancia, tachándote de facha y enemigo de la humanidad) pura y dura. Al menos, Panenka no llega normalmente a los extremos de Jotdown, y tiene algunos colaboradores que no están tanto en esa línea. Pero es en general cargante. Yo le expuse todo esto a su director en un email y me contestó amablemente pero yéndose por la tangente y sin voluntad ni capacidad para rebatir mis argumentos. Les sacas de su simplista y maniqueo guión progre y no saben los pobres qué decir. Sólo balbucean.

      Es obvio, por lo que Vd comenta, que el artículo, como imaginaba, es penoso. Me alegro de haberle leído, así me ahorro el bodrio permanente con el que nos bombardea esta tropa a todas horas.

  9. Ahora leeré el artículo epistolar (es lo malo de jotdown, muy buenos artículos, excelentes algunos, pero más largos que un día sin pan, con lo que pierden excelencia), pero ya de entrada, visto el pretencioso título, me barrunto que va a ser toda una apología de la corrección política y el buenismo progre más victimista. Todo el día las 24 horas dando la matraca con lo mismo.

    Pero del racismo de los negros hacia los blancos (que tb existe, como el Sur, y no siempre por reacción) jamás se hablará en medios y revistas del Grupo Prisa, ni Unedisa. Pocas violencias más brutales hay que las que ejercen las bandas de pandilleros negros de los barrios marginales americanos contra otros negros. Pero de eso hay orden de no hablar. Nadie mata en los Estados Unidos más negros que otros negros.

    Además, no diga negro. Diga afroamericano o subsahariano, o «de color», que esta sí que es para partirse.. ; ponga eufemismos, como si decir negro o raza negra fuera per se racista. Hay muchos negros que, con sentido común, dicen «yo soy negro». Porque decir afroamericano o subsahariano o de color es como si les diera vergüenza decir que son negros. Como otros son blancos y otros indios. Como si decir negro tuviera que ofender sistemáticamente a los negros. Que no estamos en la Guerra de Secesión hombre, claro que habrá anormales que digan negro de forma despectiva, racistas impresentables, pero serán unos pocos. Y ocultar la palabra negro como si fuera algo terriblemente ofensivo es hacer un flaco favor a la causa de la igualdad racial.

    De hecho, la estupidez progre ha llegado (y yo y muchos ya lo anticipamos, no era nada difícil…) al límite de pretender eliminar expresiones tan de toda la vida como «dinero negro». Porque al parecer eso es muy ofensivo. Diga Vd dinero en B, con b de borrego, burro y buenista.

    PD-creo que este comentario será censurado

  10. Pingback: ¿Por qué la idea de raza carece de base científica?

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