
Esta entrevista está disponible en papel en nuestra revista Jot Down número 18
No es ningún secreto que la música popular merece más interés cuando es mestiza o, como es el caso, cuando parece un injerto. Madrid puede que no fuese la capital europea donde más impacto causaron el pub rock, el punk y la nueva ola, el power pop y los revivals garageros de finales de los setenta y principios de los ochenta, pero sí una de aquellas en las que más profunda y duradera fue la huella. Surgió una zona que prácticamente estuvo dedicada a esos sonidos durante muchos años, antes de convertirse cada vez más en un barrio bohemio y caro difícil de diferenciar de los de todas las ciudades del mundo: Malasaña. Muchos grupos surgidos por entonces asimilaron estas tendencias que nunca fueron mayoritarias, como parece mostrar la nostalgia, en brillantes ejercicios de estilo. Pero Los Enemigos de Josele Santiago (Madrid, 1965) catalizaron las influencias extranjeras y el paisaje local. El resultado fue un catálogo de canciones lleno de anécdotas e imágenes que remitían a la España que teníamos delante de los globos oculares cada vez que salíamos de casa. Borrachos, trabajadores, camellos… toda la fauna que podía coincidir en cualquier tasca. Tres décadas después, Josele ha sobrevivido a todo, especialmente a la industria musical, y sigue trabajando el género de la canción con maneras de artesano. Depurando el poder que tiene la tonadilla para contar historias o transmitir imágenes. Vamos a buscarlo a Castelldefels y nos cita en su restaurante favorito del lugar: Vegans N’Roses. Pide una botella de agua. Hablamos de sus canciones, que todas hablan por él.
Eres madrileño del barrio de Puerta del Ángel.
Era un barrio obrero. Con sus problemas, pero alegre. Muy movido. La gente hacía sus trapicheos, pero nada grave hasta que llegó la heroína y lo jodió todo. Cayeron como moscas. Quien más y quien menos tiene un amigo, un primo o un hermano que se enganchó. De mis vecinos, que eran cuatro o cinco hermanos, queda uno. Pero en esos años también los vecinos lograron convertir algunos descampados en centros sociales, en guarderías. Era un barrio majo.
Tu padre era flamenco.
[Risas] Te iba a decir que no, que mi padre era de Córdoba. No, mi padre tocaba la guitarra con mucha gracia, pero no era profesional. Le gustaba, aunque no ejercía de flamenco. Ni siquiera de andaluz. Se dedicaba más a la pintura, como mi abuelo. De profesión era restaurador. Trabajaba en el Museo del Ejército arreglando cuadros, lo cual me vino muy bien porque de pequeño me iba a jugar al museo y era la hostia. Era como tener los mismos juguetes que los demás, pero de dos metros de grande. Me metía dentro de los cañones, me encantaba jugar dentro del coche de Carrero Blanco, que hace años estaba expuesto reventado en el museo. Me conocía todo el mundo y me dejaban hacer lo que quisiera.
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Joselito, el más grande.
Muy fans, sobre todo de la primera étapa, un grupo con un gran potencial que creo pudo dar más de si de lo que lo hizo pero en cualquier caso, unos grandes!
Cacho de entrevista señores. Repaso profundo y largo de los que es raro encontrar. Casi cuenta más cosas que en el libro de Los Enemigos.
Brutal la entrevista, y brutal Josele.
Un buen músico, y una persona normal y directa. Sin más.
(es muy difícil encontrar hoy alguien normal y directo).
Muy buena entrevista tanto por parte del entrevistado como del entrevistador.
La mejor entrevista que le he leído, ole papa.
La polla Josele y la polla esta revista. Mi admiración y cariño por ambos. Saludos.
me habría jugado un 4 trastes de mi teleca a que ‘La otra orilla’ iba sobre la muerte. Grande el maestro pocero Josele, excelente entrevista
Muy buena entrevista!
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Los Enemigos eran buenos como mi adorada Banda Trapera del Río y mis adorados Burning.
Jordi Pujol es amor.
Descomunal entrevista! …si no es la mejor que he leído en mi vida, y ya van 47 boniatos. Enhorabuena al entrevistador y larga vida a Josele y sus Enemigos. Los descubrí en el 91, en plena adolescencia y desde entonces fueron, son y serán mi grupo favorito. Es verdad que son peculiares, y que sus canciones y discos son «ásperos» al principio, pero como el buen vino mejoran ostensiblemente cuando los escuchas varias veces. Quizás sea esto por lo que no han llegado a más, o quizás sea esto lo que me atrae irresistiblemente a ellos. Unos fenómenos!!! Larga vida a mis Reyes.
Un Sonido inconfundible:una voz que huele a bareto madrileño:una excelente banda madrileña,que se desenvolvía por el foro GUAPAMENTE¡