Futuro Imperfecto #63: Leyes tenemos. Justicia, ya veremos

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Antidisturbios cargan contra los manifestantes durante las protestas contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél en Madrid, el 17 de febrero de 2021. Foto: Cordon.

El buen conocer del derecho aprende la letra de la ley, su interpretación, los límites de su aplicación y sutilezas. El resto nos tenemos que conformar con que cumplan con nuestro deseo natural de justicia. Ese sentimiento que aprendemos de niños cuando nos roban un caramelo que es nuestro. Y después de semanas como esta, solo cabe suponer que alguien debería esforzarse más en que ley y justicia se parezcan.

Policía en la cárcel

En Linares, Jaén, no solo abusaron supuestamente de su autoridad dos policías. Es que dieron una paliza brutal a un vecino y a su hija menor de edad. No hay descargo moral al afirmar que el agredido era un capo de la droga, fake new difundida para salvar el honor del cuerpo. Que apenas se sustentaba, pese a la llamada a la calma de la delegada del Gobierno. Calma y serenidad, dijo, que la pandemia nos está afectando a todos.

Este intento de apaciguamiento respondía a catorce detenidos, veinte policías heridos y un centenar de manifestantes en abierta guerra callejera. Gente hasta las mismísimas narices, para los que la chispa fue esta barbaridad, pero que tiene su origen en una frustración larga. El 30 % de paro en una región abandonada tras su desindustrialización por el cierre de Santana Motor. Eso, y los disparos con munición de postas empleados por la policía para reprimir a los ciudadanos. Perdón, dijeron, ha sido un error. 

Los autores de la agresión se llaman Manuel, el ligón, y José Luis, el políglota. Agentes con larga hoja de servicios, y aparente acosador de menores el primero. Que según declaración propia ante el juez actuaron correctamente en todo momento aplicando la fuerza mínima indispensable. Su señoría opina que no, que emplearon una violencia atroz. Dentro vídeos. Porque sí, claro que la ley permite grabarles en sus actuaciones en espacio público, y pueden hacerlo tanto medios de comunicación como ciudadanos. 

Pablo Hàsel, víctima o verdugo

El caso se ha mareado tanto que los árboles impiden ver el bosque. Es muy importante entender que al rapero se le envía a la cárcel por enaltecimiento del terrorismo. Las injurias al rey y a fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado solo conllevan multa. Lo aclara un juez en ejercicio

El motivo del ingreso en la cárcel del rapero es jurídico. Una primera condena de 2014, por dos años, entendiendo que sus alabanzas a ETA y los Grapo en sus canciones eran discurso de odio e incitaban a cometer actos terroristas. Suspendida por no tener antecedentes, se libraba de entrar en prisión, pero en el auto se le advertía que si volvía a cometer el mismo delito se le encarcelaría inmediatamente. Esta pena fue rebajada a nueve meses en apelación a la Audiencia Nacional en 2019 por no suponer un «riesgo real» para las personas. Sus palabras no conllevarían a la agresión o muerte de nadie.

Pero un año antes, en 2018, había vuelto a decir chorradas que incitan al odio, y la Audiencia Nacional le condenó por enaltecimiento de terrorismo e injurias y calumnias contra la Corona y las instituciones del Estado. Dos condenas, el mismo motivo, que obligaban a su ingreso en prisión esta semana. Como aún tiene pendientes otras dos causas, por agresiones físicas a un periodista y al testigo de un juicio podría estar un máximo de siete años y medio encarcelado. 

Una parte no experta en leyes de la sociedad ha considerado este encarcelamiento una intolerable limitación a la libertad de expresión. Su detención desencadenó disturbios callejeros no muy distintos a los de Linares, con rotura de cristales e intento de quemar una comisaría en Vic. A lo que han seguido protestas en muchos pueblos de Cataluña y Valencia. Y una cumbre policial para ver cómo lo arreglaban, mientras volvían a producirse incendios en las calles de Barcelona, y una joven perdía un ojo por las pelotas de foam disparadas por los antidisturbios. La noche siguiente era en Madrid, donde la policía puso el «modo Linares» ON, apaleando a participantes aparentemente indefensos y acorralados contra una pared

La obra de Hàsel puede gustarnos o no. Si hacemos una lectura seleccionada de sus letras y tuits podemos encontrar o no un motivo moral de condena. A unos les parecerá otro de esos bocazas sin educación ni raciocinio que abundan en internet y a otros un activista muy valiente. En el diálogo valen opiniones, pero en el estrado solo leyes. 

El problema es que asuste pensar si una salida de tono cualquiera nos puede conducir ante un tribunal por delito de odio. A quién no se le ha calentado alguna vez la boca, o la letra. Para responder a esta cuestión, me remito a una frase del abogado Borja Adsuara: «Si no creemos en la libertad de expresión de quienes detestamos, no creemos realmente en ella». Sus reflexiones de experto sobre nuestra responsabilidad como usuarios de redes sociales merecen una lectura estudiada. Pero para que además todos podamos opinar, sin importar si somos doctores en Derecho o personas que no pasaron de la educación básica obligatoria se hace necesaria una reforma del Código Penal, como indica el propio Adsuara. 

Las reformas las hacen además quienes gobiernan, y hay rédito político en Hàsel. Pablo Echenique apoyó a quienes protestaban en la calle, y sus votantes se preguntarán si además pedirá al vicepresidente que acelere la reforma penal en el Consejo de Ministros. Pablo Casado desde la oposición advertía que no se puede defender un derecho con violencia en la calle. 

La musa de la Falange no irá a la cárcel

La verdadera libertad de expresión lo es si la concedemos a quienes detestamos. La Falange Española o lo que queda de ella celebra anualmente un homenaje en el monumento a los caídos de la División Azul y Legión Cóndor en el cementerio de la Almudena en Madrid. Este año tomó la palabra Isabel Peralta para decir que el gran problema del mundo son los judíos. Con gran indignación de la comunidad judía española e inicio de investigación de la fiscalía para establecer si decir esa afirmación es un delito de odio. Incluso si así se estableciera, y con condena firme, esta joven tampoco debería ingresar en prisión, como Hàsel al principio, si no reincide. Es decir, si no ejerce su libertad de expresión para asegurar que el problema judío no es una invención con origen en la filosofía alemana del XIX que acabó llevando al exterminio de millones de personas en los campos del nazismo. ¿Habría que haber limitado a la filosofía su libertad de expresión?

Sobre el arte que decidan los jueces

Esta semana archivaron el caso «Maculadas sin remedio», una exposición que puede verse aquí y que fue denunciada como atentado contra los sentimientos religiosos. PP y Vox denunciaron uno de los cuadros, Con flores a María, imagen de mujer inspirada en la Inmaculada Concepción de Francisco Ricci (cuadro de Ricci, cuadro de Charo Corrales). Al menos así lo entendieron ellos, la autora aseguró que era un autorretrato tocándose el pubis. El cuadro apareció rajado de arriba a abajo tras la denuncia. 

La pintora no es por tanto culpable de haber cometido el ilícito penal del Código en su artículo 525 que limita la posibilidad de «ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa». Pero no lo olvidemos, a la hora de ejercer la libertad de expresión en este país es delito cagarse en Dios. 

Próxima batalla, el islamismo

El problema con lo religioso no se limita a nosotros. Francia va a aprobar una ley contra el islamismo radical a la que sus críticos tachan de represora, y capaz de estigmatizar a los musulmanes. El objetivo es luchar contra los atentados terroristas, una amenaza que está muy presente en España, con treinta detenidos el año pasado, y ochocientos setenta desde el 11 de marzo de 2004, fecha del atentado de Al Qaida. Desde el Sahel siguen llamándonos Al Andalus, y reclamando su derecho de conquista originado en el siglo VIII. Aquí la fiscalía investiga a Vox porque pudo incurrir en delito de odio en su campaña «Stop islamización» de las pasadas elecciones catalanas. 

Cristina Cifuentes, inocente

Jurídicamente en el juicio a Cristina Cifuentes ha prevalecido el principio de tipicidad. Lo que muy resumido significa que no se ha podido demostrar que la expresidenta de la Comunidad de Madrid obligara a nadie a conseguir un certificado de que había cursado su máster. Si bien en un vídeo enseñaba (palabras de ella) «las calificaciones obtenidas y un acta del Trabajo de Fin de Máster».

Documentos falsificados por dos profesoras de la Universidad Rey Juan Carlos que sí han sido condenadas en el juicio. María Teresa Feito a tres años de prisión como inductora. Habló por teléfono hasta quince veces en ocho horas para presionar a Cecilia Rosado, autora de la falsificación y condenada a un año y seis meses. Condena menor por haber colaborado con la justicia. Una justicia que puede ser tan justa como ilógica. Tanto es así que la fiscalía estudia recurrir la absolución, manteniendo por tanto que está acreditado que Cifuentes era «la única, la primera y la última beneficiaria» de esta falsificación. Los jueces por su parte dieron como probadas las graves irregularidades de este máster «no presencial». 

Siempre nos quedará la poesía

Incluso cuando sus autores hayan muerto, como Joan Margarit, premio Cervantes 2019, el pasado martes. Fue el poeta que definió la libertad como un extraño viaje: hacer el amor en los parques, leer el periódico al final del día, una librería, una canción prohibida, un rey que huye hacia el exilio. Una forma de amor, la libertad, dejó dicho. Leamos para saber si a la luz de tanta sentencia la tenemos. 


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7 Comentarios

  1. Creo que hay un trecho muy largo entre la fobia a un determinado colectivo e incitar a su exterminio. Esta diferencia es importante para uno mismo cuando uno mismo pertenece al susodicho colectivo. Que por ser votante habitual del PP causo fuerte rechazo en mucha gente es algo que tengo asumido. Que alguien se gane la vida, notoriedad y el prestigio social incitando al prójimo a que me asesine ya no lo tengo tanto. Decir que los judíos son el gran problema global me parece una grillada. Más aun siendo español. Algo que intento explicar a los antisemitas de este mundo con los que me cruzo es que en 1492 la mayoría de los judíos se quedaron en Sefarad y que, de los que se fueron, una mayoría de ellos regresaron al cabo de los años. Entonces, ¿dónde están escondidos? Sencillo: en nuestro ADN. Pero una cosa es detestar, todos lo hacemos, a personas y colectivos, si somos sinceros lo reconoceremos, y otra bien distinta es exprimirse un zumo con esos limones, exhibir ese odio y tratar de contagiárselo a los demás con la esperanza de que tomen cartas en el asunto por vía expeditiva. Creo que ni tu mismo te crees el argumento de que puesto que todos alguna vez hablamos de más, con esta condena todos estamos en peligro. Hasél es un profesional del asunto, no tiene ni punto de comparación. Sus palabras no son producto de un calentón sino de un quehacer profesional. Tu mismo explicas que es reincidente en los juzgados. Y pasas de puntillas sobre los encausamientos por agresiones verbales y físicas, indicativas de que no hablamos solo de alguien en quien la violencia solo anida en sus palabras, sino también en sus hechos. Tampoco estaría de más que indicaras tu rechazo al personaje, aunque fuera de forma implícita o con sobreentendidos, como haces con otros personajes. No, que te quedes sin trabajo no te da derecho a tirarle piedras a nadie. La violencia, incluso la verbal, tiene ese puñetero inconveniente de que cuando lo ejerces se vienen abajo muchos diques de contención y suelen salir perjudicados terceras personas. A menudo solo ellas. Las víctimas de nuestros odios suelen ser invulnerables a ellos.

    • Citas que muchos de los judíos expulsados en 1492. ¿Cuál es tu fuente de documentación? . Lo pregunto porque me interesa, es sin acritud

      • Estoy lejos de ser un erudito. Tampoco soy docente o estudiante de Historia. Son datos recogidos en libros que he leído. Unos cuantos. No sabría decirte en cuales en concreto ahora mismo. Tal vez en alguno de Joseph Pérez, hispanista francés que, mira tu por donde, era sefardí. Tal vez Henry Kamen, muy dado a deshacer tópicos. En todo caso te diré que Torquemada (casi todos los primeros inquisidores. Los conversos a menudo son los más fanáticos), Santa Teresa, Cervantes y, muy probablemente, Velázquez, tenían ascendencia judía. Así, a bote pronto. Américo Castro dedicó toda su vida a inspeccionar los árboles genealógicos de los españoles ilustres y encontró judíos encaramados a las ramas de la inmensa mayoría. Se decía de él, en broma, que tenía tendencia a ver más judíos que un oficial de las SS. Tal vez sea la fuente.

  2. La resolución judicial del caso Cifuentes es para hacer reflexionar muy en serio (especialmente a determinados lectores que me atacaron por un comentario en futuro imperfecto nº 62) sobre si España es un estado de Derecho o no. O, si como dice Pablo Iglesias, España es una democracia imperfecta…Cuando se acabe la pandemia -esperemos que pronto- sugiero al Sr. Martín Sacristán que haga una serie sobre “Democracia imperfecta”…Supongo que tendría material para un par de años.
    Siga con la serie por favor. Es una “rara avis” vistos los panfletos que vemos por la red.

  3. Es una pena que no haya un capítulo especialmente dedicado en el Código Penal para sancionar a gente como Pablo Hasel por fabricar basura y querer hacer pasarla por arte.

    La señal de que estamos muy mal es que la libertad de expresión en España pase por defender a ese chancho puesto de pie.

    Sobre lo de Iglesias y Echenique también hay tela que cortar. Qué bien. Nuestros mini-Trumps son populistas de izquierdas. Habrá gente que lo vea cojonudo, pero no pillar que hay algo que huele a cuerno quemado en que un vicepresidente de un gobierno jalee los altercados y descalifique al sistema que lo tiene chupando de la teta, es de ciegos voluntarios.

    A mí lo que más asco me da de Iglesias es que dañe al país como lo hace y además a eso se le llame comunismo.

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