Música

Canciones con historia: «Leaving Las Vegas»

Leaving Las Vegas
Sheryl Crow en el videoclip de «Leaving Las Vegas». Imagen: A&M.

Semanas antes de su suicidio, el escritor John O’Brien, autor de la hoy famosísima novela Leaving Las Vegas, se sentó ante el televisor para llevarse uno de los últimos disgustos en su breve y atormentado paso por este mundo. La causante fue la cantante Sheryl Crow quien, en un programa de máxima audiencia, interpretó una canción inspirada en el libro de O’Brien. Ante la pregunta del presentador sobre si la letra era autobiográfica, Sheryl Crow respondió: «Sí, aunque nunca he vivido en Las Vegas». No hizo la más mínima mención al libro que había inspirado la canción, lo cual, ya veremos por qué, enfureció a O’Brien. Otro que se quedó atónito viendo el programa desde su casa fue David Baerwald, uno de los miembros del grupo que había compuesto el debut de Sheryl Crow, y el autor material de la letra de la canción.

Todavía faltaban unos días para que se publicase el sencillo que convertiría a Sheryl Crow en una estrella internacional (los más viejos ya saben de qué canción hablo), pero la mencionada actuación en el programa de David Letterman fue un importante paso hacia la fama y, sobre todo, dejaba claro a los músicos que habían ayudado a Crow que ella estaba embarcada en una campaña estratégica para convencer al mundo de que su buenísimo álbum de debut, Tuesday Night Music Club, era obra de ella y sobre todo de ella. La historia de la canción «Leaving Las Vegas» es la historia de cómo Sheryl Crow, admirable intérprete pero no tan admirable persona, ascendió al Olimpo a costa de quienes se habían esforzado por ayudarla. Lo cual no es nada nuevo; la industria discográfica siempre ha sido escenario de puñaladas por la espalda. Me dirán ustedes que al igual que cualquier otro sector, incluido el periodismo. Cierto. Lo que ocurre es que en la música era más fácil que estas historias saliesen a la luz, sobre todo cuando un disco vendía millones de ejemplares y empezaban a aflorar las historias que había detrás. Así pues, vamos con el cuento de una ganadora, varios perdedores, y una carrera estelar edificada sobre las cabezas de estos últimos.

Uno de los principales damnificados de esta historia fue Kevin Gilbert. Supongo que el nombre no le sonará a casi nadie, porque es casi como si el personaje estuviese enterrado en algún yacimiento arqueológico olvidado. Gilbert falleció en 1996, a la temprana edad de veintinueve años, ahogándose mientras practicaba la llamada «autoasfixia erótica». Lo mismo que le sucedería el año siguiente a Michael Hutchence, cantante de INXS, solo que la muerte de Hutchence apareció en todos los noticiarios y a Gilbert apenas lo nombraron unas breves notas de prensa que, para añadir escarnio a la desgracia, lo mencionaban como «el antiguo pianista de la banda de Sheryl Crow». Algo que le hubiese disgustado bastante; según David Baerwald: «Kevin odiaba el disco de Sheryl Crow y eso es todo por lo que es conocido: ¿el pianista? Debe de estar revolviéndose en su tumba». Gilbert había sido un individuo inseguro repleto de amarguras y dudas sobre sus propias capacidades musicales, acentuadas por el hecho de que había fracasado no una, sino tres veces en su intento de alcanzar el éxito. No obstante, había sido uno de esos raros diamantes polifacéticos que aparecen muy de vez en cuando en la industria. Quienes coincidieron con él dicen lo mismo: que era uno de los músicos más talentosos con los que habían coincidido. Gilbert fue una de las principales mentes que estuvieron detrás del brillantísimo disco de debut de la que había sido su pareja, Sheryl Crow. Aunque lo poco que conocemos de su versión de los hechos procede de los diarios que Gilbert dejó tras su muerte, esa versión ha sido ratificada varias veces por sus antiguos compañeros. En el diario había menciones poco amistosas sobre Sheryl: «No sé si podré perdonarla alguna vez. No la odio, pero estoy muy decepcionado».

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12 comentarios

  1. Jot Down merece la pena por muchas cosas, pero una de ellas sin duda son los artículos de Emilio de Gorgot: claros, rigurosos y amenos. Una maravilla. Enhorabuena al autor.

  2. Oderus_Urungus

    Tramposa.
    Y luego va el karma y te arrejunta con Lance Armstrong.
    Tal para cual.

  3. Megamazinger

    Gran artículo!! Yo también me creí el cuento de hadas de Sheryl Crow. Una pena lo que le pasó a los de la banda, debe ser muy jodido ver cómo esa tipa se apropia de tu música y tu talento.

    • El heteropatriarcado intentando socabar los logros de una artistaza.

      Es broma. Esta tía me parece una petarda duermeovejas y toda la cera que se le de me parece poca.

      PJ Harvey o Bjork mismamente sí que eran artistas dignas de admirar, (sin rebuscar mucho)

  4. Ambituerto

    Mola mil descubrir qué guardan en la trastienda algunos de los artistas más conocidos. Nunca he sido mucho de Crow, pero es cierto que el primer disco estaba bien. Ahora descubro el por qué no cuadraba con el resto de su discografía. Tirándome mucho a la piscina, me atrevo a predecir que detrás de Jagged Little Pill de Alannis Morrisette hay alguna historia similar. Alguien tocó ese disco para hacerlo como es (bastante bueno), porque lo que es ella, no hizo nada igual, ni antes, ni después.

    Muy buen articulo, Nico!

    • Glen Ballard: coescribió casi todas las canciones y lo produjo. En los agradecimientos Alanis le dedica un agradecimiento considerándolo como un hermano.

      • Gracias por el apunte. No conozco a ese señor, pero está claro que controla en lo suyo. Y veo que casi no he acertado ninguna con el nombre de la canadiense… Saludos!

  5. Hola! Gran artículo! Ya saben, cría Crows y te sacarán los ojos…

    Dos cosas:
    Michael Hutchence no murió por «asfixia autoerótica», se suicidó voluntariamente, víctima de su depresión y excesos de medicación y drogas. De echo, llamó a varias personas para decirles que ya no podía más… Alguien que se va a hacer solo una pajilla no hace eso, creo yo…

    Y me ha generado una gran duda: si el grupo de Gilbert se reunía los jueves por la noche, según el artículo… ¿por qué se llamaban «Tuesday (Martes) Night Music Club»? XD

    Besotes, gracias por darnos a conocer estas estupendas historias!

  6. Scatergories

    Gracias por el artículo. Cierto talento acompañado de belleza… Una artista Pop, vaya. Esta tipa me agradó (como supongo a tantos otros) durante la efervescencia de la adolescencia. Deja claro el artículo que vió su oportunidad y la agarro con ganas (y pocos escrúpulos). Otra más.

  7. En 1er lugar excelente articulo me encantan cuando escriben asi
    en 2do lugar no conocía esa cara de la buena de crow … supongo que no se puede confiar en nadie en los negocios… la industria de la música tiene muchísimas historias así…

  8. Imperialista

    Vende mucho lo del compositor torturado e injustamente olvidado por el público. Se han lanzado aquí los machirulos de siempre a sentir lástima por él. Luego escuchas las canciones del genio en solitario y… madre mía, qué cosa más pasada, hortera y sosa. Por cierto, para mí Tuesday Night Music Club es el peor disco de Sheryl Crow, sin duda. Menos mal que pasó de todo y siguió con su carrera en solitario.

  9. He llegado un poco tarde pero agradezco mucho que se aclare algo que era bastante evidente, a poco que conozcas la música de Gilbert sabes que su mano está en el famoso éxito de la cantante. Kevin Gilbert fue un genio. Muchas gracias por el artículo

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