
El pasado 11 de julio el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Cultura y siguiendo las directrices marcadas por la Proposición no de Ley de Reconocimiento y Dignificación del Sector del Cómic en España, adoptada por unanimidad en octubre de 2021, aprobó que el 17 de marzo de cada año sea declarado Día del Cómic y del Tebeo.
¿Necesita la historieta española un día propio? Pues sí, lo necesita. Y bastante. Hasta hace muy poco, y para parte de la sociedad española me temo que sigue siendo así, el cómic era visto como algo infantil o como mucho juvenil, un medio alejado de las alturas intelectuales y creativas de la literatura o el cine o la pintura o el teatro, etc. Pero la realidad es que estamos ante un medio artístico de una gran fuerza creativa pero que por un lado recibe mucha menos atención, mediática e institucional, que el resto de sectores culturales y por otro goza de muy poco peso en el mercado editorial.
Respecto al primero de los problemas es cierto que en los últimos años años la historieta ha visto cómo se ha incrementado notablemente su presencia en televisiones, radios y periódicos, pero aun así sigue a distancia, en tiempos, espacios y también en el rigor del tratamiento mediático del cine, el teatro, la literatura, las artes plásticas y demás. Este es un camino que se está recorriendo y con este Día del Cómic intuyo que va a coger más ritmo.
Pasando al poco peso del cómic español en el mercado nacional, basta con ver el porcentaje de obra de producción nacional publicado en nuestro país en 2021 que recoge el informe de Tebeosfera para 2020 y 2021. Únicamente un 16.5 % es obra nacional, el resto es obra extranjera y, para más inri, ese porcentaje en 2020 fue del 20.2 %, por lo que en un año la presencia de obra nacional se ha reducido en 3.7 puntos. Sin embargo, la presencia de autoras y autores españoles en mercados internacionales, principalmente en el norteamericano y en el francobelga, es cada vez mayor, lo que pone de manifiesto la potencia creativa de nuestros creadores y la incapacidad del mercado nacional para darles oportunidades editoriales. No sería concebible ni en literatura ni en cine una cuota de mercado de obras extranjeras tan alta, no debería serlo tampoco para el cómic.
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