
Martín Kohan (Buenos Aires, 1967) es profesor universitario, hace crítica literaria, interviene activamente en la conversación pública argentina y escribe. Ya veremos que el énfasis en el verbo es fundamental para él.
Publicó su primera novela hace treinta años en Tantalia, la editorial cooperativa de un grupo de jóvenes egresados de la Universidad de Buenos Aires. El segundo fue un libro de cuentos publicado en Beatriz Viterbo, de Rosario, la misma que había editado a Alberto Laiseca y César Aira. Eran los 90, una década loca en Argentina donde un peso valía un dólar, el peronismo gobernaba con su nuevo ropaje liberal y nacía una nueva generación de narradores: «la del 90».
Desde entonces se han sucedido sus libros de ficción, ensayos, crítica: Una pena extraordinaria (1998), Los cautivos (200), Dos veces junio (2002), Zona urbana (2004), Segundos afuera (2005), Cuentas pendientes (2010), Bahía Blanca (2012), Cuerpo a tierra (2015), El país de la guerra (2014), Fuera de lugar (2016), Confesión (2020), Desvelos de verano (2021), La vanguardia permanente (2021), ¿Hola? (2022). Son muchos pero no son todos. Hay más. Ciencias morales es quizás su libro más conocido, una novela ambientada en los últimos meses de la última dictadura militar argentina que le valió el Premio Herralde de Novela 2007.
Convergen en Kohan el crítico, el profesor, el escritor. ¿Qué tipo de particularidad o densidad le da eso a tu escritura de ficción, ensayística, crítica y periodística? No sé si consideras que lo que hacés en las columnas del diario Perfil es periodístico.
Eventualmente sí, salen en un diario, ¿qué otra condición habría? No soy periodista pero si no lo ponés en el ser y lo ponés en la práctica, escribir en un diario es hacer periodismo. La diferencia puede parecer caprichosa pero no lo es, también te diría que en lo que me puedo ubicar más naturalmente, que es en la condición de escritor, la pienso de la misma manera, como una práctica antes que como una condición de identidad. No siento atracción por la condición de identidad o, mejor dicho, lo que busco es que se derive de una práctica: escribo libros, soy escritor. Y me parece que la manera en que cada uno puede trabajar su relación con eso es diferente: si a lo que apuntás es a ser escritor y hacés de la escritura la condición necesaria para ese ser o si apuntás a la práctica, si el vínculo es con el placer que a uno le da escribir, entonces vas a ser escritor. Para mí es una diferencia muy grande. Pensado así, la escritura crítica abre un espacio, la periodística abre otro, la de ficción abre otro. Cuando lo pensás desde la escritura, aún habiendo diferencias, ya no hay compartimentos estancos.
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Pingback: Martin Kohan, por Andrea Calamari (entrevista sobre el estado de la literatura) JOT DOWN. | AYUDANTE DE VILNIUS
Fascinante leerlo y escucharlo siempre a Martín Kohan. Son esas personas que -como, por ejemplo, Alejandro Dolina- para los que estamos abrumados en el día a día de tareas más rutinarias, ordinarias y oficinezcas, resultan ventanitas a lugares (pensamientos) más apetecibles y que nos dan una bocanada de aire puro y nos hacen sentir más humanos y menos «recursos».
(el citado Dolina quizás me retrucaría graciosamente: «salga de áhi y póngase a trabajar»)
Imperdible la entrevista.
Qué sorpresa ver un panfleto prisero poniendo a parir a Milei, probablemente el mayor motivo de esperanza del mundo para salir de la basura comunistoide izquierdosa que nos emponzoña.
Déjalos, jamás entenderán la belleza del fascismo.
Yo estoy gratamente sorprendido por lo que Milei ha conseguido a nivel macroeconómico en el poco tiempo que lleva al frente de Argentina, pero es verdad que las formas a veces le pierden. Aunque tampoco conozco tanto la política argentina e igual allí el tono brusco es habitual.
Cierto. A lo mejor en Argentina lo normal es negar los desaparecidos de la dictadura y hablar con tu perro muerto a través de una médium, quién sabe.
Puedo asegurar con certeza de datos y de la realidad de la economía diaria, que si conocieras realmente «lo que consiguió» Milei a nivel macroeconómico estarías espantado.
Sus supuestos logros son una farsa que quieren instalar a la comunidad internacional para que se autorice un nuevo endeudamiento que pueda ser rápidamente fugado, como ya hizo ESTE MISMO MINISTRO DE ECONOMÍA en la era Macri. Y luego cobrarse la deuda con recursos mineros y petroleros.
Los salarios estancados, la actividad industrial parada, el desempleo en aumento y los precios por las nubes y más. Sólo es redituable lo que llamamos «timba financiera». Lo paradójico es que hace fama con la motosierra, pero el gasto público y la emisión SE DUPLICARON.
Acá en Argentina, por afuera de los medios tradicionales, ves a los turistas ESPANTADOS de que una prenda de 5 euros, acá salga 50 Euros. Estamos en las puertas de una crisis de proporciones bíblicas.
Y tanto. Un autoproclamado «intelectual» que simplemente es otro comunista más de medio pelo cuya obsesión con Milei raya el absurdo. Lo raro es que no haya mencionado ni una sola vez a Trump.
Un autoproclamado «troll» que simplemente es otro fascista de medio pelo. Lo raro es que no haya mencionado a sueldo de quien está
Claro, mejor es poder vender a tu hijo si pasas hambre, nadie te lo va a echar en cara en la Argentina de hoy. Lo de comer una sola vez al día es otro de los grandes logros de Milei.
El cálculo de probabilidades es una disciplina que funciona, hasta en el camino incierto de lo mínimo a lo invisible, así que más certezas habrá en los cuerpos sólidos, el social y en el de las personas. Si hay un argentino a quien la faltan dos amigos que no aparecen en la lista de desaparecidos, ¿cuál es la probabilidad de que haya habido muchos más, tantos pienso, sin contar aquel cuerpo de un “ahogado” maneado con alambre las manos por detrás -recuerdo su camisa de laburo, Grafa seguramente- en las felices playas del Atlántico. Por suerte mi pibe se durmió a horcajadas sobre mis hombros y me evitó una explicación sobre la muerte y mi esposa miró para otro lado, hacia el mar. Lo cierto es que no están, se han ido, empujados lo más probable al potro o a las aguas. Sin son diez o veinte o treinta mil, ¿qué importancia tiene? Mientras nos neguemos al horror las cifras no cuentan y los insultos que nos escupen no cambiarán la verdad. Hubo gente que ya no está, que nos faltan, sin un lugar para recordarlos. Gracias por la excelente entrevista.
Siempre se aprende con Martin Kohan. Me ha parecido muy enriquecedora y preclara en su denuncia del estado general de embrutecimiento que nos rodea. Sólo hay que leer buena parte de los comentarios para darle la razón sobre este exceso de opinionismo que solo lee los titulares y se dedica a insultar. Los años bárbaros.
Los que vanaglorian a Milei se ve que no tienen mucha idea y la información que les llega es totalmente sesgada. En un año, el servicio de luz aumentó un 250%, el de gas casi un 600%, el de agua un 300%, el transporte público un 500%… y podría seguir. Pero si, comansé el cuentito que «bajó la inflación» y que ahora vivimos mejor. En mi vida pensé que estaría prácticamente un año sin comer carne porque no alcanza el sueldo.
PD: la última medida de Milei fue quitar los impuestos a la compra de autos de alta gama (por encima de los 40.000 USD). El que me explica qué beneficio tiene para los trabajadores de a pie, le invito no sólo el asado, sino el pasaje para que vengan a Buenos Aires a ver lo que es este desastre.
Es mentira que Milei haya bajado la tasa de inflación interanual?
Es que primero la subió. Y la baja a costa de erosionar el tejido productivo.
Cómo crees que debería haber actuado para reducir la inflación?
Simple: transferencia de recursos de sectores pudientes a sectores postergados. Imprimir billetes como hacía el anterior gobierno no sirve: el dinero es uno solo. Voy a dar un ejemplo: acá hubo un secretario de comercio que obligó a las empresas farmacéuticas (que tenían ganancias MILLONARIAS) a poner a precios bajos (pero aún así con márgenes de ganancia) una lista de medicamentos para enfermedades crónicas. Entonces ese dinero que antes se gastaba allí, se gastaba en otra cosa (salir a cenar, comprar ropa, viajar, lo que fuera), lo que derivó en reactivación del consumo, se abrían comercios todo el tiempo, etc.
Yo quizas soy malísimo explicando, pero te recomiendo un video: busca en Youtube el TedX de Nick Hanauer y los plutócratas. Ahí vas a entender mejor (como lo hice yo, porque no toda mi vida pensé asi) como debería de funcionar una economía.
El asunto no es si es mentira o verdad, sino cómo la miden. El Indec ahora la está midiendo contra la canasta de consumo, la cual es bajísima porque la gente no tiene plata para consumir: se alcanzaron mínimos históricos de consumo de leche, carne y yerba mate. Sin entrar en colores políticos, porque tampoco los anteriores fueron de mi agrado, la cuenta es fácil: hasta noviembre 2023, nominalmente yo ganaba un equivalente a 500 USD, compraba carne todos los meses y hasta podía salir a disfrutar una vez por semana de ir a tomarme una cervecita con amigos. Ahora, con Milei, gano el equivalente a 700 USD y de los 14 meses que lleva de gobierno, sólo en 2 pude comprar carne y mi reunión con amigos es en una casa a jugar a las cartas. Podría seguir, pero me quedo en lo simple: cualquier cosa que digan a favor en términos económicos es una absoluta mentira.
Este «Energumenato» también pasará. ¿Que quedará bajo las ruinas? El drama de Argentina es que este personaje tendrá que trabajar muy duro para conseguir ser el peor presidente de su historia.
No hizo le hizo falta trabajar muy duro para eso: Un sólo tweet el viernes pasado.
Como siempre un argentino dejando que chirríen los ejes de su carreta… y en este caso me gusta mucho como habla del imprescindible diálogo autor-lector… a pesar de las losas del presente, sigue existiendo una indomable Pampa.