Cine y TV

Un punk llamado Tron

Tron. Imagen Walt Disney Productions.
Tron. Imagen: Walt Disney Productions.

Para entender el impacto de Tron el mundo del cine en general y el de la ciencia ficción en particular haría falta un DeLorean para viajar de vuelta a 1982. El mismo año que en España solo se hablaba del Naranjito el realizador Steven Lisberger (un absoluto desconocido) se sacaba de la manga una locura lisérgica con un pie en la ciencia ficción y otro en el kitsch.

La película explicaba la historia de un programador bastante tarumba (un magnífico Jeff Bridges) que trata de demostrar que el jefe de una gran compañía de computadoras (ese genio llamado David Warner) se ha apropiado de sus programas. En el intento es introducido en el sistema creado por el malvado control central de programas (chúpate esa, Matrix) y allí obligado a jugarse la vida igual que un gladiador de la antigua Roma, pero con lucecitas a tutiplén y un vestuario que sería motivo de denuncia inmediata en algunos países de Asia y África. 

La gracia de Tron, más allá de su alucinante diseño de producción (repetimos, estamos en 1982) es esa visualización conceptual del creador convertido en Dios y obligado a competir con sus propias creaciones (las ditirámbicas conversaciones donde los programas no pueden creerse que Bridges sea un programador) en un entorno completamente hostil que —paradójicamente— ha surgido de su propia mente. No olvidemos tampoco la idea de ese mundo paralelo que transcurre bajo nuestros traseros y del que dependemos, un concepto del que hablarían filósofos como Daniel Bennett después a cuento de internet: «Jamás habíamos estado tan cerca de retroceder hasta la edad de piedra con un solo clic». 

Tron fue un filme épico, una película pionera por su deslumbrante (nunca mejor dicho) uso de los efectos especiales, cediendo por primera vez el plató a los ordenadores, y por su contribución a la construcción de un género que corre pegado a la ciencia ficción y donde se esconden películas como la citada Matrix o Dark City, jóvenes y al mismo tiempo clásicas obras con la genética del ciberpunk en sus raíces.

Lo confuso es que aun teniendo claro la fuerza visual de la película y su facilidad para romper los límites de la gran pantalla, Tron fue un pequeño fracaso. Sin embargo, los años, el fervor de los geeks por la misma y la llegada de Apple o Microsoft, así como la entrada en la era de la realidad virtual, los virus informáticos y la revolución gráfica, cambiaron la percepción del público convirtiendo la cinta en VHS en un triunfo sin precedentes y cambiando la propia industria de los videojuegos, modelando su ambición y sus objetivos. 

No puede hablarse de Tron sin hablar de la descomunal aportación del gurú Syd Mead (el hombre que construyó el aparato visual de Blade Runner) y de la banda sonora de Wendy Carlos, la compositora de cabecera de Stanley Kubrick, cuya melodía y estructura fue luego imitada hasta la saciedad. Ambos fueron los padrinos de una obra revolucionaria que desconcertó a la crítica hasta la exacerbación. «Monótona y aburrida»; «Como estar encerrado en una tienda de electrónica con luces que parpadean continuamente: será diferente pero no es entretenido». Por no hablar de los que en 2010, y con ocasión de la secuela del filme, se pusieron a hacer revisiones de urgencia del original, olvidándose de que tenía casi treinta años.

Sea como fuere, y se pongan como se pongan, Tron es un hito de la ciencia ficción y una de esas películas que consiguen conservar el encanto después de mil visionados.

Si mi viejo VHS de la película pudiera hablar os diría exactamente lo mismo.

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5 Comentarios

  1. Yo la vi de estreno en el cine, con 16 años. Salí alucinado de la sala y aún hoy me sigue alucinando. No importa que la tecnología le haya pasado por encima como una apisonadora y se puedan conseguir imágenes mucho más impresionantes; ese encanto futurista de neón se ha convertido en retro-futurista con el paso de los años sin perder ni pizca magia.
    Por otro lado, 1982 nos dio una de las mejores cosechas de Cifi de la historia: a Tron hay sumar La Cosa, E. T. Cristal Oscuro (aunque no sea estrictamente Cifi) Star Trek 2, cutrerías divertidísimas como Megaforce, pero, sobre todo Blade Runner. ¿Cuántas se me olvidan? ¡¡¡Qué año, por Dios!!!

  2. Lo único que quiero decir es que no dejen de escribir, disfruto mucho su contenido como amante de la ciencia ficción de verdad

  3. El gran Moebius también estaba por allí

  4. Control central

    Podría entender la crítica y público de entonces al no saber qué decir de ella -hablaba a unos pocos y no tenía mucho que contar de manera inteligible o adulta…-. Para mí podría tener tanto de ciencia ficción como de película al estilo de ,»Viaje alucinante» -que si lo fué-. Sin embargo leí en algún momento que en su producción tuvo más peso la animación al estilo tradicional junto con otras técnicas ya conocidas que el uso de los gráficos con ordenadores; no daban para mucho en aquellos tiempos… Lo que no desmerece en absoluto; fue flipante y hoy es entrañable.

  5. ¿Es posible que el filósofo sea Daniel Dennett?

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