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El vacío. Las vanguardias. Kim Kardashian

El vacío. Las vanguardias. Kim Kardashian
Kim Kardashian en Nueva York, 2023. Fotografía: Dimitrios Kambouris / Getty.

Somos seres principalmente visuales. 

Es cierto que, en algunos períodos históricos, pudo parecer que el oído iba ganando la partida, por el peso dado a la transmisión oral antes de la imprenta, a la música y los salmos en determinadas religiones anicónicas, por la algarabía alrededor de la radio y del teléfono y de los podcasts y de los no menos extensos audios de WhatsApp. Y, aun con todo eso, saber algo de oídas es lo contrario a la tranquilidad que da el poder percibirlo a simple vista, y por eso, tal vez, alguien que oye voces tiene mucho menos prestigio que un visionario. Utilizamos el verbo «mirar» para explicar cosas y vemos para creer.

Somos seres fundamentalmente visuales, porque volcamos en los ojos la fe de lo que no sabemos o no queremos razonar; porque el ver es, en sí mismo y paradójicamente, un acto de fe ciega. 

Los artistas de las vanguardias del siglo XX supieron captar dicha idiosincrasia de lo humano a la perfección. De ahí que jugasen con la fe en las representaciones como lo hicieron, llevando al extremo las proporciones, las líneas, las figuras, el vacío de fondos y trasfondo, o al revés, saturándolo hasta hacerlo explotar. Sirva como ejemplo la primera escena de Un perro andaluz, imagen retiniana por antonomasia, por ser esta atravesada con una cuchilla por el mismo director, Luis Buñuel, y por su capacidad para quedarse grabada en las nuestras.

Hay una persona viva que, además de haber distinguido con igual audacia el poder de lo visible, de mostrar lo que se ha dicho que no debería ser expuesto y jugar con lo percibido, ha capitalizado como nadie las estrategias heredadas de aquellos artistas del siglo pasado. Habrá quienes defiendan que esta persona está lejos de ser artista o de hacer arte, pero el mismísimo Andy Warhol se encargaría de rebatirlo aludiendo al arte de hacer dinero y buenos negocios. Nos referimos, claro está, a Kim Kardashian.

Antes que nada, déjennos aclarar que no tenemos pruebas, y sí serias dudas, sobre si la comercialización de las estrategias vanguardistas por Kim K (o por Kris Jenner, su «momager» [mezcla de madre y mánager], uno de los cerebros detrás del imperio de las K’s) es algo consciente. Lo cierto es que aquí poco importa, porque no cambiaría en nada los hechos, y dicho halo de presunta accidentalidad, de incertidumbre y de inconsciencia es, de por sí, la primera conexión con algunos de los movimientos avant garde.

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4 comentarios

  1. Tanto que comentar, porque Kim K. es inagotable…

    Soy simple y con la prueba empírica de la nalga natural he echado la bebida por la nariz. A ver qué personaje de la historia ha moldeado las nalgas femeninas de la humanidad (y no solo femeninas) a su imagen y semejanza como esta personalidad epocal.

    Tuve la suerte de asomarme a su reality en algunos episodios gracias a la intercesión de mis hermanas, ya que por mí mismo no hubiera tenido el valor deconstructivo suficiente (además de simple, uno es limitado, quizá sea lo mismo). No puedo estar más agradecido, porque en esa casa están las respuestas a tantas cosas…

    Supongo que es imposible, pero me gustaría conocer (una vez más empíricamente) el impacto que ha tenido esta mujer en el derribo (siempre parcial, por desgracia) del peligroso modelo de cuerpo, perdonen la redundancia, de las modelos extremadamente delgadas. Y lo mismo con la apertura a las relaciones interraciales. No es moco de pavo.

    Pero quiero terminar hablando de ese vacío, que la autora del texto relaciona agudamente con el arte y hasta con la metafísica (¿no es eso la metafísica, un arte creador de mundos?). Ese vacío que se pretende (también) vacío intelectual y que se muestra de forma grosera en la voz de doblaje en español que implantan a la buena de Kim K, como si tuviera un lápiz incrustado en ese cerebro que, y en este punto disiento con la autora, ha pergeñado junto a su momanager el modelo de mujer más influyente de nuestro siglo. De lo cual se puede hablar largo y tendido pero será, quizás, en otra ocasión.

  2. Resumido: Tía rica se pone modelitos, realiza gestos y enseña su casa. Los medios lo muestran porque es famosa porque su viejo era famoso. El rebaño de atorrantes mira lo que le echan, no sabe hacer otra cosa porque sus mentes están muertas. Plumilla se gana los garbanzos inventando rebuscadas explicaciones al «fenómeno».

  3. No he entendido casi nada pero siempre que he visto a esta pava, la Kardashian, en lo único que pensaba referido a ella, era en petarle el ojete. Al fin y al cabo, es la reacción que ella ha buscado siempre, ¿no?

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