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Cartografía secreta: el Londres prerrafaelita, una ruta por la cuna de la primera vanguardia artística

Londres prerrafaelita
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Serie Museos con arte prerrafaelita I

Hace unos meses tuve la oportunidad de hablar aquí en Jot Down sobre mis admirados prerrafaelitas, un conciliábulo artístico contra el establishment artístico en la mitad del siglo XIX. Hoy te propongo un viaje que vamos a dividir en tres partes, pues nos enfocaremos en diferentes escalas para descubrir los tesoros de la creatividad prerrafaelita. El primer zoom es a la ciudad de Londres, cuna del movimiento y lugar que atesora los principales hitos artísticos de la Hermandad Prerrafaelita. En la segunda entrega abordaremos la isla de Gran Bretaña, para ver cómo a lo largo de su geografía proliferan pinacotecas con obras prerrafaelitas de primera magnitud. Y habrá un tercer viaje, a escala mundial, para descubrir museos alrededor del globo con muestras de este arte.

Hagamos una breve introducción. La Hermandad Prerrafaelita (o PRB en inglés, como así se bautizaron sus fundadores) se formó en 1848 y su principal motivación fue la reacción contra los convencionalismos académicos de la Royal Academy. Y es que el prerrafaelismo fue más que un estilo pictórico: se convirtió en una sensibilidad, una ética y una aspiración estética que abarcó pintura, arquitectura, diseño, literatura y artes decorativas. En esta primera ruta londinense te propongo un recorrido por ocho instituciones que conservan, exponen o evocan con fuerza el legado de la Hermandad Prerrafaelita y sus círculos ampliados.

El punto de partida natural es la Tate Britain, donde se conservan algunas de las obras más representativas del movimiento. Aquí se encuentran Ophelia de John Everett Millais, Beata Beatrix de Dante Gabriel Rossetti y The Awakening Conscience de William Holman Hunt, que podemos considerar obras fundacionales del movimiento. Pero además tenemos ejemplos de las siguientes oleadas de prerrafaelismo con autores como Waterhouse o Burne-Jones. Todas estas obras no sólo ilustran la técnica minuciosa y el uso simbólico del color característicos del grupo, sino también el enfoque emocional y espiritual con el que abordaban los temas literarios y religiosos. La colección de la Tate permite una aproximación clara a los valores fundacionales de la Hermandad y su desarrollo posterior, donde la belleza idealizada se convierte en vehículo de significado moral y psicológico.

Desde allí, la ruta puede continuar hacia Leighton House Museum, en Kensington, residencia y estudio del pintor Frederic Leighton. Aunque Leighton no fue miembro fundador de la Hermandad, su obra y su casa-museo representan una evolución del ideal prerrafaelita hacia el esteticismo victoriano. La vivienda, decorada con mosaicos islámicos, mármoles y obras propias, constituye un ejemplo excepcional de arte total, en el que la vida cotidiana y la creación artística se integran de forma armónica. Dentro de esta mansión, destaca la pintura Cimabue’s Celebrated Madonna, una de las más ambiciosas de Leighton, que ejemplifica el gusto historicista y la reverencia por el pasado medieval compartida con los prerrafaelitas.

La William Morris Gallery, en Walthamstow, por su parte, ofrece un acercamiento diferente al movimiento, más vinculado al pensamiento social y a las artes aplicadas. Morris, figura central de la segunda oleada prerrafaelita, llevó los ideales estéticos del grupo a la vida doméstica y laboral, defendiendo una producción artesanal ética frente a la industrialización. La galería reúne tapices, muebles, papeles pintados, vidrieras y libros ilustrados, mostrando cómo la aspiración a la belleza podía encarnarse también en los objetos de uso cotidiano. Su legado ha perdurado en los fundamentos del diseño moderno y en la crítica cultural al progreso tecnológico.

El Victoria & Albert Museum es otro lugar interesante. Alberga una de las colecciones más importantes de arte decorativo del mundo, y entre sus salas es posible rastrear la huella del prerrafaelismo en múltiples disciplinas. Desde los vitrales de Burne-Jones hasta los textiles y mobiliario de Morris & Co., el museo permite comprender la dimensión expansiva del movimiento más allá del lienzo. La visión prerrafaelita se manifiesta en la forma de mirar el detalle, en la relación entre forma y función, y en la convicción de que el arte debe estar presente en todos los ámbitos de la existencia.

La National Portrait Gallery ofrece otro ángulo del movimiento: el de sus protagonistas. En sus salas se conservan retratos de artistas como Rossetti, Millais o Hunt, así como de sus modelos y musas, entre ellas Elizabeth Siddal y Jane Morris. Esta colección permite reconstruir las relaciones personales e intelectuales del prerrafaelismo y contemplar los rostros que dieron vida a sus imágenes más emblemáticas. Se trata de un archivo visual de las vidas que transformaron la cultura visual británica del siglo XIX.

La Guildhall Art Gallery, situada en el corazón de la City, conserva una valiosa colección de arte victoriano, entre la que se incluyen obras de Ford Madox Brown y otros pintores afines a la PRB. Su carácter más discreto y su menor afluencia de público la convierten en un templo reservado para unos pocos elegidos. A través de sus obras, el visitante puede acceder a interpretaciones menos conocidas pero igualmente significativas del ideario prerrafaelita, así como a la evolución de sus formas en el contexto urbano e institucional de Londres.

El Ben Uri Gallery & Museum, aunque centrado principalmente en el arte judío y de la diáspora, contiene algunas obras del pintor Simeon Solomon en su colección permanente. No es menos cierto que el museo también ha albergado exposiciones temáticas dedicadas al movimiento. Aunque no forma parte del canon prerrafaelita más estricto, este museo ofrece una mirada enriquecedora sobre la continuidad de ciertas temáticas simbólicas y éticas que también animaron a nuestros protagonistas.

Finalmente, el British Museum, que custodia obras bibliográficas realizadas por William Morris, además de algunas vidrieras, desempeñó un papel crucial como fuente de inspiración para el círculo prerrafaelita. Su colección de arte egipcio, griego, romano y medieval sirvió de referencia formal e iconográfica para muchos de sus integrantes. Visitar el museo en el contexto de esta ruta permite comprender mejor los orígenes culturales e históricos del movimiento, así como el deseo de sus miembros de recuperar una pureza estética previa al Renacimiento más ampuloso del siglo XVI.

Aquí terminamos esta primera visita. Y es que la ruta prerrafaelita por Londres no es solo un itinerario artístico, sino un viaje al pasado de la ciudad en un momento en que se forjó una sensibilidad artística genuinamente británica. A través de estos espacios, el visitante no solo recorre la historia de un movimiento, sino que accede a una visión más amplia y profunda de la relación entre belleza, ética y modernidad. ¿Te apuntas a esta ruta cuando estés en Londres? Espero que sí.

Si quieres saber más sobre el arte prerrafaelita, en la tienda de Jot Down puedes encontrar el título La vanguardia prerrafaelita. Levantando el velo.

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