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¡Paradón a mano cambiada de Keylor Navas!

Keylor Navas, 2017. Fotografía: David Ramos / Getty.
Keylor Navas, 2017. Fotografía: David Ramos / Getty.

Domingo 29 de junio de 2014. Como en Atenas, San José o cualquier lugar del mundo, en una casa de un barrio de Rosario, Argentina, un padre y un hijo están reunidos enfrente del televisor mirando un partido de fútbol. Juegan Costa Rica y Grecia por los octavos de final de la copa del mundo en Brasil y no piensan perdérselo. Los campeonatos mundiales provocan eso: un magnetismo a escala planetaria que dura un mes. No importa quiénes jueguen, los partidos se miran todos. Es el plan perfecto.

Más temprano jugaron México y Holanda y en la casa rosarina querían que ganara México. ¿Solidaridad latinoamericana? Probablemente no. Quizás obedecía a esa tendencia humana de simpatizar con el más débil, la pedagogía eficaz del mito de David y Goliat. Aunque también es posible que los motivos hayan sido más prosaicos, un cálculo especulativo. El ganador es un potencial rival en el camino de Argentina, y Holanda parece más complicado porque viene de ser subcampeón en el mundial pasado.

En el partido que están viendo ahora, el deseo es que gane Costa Rica. 

Las causas hay que buscarlas por otro lado, ni cercanía geográfica ni supuesta debilidad. La simpatía por Costa Rica es mérito exclusivo de los jugadores de su selección, del desempeño extraordinario que tuvieron en la primera fase, ganándole a Uruguay, a Italia, y dejando atrás a Inglaterra. El grupo de la muerte del mundial de Brasil tuvo un ganador inesperado y eso despertó el entusiasmo en el padre y en su hijo, un niño de diez años que está maravillado con ese portero invencible de camiseta verde fluo y nombre inusual: Keylor.  

Además hay razones que se pueden rastrear en la memoria emotiva. El padre era adolescente durante el mundial de Italia 1990 y coleccionaba las figuritas Panini, no completó el álbum pero todavía le resuena un nombre: Luis Gabelo Conejo. El portero con apellido de animal de ese sorprendente seleccionado que clasificó a octavos de final en su primera participación en copas del mundo le generó un vínculo imperecedero con Costa Rica. En 1990, Conejo deslumbró con sus atajadas frente a Escocia, Brasil y Suecia, y aquel adolescente confiaba en él para que el equipo tico siguiera avanzando en la competencia. Pero Conejo se lesionó y no pudo estar en el cruce decisivo de octavos contra Checoslovaquia, que terminó en derrota por 4 a 1. Los campeonatos mundiales provocan eso: pasiones insospechadas por motivos arbitrarios que se renuevan cada cuatro años.

Tal vez esté pensando en ese recuerdo mientras mira el partido contra Grecia, seis mundiales después. Tal vez se reconozca a sí mismo cuando ve la fascinación de su hijo por la destreza de Keylor Navas, un desconocido para él pero que volverá a ser decisivo en el resultado. Una vez más —como en la primera ronda— escucharán a los relatores gritar ¡Keylor Navas! con admiración cada vez que evite una caída de su arco.

Karagouniiiiiis… ¡Keylor Navas!

Salpingidiiiiiis… ¡Keylor Navas!

Samaraaaas… ¡Keylor Navas!

Lazaroooos… ¡Keylor Navas!

Celebran cada atajada como si fuesen costarricenses. 

También se quejan de un penal clarísimo que el árbitro no cobró —como si el defensor griego que tocó la pelota con su mano estuviera jugando contra Argentina— y de la expulsión a Òscar Duarte. Padre e hijo están sufriendo por una selección que no es la suya. Cuando se cumplían los 90 minutos y el triunfo estaba casi en el bolsillo, Navas tapó un tiro a quemarropa de Gekas pero el rebote le quedó a Papastathopoulos y empató el partido para llevarlo al tiempo suplementario. Tres minutos más tarde, Grecia estuvo a punto de ganarlo en tiempo de descuento con un cabezazo bombeado de Konstantinos Mitroglu que se encontró con el manotazo salvador de Navas. 

Lo tiene Mitrogluuuuu… ¡Enorme, felino, Keylor Navas!

Durante el alargue, otra vez los reflejos del portero.

Lazaroooos… ¡Navas, Navas, Navas! ¡Navas le tapó la victoria a Grecia!

Mitrogluuuuu… ¡Keylor Navas! ¡Increíble tapada de Navas en la última jugada! ¡Otra vez sobre el final le ahoga el grito de gol a Mitroglu! Keylor Navas lleva el partido a la definición por penales.

En diciembre de 2017 se estrenó la película Hombre de fe, una biopic de Kaylor Navas dirigida por su compatriota Dinga Haines. La película cuenta la infancia del portero en el cantón de Pérez Zeledón, la vida en familia con privaciones económicas, sus comienzos difíciles en el fútbol, su perseverancia, su fe en Dios. Muestra el proceso que lo llevó a mudarse solo a San José para jugar por el Saprissa, la convocatoria a la selección juvenil de Costa Rica, también a la mayor, su pase al fútbol español y finalmente la llegada al Real Madrid —su sueño desde chico— después de la actuación consagratoria en el mundial de Brasil 2014.

En los minutos iniciales, hay una escena que funciona como indicio narrativo, no de la trama de la película sino de la carrera de Navas. Es de noche y su papá lo lleva en bicicleta a una especie de plaza donde unos adolescentes están jugando al fútbol. El pequeño Kaylor se sienta en un banco y los mira desde afuera. Se ve poco, está oscuro, apenas iluminado por los faroles de algunos automóviles a los costados. La cámara toma un primer plano de su cara concentrada en el juego, que se va alternando con los movimientos de los que patean la pelota color naranja. De pronto, uno de los chicos remata desde lejos y el que está en el arco vuela para impedir el gol. «Paradón a mano cambiada, ¿vio?», le comenta el padre. 

Como Daniel-san en Karate Kid cuando el señor Miyagi le enseña a pulir, Keylor imita el gesto técnico con su mano izquierda. Está reteniendo para sí el movimiento que será su principal fortaleza como portero: el recurso de la mano cambiada, consistente en usar la mano contraria a la dominante, que en su caso es la derecha.

La definición por penales contra Grecia está 4 a 3 a favor de Costa Rica, que empezó la serie pateando. Hasta ahora, han convertido todos los jugadores. Keylor Navas se ubica en la línea del arco mientras Theofanis Gekas, su excompañero en el Levante, acomoda el balón en el punto penal y le pega fuerte a su costado izquierdo. Hacia allí vuela Navas con mano cambiada. 

«Fue increíble. Le pegó muy duro. Yo sinceramente me tiré y saqué la mano, no vi la bola, solo sentí cuando me pegó. La gente dice «bueno, fue compañero de él en el Levante, ya lo conocía», pero no tenía ni idea cómo pateaba, no me acordaba de nada por la presión de lo que nos estábamos jugando. Él era derecho y yo pensé que iba a intentar tirar a su lado de seguridad, como era un partido muy importante no se iba a jugar a cambiar. Eso fue lo que sentí en ese momento y decidí ir a mi lado derecho. Y bueno, cuando la paré, me acuerdo que yo no había ni tocado el suelo y ya estaba de pie, levantando la mano y dándole gracias a Dios por ese momento. Fue increíble».

Navas repite el movimiento que empezó a automatizar de niño en aquella escena de la película y Costa Rica queda match point. Luego, Michael Umaña no falla su tiro y la clasificación a cuartos de final del mundial es un hecho. Un hecho histórico.

¿Quién es ese arquero que en la foto de las figuritas Panini de Brasil 2014 tiene gesto serio y viste camiseta gris? De acuerdo a los datos del sticker autoadhesivo número 281, nació el 15 de diciembre de 1986, mide 1.84 metros, pesa 74 kilos y juega en el Levante de España. Las copas del mundo son un evento global y es la vidriera para que los aficionados al fútbol conozcan jugadores de diferentes países y comiencen a familiarizarse con sus apellidos. Claro que la inmediatez de la comunicación digital y la expansión de las transmisiones deportivas permiten cada vez mayor acceso a diferentes ligas del mundo en tiempo real, pero los álbumes de figuritas todavía conservan ese aura de enciclopedia física, un primer acercamiento analógico a la información.

Así como Luis Gabelo Conejo empezó a volverse un nombre significativo por fuera de Costa Rica a partir de Italia 1990, con Keylor Navas ocurrió algo similar veinticuatro años más tarde. La diferencia es que Navas ya contaba con un recorrido en España y llegó al mundial con veintisiete años, habiendo sido elegido como el mejor portero de la liga en la temporada 2013/14. Por eso buscaba ficharlo el Bayern Munich con una oferta contractual millonaria, también por eso lo fueron seduciendo otros clubes grandes de Europa a medida que ganaba partidos con la Sele en Brasil. El rendimiento superlativo que alcanzó en los cinco partidos que disputó Costa Rica posibilitó un salto exponencial en su carrera, un alcance global que terminó de consolidarse cuando sus agentes recibieron un llamado de Florentino Pérez para pedirles una reunión.

«A la persona que fue ese día a reunirse con Florentino después yo la llamé y le pregunté qué le habían dicho, cómo estaba la cosa, cuántos años de contrato me ofrecían. Y me respondió que no le dijeron nada, «lo único que me pidieron fue que le preguntara a usted si les daba su palabra de que no iba a firmar con nadie más y que después arreglaban». Como yo tenía el sueño de jugar en el Madrid, entonces le dije que sí, okey, está bien. Rechacé las ofertas de los otros equipos y después del mundial fiché por el Madrid».

Es posible que ese niño argentino de la ciudad de Rosario que sufrió junto a su padre el partido entre Costa Rica y Grecia, a partir de ese momento haya dividido su corazón entre Barcelona y Madrid, entre Messi y Keylor Navas, que empezara a pedir que en sus cumpleaños también le regalaran camisetas con el número 1 y el nombre de Navas en la espalda, que estuviera pendiente de cómo le iba en su competencia con Casillas por el arco del Madrid, que celebrara sus tres Champions como titular y que también supiera que antes del Levante jugó en el Albacete, que se enterara de que allí compraron su pase por recomendación de Luis Gabelo Conejo, y además descubriera que Conejo llegó al club de Castilla-La Mancha tras ser figura en el mundial 1990 y que permaneció cuatro temporadas ininterrumpidas en el arco del primer equipo. Los campeonatos mundiales provocan eso: devoción por jugadores extranjeros como si fueran propios.

Martes 21 de enero de 2025. Después de ocho meses de inactividad y un 2024 donde jugó poco y nada en el Paris Saint-Germain, Keylor Navas acaba de anunciar en sus redes sociales que fue contratado por un equipo del fútbol argentino: Newell’s Old Boys de la ciudad de Rosario, el club donde se inició Messi y del cual es hincha, como aquel chico de diez años que hoy tiene veintiuno. Ni en sus fantasías más delirantes imaginó que alguna vez lo vería de cerca a Keylor Navas, su ídolo desde el mundial de Brasil. No puede creer que tendrá la posibilidad de verlo cada semana desde las tribunas, en vivo y en directo, con la camiseta de su club evitando goles a mano cambiada.

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3 Comentarios

  1. El portero del que guardo mejor recuerdo en el Real Madrid desde los tiempos de Miguel Ángel y García Remón.

  2. Pingback: La increíble actuación de Keylor Navas en el Mundial de Brasil 2014: un portero que hizo historia - Hemeroteca KillBait

  3. Carlos Reinaldo Melgar

    Me encantó el artículo …. parece estar escrito por un niño de 10 años … transmite esa emoción que sólo los niños y niñas pueden sentir … que sólo el futbol te hace sentir … gracias.

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