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Una aproximación al universo de los emojis

Una aproximación al universo de los emojis
Una aproximación al universo de los emojis.

He aquí cinco cosas que quizá no sabías sobre caritas sonrientes (o˘◡˘o)

1. Emoticono no es lo mismo que emoji

Aunque a veces se utilicen de forma indistinta, aunque parezcan términos y conceptos intercambiables, sinónimos; aunque la RAE incluya ‘emoji’ como segunda acepción al buscar ‘emoticono’, ¡no! ¡un emoticono y un emoji no son lo mismo! Se considera emoticono a aquella combinación de caracteres tipográficos del teclado, como letras, números o puntuación, que forma una cara o una expresión facial y busca transmitir un sentimiento, como por ejemplo :) :O o (¬‿¬). El emoji, sin embargo, aunque tiene el mismo objetivo, en lugar de utilizar caracteres tipográficos, utiliza caracteres pictográficos, es decir, imágenes como ‍ . O sea, mientras que para crear un emoticono de carita-que-saca-la-lengua hay que teclear ‘dos puntos’, ‘P’ :P, para usar el emoji de carita-que-saca-la-lengua es necesario acceder al menú de emojis de nuestra aplicación y buscar entre todos hasta encontrar la imagen predeterminada de la carita que asoma la sinhueso con aire divertido. El emoji se podría considerar la evolución —que no por ello mejora, larga vida a los dos puntos y a las mayúsculas— del emoticono, y aunque hoy en día los emojis gozan de mayor popularidad ambos siguen conviviendo, ¡sino que le pregunten al xD!

2. Emoji es un false friend

La palabra ‘emoticono’ surge de la fusión entre ‘emoción’ e ‘icono’, fácil ¿no?, pero que ‘emoji’ también empiece por ‘emo’ ¡es pura coincidencia! ‘Emoji’ es un término japonés que surge de juntar ‘e’ que significa ‘dibujo’ y ‘moji’, que significa carácter. El ‘emo’ común es casualidad.

3. Abraham Lincoln fue el primero en usar un emoticono…

… bueno, en realidad, quizá lo fue la persona encargada de transcribir uno de sus discursos de agosto de 1862. En dicho texto puede leerse «… there is no precedent for your being here yourselves, (applause and laughter ;) and I offer, in justification of myself and you, that I have found nothing in the Constitution against». 

El portal de The New York Times recoge que cuando unos investigadores de la empresa Proquest descubrieron este ‘dos-puntos-paréntesis’ ;) les asaltó la duda, sobre todo teniendo en cuenta que venía justo después de la marca «aplausos y risas». ¿Era ese ;) un emoticono? ¿Trataba de dar énfasis a la emoción del público? Cuando le pidieron su opinión a Scott Fahlman, el —supuesto— verdadero creador de los emoticonos occidentales en 1982, este les contestó que creía que se trataba de un error ortotipográfico. No parece que una persona cuya fama depende de esa respuesta sea una fuente muy fiable, seguro que por dentro estaba :@ :@ :@ :@ :S :S :S :S :-# :-# :-# :-# !!!!!

4. Los visionarios del letterpress department 

Aunque lo de Lincoln era medio broma, lo cierto es que en 1881 la revista humorística estadounidense Puck publicó un breve titulado «Arte tipográfico», donde el departamento de impresión tipográfica manifestaba su capacidad de dibujar utilizando la tipografía, y bromeaban con estar a la altura e incluso superar a los artistas, dibujantes e ilustradores con los que trabajaban. Para demostrarlo incluían cuatro caras creadas con caracteres tipográficos asociadas a cuatro emociones: Alegría, Melancolía, Indiferencia y Asombro. El breve acababa con un ‘No Copwriting’, y de eso no queda duda ¿No es así, Fahlman? ;);););)

5. Hay palabras infiltradas que van de palabras pero son emoticonos…

… como por ejemplo ‘oJo’ o ‘EyE’, que representan exactamente lo que significan: la palabra dibuja dos ojos (o lentes) a los lados y en el centro una nariz. También ocurre con 火, que significa fuego en chino y en japonés, y que se parece mucho al emoji de la llamita crepitante . Con esto, también conocido como logograma, se obsesionó Charles K. Bliss, según se cuenta en el libro Está escrito. De la escritura cuneiforme al emoji. Bliss era judío y, huyendo del nazismo, comenzó a vivir en China en la década de los 40. Allí se enamoró de su alfabeto e ideó una semantografía internacional, lo que él denominó el sistema de World Writing. Creó un idioma de símbolos, círculos, rayas, corazones, flechas y demás, que guiaban a Bliss hacia facilitar una comunicación universal. Pero, para su desgracia, no acabó de tener mucho éxito. Seguro que los emoticonos y los emojis le encantarían. 

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El colectivo artístico transdisciplinar ¥€$Si PERSE que «opera en la intersección entre la ficción especulativa, el arte sonoro y la performance digital», nos cuenta que «los emojis (y anteriormente emoticonos) evidencian el paso de una cultura textual lineal a una cultura visual multidimensional, en gran medida gracias a internet y a los códigos de comunicación que se establecen en la virtualidad». 

Play: Inclina la cabeza hacia delante con una fuerte arcada, pero al instante una carcajada la impulsa de nuevo y sus dientes comienzan a castañear y se frota los brazos con las manos, susurra «Nadia abobus», saca y saca y saca la lengua produciendo un curioso ruido salival y silba raro mientras mueve la mano lateralmente levantando el dedo pulgar y el dedo meñique. Todo esto en doce segundos. Ella es La_melitaaa, una tiktoker que —no es que esté poseída— graba vídeos donde ella misma representa, con gestos faciales y sonidos, los emojis que le proponen sus seguidores. En este caso, como es obvio, eran estos: « Nadia abobus ».

Es una suerte de traductora, pero una muy peculiar, porque si nos paramos a pensar los emojis ya son traducciones de las expresiones y emociones humanas. Ya han viajado del mundo de carne y hueso al mundo virtual. Así que ella traza el camino de vuelta. Coge de nuevo el emoji, lo arranca del ciberespacio y lo devuelve al lugar del que procede: el mundo fuera de la pantalla. Pero lo transforma. La emoción de partida no regresa al sitio donde empezó, sino que se desplaza. Claro, no tendría gracia que La_melitaaa simplemente sonriera o guiñara un ojo sutil y con normalidad. Ella le añade una expresividad distinta de la cotidiana. Crea un nuevo imaginario donde el emoji retornado ríe de esta forma y llora de esta otra, una diferente a como ríen o lloran los humanos. Por eso, en lugar de un círculo salida-meta, este proceso genera una espiral, porque el ciclo acaba en un punto distinto del que empezó. De hecho, podría ser infinita: expresiones y emociones que van y vienen, eternamente, entre mundos, mutando más y más a cada viaje. 

En parte, la tiktoker interpreta así los emojis porque elige hacer una lectura literal de los mismos. Es decir, ante , no representará una fiesta, sino a una persona con un gorrito de cartón y un matasuegras. Lo que se ve, más o menos, es lo que hay. 

En el punto antagónico, sin embargo, quizá una de las grandes preguntas que podemos formularnos hoy en día es ¿cuánto discurso cabe dentro de una carita sonriente?

¿Diversidad? ¯\_(ツ)_/¯

Como en cualquier otro elemento de la cultura, en los emojis las representaciones también importan, por eso, desde 2015 se puede elegir el tono de piel de algunos emojis, o desde 2016 aparecen familias diversas. En estos años Unicode, la empresa encargada de diseñar el estándar de codificación de caracteres, ha ido solventando algunas de las problemáticas de género y raza (no todas) que la investigadora Marta Delatte apunta en Racismo por defecto: los emojis, la normatividad y el big fail del usuario universal predeterminado. En el artículo Delatte plantea el hecho de que el punto de partida de las representaciones mainstream siempre es el sujeto hegemónico: se toma a este sujeto, que es uno concreto, y se universaliza. De esta forma, todos somos blancos, todos somos hombres, todos somos heteros, y solo es desde aquí desde donde, después, con las quejas y peticiones, se va «limando». Pero ¿por qué el punto de partida nunca es otro? «El tono de piel universal predeterminado marca lo que se acerca o se aleja de lo legitimado y validado como «normal», encasillando todo lo demás como una variación de lo normativo. ¿Cabría imaginarse un sistema en el que el tono de piel predeterminado es el negro más oscuro? ¿Podemos pensar en algún ejemplo que se haya dado así?», reflexiona la autora también a colación de la investigación Modifying the Universal

En 2018, la fotógrafa Sarita Rampersad diseñó para los trinitenses un emoji del llamado steups en Trinidad y Tobago o tchip en Francia (tiene diferentes nombres según el lugar), ya que Facebook no respondía a la petición de la isla caribeña, que quería que se representase su tan cotidiana emoción. Según el canal Karambolage France, el steups o tchip «es una producción vocal sonora compartida por la mayoría de culturas negras sean africanas, caribeñas o afroamericanas. Es una forma de lenguaje no verbal que consiste en succionar los labios contra los dientes. Un tchip puede albergar distintos significados y nunca se puede aislar de de la expresión cara», explican. Puede expresar hartazgo, contrariedad, sorpresa, halago…

Anteriormente, en 2017, el proyecto Iconathon, un taller donde diseñadores gráficos se vuelcan para crear imágenes para las sociedades africanas, realizó una actividad que pretendía crear emojis que reflejasen la vida cotidiana africana para poder compartirlos con la comunidad. Entre ellos, por supuesto, no faltaba el emoji del steups o tchip

En 2015, Francia —ese país que desde 1789 no ha aportado nada bueno al mundo, o no del todo— decidió prohibir en algunos centros educativos el tchip por considerarlo un insulto. Todo un ejercicio de racismo encubierto por parte de los papis de la democracia. Reivindicar el emoji del tchip como visibilización y apreciación del patrimonio oral de la diáspora africana resulta, por tanto, muy relevante. Porque, más allá de representarlo, ayuda a difundir su tridimensionalidad, a contextualizarlo y a desestigmatizarlo. Como dice Karambolage: Le tchip est chic!

El emoji de la paella ლ(´ڡ`ლ) 

En contrapartida a la necesidad de representación de comunidades oprimidas, nos topamos con un capitalismo que, como de costumbre, todo lo fagocita. Como cuenta Proyecto Una en Leia, Rihanna & Trump. De cómo el feminismo ha transformado la cultura pop y de cómo el machismo reacciona con terror, «en 2018, poco antes del 8 de marzo, Kim Kardashian actualizó su pack de Kimojis (emojis temáticos de ella y su familia que te puedes descargar y usar en chats) con iconos que decían “Full time feminist” y “My body, my choice” entre otros reclamos feministas. La millonaria empresaria fue duramente criticada por hacer uso de la lucha por la liberación de la mujer para su propio beneficio, en este caso económico, dado que el pack tiene un precio de 2,99».

También, algunos años antes, en 2015, se inició una importante campaña en el estado español para que la paella, el plato valenciano por excelencia, fuese incluida como emoji. Así, el humorista Eugeni Alemany y la empresa de arroces La Fallera pasaron un año de reuniones y mucho ruido en redes sociales, alcanzando un par de veces el Trending Topic mundial. En noviembre de 2016, la operación #PaellaEmoji dio sus frutos, o mejor dicho, dio unos frutos… equivocados: guisantes, gambas y mejillones (︶︹︺). Al emoji solo le faltaba chorizo para parecerse a una de esas paellas precongeladas que les cuelan a los turistas en el centro. Tras unos meses por fin, ya sí, apareció el emoji de la buena, la paella de verdad, con su pollo, su bajoqueta y garrofó. 

Ahora la plataforma Faltan Emojis coge el testigo bajo el lema «España es icónica» y diseña la versión emoji del salmorejo, el plato de jamón, la vajilla duralex, los callos a la madrileña, el frigopie o la marinera murciana, entre muchos otros. 

Pero ¿qué tan importantes son los emojis? ¿Cómo los utilizamos? ¿Cómo hemos pasado de dos puntos paréntesis a salir a la calle con el fuego de la ira exigiendo paella? ¿Cuánto almacenamiento de significado tiene un emoji?

¿Intolerante a la lactosa o intolerante a secas? ((╬◣﹏◢))

Decido hablar con Daniel Cabrera y enseguida sé que es buena idea, no solo porque sea doctor en Comunicación, diploma en Estudios avanzados en filosofía y máster en Sociosemiótica, sino porque la puerta de su despacho en la Universidad de Zaragoza la decora un cartel fake donde una persona con cara de smiley y capucha anuncia el ‘Congreso Internacional de la Asociación Mundial de la Emoticología’, un encuentro inventado (de momento) que se celebraría en Springfield el 19 de septiembre de 2032 con motivo de los cincuenta años del primer emoticono. Una broma interna, un meme sobre el emoticono. 

Cabrera explica que, desde que existe, la escritura ha necesitado de ese extra emocional que solo se podía conseguir a través de palabras, como adjetivos, o con signos de admiración. «Lo vemos en notación musical, donde, por ejemplo, se añade la palabra ‘Allegro’ —a ese pentagrama lleno de líneas rectas y corcheas— para que los intérpretes entiendan: «¡pónganse las pilas!». Hace cuarenta y tres años, cuando se envía el primer emoticón, ocurre lo mismo, también es una forma de expresar sentimientos». Aquel 19 de septiembre de 1982 Scott Fahlman, Estados Unidos, escribe este mensaje: «Propongo la siguiente secuencia de caracteres para marcar bromas: :-) Léase de lado. En realidad, es probable que sea más económico marcar cosas que NO sean bromas, dadas las tendencias actuales. Para esto, úsese :-(». Más o menos de forma simultánea, también en la década de los 80, en Japón, Wakabayashi Yasush crea el primer kaomoji (^_^). Como puede observarse el concepto es el mismo, solo varía el estilo y la posición en la que se muestran: los emoticonos occidentales se leen de lado :-D mientras que los asiáticos pueden leerse de frente (*^▽^). 

Es en 1999 cuando Shigetaka Kurita diseña para la compañía NTT DOCOMO los primeros ciento setenta y nueve emojis, unos pequeños pictogramas de 12×12 píxeles que ya forman parte, a día de hoy, del fondo del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA). A partir de entonces los emojis se van multiplicando más y más, y acaban por inundarlo todo. «Es un tipo de escritura que no tiene ni cincuenta años y ya es un éxito absoluto, ha evolucionado, se ha independizado, es un plus que ha cobrado vida propia, hasta convertirse, incluso, ¡en personaje de película!», manifiesta Cabrera. 

Se refiere a Emoji Movie, una película que también me recomiendan las ¥€$Si PERSE y que, más allá del desarrollo que toma, plantea una cuestión interesante de pura semiótica: «El diablo, las cacas, el ‘Me gusta’, son lo que son, y no hay más, pero para las caras… ¡La presión es bestial! El llorón tiene que llorar, aunque le toque la lotería: «¡Hurra, soy millonario!» (dice sollozando a moco tendido), la risa siempre se parte, aunque tenga un dolor tremebundo: «Tengo el brazo hecho polvo juas juas juas…». Y yo, yo soy un Bah, así que tengo que estar siempre en plan pasota, en plan “bah”… Es muy duro andar todo el rato amargado cuando vivir en Textópolis es tan emocionante». La tesis de la que parte esta historia es que este Bah protagonista padece, a ojos de su sociedad emoji, un grave problema: siente y expresa múltiples emociones. Al pobre Bah le cuesta ceñirse a su estrecho papel, y resulta mucho más complejo de lo que puede aparentar a simple vista.

Esta misma cuestión se desvela en el segundo capítulo de la miniserie Adolescence

—¿Tú mandas corazones a mamá?

—Cuando no sé qué más poner…

—¿De qué color?

—Rojo. 

—Significa amor. Morado, estoy cachondo; amarillo, me interesas, ¿y yo a ti? Rosa, me interesas pero no con sexo; naranja, todo irá bien. Todos llevan un mensaje, todo tiene un significado. 

—Vale, pues menos mal que solo se los mando rojos.

Este es el diálogo que culmina una conversación entre padre e hijo, o entre chaval adolescente (compañero-de-instituto-de-una-chavala-asesinada-por-otro-del-insti) y policía. El menor decide intervenir porque, en sus propias palabras, su progenitor «no se entera», y tiene razón. Más allá del discurso de los corazones, el hijo viene a descubrirle que los emojis no son solo dibujitos divertidos, sino que tienen significado y se envían con una intencionalidad. 

Tan en lo cierto está el chico que, como recoge la investigación ¿Sobran las palabras? Los emojis como prueba en el proceso judicial, los emojis ya se usan como prueba en un juicio. El estudio explica diversos casos, como el de un hombre que «envía a una persona unos emoticonos con fajos de dinero diciéndole que ha triunfado» el mismo día que se produce el atraco al banco del que se le acusa. Estos emojis fueron incluidos como prueba de su culpabilidad, (junto a otras más concluyentes, todo sea dicho). 

En Memeceno. La era del meme en internet Francisco Martorell, experto en distopías, explica como Matrix (1999) se ha erigido, contra la voluntad de las hermanas Wachowski, como emblema de la derecha alternativa. En concreto, su ‘red pill’ o ‘pastilla roja’, representada con el emoji de la pastilla —como también le explica, volviendo a Adolescence, el muchacho a su padre— expresa el ‘abrir los ojos’, ‘despertar de la simulación de la que todo el mundo es víctima’, que en el contexto de los incels y la manosfera sería algo así como renegar de la tiranía feminista y poder ser libres (o sea misóginos). 

Sorprendentemente, el emoji del vaso de lechetambién se lo ha apropiado el fascismo. Los nazis ya no saben a qué clavo agarrarse y han decidido que como el porcentaje de población mundial adulta intolerante a la lactosa es muy alto, no así, supuestamente, en Europa gracias a un gen de pastores que llegaron hace cinco mil años, ser tolerante a la lactosa es el culmen de la raza aria. Bajo este pretexto, el emoji del vaso de leche se ha tomado como un símbolo de la supremacía blanca. Me imagino Diario de un skin si se escribiese ahora: «Me he infiltrado en una pijamada nazi. Hay surtido de desnatada, semi, ¡y sobre todo entera! Hasta hay un par de botellas de cruda…». 

Algunos de los emojis de los que se ha apropiado la extrema derecha han surgido por la falta de rigor en los medios, que han difundido informaciones falsas, troleos del foro 4chan, como noticia. Esto ocurrió con el emoji del gesto del OKy la consecuencia fue que la fake news se hizo real. De hecho, el asesino racista que atacó una mezquita en Nueva Zelanda en 2019 matando a cincuenta y una personas y retransmitiendo en directo vía Facebook Live, hizo el gesto del OK durante el juicio, como muestra de su supremacismo. 

¿Los emojis pueden albergar toda una ideología dentro de ellos? Quizá sí, pero recordemos que las formas de usarlos pueden ser muy diversas. Achacar un único significado a un emoji, sea este banal o profundo, es muy reduccionista. En los últimos meses los medios se han llenado de titulares como «La ‘tabla periódica’ del significado oculto de los emojis que utilizan los adolescentes y que la policía ya usa», promocionando un «diccionario visual» de emojis para que los adultos entiendan su VERDADERO significado. Según esta tabla si tu hija usa un emoji de caballo ¡toma ketamina! 

Así que, en conclusión a este artículo, solo recordad: si alguien os envía un fueguito es posible que le moléis. O que os quiera quemar la casa. Quizá pretenda felicitaros la pascua pentecostesa. O simplemente os iba a enviar el emoji de Saturno , que está justo encima, y le ha dado por error. 

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2 Comentarios

  1. >°))))彡

  2. E.Roberto

    Un entrañable emoji olvidado: las manos en las pinturas rupestres, con el significado de: paren, gente del futuro de cargarse el planeta. Lindo artículo, ameno y claro. Gracias.

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