
Patrimonio y tecnología: un puente digital entre museos y comunidades indígenas
Desde 2021, el Museo de las Culturas del Mundo de Gotemburgo, parte de los Museos Nacionales de la Cultura del Mundo en Suecia, participa en el proyecto Repatriación digital de patrimonio cultural en el sur global, financiado por el Consejo Sueco de Investigación (Vetenskapsrådet). Esta iniciativa, pionera en Suecia, propone un modelo innovador para la restitución digital de colecciones etnográficas. A través de la redocumentación en diálogo con las comunidades de origen, promueve una gestión patrimonial más ética y equitativa.
El proyecto tiene como fundamento la revisión crítica y redocumentación de material cultural indígena de la Amazonia presente en este museo. Para ello, se desarrolla un sitio web en WordPress utilizando Tainacan, una herramienta en forma de plugin que facilita la gestión de colecciones digitales y el acceso abierto al patrimonio cultural. La redocumentación del material cultural seleccionado se realiza en colaboración directa con las comunidades de origen, garantizando que sus conocimientos y perspectivas sean incorporados de manera significativa. Posteriormente, esta información es devuelta digitalmente a sus comunidades de origen y descendientes, asegurando su acceso y continuidad dentro de sus propios contextos culturales.
Esta iniciativa no solo fortalece el vínculo entre el museo y las comunidades, sino que también sirve como modelo innovador para otras instituciones culturales, alentándolas a replantear sus prácticas de documentación y restitución digital. Con ello, se impulsa un enfoque más ético, participativo y descentralizado en la gestión del patrimonio cultural Indígenas.
Un contexto que exige cambios
El Museo de las Culturas del Mundo, inaugurado en 2004, alberga alrededor de medio millón de objetos arqueológicos y etnográficos, de los cuales cerca del setenta por ciento provienen de América Latina. La mayoría de estos objetos formaban parte del antiguo Museo de Etnografía de Gotemburgo, que cerró en 1998, y cuyas colecciones, a su vez, provenían originalmente del departamento de etnología del Museo de Gotemburgo, que se independizó en 1946.
En la década de 1990, el museo comenzó a digitalizar sus colecciones, trasladando los metadatos de los registros analógicos (tarjetas) a formato digital. Sin embargo, los términos originales utilizados para describir los objetos —algunos redactados en el siglo XIX— no fueron revisados ni actualizados para cumplir con la ética museológica de la época. Esto ha provocado que las descripciones de los objetos y las fotografías de estas comunidades reflejen, en muchos casos, una visión eurocéntrica y desactualizada, lo que da lugar a representaciones inexactas o incluso ofensivas.
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