6 comentarios

  1. Vamos en la dirección contraria, en hacer de todo una identidad a reivindicar, en mezclar la orientación sexual con las identidades autopercibidas, los síndromes genéticos y las parafilias sexuales para poder seguir haciendo caja con un colectivo, tratado como un monolito, que ya es una sopa de letras sin sentido. ¿Y qué hay detrás de esto? Una agenda completamente ajena a la idea original, que se dejara de etiquetar a las personas en función del sexo de aquell@s por l@s que sentían atracción. En ese + cabe cualquier cosa. Y de eso precisamente se trata.

  2. ángel Prats

    Claro. La manipulación actual de las identidades, no ocurre solo en el terreno sexual. Antes heredábamos nuestras identidades clásicas: la religión, la nación, la familia. Hoy esas herencias se han vuelto difusas. En su lugar, aparecen identidades de elección, o más bien de inducción: activistas ecológicos, veganos, coaches del bienestar, militantes de causas políticas (ya no se “tiene” una ideología, se es de una ideología).
    También se diluyen las pertenencias tradicionales: ya no se “es” de un país, sino “ciudadano del mundo”; ya no se funda una familia, solo estarás muy bien.
    Y a todo esto se suman las identidades contemporáneas del deseo y del consumo: ser único, ser libre, ser viral, ser emprendedor, influencer, gamer o minimalista.
    Ya casi nada se hereda, pero tampoco se elige del todo. Las identidades se inducen, se administran, se venden. Y aunque uno llegue a saberlo, el saber no libera.

  3. Aquí se habla de identidad sexual impuesta o inducida, tradición, ideología, sus causas sociales e individuales etc. etc, pero no se contempla la parte clínica, en especial modo la biología, (agregaría biología-evolutiva) que estudia el fascinante quehacer de los cromosomas que construyen nuestro cuerpo mediante sus cuatro elementales nucleótidos A, G, C y T, y los mensajeros químicos que son las hormonas con sus receptores, inhibidores etc. etc. He leído lo suficiente para saber cómo funcionan basicamente estas realidades microscópicas y, como casi todos los científicos que han escrito sobre este tema, llego a la conclusión de que, tanto los cromosomas como las hormonas no son” infalibles” (Entre comillas pues hablar de categorías semánticas que hemos inventado, no se pueden aplicar a ese hasta ahora desconocido mundo de la evolución biológica). Sabemos de “errores” cromosómaticos, como personas con distinto color de los ojos, ciertos casos de manos con seis dedos, y tantas muertes prematuras por “defectos genéticos”. Del mismo modo las hormonas, esos mensajeros químicos que determinarán nuestra “percepción” de ser varones o mujeres a partir de una cierta edad, tampoco son “infalibles”. Puede suceder que nuestro sístema no produzca ciertas hormonas por distintos motivos, o que falten receptores para las mismas. Los casos de heterosexualidad y homosexualidad son productos de estos mensajeros químicos que nos dan la “percepción” de nuestro género a una cierta edad, no antes. Recuerdo, con horror que hubo “científicos” que proponían la quirurgía para “sanar” a los homosexuales, ¡Extirpar la percepción! Hay que ser demasiados machos o hombres y pocos científicos para proponer este dislate. Así como se han levantado estatuas de los esclavos africanos recordando la injusticia y la ignorancia, algún día tendríamos que levantar estatuas que recuerden a los homosexuales, víctimas inocentes de un plan evolutivo que desconocemos, o de errores del mismo.

  4. Continúo, y sepan disculparme pues los errores de cualquier tipo me hacen reflexionar… ¿Se puede hablar de “error” genético cuando leemos, por ejemplo sobre la hemofilia? Aquí tendría que decir que me parece que los cromosomas, de acuerdo a los que saben, tratan continuamente de “mutar”, pues la explicación que dan de esta patología es la siguiente: teniendo las mujeres como bagaje cromosónico dos X, sucede que, cuando una de ellas tiende a “mutar” (¿?), la otra X “modulará” o cancelará esa inclinación al cambio de su “socia”. Es por eso que únicamente nosotros, al tener una sola X sufrimos de esa enfermadad pues la nuestra Y no está programada para tal tarea. Ellas son portadoras ¿sanas?, nosotros sufrimos las consecuencias. Estos mutamientos han hecho surgir en mí la convicción de que somos mujeres modificadas, pues ¿que significa tener un útero atrofizado en próstata y un sistema de mamas atrofizado en tetillas? En un lejano pasado, y solo por necesidad, algunos de estas primitivas formas de vida, siempre femeninas, cambiaron, tal vez para defenderse del medio ambiente siempre hostil, o para hacer más efectivos el “plan” de conquistar el planeta produciendo millones de espermatozoides, la mayoría inútiles. A los obtusos heterosexuales tendría que hacerles reflexionar esta realidad ya que somos un género más que ambigüo.

  5. ángel Prats

    E. Roberto, genial tu enfoque biológico, pero me hablas de “heterosexuales” y “homosexuales” como realidades naturales, esa mirada sigue dentro de la invención moderna que mi ensayo intentaba cuestionar. Lo biológico existe, sí, pero lo que hacemos con ello, cómo lo nombramos, clasificamos y jerarquizamos, lo decide la historia y el poder. De nosotros depende no repetir esas decisiones sin pensarlas. Existen actos homosexuales y actos heterosexuales, y ahí debería quedarse todo.

  6. José Parras Canuto

    Muy interesantes los comentarios. Gracias. Así da gusto se esté más o menos de acuerdo, pero son interesantes.

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