Política y Economía

Taiwán, Groenlandia; idealismo, realismo

Tres habitantes de Groenlandia. Foto Thiago Fernandes (CC)
Tres habitantes de Groenlandia. Foto: Thiago Fernandes (CC)

Recuerdo aquel día de tercero de carrera en que el profesor de Historia Contemporánea —el mejor profesor que tuve, José Ramón Díez Espinosa— nos llevó una noticia sobre un ensayo, reciente entonces, de Francis Fukuyama: El fin de la historia (1989). Teníamos que discutir la idea de que con la caída del muro de Berlín y el colapso del comunismo soviético al final de la Guerra Fría (1989–1991) se había llegado al «fin de la historia», entendido como fin de la evolución ideológica de la humanidad, que habría encontrado de una vez la forma final de organización política. La democracia liberal de mercado sería, pues, el punto de llegada de la historia ideológica. Esta tesis ha sido ridiculizada hasta la extenuación en su interpretación trivial, la que sugiere el título. Un ejercicio fácil, habida cuenta de todo lo que ha pasado desde 1989.

Como en toda buena clase universitaria, aquel día Díez Espinosa nos hizo pensar y discutir, volviéndonos más listos de una manera acelerada. Aquel maestro como ya no quedan nos ponía enfrente de nuestras contradicciones, pensamientos infantiles, simplezas, ideología incrustada en el bulbo raquídeo y, en general, todo aquello que alguien que no ha pasado por una universidad de prestigio considera verdades evidentes e indiscutibles, y que es tarea clave de la universidad extirpar cuanto antes para que el ser capaz de adquirir conocimiento pueda florecer. Aquel día avanzamos mucho en la comprensión de que la realidad histórica es mucho más complicada que las idealizaciones que nos interese aplicarle para intentar explicar lo que solo según un acto de fe posee una estructura lógica.

Otro compañero y yo nos leímos el libro El fin de la historia y el último hombre (1992) tras pasarnos la hora de clase discutiendo con el profesor. Aprendimos que, efectivamente, Fukuyama matizó que su idea no significaba que fuesen a dejar de ocurrir acontecimientos (guerras, crisis, revoluciones, avances tecnológicos, etc.), sino que ya no surgirían sistemas ideológicos alternativos viables y universalmente atractivos que pudieran competir con éxito contra la democracia liberal y la economía de mercado. Unos meses después tuve que entregar el trabajo de aquella asignatura tras fatigar —como diría Borges— los anaqueles de todas las bibliotecas de la ciudad. Había elegido la China contemporánea. Una China muy diferente de la de hoy.

Taiwán

En algún momento aparecerá en las noticias el tema de Taiwán. Será más pronto que tarde, porque, según mis amigos coreanos, los taiwaneses jóvenes están aprendiendo en masa coreano, con la intención de poder emigrar cuando China decida poner fin al concepto de «un país, dos sistemas» que define el statu quo actual.

Es poco probable que los taiwaneses decidan declarar su independencia, algo que sí que provocaría la intervención china, y también es poco probable que algún país más les reconozca como estado independiente (en Europa, el único que lo hace es el Vaticano, que tampoco es que se pueda considerar un estado-estado). Pero China tampoco dejará pasar las oportunidades que surjan y, desde luego, los próximos años (o meses) parecen prometedores en cuanto a sorpresas geopolíticas, vacíos de poder, acuerdos extraños y antes impensables, nuevas fronteras y hasta cambios de tablero o de baraja.

China no ha tenido prisa con el tema, pero tampoco va a esperar eternamente. Su política, al contrario que la nuestra, es de ciclos largos. Una civilización de tres mil quinientos años (desde la dinastía Shang) se lo puede permitir. Una legislatura nuestra es, en su concepción, un suspiro. Si la isla no es ya parte de China es solo porque la séptima flota estadounidense sigue patrullando su costa. Cuando deje de hacerlo, la única cuestión es si la reunificación será o no pacífica. Todo el mundo confía en que va a ser lo segundo y, de hecho, ya se iniciaron negociaciones hace décadas.

Hoy, la posibilidad de que Estados Unidos les abandone es la más alta desde la guerra de Corea o desde que Jimmy Carter dejara de reconocer a los taiwaneses como los legítimos representantes de China. Lamentablemente para los que dependemos de ellos, ese país parece poco interesado en seguir haciendo de policía del mundo y manifiesta cierta tendencia a volver al aislamiento del que salió a regañadientes en la Segunda Guerra Mundial. La resurrección de la doctrina Monroe no es incompatible con esa idea, puesto que pocos en el Departamento de Estado consideran a las Américas como algo ajeno a su esfera de influencia. Aislarse quiere decir concentrarse en el «hemisferio oeste», ese patio trasero desde el cual un misil tardaría minutos en llegar a Miami y desde el que la gente puede llegar caminando a su frontera. Con Taiwán, de momento están haciendo números para ver si les saldría a cuenta al menos empezar a cobrar por la protección, pero quizá ni por esas. Si los americanos les abandonan a su suerte con cualquier excusa, como la competencia desleal en tecnología informática, Europa no va a poder hacer nada al respecto. Bueno, ahí está Ucrania, en nuestro propio patio trasero, como muestra del poderío europeo actual.

Taiwán tiene todas las de perder. Aunque esto pueda parecer muy injusto para todo aquel nacido en la isla después de 1949, la narrativa está de parte de China. El símil que pongo a mis amigos para explicar esto es el siguiente. Supongamos que en España, durante la guerra civil, hubiera ganado el bando republicano y que el ejército franquista, en vez de haber sido completamente derrotado, se hubiera hecho fuerte en Mallorca gracias a su flota, con Franco a la cabeza. Supongamos que, en su retirada a la isla, las élites económicas de la época (dos millones de personas) se hubieran llevado las obras más importantes del Patrimonio Nacional, empezando por el Prado y siguiendo por todos los tesoros nacionales del país, sumando, por qué no, el oro de Moscú. Se habrían presentado al exterior, además, como los únicos españoles verdaderos y los gobernantes en el exilio de toda España.

Los republicanos, constituidos en un estado comunista en la península y Canarias, sin duda hubieran intentado conquistar la isla unos años después, una vez recuperada su armada, pero entonces, supongamos que en 1949, la flota francesa se lo hubiese impedido, patrullando sin parar el mar de las Baleares. Casi noventa años después, ahí seguirían, disuadiendo la invasión.

En esas nueve décadas habrían nacido tres generaciones de españoles nacionalistas baleares que, poco a poco, inevitablemente, entenderían a Mallorca como un país independiente de la execrable República Popular Española. La sociedad de la isla habría evolucionado y, muerto Franco en 1975, habrían ido derivando hacia una democracia más convalidable con los vecinos hacia 1996, dejando atrás la ley marcial y una presidencia de Carmen Franco y Polo como tercera presidenta, en 1978. Los mallorquines serían, además, más ricos que los que ganaron la guerra: sumidos en una dictadura comunista en la península, habrían vivido en el aislamiento internacional durante una gran parte de ese periodo. Esa gente vería sin duda a Mallorca como un estado independiente y soberano, y el episodio de la huida un hecho muy lejano, de historia antigua. Los jóvenes nacidos en la isla en 1980 se sentirían tan mallorquines y poco españoles como un rioplatense de hoy se siente fervientemente argentino y poco español.

Es ilusorio pensar que en ese escenario la República popular española dejaría de considerar a Mallorca como parte de su país, y que no estaría esperando la oportunidad de reunificar todo el territorio, sobre todo si se diera el caso de que esa república también hubiera evolucionado hacia un sistema político y económico que, dentro del autoritarismo, les hubiera dado unos resultados económicos excelentes (en contra de la tesis real de Fukuyama), hasta el punto de que pudiera enfrentarse con éxito a la flota francesa de interposición. En el momento en que los franceses se dieran cuenta de que podían perder, o arriesgar su propio bienestar por hacer honor a un compromiso histórico muy viejo, o que surgieran voces diciendo que a ellos no se les ha perdido nada en esas aguas, bastaría cualquier roce con los mallorquines para hacer un análisis coste/beneficio y dejarles solos.

El símil puede resultar chocante, pero bastará un repaso a la historia de Taiwán para darse cuenta del paralelismo y de la actitud de China respecto a lo que representa su isla y la inevitable unificación, de la cual solo desconocemos la fecha.

Groenlandia

Groenlandia es otro caso que nos devuelve a la realidad de las relaciones internacionales y al fin de la historia. La razón de que este espacio forme parte del reino de Dinamarca es un accidente histórico. Si fuera por geografía, Irlanda, Noruega o Islandia tendrían más puntos, por no mencionar a Canadá, pero eso es irrelevante porque ni los unos ni los otros podrían defender sus pretensiones. Dinamarca, en realidad, tampoco. El hecho es que hay menos daneses (6 millones) que madrileños (7 millones), y que Groenlandia es un 98 % de la superficie del resto del país, a pesar de ser el lugar en donde vive menos del 1 %, y que está allá lejos. Desde Nuuk (capital de Groenlandia) hasta Copenhague hay 3500 km. Cinco horas de avión en vuelo directo. El tema, raro es.

Los daneses tampoco es que tengan un expediente muy lucido en temas de defensa. La lucha de los españoles contra los franceses le dio a Galdós para unos jugosos Episodios nacionales, pero los nazis invadieron el reino la madrugada del 9 de abril de 1940 (a las 4:15 a. m.) y por la tarde ya estaban en Copenhague sorbiendo té en tacitas de porcelana tras haber asegurado todo el país. Sí, los daneses se rindieron (a las 8:34 a. m., marcando un récord mundial) para evitar una carnicería sin sentido, pero eso es básicamente lo que sucedería si los americanos decidieran seguir con su serie histórica de anexiones y mandar un barco a Groenlandia a izar su bandera. Y es que hoy, en la práctica, les vale con un barco y una declaración de que esto ahora es nuestro.

Ya Dinamarca es una anomalía histórica: no deja de ser un apéndice norteño de los alemanes en un terreno pobre e inhóspito en su día en donde a nadie le importó demasiado que unos vikingos se organizasen en torno a un rey. Sí, Dinamarca ya era un país antes de que los alemanes se unificaran, pero estamos en 2026 y eso importa entre cero y nada. Al igual que con Taiwán, aquí la narrativa tampoco ayuda. Si nos empeñamos en ir por la cosa histórica y nos ponemos estupendos, lo de ahora viene a ser que los herederos de los ingleses les van a quitar un trozo de tierra a los herederos de los vikingos, un pueblo que tampoco ha pasado a la historia por un acendrado respeto al derecho internacional. Que se lo digan a los sevillanos del año 844 o los pamplonicas del 859. Tampoco ayuda el hecho de que Erik el Rojo hiciera la publicidad turística engañosa más burda de la historia y convenciera a los daneses de mudarse a la «tierra verde» para dejar de pasar hambre (Islandia, «tierra del hielo», era un reclamo mucho peor). Puede que la descubriera, sí, pero ya había gente allí, seres humanos a los que es de suponer que no les preguntaron si querían tener nuevos vecinos. Conquista por conquista. También se puede argumentar que los estadounidenses no van a hacer algo muy diferente de lo que hizo Hans Egede en el siglo XVIII, el danés que cristianizó a los esquimales (perdón: a los inuit) tras la pequeña edad de hielo que dejó sin europeos a la isla. Al final sería con los inuit que queden con los que habría que negociar algo.

El interés de Groenlandia es estratégico. La isla es gigantesca. No tan grande como piensan muchos americanos influenciados por una proyección geográfica que distorsiona las áreas, pero aun así enorme: cuatro veces España. Pero no es eso lo más importante. Una vez más, lo crucial es la geografía. En un mundo en el que el cambio climático ha abierto las rutas del Ártico surgen nuevas oportunidades de explotación. La población de Groenlandia no es que vaya a importar mucho. Hay casi cuatro veces más gente en los 79 kilómetros cuadrados de Getafe (195 628 personas) que en los 2 166 086 de Groenlandia, donde viven (es un decir) 57 000 almas. No sé si pasar a ser americanos es lo mejor que les podría pasar, o si cambiará a peor su ya de por sí triste vida, pero a nadie le va a importar lo suficiente, porque tampoco es que aquello sea la Lima virreinal. El sitio no deja de ser una avanzada del progreso (gran cuento de Conrad) en barracones sobre una tierra gélida de la que no crece nada. Hay cuatro casas (es otro decir) en la costa, dos o tres edificios altos más allá de la capital y unos tres millones de kilómetros cúbicos de hielo. Lo más verde es un campo de fútbol de césped artificial.

La realidad es que el dominio o la posesión de algo —ya sea un territorio, un recurso, una ruta comercial o incluso una esfera de influencia— depende críticamente de la capacidad de defenderlo de forma efectiva y sostenida en el tiempo. Olvidar esta verdad básica nos puede llevar a un idealismo ingenuo que, lejos de ser noble, resulta muy malo para la salud política, estratégica y hasta existencial de las naciones. Los acuerdos internacionales, los tratados o las leyes son, en última instancia, frases escritas en papel —a veces muy bellas, con prosa exquisita y delicada— pero incapaces por sí solas de parar una agresión decidida. Su fortaleza real reside exclusivamente en la capacidad disuasoria (o coercitiva) que tenga alguien de hacerlas cumplir. Cuando esa capacidad desaparece o se debilita gravemente, el papel se convierte en letra muerta. Hoy, no hay muchos lloros en Castilla (ni por supuesto, reclamaciones; somos gente seria) porque ingleses y franceses no respetaran el reparto del continente americano de 1494 que hicieron los castellanos de entonces con los portugueses, el tratado de Tordesillas. La mayor parte de Groenlandia, por cierto, cae en el lado portugués, aunque lo que es hoy la capital sería para Castilla. No asustarse. Traigo esto a colación para mostrar lo ridículos que resultan hoy algunos argumentos históricos.

Un ejemplo pertinente para entender que la ley no es nada si no se puede asegurar su cumplimiento es el Imperio romano, que no colapsó por falta de leyes (tenía un corpus jurídico admirable, el Código de Teodosio, las leyes romanas), sino porque perdió progresivamente la capacidad de defender sus fronteras y a su población frente a invasiones bárbaras, saqueos y migraciones masivas. Cuando las legiones ya no podían proteger las provincias, los tratados con los foederati (pueblos aliados) o las leyes romanas se volvieron irrelevantes. Los visigodos saquearon Roma en 410, los vándalos tomaron África del Norte, y el Imperio se desintegró en pedazos. La parte griega resistió hasta 1453, pero ya no fue lo mismo.

Es revelador que no exista nada llamado «derecho militar internacional». Hay algo llamado derecho civil internacional, pero sirve para contratos y demás; y toda una sucesión de leyes de buena voluntad que englobamos bajo el término de derecho de gentes, o derecho o ley internacional. Pero ese corpus jurídico nunca ha servido para lo mollar, para defender la libertad de la gente de tu país. Para eso, en la práctica, hay aviones, submarinos, barcos y soldados. Todo lo demás es fantasía.

Esto se sabe desde Tucídides. En los últimos dos mil quinientos años hemos acumulado una amplia evidencia empírica de que el derecho internacional solo sirve cuando todo el mundo se comporta de manera razonable. Contra los abusones, es inútil. Viene a la mente la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, pero en eso tenemos experiencia por aquí. Cuba y las Filipinas eran tan España como Teruel hasta que el reino dejó de poder defender esa teoría. El hundimiento de la escuadra de Cervera en la batalla de Santiago de Cuba el 3 de julio de 1898, una vergüenza nacional, certificó la distancia entre la realidad y la ficción, entre un barco de metal y otro acorazado. Pascual Cervera y Topete, un marino experimentado que protestó repetidamente contra aquella misión suicida, pero que obedeció órdenes de los políticos, quedó como un héroe, pero al final el realismo se impuso en las relaciones internacionales y España dejó de regir en lo que no podía controlar.

La gran pregunta no es para qué necesita EE.UU. Groenlandia. Eso es evidente, su importancia estratégica es enorme. La gran pregunta es por qué, pudiendo hacer y deshacer lo que quieran en la isla sin más que pedir permiso a los daneses —en virtud de un acuerdo de 1951 (enmendado en 2004)— están tomando una vía unilateral poco diplomática. La respuesta fácil es achacarlo a un capricho, pero no se trata de eso. Ya en 1946 Truman ofreció cien millones de dólares. Es más probable que lo que quieran ahora sea que Dinamarca les venda de una vez la isla como muestra de gratitud por el servicio de protección y de policía mundial que llevan proporcionando a Europa desde que ganaron la Segunda Guerra Mundial. Esa tarea de muro contra el terrorismo, de dique contra los autoritarismos ruso y chino, y de garante de las libertades y del bienestar que nos ha proporcionado a todos la democracia liberal de mercado. Quieren, en el fondo, un poco de reconocimiento por una tarea ingrata que sienten ni pagada (de ahí los reclamos constantes para subir la contribución a la OTAN), ni agradecida. Como en tantos otros procesos a lo largo de los siglos, los aspectos simbólicos pesan tanto, o más, que los prácticos. La historia se habrá acabado en el sentido de Fukuyama, pero sigue siendo, sin duda, una disciplina muy difícil.

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45 Comentarios

  1. Un muy necesario baño de sentido común y realismo entre tanta ideología y tanto ruido. Confieso que tenía una idea completamente equivocada sobre el tema de Taiwan. El símil con el caso español es muy bueno. Me lo apunto para las conversaciones de sobremesa. En lo de Groenlandia discrepo un poco porque el señor ese del pelo naranja no me cae nada bien, pero ya entiendo que es insostenible que 57000 personas se crean con derecho de conquista sobre una isla que es de grande como España, Francia, Italia y Alemania JUNTAS.

  2. Esa tarea de muro contra el terrorismo, de dique contra los autoritarismos ruso y chino, y de garante de las libertades y del bienestar que nos ha proporcionado a todos la democracia liberal de mercado. Quieren, en el fondo, un poco de reconocimiento por una tarea ingrata que sienten ni pagada (de ahí los reclamos constantes para subir la contribución a la OTAN), ni agradecida. Como en tantos otros procesos a lo largo de los siglos, los aspectos simbólicos pesan tanto, o más, que los prácticos. La historia se habrá acabado en el sentido de Fukuyama, pero sigue siendo, sin duda, una disciplina muy difícil.

    Les voy a dar las gracias por sus estrategias cortoplacistas que han alimentado el terrorismo islámico desde los 80, claro que sí.

  3. Buen artículo. Es curioso como especialmente en Europa, se entiende que el Derecho Internacional tiene fuerza por sí mismo, al margen del poder militar-económico-tecnológico-demográfico, como si de verdad importara un carajo en política internacional la fuerza de los argumentos o la legitimidad de los reclamos.
    El cumplimiento de la Ley se basa en última y principal instancia en el monopolio de la violencia por parte de los propios estados; el ordenamiento jurídico determina cuando, cómo y dónde se aplica esa violencia previamente monopolizada por el Estado, y es el pilar fundamental de la civilización; no la extinción de violencia sino su articulación y control como el agua de las presas.
    Pero nadie cumpliría la Ley sin la amenaza de los poderes coercitivos estatales; sin el embargo judicial, sin las esposas, sin la pistola.
    Entonces, ¿Por qué pensamos los europeos que el derecho internacional es distinto? Porque nos hemos hecho la p*** mental durante 50 años de que podemos vivir nuestra fantasía desmilitarizada -antibelicista- y que nuestras opiniones sigan contando lo mismo que las del que tiene una armada, y realmente nos lo hemos creído. Ahora que empezamos a despertar del sueño, la resaca va a ser de aúpa.

  4. …todo aquello que alguien que no ha pasado por una universidad de prestigio considera verdades evidentes e indiscutibles.

    Esta frase es ofensiva, no creo tener necesidad de explicar el porqué.

    • Efectivamente Paco. Además, con esa frase, el propio autor se encarga de demostrar que asistir a una universidad de prestigio no te libra de decir tonterías.

  5. Pues que mal hizo la Universidad de prestigio a la que fuiste que no te extirpó el mito del aislacionismo de USA:

    https://www.everycrsreport.com/files/20020205_RL30172_650d4a8991cbdbc28b3da18574fea5853ada22c0.pdf

    Echando un vistazo a la cronología lo raro es encontrar un año, desde 1798 ,en el que no haya intervenido en los cinco continentes, no solo América, en China, Japón, Corea, el Imperio Otomano, África o el Mediterraneo. Desde su fundación ha estado en guerra con alguien para cumplir su destino manifiesto, ya fuera la «conquista del Oeste» cuando invadió las tierras y aniquiló los pueblos autóctonos. Todo a mayor gloria de la élite económica que domina ese país.

    • Aquí se desmontan unas cuantas de las tonterías que dice el autor sobre Groenlandia. https://youtu.be/dBoLhWHx-as?si=-TERJP_hUhNnS2Gk
      La verdad no esperaba que la progresiva disminución de la calidad del contenido de esta revista la llevará a abrazar postulados neo-reaccionarios. Supongo que nos hemos olvidado de los errores del siglo XIX y hay gente que quiere repetirlos.

  6. Van der Heevel

    Una pieza muy medida que deja pocas esquinas, la verdad. Me gusta la metáfora española. Lo deja bastante claro.

    Las normas solo sirven si se pueden hacer cumplir. Eso vale para las relaciones internacionales, para el tráfico, para la tasa de basuras o para la ley que sea. Parece mentira que haya gente tan naif que no se de cuenta de esto.

    Me ha gustado especialmente el homenaje a su antiguo profesor. De bien nacidos es ser agradecido. En suma creo que es un muy buen análisis, sí.

  7. MacNaughton

    Es decir, «might is right», no? La fuerza = la razon…

    La idea despues de el catastrofico siglo XX – 100 millones de muertos en guerras iniciadas en Europa, toda Europa en ruinas – era crear una arquitectura basada en el derecho internacional para evitar otra guerra…

    Cierto que EEIU muy pocas veces lo ha tenido en cuenta, como dice Arynn arriba…

    Pero no veo razones para celebrar el ocaso de aquella idea, sino mas bien para redoblar esfuerzos..

    Habria que recordar a Trump que EEUU es pais perdedor de guerras …perdio en Vietnam, perdio en Iraq y perdio en Afgahanistan… perderan en Iran o Venezuela de nuevo si llega a eso…

    Ya es hora que alguien le llame el farol al imbecil de Trump…

    Nuestros politicos europeos dan verguenza ajena…simplemente eso, verguenza ajena..

  8. Un analisis lúcido sobre la realidad de las cosas y no sobre lo que nos gustaría que fueran las cosas. Me ha gustado la claridad y el estilo del profesor.

  9. Pues sí. Lo inteligente sería redoblar esfuerzos por no repetir el horror que traen las lógicas de los estados-nación. Qué parece que vivimos en un revival del siglo XIX. Es lo que hace el ascenso de las extremas derechas: nacionalismo, mistificación de las causas de las precariedades (no es casualidad los ataques a las universidades, a la obtencion de datos para las estadísticas con el despido masivo de funcionarios, sin dato impera el relato, y al desprecio por el conocimiento cientifico) echarle la culpa al más pobre o al vecino de tu pésima situación y no mirar quien se beneficia de la alianza entre el capital tecnológico y la extrema derecha

  10. Convenía con MacNaughton, pero publicar en jotdown desde el móvil es complicado.

  11. MacNaughton

    Estamos de acuerdo en todo, Arryn…

    …incluso en que, si haces una entrada con el movil en Jot, la respuesta puede salir en cualquier parte menos lo intencionado…

    No hay que caer en el pesimismo todavia. Estoy leyendo «Historia de la Igualdad» de Thomas Piketty… que es estupendo..

    La tendencia historica es mas igualdad y menos desigualdad… visto en un contexto de siglos, no vamos tan mal quiza…

    Trump solo puede acabar mal, solo puede acabar enfadando a sus propios defensores… es demasiado conflictivo y inestable, ya paso con Musk..

    No es Hitler todavia por lo menos … y quiero ver la cara del establishment de Washington cuando China se quede con Taiwan…

    No nos olvidemos del viaje relampago de Nancy Peluosi hace solo un par de años ..

  12. Pues no sé a qué facultad de Historia ha acudido el autor, pero deberían haberle dado Historia de verdad y no clichés. Lamento decirle que los buques españoles que combatieron en la batalla de Santiago de Cuba también eran de acero, basta simplemente con buscar sus fotos, con la diferencia de que, a diferencia de los norteamericanos, que tenían acorazados, la flota española se componía, fundamentalmente, de cruceros, y por lo tanto tenían menos blindaje…y a Cervera habría que bajarle del pedestal de una vez, no solo no cumplió las órdenes (dirigirse directamente a La Habana y no remolonear en Puerto Rico ni meterse en Santiago de Cuba) sino que además presentó una batalla de la forma más desventajosa posible, desdeñando otras opciones que le proponían sus capitanes, como realizar una salida nocturna con los destructores y torpedear a los buques de la US Navy. Si a Cervera no le degradaron ni le expulsaron de la Armada, como al inútil de Montojo por su cagada en Manila, fue porque tenía los contactos y agarres suficientes para librarse de la quema. Que con la guerra de 1898, a los españoles nos han colado el cuento de la puñalada por la espalda que intentaron vender los militares alemanes tras 1918; que los militares combatieron con decencia y honor, y fueron traicionados por los viles políticos de la Península, que eran una panda de masones y liberales…pues no, señores; lo cierto es que el comportamiento de generales y almirantes dejó mucho que desear, no se les pidió explicaciones y por eso volvieron a cagarla en Marruecos, con la diferencia de que esta vez no tenían la excusa de que combatían contra un enemigo superior en número y tecnología.

    • Totalmente. España tenía el mismo problema que ahora afecta a Rusia, o en el futuro próximo, al Reino Unido: mentalidad de ex-imperio y presupuesto de defensa de estado de tercera categoría. Cuando quieres mantener la pretensión de ser una potencia mundial, pero con cuatro o cinco veces menos inversión de la necesaria, porque no te llega el parné, acabas con barcos sin mantenimiento – cuesta un pastizal – y soldados que cobran menos que una limpiadora.
      ¿Qué hacen esos soldados? «Apaños». Venden parte del combustible en el mercado negro, hacen trabajillos aparte, pasan droga a los colegas durante las guardias… lo que sea para complementar el sueldo. Y normalmente no son los soldados rasos los que empiezan, sino los oficiales. Los soldados lo ven, y lo copian. Y cuando un número suficiente de oficiales corruptos ascienden en el escalafón, una de las prioridades pasa a ser el librarse y prevenir el ascenso de oficiales honestos que pudieran destapar el pastel. Al final, la corrupción se extiende por el cuerpo como un cáncer.
      Eso no quiere decir necesariamente que los oficiales corruptos no sean buenos en lo suyo, pero obviamente la capacidad real de combate de las fuerzas armadas es prácticamente nula. Si Topete protestaba de la acción contra los Estados Unidos no era porque pensase que la Armada no tenía ninguna posibilidad contra la US Navy, sino porque lo sabía. Sabía que sobre el papel nuestros barcos no eran peores que los suyos, pero que el dinero de la instalación de algunos de los cañones de 280mm se había ido… a otro sitio. Sabía que las tareas de mantenimiento de los barcos no se realizaban (la caldera del destructor Cristóbal Colón explotó nada más salir de puerto, por ejemplo). Sabía que hacía años que el presupuesto para municiones se repartía entre la soldada. Durante la batalla de Santiago de Cuba el Iowa recibio varios impactos directos, pero ningún daño, porque ninguno de los proyectiles explotó – según algunas fuentes, varios de los proyectiles ni siquiera llevaban carga explosiva, sino que eran proyectiles de entrenamiento rellenos de arena. Y así todo. A Topete no lo fusilaron porque los almirantes que deberían haberlo juzgado también cobraban sobresueldos con la parte del dinero destinada a munición, así que mejor callarse que tirar de la manta, que ahí había mierda para todos.

  13. FJR lo clava. Eso es. Muy bien explicado lo de Groenlandia y Taiwan. Aquí algunos vienen a vender su libro en los comentarios. Cervera fue un héroe. Está en todas partes. En cuanto se mete a los masones en la ecuación ya se ve de qué pie cojea el comentarista.

  14. Hacía tiempo que no leía una lamida de culo tan grande. La conclusión definitiva es que hay que plegarse a los designios del matón y comprarle sus mentiras de los barcos rusos y chinos rodeando Groenlandia. Esperemos que no se le antojen las Canarias o Tarifa (para estratégico el Estrecho). O la cocina de la casa del articulista…

    • Toda la razón Kilgore. Y esta frase es sublime «…Esa tarea de muro contra el terrorismo, de dique contra los autoritarismos ruso y chino, y de garante de las libertades y del bienestar que nos ha proporcionado a todos la democracia liberal de mercado…» Es que nunca hubo nada, solo agencias de publicidad como Hollywood, que para que negarlo han hecho muy bien su trabajo. En lo que si concuerdo con el autor y remitiendo a lo que decía en la frase anterior, ahora vienen las sorpresas, y el rasgarnos las vestiduras, pero solo existe la fuerza, el tema es que antes no se sacaban el smoking…ahora tanto les da. Lo de la democracia liberal… esa que cuando no gustaban los resultados se tiraba a la gente viva desde los aviones…y en donde el Gobierno Francés, porque no vamos a culpar de todo al Tío Sam… enseñaba a esos mismos que tiraban a la gente de los aviones, como torturar a la gente con las técnicas aprendidas en la Guerra de Argelia. Y lo del bienestar y «los gloriosos 30, no resiste el más mínimo análisis, a no ser que se aplique la metodología Hollywood…y ahí sí, todo encaja. Como los maravilloso años 50 y 60 en los EEUU… Y sí, fui a una Universidad de prestigio en tierras del Tío Sam…y tuve la oportunidad de conocer a Howard Zinn. Un abrazo!

  15. Es alucinante ver cómo ha bajado la comprensión lectora del personal. Cada vez queda menos gente capaz de entender un texto medianamente complejo como este. Ya, ni el título. Uno manda un vídeo de un comediante para discutir al autor. Otro que si los masones y que los barcos no eran de madera. A otro le duele porque ha recordado que no ha ido a una universidad buena. Otro que si el conservadurismo. Si el Jot Down no es lo que era (no se que significa eso) a lo mejor es porque ahora tiene lectores como estos y ha ido perdiendo a los que eran capaces de apreciar este tipo de textos. Queremos textos eruditos y no propaganda. Echo de menos a Silvia Castellanos y su románico, por ejemplo. Cosas originales para pensar, no loritos que repiten el argumentario. Más variedad de ideas. Que paguen artículos a más gente con criterio diciendo las cosas claras y no a opinadores de los que se forman viendo vídeos en youtube.

    • Genevieve D´Ossun

      «Queremos textos eruditos y no propaganda» dices, como si hacerle la ola a una idealización del imperio americano no contuviese la antítesis de lo que dices querer. Pues Tapiador patina a lo grande, y se le nota a leguas, ya sea en filosofía, en historia o en análisis geopolítico. ¿Qué necesidad hay en meterse en jardines que no dominas?. Del resto no opino porque no entiendo lo suficiente pero dado la amplia variedad de temas que toca me lo haría mirar. Un poquito de humildad.

      • Claro, humildad, porque al contrario que Tapiador, la Ginebra de Osuna sí que domina los jardines de la filosofía, la historia y el análisis geopolítico, y sabe en qué patina a lo grande un compañero que estudió Fª y Letras, Geografía e Historia, y Física, y que es catedrático de universidad, ¿no?

  16. Diletante

    «Es más probable que lo que quieran ahora sea que Dinamarca les venda de una vez la isla como muestra de gratitud por el servicio de protección y de policía mundial que llevan proporcionando a Europa desde que ganaron la Segunda Guerra Mundial»

    ¿Y no les vale con que seamos una colonia de sus multinacionales? ¿con que nos espíen como revelaron wikileaks o Snowden?¿Con que Bush, Obama y Biden hayan querido la guerra de Ucrania por su empeño de ampliar las fronteras de la OTAN hasta allí y buscarnos otra crisis?¿Con la guerra de Irak, la fundación del ISIS, los atentados terroristas y la crisis de refugiados que hemos tenido en Europa por su empeño en desestabilizar Oriente Medio?¿Con su apoyo al genocidio palestino o a las dictaduras árabes?¿su voladura del gaseoducto para que le comprásemos a ellos el gas más caro y dinamitar cualquier posible relación con nuestros, lo queramos o no, vecinos rusos? Si Europa hubiese defendido sus intereses y hubiera acercado Rusia a la órbita democrática ahora tendríamos gas y ellos industria, pero a USA no le ha interesado. Así que lo único que veo es defensa de los intereses americanos y torpedeo de los intereses europeos por parte de USA.

    • Eso dígaselo usted a los americanos, no al autor, que se limita a ofrecer un análisis (desapasionado, fino y original, estimo yo), de dos temas de actualidad. A usted no sé, pero a mí me sirve y he aprendido cosas.

  17. Mescalito

    Sí, sí. Se le ve superfacha y supercapitalista al profesor, sí. Míradle ahí, recibiendo un premio de la plana mayor de CC.OO. Claro, que es que ahora hasta Ce-Ce-O-O es facha:

    https://x.com/tapiador/status/1976244792637243540

  18. Para Mescalito y demás.
    No, CCOO evidentemente no es facha, habría que ser muy ultra(izquierdista), o muy sectario, para afirmar tal cosa.
    Ahora, precisamente que le den un premio a este profesor da pistas también de que muy anticapitalista no es que sea CCOO después de más de 50 años de vida.

  19. Genevieve D'Ossun

    No, no domino, pero también he estudiado y me informo con gente más especializada en el campo de la filosofía, la historia o la geopolítica. Que quien mucho abarcó hace 3 décadas poco podrá apretar ahora. Lo cual es normal por otro lado. Y se nota.

  20. Sí, sí. Mire, puede usted elegir informarse sobre Heidegger a través de alguien de 25 años que acaba de terminar la carrera, al que han engañado para que se pase 3 años de su vida haciendo una tesina sobre Heidegger, y al que le va la vida en defender su vigencia porque sin eso se queda sin trabajo el año que viene.

    O puede informarse con el que engañó al joven. No sé qué es peor.

    O puede leer a alguien que lleva releyendo a Heidegger desde hace 30 años, antes de que naciera el primero, que va a cobrar su sueldo aunque Heidegger sea un bluf, y que además sabe de otras muchas cosas mucho más complicadas.

    Usted verá con qué quiere amueblarse la cabeza.

    En todo caso, lo que tiene usted que aprender primero es a discutir ideas y argumentos en vez de cuestionar al autor porque no le parece lo suficientemente de su cuerda o porque sepa mucho de muchas cosas.

    • Genevieve D'Ossun

      Trabajando en la Universidad donde la competencia por la financiación de las disciplinas se convierte en un asunto capital me parece que el autor también es parte interesada.

      • Claramente. Lo que pretende en realidad el autor es que el ministerio deje de financiar tesis sobre Heidegger para que le den justo a él todo el dinero para estudiar el clima de la Tierra. Está claro.

        Y ha convencido a CC.OO. además.

        Todo el mundo sabe que funciona así. Ahora entiendo que el Jot Down esté lleno de filósofos escribiendo artículos muy bien argumentados en los que insinúan que no hay que darle dinero a las ciencias porque son un bluf a las que se dedican sólo los lerdos, y que hay que invertir más en filosofía, que está comprobado que es lo bueno y lo que estudia la gente más inteligente. ¿Lo he entendido bien?

  21. Alphaville

    Pues yo creo que el comentario sobre Cervera es pertinente, y no me parece justo ridiculizarlo. Demuestra que el autor ha patinado con una afirmación que hace y es legítimo plantearse si patina igual en otras

    Por otro lado, me sorprende el argumento de que el único elemento de legitimidad de la soberanía sobre un territorio sea la capacidad militar del soberano de mantenerlo. Creí que ese nivel de argumentación se había acabado tras la segunda guerra mundial.

  22. E.Roberto

    Sospecho que esa frase polémica a todas luces clasista y de élite rancia, lleva agazapada en una nebulosa de categorías polémicas y ambigüas como son la ignorancia, los pensamientos infantiles, las simplezas (supongo que de raciocinio) e ideologías inscrustadas en un sistema anatómico insólito, no sea otra cosa, decía, que la admisión de que el autor -dueño de una prosa clara y amena-, que antes de aquel revelador momento cognitivo en un universidad de renombre, pertenecía a esa plebe ignorante que no sabe que existen los libros fuera de las universidades, con el agravante de tirar al rodeo el ambigüo concepto cuantitativo de amistades que pueden tener influencia en nuestras decisiones, pues veo difícil que un círculo de amigos pueda ser tan vasto como para convecer al autor de que toda la juventud taiwanese está aprendiendo coreano para huir en masa. Vaya uno a saber. Por el resto un artículo que se agradece, y sobre todo por esa frase sobre los vickingos -de estirpe germánica ellos- y su desprecio por el derecho internacional, que me lleva a acentuar mi simpleza ideológica o de prejuicios sobre esa etnia que fue un trauma para la civilización occidental desde cuando ingresó en la Historia: no hay ni hubo ni habrá supongo, guerras por conquistas o ideológicas en las cuales no estuviesen implicados arrastrando a los demás, esa minoría étnica si la comparamos con la población mundial que le dio a nuestra civilización sus rasgos éticos y estéticos característicos, siempre minoritarios, el Diablo viste Prada, para hacer más simple e infantil mis prejuicios. Gracias por la lectura.

  23. Genevieve D'Ossun

    Tú misma. Eres la que ha empezado generalizando y aplicando ad hominens a los que no creen que Heidegger, curiosa elección porque tampoco veo que haya entendido a Wittgenstein, sea un timo. Entre argumentos delirantes y manías persecutorias aparecen los traumas de cada una.

    De Comisiones Obreras no he opinado nada, así que no me atribuya sus otras discusiones.

    • No sé qué ad hominens voy a aplicar siendo usted una anónima. No se lie. Si quiere que tengamos en cuenta sus valoraciones sobre qué dijo o no Wittgenstein y si el autor tiene o no razón, de argumentos, o ponga su nombre y ya calibramos su carrera universitaria, cómo entró en la casa, qué ha hecho desde entonces, y todo eso.

      • Genevieve D'Ossun

        No sé lie usted, y sobre todo no nos lie:

        «Mire, puede usted elegir informarse sobre Heidegger a través de alguien de 25 años que acaba de terminar la carrera, al que han engañado para que se pase 3 años de su vida haciendo una tesina sobre Heidegger, y al que le va la vida en defender su vigencia porque sin eso se queda sin trabajo el año que viene…»

  24. Para Paul.
    Tú si que eres facha pata negra. Se nota mucho cuando escribes «la CCOO» para referirte a ese sindicato sistémico.

  25. A veces, el exceso de conocimientos mal digeridos es contraproducente con una visión preclara de las realidades más simples; aquí pasa mucho, se citan historiadores, economistas, filósofos, académicos, y un sin fin de «pensadores», para acabar discrepando de que el agua moja y el fuego quema.

    Observar una realidad no implica emitir una juicio de valor sobre la misma, de hecho, asentar el razonamiento sobre esta distinción – pensar es distinguir – marca la diferencia. Permite tomarse su tiempo para confeccionar el juicio de valor posterior, y sobre todo, previene caer en el error de inobservar realidades porque preferiríamos que no existieran.

    Hoy en día percibo en muchas personas miedo a observar realidades y verbalizarlo, porque creen que observarlas es comulgar con su existencia, aceptarlas e incluso celebrarlas.
    Aquí por ejemplo, al autor se le ha acusado de hacer propaganda del imperialismo norteamericano por decir que el que la tiene más grande manda en el mundo. Pues nada, a comentar que es un atrasado y que esos argumentos están superados desde mediados del s.XX. (Hola?). Con dos colchones.

  26. Casimiro Ledesma

    Lástima, empiezas bien y desparramas al final.

    Para mí lo que dice el autor es de una simpleza monumental. Que USA invada y amenaze países porque tiene la fuerza es una obviedad, aunque siempre queda la reflexión de que la historia aunque no se repita, rima y ya sabemos a dónde conduce el imperalismo, lo que a estas alturas también es una obviedad. Pero entiendo que la pifia no está en repetir obviedades. Está en que el autor diga que hay que venderles un territorio en agradecimiento a todo lo que han hecho hasta ahora. A lo mejor el análisis es valido para alguien que no se haya preocupado por enterarse algo de su entorno, no ya estudiar historia contemporánea, y se haya confirmado con leer comics de Marvel en un zulo, pero es de una simplificación, un reduccionismo y una ingenuidad que sonroja. Los países no son personas que quieren casito, las razones geopolíticas están en otro sitio y no desde luego en este artículo cuya lectura es una pérdida de tiempo, aunque la discusión que la ha seguido no, si sirve para desenmascarar una prosa inane.

  27. Órale, como dijo el otro wey: tienen déficit de comprensión lectora en la madre patria, ¿no? No le atinas entre lo que es el análisis del estimado y lo que él opina de verdad, porque eso no lo suelta. El artículo está bien perrón, la verdad. Lo malo es que sí le hace falta la opinión del autor, ahí le pongo la cruz. No nos dice qué madres hacer con esos dos problemazos geopolíticos. «Enhorabuena» en todo caso, como dicen ustedes. Acá se nota que hay un fondo político, como dice el cuate, pero lo simbólico es lo que más cuenta con este presidente, la neta.

  28. Ni una mencion a las riqueza en todos esos movimientos geopoliticos y acontecimientos descritos en el articulo. Yo vivo en otro mundo.

  29. Profesor Tapiador, ¿qué libro profesional sobre Taiwan me recomienda leer para informarme con más profundidad del caso en cuestión?

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