Música

We are family (2): canciones para hijas e hijos

Phil Lynott con Thin Lizzy. Foto Harry Potts (CC) hijo hija
Phil Lynott con Thin Lizzy. Foto: Harry Potts (CC)

El síndrome del nido vacío es una sensación de soledad que suele afectar a los padres cuando un hijo abandona el hogar, bien por la llamada de la universidad, del matrimonio o de la mera emancipación, y afecta mayormente a las sociedades modernas y a la cultura occidental. Como terapia se recomienda a los padres que encuentren nuevas ocupaciones con las que sortear ese tiempo libre que les deja la ausencia del hijo que ha volado. En el caso de Richard Hawley, todos nos imaginamos adónde puede ir a parar ese tiempo libre. En 2015, su hija mayor, Rosie, cumplió veintiún años y abandonó el hogar para ingresar en la universidad, y toda esa desazón la canalizó el de Sheffield en forma de canción. «Hay una canción en mi último álbum, Hollow Meadows, llamada “What Love Means”, que trata sobre el día en que mi hija se mudó de casa. La única manera de entenderlo fue escribir una canción para procesarlo mentalmente», confesó en 2019 Hawley al periodista Rhys Buchanan en la web thelineofbestfit.com. Tras su aclamado Standing at the Sky’s Edge (2012), el crooner volvía a hacer referencia a una localización de su Sheffield natal —en todos sus discos anteriores, el título captaba un fotograma de la esencia de esa localidad—, en este caso a una aldea de las afueras, para titular su octavo disco en solitario, Hollow Meadows. Un disco reflexivo y pausado (tampoco le vamos a pedir peras al olmo), de alguien que empieza a estar en paz consigo mismo, que cierra con el lamento y asunción del desgarro obligado que supone el vuelo de su hija Rosie, titulado «What Love Means», una balada desnuda y sin artificio.

¿Y superamos la prueba?

Nos quedamos con el amor que nos queda

Mi corazón se ha reducido,

nunca olvidaré el día en que te fuiste

Lea Nikki nació de forma prematura en 1966 y estuvo tres meses en una máquina sin poder ser arrullada por sus padres, Burt Bacharach y Angie Dickinson. Hacia los tres años sus hábitos de comportamiento ya le encaminaban dolorosamente a un diagnóstico de Asperger, un trastorno del desarrollo con desórdenes autísticos que dificulta a quien lo padece el reconocimiento de las emociones y estados mentales ajenos. En definitiva, dificulta el hecho de relacionarse con gente de su entorno y puede provocar el aislamiento progresivo. Por si esto fuera poco, Nikki también desarrolló severos problemas de visión. En 1966, el nacimiento de su hija le sirvió a Burt Freeman Bacharach de inspiración (como si necesitara acicates…) para dar forma a «Nikki», al parecer concebida inicialmente como canción con letra (adivinen de quién… Sí, de Hal David), pero publicándose finalmente ese mismo año en single como instrumental, rezumando el más puro estilo Bacharach, por suerte. La cadena ABC utilizaría en 1969 «Nikki» como sintonía del programa Movie of the Week, que estaría en antena hasta 1975. Nikki estudió Geología en la Universidad Luterana de California y logró completar la carrera. Sin embargo, no pudo trabajar en ese campo debido a sus problemas de visión. El 4 de enero de 2007, a la edad de cuarenta años, Nikki fue encontrada muerta en su apartamento de Thousand Oaks, California. En palabras de la portavoz de la familia, Linda Dozoretz, «Ella se suicidó en silencio y en paz para escapar de los estragos que el síndrome de Asperger le causó en el cerebro. Le encantaban los gatitos y los terremotos, el desprendimiento de glaciares, las lluvias de meteoritos, la ciencia, los cielos azules y las puestas de sol, y Tahití». En 1967, el cantante y actor Ed Ames publicó la versión con letra de «Nikki».

Nikki, eres tú.

Nikki, ¿dónde estás?

Eres tú, nadie más que tú para mí

He estado tan solo desde que te fuiste.

No pasaré un día feliz

hasta que vuelvas a estar en mis brazos.

Cuidado con Phil Lynott, que es una mina para esta saga de artículos. Veamos: en 1972 incluyó, en el segundo álbum de Thin Lizzy, Shades of a Blue Orphanage, una canción titulada «Sarah», que dedicó a su abuela, encargada de cuidarle durante las ausencias de su madre; dos años después fue la propia madre, Philomena, la homenajeada con una canción con el mismo título, extraída como single de Nightlife; en 1979, cerrando la cara A de su disco más exitoso, Black Rose: A Rock Legend, Lynott, junto con Gary Moore, compuso otra «Sarah», en esta ocasión dedicada a su primera hija, llamada Sarah Philomena; y, finalmente, en su segundo disco en solitario, titulado The Philip Lynott Album, completó la ronda con «Cathleen», dedicada a su segunda hija. Nos centramos aquí en las dos últimas. Sarah nació en diciembre de 1978, y «Sarah» fue concebida como un medio tiempo a partir de un rasgueo acústico de Gary Moore, pensada inicialmente para un disco en solitario del vocalista —de hecho fue grabada en los estudios Morgan de Londres, al margen de las sesiones de grabación del álbum en Francia—. Tal es así que es manifiesto el contraste entre esta canción y el resto del disco, más arrebatado y enérgico. Por otra parte, Cathleen vino al mundo en julio de 1980, y su padre grabó su regalo sonoro cuando ella apenas tenía un año, aunque fue publicado en 1982, un año después. Tampoco vamos a extendernos mucho en «Cathleen» porque se acerca más al AOR que a la trayectoria de Lynott en Thin Lizzy. De hecho, él mismo parece reconocerlo en la letra:

Una hermosa chica

Una hermosa chica irlandesa

Una hermosa chica

Cathleen

¿Y si la canción que escribo no es buena?

¿No la escucharás de todos modos, por favor?

¿Y si las palabras que escribo son malinterpretadas?

¿No las escucharás de todos modos, por favor?

Esta canción es para Cathleen

En 1986, tanto Sarah como Cathleen, siendo aún unas niñas, depositaron una rosa cada una en el féretro de su padre el día de su entierro.

Julian Charles John Lennon nació el 8 de abril de 1963, cuando el fenómeno Beatle explotaba sin remisión. A Lennon le pilló de gira y vio a su hijo tres días después, para volver a irse de vacaciones a Barcelona… Julian fue un hijo no buscado y ni su papel como marido ni como padre estuvo a la altura en unos años en los que el torbellino existencial del beatle le arrastraba a cualquier escenario menos al de padre de familia. Aun así, en 1968, Lennon le compuso una nana a Julian —que contaba con cinco años de edad—, cuando su matrimonio se descomponía en pedazos. «Good Night», cantada por Ringo Starr bajo una orquestación made in George Martin, es una balada con ínfulas de musical hollywoodiense que cerró el conocido como White Album de los Beatles. La letra resalta meramente el deseo de que la persona arrullada pase una buena noche, sin más. Ese mismo año, McCartney visitó a Cynthia y a Julian una vez se consumó la separación de Lennon y, como resultado, parió «Hey Jude» («Hey Jules» originalmente), como canción-consuelo para el hijo de su compañero. Ya en 1980, Lennon ha madurado y se ha convertido en esposo y padre abnegado. Su hijo Sean —este sí es un hijo deseado junto a Yoko Ono— tiene también cinco años cuando recibe una canción de su padre, pocos meses antes de ser abatido en la puerta del edificio Dakota. Es la oportunidad para redimirse y hacer bien las cosas que no hizo con Julian, y a su vez para intentar dar carpetazo a los recuerdos de una infancia dolorosa encauzando de manera correcta la de Sean Tarō Lennon. En la letra de «Beautiful Boy» le afirma a su pequeño que el monstruo se ha ido —quizá haciendo referencia al Lennon de 1963— y, además, intercala una de las frases que se ha convertido en claim de Lennon:

Antes de cruzar la calle

toma mi mano

La vida es lo que te pasa

mientras estás ocupado haciendo otros planes

Hermoso, hermoso, hermoso

Hermoso niño

Hermoso, hermoso, hermoso

Hermoso niño

La canción, suave y mullida, destilando una ambientación entre mística y caribeña, se incluyó en el último elepé del exbeatle, Double Fantasy. Paul McCartney llegó a afirmar que es su canción favorita de quien fuese su compañero.

En 1987 la actriz Lisa Bonet, en el cénit de su popularidad (llevaba desde 1984 triunfando en El show de Bill Cosby y ese mismo año participó en la magnífica El corazón del ángel, de Alan Parker), se casó con un cantante llamado Romeo Blue. Un año después pasan tres cosas buenas en la vida de Romeo: desecha su nombre artístico y retoma el suyo original, Lenny Kravitz; graba un primer disco por el que se pelearán las grandes discográficas; y de su matrimonio con la actriz nace su hija Zoë Isabella. Pues bien, no había llegado aún la pequeña Zoë a los tres años de edad cuando recibió la primera canción de su célebre padre. Con su segundo disco, Mama Said (1991), el neoyorquino salió catapultado al estrellato, gracias principalmente a la incontestable «Always On The Run». La novena canción de ese álbum era una balada sin mucho artificio, ni en su música ni en su letra, pero el detalle es lo que importaba. En «Flowers for Zoë», Kravitz le baja a su hija todo lo que puede necesitar y pone el mundo a sus pies, porque no hay nada más importante para él en esos momentos de plenitud.

Flores para Zoë

Amor para Zoë

Ángeles y arcoíris

Todo tipo de cosas que puedes llamar tuyas

Dios es para Zoë

Y el cielo es para Zoë

¿Puedes creer

que todo está esperando a revelarse?

Con las flores para Zoë vamos a cerrar el artículo, no sin antes indicar algunas canciones que también han crecido tomando como base o excusa a un descendiente de su compositor o compositora, como pueden ser: «Wonderboy», de The Kinks, escrita en 1968 mientras Ray Davies esperaba su segundo hijo, que al final resultó ser hija, Victoria; «Why Walk When You Can Run», de Paul Weller, inspirada por la despreocupación de su hijo corriendo sin miedo hacia el mar, en la costa de España, precisamente; «Gabriel and Me», escrita por Joan Baez acerca del hijo que tuvo en 1969 con el activista David Harris, con quien había contraído matrimonio un año antes; o la dolorosa «Tears In Heaven», escrita al alimón entre Eric Clapton y Will Jennings nueve meses después del fatal accidente que le costó la vida a Conor Clapton el 20 de marzo de 1991, con solo cuatro años de edad.

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