
Que un músico se acuerde de su familia (para bien o para mal, de todo hay) a la hora de componer es algo bastante usual. La inspiración necesita nutrirse de ideas, flashes e historias, y si estas las puede provocar o proporcionar cualquier anécdota, experiencia o simplemente el recuerdo de algún miembro de la familia, es muy factible que eso se convierta en canción, a la vez que en episodio autobiográfico. Vamos a ver en este artículo algunas canciones dedicadas a hermanos o hermanas, de las muchas que hay.
El Lyceum Theater, inaugurado en 1894, reabrió después de la Segunda Guerra Mundial como Lyceum Ballroom, en pleno West End londinense, la zona cero teatral de la capital del imperio. En junio de 1957, René Davies, en una de sus visitas a la familia, acudió con sus amigas a bailar al son de la big band de turno, en un esfuerzo por olvidar la gris existencia que llevaba en Canadá al lado de un marido borracho y maltratador. Pese a los consejos de su madre y su médico, incidiendo en su débil salud cardiaca derivada de fiebres infantiles, René quiso vivir su presente y hacer una de las cosas que más le gustaba: bailar. Bailando perdió la vida esa misma noche al desplomarse sobre la pista de baile mientras la orquesta tocaba una pieza del musical Oklahoma!. Poco antes le había regalado una guitarra española por su decimotercer cumpleaños a su hermano Raymond.
Dos décadas y media después, a finales de 1982, su hermano Ray Davies tiene ya treinta y ocho años y, al frente de The Kinks, lanza el single «Come Dancing», una canción desenfadada y con cierto toque circense y festivo, marca de la casa. En ella rinde un sentido homenaje a su hermana fallecida y a su tío Frank, y la anima a seguir yendo a bailar al Palais de Muswell Hill, como solía hacer los sábados.
Ven a bailar, vamos,
hermana, diviértete,
no tengas miedo de venir a bailar,
es lo natural.
Ven a bailar, como en el Palais un sábado,
y todos sus amigos vendrán a bailar
donde solían tocar las grandes bandas
Hugh Everett III se doctoró en física en la Universidad de Princeton publicando una célebre tesis sobre mecánica cuántica. Everett, entregado a una ruina económica y física, murió a los cincuenta y un años de un infarto en 1982, dejando dos hijos problemáticos, Mark y Liz, a cargo de su viuda Nancy. En 1996, su hija, aquejada de severos problemas mentales, escribió una nota en la que rezaba que iba a reunirse con su padre en otro universo, consiguiendo, al enésimo intento, poner fin a su vida. Su hermano Mark Oliver tenía entonces treinta y tres años y estaba a punto de publicar el primer disco al frente de su banda, Eels, titulado Beautiful Freak. Dos años después veía la luz su segundo trabajo, Electro-Shock Blues, publicado en el otoño de 1998. Fue un disco desnudo y emocional, enfocado mayormente a paliar el dolor que supone estar a punto de quedar como único miembro vivo de su familia (su madre, Nancy, había sido diagnosticada con cáncer de pulmón y estaba en fase terminal). La primera canción, «Elizabeth On The Bathroom Floor», constituyó un intimista homenaje a Liz, reviviendo el primer intento de suicidio de su hermana, que él contribuyó a abortar, llegando a tiempo al cuarto de baño donde su hermana agonizaba. Asimismo, el título del álbum reflota dolorosamente el tratamiento terapéutico al que fue sometida Liz.
Tumbada en el suelo del baño
Kitty me lame la mejilla una vez más
Y podría intentarlo
Pero despertar es más difícil cuando quieres morir
Walter está al teléfono
Le digo que no estoy en casa
Porque creo que me voy
A un lugar donde siempre estoy colocada
Me llamo Elizabeth
Mi vida es una mierda y una putada
Kimberly Smith nació en 1958, siendo la menor de cuatro hermanos. Durante una noche tormentosa al poco de venir al mundo, un rayo incendió un granero que había enfrente de la vivienda familiar en Deptford, en el estado de New Jersey. Su hermana mayor, Patricia Lee, la cogió en brazos y salió a la calle para ver cómo ardía el granero y chillaban los murciélagos que vivían dentro. Allí se quedaron las dos mientras las llamas subían hacia las estrellas y las cenizas revoloteaban. Esta estampa de viveza, infancia y destrucción le sirvió a su hermana, imbuida ya por el espíritu de Rimbaud, para componer años más tarde un poema que acabaría tomando forma de canción.
En septiembre de 1975, Patti Smith grabó en los estudios Electric Lady de Nueva York su disco de debut, el imprescindible Horses, cuya cara B abría «Kimberly», la canción inspirada en los sucesos de su infancia llevando a su hermanita en brazos a contemplar el fuego. Con el paso del tiempo, Kimberly Ann Smith también ha desarrollado una carrera como guitarrista y compositora, llegando a colaborar con la mandolina en Gone Again (1996) y Gun Ho (2000).
El muro es alto, el granero negro
El bebé en mis brazos en sus pañales
Y sé que pronto el cielo se partirá.
Y los planetas cambiarán,
las bolas de jade caerán
y la existencia se detendrá
Terry Burns nació en 1937. Su madre, Peggy, era camarera y su padre la abandonó antes de que viniese al mundo, yendo a vivir con su abuela. Diez años después, su madre se había casado de nuevo y dio a luz a su tercer hijo, David (al parecer también tuvo una hija que dio en adopción). Terry instruyó a su medio hermano menor en la poesía y la narrativa de la generación beat, el budismo y el jazz, pero sus desórdenes mentales fueron apagándolo y nublando su juicio, convirtiéndolo en asiduo del concurrido hospital psiquiátrico Cane Hill, donde acabó ingresado. Protagonizó varios intentos de suicidio hasta que el 16 de enero de 1985 consiguió fugarse del hospital y dirigirse a la estación de tren de Coulsdon South, donde se arrojó a las vías.
La amenaza de la insania —extendida entre la rama materna de su familia— siempre persiguió a David, quien lo reflejó no sin temor a lo largo de su obra musical. Para su medio hermano Terry, David Bowie compuso «All The Madmen» en 1970, y la incluyó en la cara A de The Man Who Sold the World, en cuya portada original americana se dibujaba precisamente la fachada del hospital de Cane Hill. La letra incluye referencias a la lobotomía, el tranquilizante Librium y la terapia de electroshock, y llega a ponderar el papel de los locos sobre los cuerdos.
Bowie también se basó en su relación con Terry Burns para dar forma en 1993 a la canción «Jump They Said», incluida en el álbum Black Tie White Noise.
Porque prefiero quedarme aquí
con todos esos locos
que perecer con los hombres tristes vagando libres
y prefiero jugar aquí con todos esos locos
porque estoy muy contento de que todos sean tan cuerdos como yo
Si en «Come Dancing» Ray Davies le pedía a su hermana Rene que siguiera bailando, en «Rosie Won’t You Please Come Home» le implora a Rose, la hermana mayor, que vuelva de Australia, donde llevaba ya dos años con su marido Arthur. A mediados de 1964, siete años después de la muerte de Rene, Ray Davies afronta una nueva pérdida cuando su hermana Rose se muda a Australia, junto con su marido Arthur —piedra angular sobre la que pivota su ópera rock Arthur (Or the Decline and Fall of the British Empire) (1969)— y su primo Terry. El día de su marcha, The Kinks daban un bolo en Redcar, un resort costero situado en North Yorkshire. Por la noche, Ray se acercó a la playa desierta. «Empecé a gritar. Parte de mi familia se había marchado, quizá para siempre. Me derrumbé sobre una duna y empecé a llorar como un patético crío». En octubre de 1966, The Kinks publican su cuarto álbum de estudio, Face to Face, el primero formado totalmente por composiciones propias, en el cual incluyen esta rogativa de Ray a su hermana emigrada.
Rosie, ¿no quieres venir a casa, por favor?
Han pasado dos largos años
Desde que intentaste cambiar tu vida
La Navidad no fue lo mismo
La influencia que puede ejercer un hermano mayor a la hora de forjar la personalidad o incluso de tomar un rumbo determinado en la vida a veces suele ser decisiva. Este podría ser el caso de Richard Smith, quien enseñó acordes, nutrió con su colección de discos y le regaló su guitarra a su hermano menor Robert, cuando este empezaba a formarse. Por si todo esto no fuera poco, fue integrante de su primera banda y le animó a seguir la carrera que anhelaba, la que le ha conducido a uno de los lugares de honor en la historia de la música moderna. Lo mínimo que podía hacerle Robert Smith era un homenaje en forma de letanía sui generis —una viñeta sombría, como la define el propio Robert Smith—, lidiando con la pérdida y el dolor en la aclamada vuelta al estudio de The Cure, facturando Songs of a Lost World en el otoño de 2024.
«Escribí esta canción de muchas maneras diferentes, hasta que di con una narrativa muy simple de lo que realmente sucedió la noche en que murió […] La música en sí era lo que quería transmitir. No quería que la letra dominara la canción, de forma que la música se convirtiera en un telón de fondo para lo que cantas. Es una canción muy difícil de cantar. La gente suele decir demasiado “catártica”, y así fue. Me permitió lidiar con ello y creo que me ha ayudado enormemente».
Algo malvado viene por aquí
Desde la noche cruel y traicionera
Algo malvado viene por aquí
Para robarle la vida a mi hermano
Algo malvado viene por aquí
Robert Williams era un inadaptado de libro, un chaval problemático que tocaba el piano en casa, que se obsesionó con Shakespeare en la adolescencia —lo cual no es una obsesión mala del todo— y que lidiaba con sus demonios personales, que le encaminaban, entre otras rarezas, a desaparecer de casa paterna durante días, semanas o meses, instalando periódicamente en sus padres la incerteza sobre su destino. Con el paso del tiempo se distanció insalvablemente de su hermana. Así lo contó ella, Lucinda Williams, en un recital que ofreció en Milwaukee en 2023, pidiendo al público que si alguna vez se encontraban con él, le rogasen que volviera a casa.
Muchos años antes, en 1992, publicó el álbum Sweet Old World, que recibiría una gran acogida entre público y crítica y sería la antesala de su salto al mainstream. Dentro de una colección de canciones de corte intimista y reflexivo, Lucinda Williams envía a su hermano Robert una carta salpicada de cariño y nostalgia y la envuelve en una balada —que podría haber formado parte de Exile on Main St.—, que será devuelta al remitente.
Durante otra actuación en el Galaxy Theater de Santa Ana, California, la de Luisiana confesó que la gente siempre se le acercaba para expresarle sus condolencias por la muerte de su hermano tras oír en la letra de la canción que estaba acurrucado en el asiento del coche. Sin embargo, antes de interpretar la canción, tranquilizó al público: «No estaba muerto, solo estaba completamente borracho».
Tu pasión por Shakespeare y tus libros de bolsillo
Tus piezas de ajedrez y tus bromas
Te veo durmiendo en el auto
Acurrucado en el asiento trasero
Estacionada afuera de un bar
Una botella vacía a tus pies
Angelito, hermanito
«Hush», lo que viene a traducirse como «cállate», era una de las palabras que más frecuentemente oía Mary Lucia en casa de sus padres cuando era una niña, en su Minneapolis natal. Quizá tuvo una infancia problemática y solo en sus sueños conseguía lo que la vida real le negaba. Lo cierto es que, con el paso del tiempo, se convirtió en presentadora de un programa de radio de máxima audiencia en la radio pública de Minnesota y actualmente es asesora de programación de la radio estudiantil de la Universidad Twin Cities de esa urbe.
Su hermano mayor, Paul, era el típico chico de barrio con inclinaciones a deambular por el lado salvaje y, ya siendo un veinteañero, poseedor de un instinto ineluctable para glosar poéticamente a los perdedores y musicar su rabia y autosabotaje al frente de su banda The Replacements. Con All Shook Down (1990) entonaron el canto del cisne, tras una década larga de vida precipitada y escaso calado mainstream y rédito económico. De hecho, la última canción que llegó al Billboard, en la categoría de Modern Rock, fue la que salió como single y que abría el elepé. O sea, la canción que Paul dedicó a su hermana Mary Lucia, «Merry Go Round», un medio tiempo de sabor agridulce que agita en una coctelera de nostalgia la inocencia infantil del tiovivo (merry-go-round) con la difícil infancia de su hermana.
Silencio es la única palabra que conoces
Y dejé de escuchar hace mucho
Me ignoraron con una sonrisa
Tú como un niño
Pero la muñeca problemática escucha tu corazón latir
Y tus pies dicen adiós al suelo
Tiovivo en sus sueños
Los escribe al parecer
Cuando duerme, es libre
Tiovivo en sus sueños
Westerberg, imitando a Ray Davies, también se acordó de otra de sus hermanas, Julia, que era azafata de vuelo. No es tanto un homenaje ni una reivindicación a su persona, sino más bien un ataque a cierto tipo de pasajeros, en base a las historias relacionadas con su desempeño que Julie le había ido contando a Paul. En Trouble Boys: The True Story of the Replacements, de Bob Mehr, explica cómo trata la canción, dedicada a su hermana, desde el prisma menos esperado, o sea, desde el pasajero cuyo comportamiento le hacía la vida imposible a la azafata Julie: «Yo interpretaba al tipo raro que exige ser tratado como un rey. Había escuchado todas las historias de mi hermana sobre cómo los pasajeros les gritaban a las azafatas y cómo luego, sin querer, les derramaban algo encima».
La canción, perteneciente a la deliciosa escuela de Alex Chilton o Jonathan Richman, donde menos es más, se incluyó en Tim, el cuarto elepé de The Replacements, publicado en 1985. Julie se jubiló en 2019 tras cuatro décadas de servicio en la aerolínea Delta, antes Northwest Airlines, con sede en Minneapolis-St. Paul.
Pagué mi pasaje, no quiero quejarme
Me llegas, siempre te quedas sin champán
Me tratas como un vagabundo, no uso corbata
Porque no eres más que una azafata en el cielo
No eres más que una azafata en el cielo, oh, oh
Podríamos seguir glosando un sinfín de canciones compuestas en honor, o con el foco puesto cuando menos, en algún hermano o hermana del creador o creadora, como es el caso de «Martha», de Rufus Wainwright, «Sister», de Dave Matthews Band, «Brother Mine», de Suzanne Vega, «Everything I Wanted», de Billie Eilish… Pero este artículo tiene que acabar.
Bibliogafía
The Everett Interpretation of Quantum Mechanics, de Hugh Everett.
https://www.npr.org/2018/04/04/599318158/eels-four-year-break-led-to-songs-about-falling-a part-bouncing-back-and-being-a
Trouble Boys: The True Story of the Replacements, de Bob Mehr
https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1999-mar-01-ca-12799-story.html
https://eu.jsonline.com/story/entertainment/music/2023/10/13/lucinda-williams-traces-her-lifeat-poignant-personal-milwaukee-show-pabst-theater-following-stroke/71089413007/
The Kinks’ The Kinks Are the Village Green Preservation Society, de Andy Miller Living on a Thin Line, de Dave Davies.
David Bowie All the Songs: The Story Behind Every Track, de Benoît Clerc.
David Bowie: A Biography, de Davanna Cimino Dancing Barefoot: The Patti Smith Story, de Dave Thompson.







