
En mi interior sabía que nunca podría ya escribir como antes, experimentar la vida con una claridad tan sencilla, dar expresión a una esperanza tan apasionada o embarcarme con un compromiso tan total en una creencia. (Richard Wright)
Se es humano en la medida en que hacemos trampa a nuestros dogmas. (Pierre Drieu La Rochelle)
En 1927 Julien Benda publicó La traición de los intelectuales, una obra en la que denunciaba el creciente interés de artistas y escritores por los asuntos mundanos, por bajar a la arena política y tomar partido apoyando apasionadamente a unos u otros, en lugar de cumplir con su deber de ser una especie de clérigos laicos (el título original era La Trahison des Clercs) entregados a la trascendencia, dedicados en cuerpo y alma a cultivar lo universal y lo eterno acordes a la tradición occidental ¿Resultado? Nadie le hizo el menor caso. Ni siquiera él mismo podía ponerse de ejemplo, pues previamente había tomado partido en el célebre Caso Dreyfus, pero este grito en medio del desierto fue un interesante punto de referencia que nos mostraba lo lejos que se llegaría en dirección contraria.
Los intelectuales en el siglo XX tomaron partido. O, si queremos precisar la definición, los escritores, artistas y en definitiva la gente del mundo de la cultura —según la poco afortunada expresión que se usa hoy en día—, tomaron partido y es entonces cuando pasan a incluirse en la categoría de intelectuales. Lo hicieron a menudo de forma apasionada, queriendo acaparar el máximo protagonismo, pasándose en algunos casos a la política de forma profesional o quedándose en un término intermedio como comisarios políticos. Se convirtieron en palanganeros del poder o en sus más implacables críticos aun a riesgo de sus vidas. Apoyaron en ocasiones causas justas y con desesperante frecuencia también las más rematadamente locas y peligrosas. Decía George Orwell que los intelectuales son más propensos que la gente común a apoyar el totalitarismo y efectivamente basta echar un vistazo a la historia para comprobarlo. A veces existe la tentación de saltar sobre esa disonancia cognitiva diciendo «es que ese no es un verdadero intelectual». Y sin embargo lo es. Nada impide que uno de ellos sea también una aberración humana y un auténtico escombro moral. ¿Pero cómo es esto posible? ¿No se supone que son gente inteligente y preparada, capaces de pensar por sí mismos en lugar de dejarse llevar por la moda del momento?
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A Losantos, lo de gilipollas no se le quitó, tan sólo cambio de bando, como muchos otros que «descubrieron» lo errado del partido que habian tomado pero no lo errado de sus formas de ser. De mentir y hacer propaganda barata, de eso no se quitan.
Ya estamos descalificando…como no es de su cuerda…Lo mismo podría aplicarse al demagogo de Jorge Verstrynge, que de la extrema derecha francesa pasó a la derecha del PP de Fraga, luego al PSOE, luego a posiciones cercanas al chavismo y ahora es linterna para Podemos. Buen viaje, ¿eh?
bueno, pero yendo al fondo de la cuestion¿es gilipollas o no?…pues eso
¿y que me dices de tanta gente de buenos sentimientos y conciencia social que acabaron siendo del PSOE, de UGT o de CC.OO.? Es si que es cambiar la ideologia por unas gambas…
Para descalificador, Losantos, que es un tipo grotesco. ¿O es que él no se dedica «descalificar» (denigrar, insultar, mentir sobre, agredir verbalmente) a personas todos los días durante años? Es un ser realmente despreciable y repulsivo, mala persona, un monigote tétrico.
Buen artículo. Sólo me sobra que se cite a Fernando Savater como un intelectual.
Me falta Ortega y me sobra Losantos. Creía que el articulo era sobre intelectuales. Chapeau por el resto.
Interesantísimo articulo. Sobre la edad de ser gilipollas, no es más que una excusa barata, tal vez algo defendible en algunos contextos, pero excusa. Mientras algunos eran gilipollas, otros luchaban de forma menos estridente sin necesidad de apoyar o justificar regimenes asesinos ni ideologías totalitarias.
««La diferenciación específicamente política es la diferenciación entre el amigo y el enemigo», dijo Carl Schmitt, y por sorprendente que pueda parecer no tenía en mente las siempre tan airadas tertulias televisivas españolas y su eco en las redes sociales.»
No, si lo jodido es que son las tertulias las que tienen en mente a Carl Schmitt
EL artículo era sobre intelectuales. ¿Qué pinta Losantos?
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Jimenez Losantos intelectual? Será en el retrete de su casa. Y no lo digo porque sea anticomunista, es que es muy fuerte calificarlo de intelectual, habiendo escuchado las burradas que lleva dicho todos estos años sobre cualquier cosa que se le ocurra.
»con el paso de los años tendemos a hacernos conservadores» No es por el paso de los años, sino por el PESO de la cartera. Cartera multimillonaria, y desde hace años reaccionaria, en el caso de Savater.
Muy interesante el artículo. Como dice Meryl Streep en Adaptation (El Ladron de Orquídeas, 2002) evolucionar es vergonzoso, es como huir, renunciar a una parte de tí.
‘¿Es meritorio, condenable o acaso inevitable cambiar de forma de pensar con el paso del tiempo?’
Yo aplaudo a todos aquellos que han sido consecuentes con su evolución ideológica, aunque haya sido, bajo mi humilde punto de vista, ‘para mal’.
La evolución debería considerarse inevitable y necesaria, sino es así algo falla. Nuestros gustos musicales o estéticos cambian con el tiempo, no veo por que los políticos no debieran hacerlo. Otra cuestión es si por desencanto nos lanzamos a los brazos del bando contrario, como hemos visto en muchos casos mencionados en este artículo. Sería interesante analizar cuantos profundizaron aun mas en sus ideologías o propusieron una renovación en lugar del rechazo.
faltó comentar lo de Vargas Llosa, antiguo entusiasta de la revolución Cubana, y hoy travestido en ferviente amigo de J.M. Aznar y su Fundación FAES ( que curioso FA ES letras iniciales de FA ange ES pañola)
Su tan denostada Faes fue la única que los tuvo bien puestos para invitar al apestado (por la izquierda) Fleming Rose.
Fleming Rose escribió en El País este mismo año, así que eso de «el único», en fin…Por otra parte, eso de apestado por la izquierda es un poquito exagerado, ¿no?
No entiendo que tiene que ver reproducir una artículo con invitarlo físicamente y asumir el riesgo que implica, cosa que Cebrían no haría ni en 7 vidas.
¿Qué artículos con guiños nacionalsocialistas escribió Adorno en los años treinta? Afirmación no contrastada e inaceptable filológica e históricamente. No existen esos artículos, ni a la luz de su trayectoria anterior, ni por supuesto posterior. Poco puedo fiarme de quien firma esto. Mis disculpas.
Equiparando nazismo y comunismo otra vez… Ay, jotdownero, cómo se te ve el plumero («libegal», claro, cual cavernario «intelectual»). Cuando las neoliberales que os subvencionan y sulibellan terminen de devolver a Occidente al Salvaje Oeste, tal vez tú también «cambies de idea», más que nada porque igual ya no necesitan tantos palmeros y, no lo quiera MEV, te veas integrado en la exponencialmente creciente masa de ciudadanos sin acceso a una sanidad, una educación o una vida digna. Entonces quizás recapacitarías sobre si el imperio de la Libertad (de mercado, por supuesto) ha merecido el sacrificio de la Igualdad y de la Fraternidad.
Es curioso, pero a lo liberticidad del comunismo no le va a la zaga lo liberticida del anticomunismo. Todo gobierno que en la historia se ha declarado anticomunista ha sido tan pernicioso como dicho comunismo (Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet…). Incluso en USA la etapa más liberticidad de su modernidad fue la del anticomunismo.
Camus se mostró contrario al comunismo o a las practicas de los comunistas, pero no anticomunista, que creo que tiene matices distintos.
Es algo que me llama la atención.
Habría que ver alguno de esos casos un poco más de cerca. Por ejemplo, Ridruejo. Daría la impresión leyendo el reportaje de que al acabar la guerra poco menos que se echó al monte y que luego era más demócrata que nadie. Y no. En 1947 tiene una entrevista personal con Franco, que él mismo relata, y su discrepancia no es porque el régimen no evolucione hacia la democracia, sino porque no realiza la «revoución pendiente» falangista y el dictador no lo es suficientemente. No es bastante «Duce», para entendernos. Pero el comunismo acecha si Franco se va. Ese mismo anticomunismo es el que le lleva más adelante, cuando los fascismos han perdido el tren definitivamente, a recibir sostén del Congreso para la Libertad de la Cultura (tapadera de la CIA, véase Laura Glondys) para trabajar al lado de los Madariaga, Gorkin, etc. contra el «peligro rojo», no distinguiendo la URSS de los partidos comunistas occidentales. Pero lo más grave es que, que yo sepa, Ridruejo nunca hizo autocrítica o al menos «examen de conciencia» de los asesinatos que se cometieron en Valladolid cuando él era jefe provincial de Falange, que ahora contamos por cientos en la capital y por miles en toda la provincia. Como se ve en el caso de FGL, podríamos decir que este tipo de individuos, más que liberales, son anticomunistas, en el sentido que lo podía ser McCarthy, Foster Dulles o Franco. El sistema parlamentario pluripartidista sirve en tanto sea valladar contra cualquier intento de reforma social profunda. Si no, el séptimo de caballería… o las escuadras del «Cara al sol». Si más no, creo que insultar y menospreciar al personal es algo impropio de un liberal.
Creo que faltan sobre Francia un par de obras ineludibles de Aron, «El opio de los intelectuales» y «Los marxismos imaginarios»
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De como un articulo que iba sobre cambíar de posición política acaba siendo una oda al anticomunismo. Pues muy bien, pero titúleme de otra manera el artículo. No es que no se pueda tratar el tema del comunismo desde la óptica inicial del artículo, pero al final más de 50% del texto trata de ese tema fundamentalmente, y el cambio de posición de este o aquel intelectual no deja de ser anecdótico. El autor nos acaba «llevando al huerto»: Ya no es que los verdaderos intelectuales no sean comunistas (hargumento treceteuviano que resulta infumable para cualquiera con dos dedos de frente), es que los verdaderos intelectuales son aquellos que fueron afines al comunismo debido a una idealización del mismo, pero que luego se bajaron del burro. Pues muy bien, oiga. Es solo un poco menos risible la segunda tesis que la primera, pero de momento cuela.
Interesante artículo. El enlace Tony Judt en Letras Libres más aún. Resulta discordante tanto comentario de borriquito con chándal, probablemente subvencionado. Por sus obras los conoceréis. El anticomunismo es un deber, por supuesto.
Y Verstrynge?
Cuántos hay que, aun habiendo leído esto, no os enteráis y hacéis de la acusación vuestra lucha anónima.
Algo que nosotros como humanos no hemos podido captar, es que somos volubles y que no siempre preferimos las mismas cosas y actitudes de forma permanente debido a que la dinámica social no es constante. Eso es algo que los totalitarismos han descubierto y han querido hacerlo permanecer, no obstante que las condiciones que hicieron triunfar un totalitarismo, hayan cambiado, éste cree que alcanzado el objetivo «la historia se detiene». Eso es un error, como también lo es pensar que en las democracias occidentales no han habido grandes decepcionados por la cuestión de que la democracia como tal y la venden de «gobierno del pueblo y para el pueblo» no existe al 100%, a pesar de ello, occidente sabe y permite que exista el derecho a defender las ideas, pero igual que exista el derecho a retractarse de ellas.
¿No ha habido intelectuales mujeres? Solo hay una mención en todo el artículo, a Simone de Beauvoir, y no pasa de ser una mera cita al lado de Sartre.
Artículo escrito por y para varones, como la Historia.
Evolucionar e incluso cambiar de ideología y bando -no solo una si no varias veces-, es absolutamente comprensible y razonable. No te fíes de los puros, como los talibanes y ayatollas: esos son incapaces de negociar o de razonar.
La Duda es intrínseca al humano, y la duda acerca de un modelo de vida, un sistema político está sostenido en creencias científicas o racionales que por un cambio de enfoque o estudio puede cambiar tu forma de verlo 180°.
Por ejemplo: el tema de la plusvalia, o la Ley de Hierro de la política puede trastocar tus creencias sobre si hay explotación o no en el capitalismo o si el anarquismo es viable, conocer procesos revolucionarios enseña mucho al respecto. Tú empiezas con ilusiones éticas, morales, filosóficas y con el tiempo descubres realidades, historias de procesos que lo desbaratan todo. Maduras, pasas de la filosofía a la política real. De los ideales a las realidades, del comunismo al fascismo, y desde ahí a la socialdemocracia. De lo malo a lo menos malo. Pueden los pueblos educarse, madurar y desarrollas sociedades asamblearias, de democracia directa? O debe ser un grupo intelectual y militante, pequeño, fiel, escogido para hacer la revolución y luego liberar a ese pueblo desde arriba, como pretendían los bolcheviques, o Pol Pot…
Crees en lo primero y luego, te encuentras con que ya no crees en ello y toda tu ideología se desmorona…
Es fácil cambiar, como Mussolini, de la igualdad al Estado fascista. Solo un argumento convincente, una nueva manera de enfocar al humano, a la sociedad. Y todo cambia.