
Como directora editorial de un sello tan prestigioso como Seix Barral, Elena Ramírez tiene sin duda mucho que decir sobre el presente del mundo del libro, hoy tan mitificado por fuera como vapuleado por dentro. No obstante, lo que más nos llama la atención no es ya su privilegiada visión del sector, el cual conoce de cabo a rabo toda vez que comenzó en este negocio trabajando en los escalafones más bajos, sino el hecho de que se atreva a hablarnos sobre él con firmeza, sinceridad y sin pelos en la lengua.
A lo largo de esta entrevista, en la que no solo repasamos su ya larga trayectoria profesional sino que tratamos de comprender el funcionamiento del sector editorial español, Elena Ramírez no dejará inconscientemente de recordarnos que, por mucho romanticismo que exista tras la publicación de un libro, no se debe olvidar nunca que estamos ante un negocio. Uno maravilloso, absorbente y tremendamente vocacional, al que solo podrá dedicarse con éxito quien posea el entusiasmo y la convicción que destila Elena Ramírez en cada una de sus palabras.
El editor, ¿nace o se hace?
El editor se hace, pero para ejercer esta profesión uno ha de tener cierta sensibilidad y percepción, así como un amor y una pasión por los libros que creo es algo que no se puede aprender. A lo largo de mi carrera he visto las dos cosas: gente con una intuición increíble, sin experiencia profesional previa, que ha llegado a ser un gran editor solo con esa materia prima; y gente muy bien posicionada, que oficialmente es considerada un editor, pero que, sin embargo, no ha sido nunca capaz de desplegar ese feeling del que te hablo.
Date cuenta de que el editor trabaja fundamentalmente con personas. Trabaja con material sensible de los escritores, con su potencial. Trabaja con algo que en un momento dado le ha emocionado y necesita a su vez transmitir a otros. En mi despacho tengo un cartel que dice: «Si editar fuera solo publicar libros…». Porque mucha gente cree que un editor solo se ocupa de corregir textos, de decidir la portada, de establecer una campaña de marketing, de acompañar a los autores… y no. No es «solo» eso. Es todo eso junto, no digo que no, pero también muchas cosas más. La edición es por definición un trabajo muy vocacional al que le entregas un porcentaje altísimo de tu vida. No hay horarios, no hay límites. La edición se lo come todo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






De agradecer que hayan publicado al bueno de Ribeyro, sus cuentos y su tentación del fracaso, cuando la mejor experiencia se vuelve tu compañera y el peruano, en tu cordial amigo.
«Mi madre, Pilar Rico, que era periodista cultural, trabajaba para distintos medios, le hizo llegar mi currículum a Juan Cruz»
O sea, que entró por recomendación, como tantas veces sucede en este bendito país.
Y sí, demostró que sabía hablar inglés. Pero si no hubiese venido recomendada, jamás le habrían dado la oportunidad de demostrar que sabía hablar inglés.
Luego que nos cuente sus batallitas.
Sus «batallitas» posiblemente son más interesantes que las nuestras, por eso la entrevistan a ella, que trabaja en una de las editoriales que mejor publica de este país.Es obvio que si esta señora está en el puesto que está no es por recomendación.
Pues si ella misma dice que esta ahi por Juan Cruz, que dicho sea de paso arrasa y llena de mierda todo lo que toca, no la vamos a llevar la contraria
Hay que ser limitado, Xandor, para no poder extraer de todo este texto la intuición de la persona que la contrató en sus inicios. Si ha llegado hasta donde está no será precisamente por perpetua recomendación, ¿no crees?
«Sigue habiendo muchas mujeres que solo escriben en el tiempo que la vida les deja para escribir, mientras que ellos escriben cuando les da la real gana.»
Pues mire, hay hombres y mujeres que escriben cuando pueden y, ademas, hay otros y otras que lo hacen cuando les da la real gana.
No entiendo esa pose de feminismo victimismo a día de hoy. Si su editorial no quiere publicar a más mujeres, no criminalice a todos los hombres y hágase mirar a su propia empresa.
Detesto cuando alguien emplea la palabra «feeling». Me recuerda a cuando Guardiola echó a Ronaldinho y a Deco porque decía que no tenía «feeling» con ellos. Para empezar, ese término en castellano se utiliza como sinónimo de «intuición», cuando en inglés su significado es «sentimiento». Pero además, esa utilización, es contraria a los mecanismos de decisión racionales del ser humano, y no digamos ya, a la manera que se han de adoptar las decisiones en una empresa. No me parece creíble que se tomen decisiones que implican grandes inversiones económicas y grandes esfuerzos personales, simplemente porque alguien tiene una intuición. Para eso, casi sería mejor echarlo a cara o cruz. Solo habría el 50% de probabilidades de equivocarse, muchas menos que con el manoseado «feeling»
El titular es de las grandes mentiras que se han dicho en este país, junto a «uno hilillos de plastilina», de rajoy y el «hay que separar el grano de la paja» de ignacio gonzález.
«[…] por regla general la única persona que suele haber leído un libro entero y en profundidad es el editor, pues ese es su trabajo, así como desbrozarlo. Otros profesionales que están luego trabajando alrededor de ese libro no han tenido por qué hacerlo […].». ¿Y los correctores? ¿No se lo leen entero?, ¿no son profesionales que trabajan con el libro? Ay, qué tristeza.
Efectivamente, ya vemos cuan transversal es el conocimiento de la edición que tiene. O quizá es que no considera a los correctores como profesionales del libro. Por no hablar de las personas encargadas de hacer los informes de lectura. Esos también se leen enteros los libros. Es más, si me apuras, conozco muchos más casos de editores que no llegan a leerse por completo el material que editan (unos cuantos) que correctores que no se lean por completo y en profundidad aquello que corrijen (ninguno).
Por qué cuando se entrevista a una señora rara vez se pone la fecha de nacimiento? Un privilegio, un complejo de la entrevistada, una concesión del entrevistador?
«Es falso que las grandes editoriales se dediquen solo a ganar dinero»
Opino igual, tambien se dedican a adoctrinar y a editar memorias a politicos como hace planeta a razon de 800.000€ por libro para tener contentos a los que gobiernan. Bono, Zapatero, Aznar saben lo que es cobrar esos cheques.