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Cartografiando el art nouveau en La Habana: cuando la IA y los GIS se topan con el patrimonio modernista

Cartografiando el art nouveau en La Habana

Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital 3, ya disponible en nuestra tienda online.

El pasado verano recibí una propuesta que cambiaría mi perspectiva sobre cómo abordar el estudio del patrimonio cultural. Una invitación formal que llegó a través de la dra. Tatiana Delgado Fernández, vicepresidenta de la Unión de Informáticos de Cuba (UIC) y presidenta del Programa Científico, que me convocaba para participar presencialmente en el IV Congreso Internacional Cibersociedad 2025, que se celebraría del 6 al 9 de octubre en el emblemático Hotel Nacional de Cuba. Le estoy más que agradecido.

Acogí la noticia con gran alegría y enseguida recordé que La Habana es una de las pocas ciudades con arquitectura art nouveau fuera de Europa. Así que me vino una pregunta a la cabeza: ¿cómo combinar este viaje con mi pasión por el art nouveau? La respuesta fue rápida: crear un mapa digital del patrimonio modernista de la capital cubana. Lo que comenzó como una forma de preparar mi visita se tornó un proyecto más ambicioso: documentar la arquitectura art nouveau habanera utilizando inteligencia artificial y sistemas de información geográfica.

Cibersociedad 2025: un espacio para la innovación digital

El congreso, organizado por la Unión de Informáticos de Cuba bajo el lema «Construyendo un futuro digital sostenible», reunió a expertos, empresarios, académicos y profesionales para explorar las últimas tendencias, innovaciones y estrategias en el ámbito de la transformación digital. El encuentro contó con la participación de representantes de organismos internacionales como la UNESCO, así como delegaciones de Rusia, Brasil, España, Guinea Ecuatorial, Francia, México, Austria y Vietnam.

Cómo no, el congreso contó con paneles sobre la inteligencia artificial que necesita Cuba, experiencias en patrimonio digital, gemelos digitales urbanos, así como los retos de la ciberseguridad en la transformación digital. También se celebró un taller dedicado a la Industria 4.0, un espacio para las pymes tecnológicas y un congreso paralelo sobre la suite LibreOffice y el software libre.

Fue precisamente en este contexto donde presenté una ponencia sobre patrimonio cultural e IA y el taller sobre el mapeo del patrimonio art nouveau de La Habana, combinando dos de los temas centrales del congreso: patrimonio digital y aplicaciones prácticas de la inteligencia artificial.

La investigación: Gemini Deep Research como punto de partida

El primer reto al que me enfrentaba era reunir información precisa sobre los edificios modernistas de La Habana. Para esta fase recurrí a Gemini Deep Research, una herramienta de Google diseñada específicamente para investigaciones exhaustivas. Le solicité que generara una tabla estructurada con los edificios art nouveau de La Habana, incluyendo una serie de campos: nombre del edificio, dirección completa, arquitecto, año de construcción, tipología arquitectónica y descripción detallada.

La capacidad de Gemini Deep Research para rastrear múltiples fuentes y sintetizar información resultó muy valiosa. En lugar de realizar búsquedas manuales dispersas en archivos históricos, catálogos arquitectónicos y bases de datos fragmentadas, obtuve un inventario inicial (no completo, pero sí muy aproximado) que sirvió como base fundamental para el proyecto. La clave estuvo en delimitar claramente el periodo histórico relevante (1890-1930) y especificar el formato tabular de los datos, facilitando así su posterior procesamiento geoespacial. Hecho esto, cotejé la información obtenida con el trabajo de investigación de la dra. María Mestre Martí, profesora en la Universidad Politécnica de Cartagena, que ha dedicado parte de su trabajo a este tema.

Esta aproximación metodológica demuestra cómo las herramientas de IA especializadas permiten acelerar significativamente la fase de investigación documental. Lo que habría requerido semanas de trabajo en bibliotecas y archivos se condensó en cuestión de minutos, permitiendo dedicar más tiempo al análisis crítico, la validación de datos y la verificación cruzada de información.

Cartografiando el art nouveau en La Habana
La casa Samoano en La Habana. Fotografía: Pedro Ortega Ventureira.

El legado ondulante: el art nouveau que buscábamos mapear

Antes de seguir adelante, era fundamental comprender qué estábamos documentando. El art nouveau habanero no fue un fenómeno monolítico, sino un movimiento mestizo que floreció entre 1904 y 1919, alcanzando su apogeo en el periodo 1904-1912. La pequeña burguesía y comerciantes catalanes fueron sus principales promotores, transformando este estilo democratizador de la belleza en la primera fase de modernización arquitectónica de Cuba.

La investigación con Gemini Deep Research reveló joyas arquitectónicas dispersas por distintos barrios habaneros. En La Habana Vieja encontramos el emblemático Palacio Cueto (1908), obra de Arturo Marqués que introdujo el «estilo catalán» en la ciudad, originalmente diseñado como almacén y talleres de sombrerería. La Casa de los Pelícanos (1911), de Narciso Bou y Arturo Marqués en la calle Mercaderes, custodiada por sus característicos pelícanos en las entradas, ejemplifica la brillante restauración que algunos de estos edificios han experimentado.

Centro Habana concentra una notable densidad de ejemplos modernistas, muchos vinculados a Mario Rotllant Folcará, constructor barcelonés que revolucionó la construcción habanera con su taller de fundición de cemento. La prefabricación de elementos decorativos que Rotllant popularizó constituyó la llamada «arquitectura del molde», que democratizó económicamente el estilo. Su legado incluye la Casa Joan Fradera y la Casa Aixala (ambas de 1910), además de colaboraciones en obras como la Masía L’Ampurdà (1918-1919), cuyo diseño evoca a Gaudí y hoy funciona como escuela pública.

El Cetro de Oro (1910), en la esquina de Reina y Campanario, atribuido a Eugenio Dediot, ilustra perfectamente el carácter híbrido del modernismo habanero: columnas que simulan árboles del modernisme catalán en planta baja, coronadas por la geometría del jugendstil vienés en las superiores.

Más allá del centro histórico, el estilo aparece en villas aisladas. Los Jardines de la Tropical (1904-1912), proyectados por Ramón Magriñá y Jaime Cruanyas, no solo fueron pioneros del art nouveau en la isla, sino también del uso de hormigón armado en La Habana. La Casa de la Loma del Mazo (1913), obra de Rotllant en La Víbora, presenta capiteles alegóricos que representan las tres edades de la mujer. Y la Quinta Rosario (1918), de Federico de Arias Rey en El Vedado, muestra la transición hacia una estética más geométrica influenciada por la Secesión Vienesa.

Este catálogo, resultado de la investigación con IA, conformó la base de datos que alimentaría el mapa digital. Cada edificio representaba no solo un punto en el espacio, sino un fragmento de la historia arquitectónica de La Habana que merecía ser preservado y difundido.

De texto a territorio: la geocodificación

Tener una lista de edificios con sus direcciones es solo el principio. Para visualizarlos en un mapa necesitaba convertir esas direcciones textuales en coordenadas geográficas precisas. Aquí entró en juego un script personalizado de Google Apps Script que automatiza la geocodificación, transformando el lenguaje humano en el lenguaje matemático de la cartografía. Os dejo aquí el link por si queréis utilizarlo.

El script recorre cada dirección en una hoja de cálculo de Excel y, utilizando la API de Google Maps, obtiene las coordenadas de latitud y longitud correspondientes. Con una pausa de un segundo entre cada petición para evitar bloqueos del servicio, el proceso transforma sistemáticamente direcciones como «Calle 23 entre F y G, Vedado» en puntos precisos sobre el mapa de La Habana.

Este paso, aunque técnico, resulta fundamental. La geocodificación es el puente entre la investigación histórica y la visualización espacial. Sin coordenadas precisas, los edificios permanecerían como entradas en una base de datos; con ellas cobran vida en su contexto urbano real, permitiendo comprender patrones de distribución, concentraciones por zonas y la relación entre estos edificios y la trama urbana habanera.

Construyendo el contexto territorial

Un mapa de puntos sin contexto geográfico carece de significado. Los edificios no flotan en el vacío: están vinculados a calles, barrios y distritos. Para ello necesitaba una capa base que mostrara La Habana y sus municipalidades, proporcionando el lienzo territorial sobre el cual ubicar cada joya modernista.

Encontré datos abiertos en el repositorio, capa elaborada precisamente por uno de los asistentes al taller (casualidades de la vida). Pero el archivo contenía información de toda Cuba, demasiado pesado para una visualización web ágil. Aquí la IA volvió a demostrar su utilidad: pedí a ChatGPT que filtrara el archivo para conservar únicamente La Habana y sus municipalidades, eliminando geometrías innecesarias. El resultado fue un fichero optimizado que mantenía la precisión territorial sin sacrificar el rendimiento, permitiendo una carga rápida incluso en conexiones lentas.

Flourish: donde los datos cobran vida visual

Para la visualización interactiva elegí Flourish, una plataforma freemium que permite crear mapas profesionales sin necesidad de programación. El proceso fue relativamente directo: importar el archivo de municipalidades como capa de polígonos y el archivo Excel con los edificios como capa de puntos. La interfaz intuitiva de Flourish facilita el uso de la cartografía digital, haciéndola accesible incluso para quienes no tienen formación técnica en GIS.

Pero la verdadera magia está en los detalles. Eliminé municipalidades periféricas sin edificios modernistas para concentrar la atención en las zonas relevantes: Centro Habana, Habana Vieja y Vedado, principalmente. Diseñé una simbología que permitiera identificar visualmente diferentes estilos arquitectónicos mediante colores y tamaños de símbolos. Configuré la interactividad para que, al hacer clic sobre un punto, el usuario acceda a información detallada del edificio: nombre, arquitecto, año y características arquitectónicas distintivas.

El alma del mapa: el enriquecimiento visual

Un punto en un mapa con un nombre es información. Ese mismo punto con una fotografía histórica, su descripción arquitectónica y su contexto cultural es conocimiento. Para transformar datos en narrativa visual incorporé imágenes de fuentes especializadas como arquitecturamodernista.cat, un repositorio fundamental para la documentación del patrimonio modernista iberoamericano.

Cada ventana emergente del mapa contiene código HTML personalizado que muestra las fotografías del edificio, la información histórica sobre su construcción y contexto, los detalles sobre elementos arquitectónicos notables (hierro forjado, vidrieras, decoración floral típica del art nouveau), así como enlaces a recursos adicionales para profundizar. El mapa deja de ser una simple localización de coordenadas para convertirse en una galería arquitectónica geolocalizada, un mapa interactivo que cualquier persona, desde cualquier lugar del mundo, puede explorar.

Esta capa de enriquecimiento visual es lo que distingue un mapa funcional de una herramienta verdaderamente educativa. Las imágenes evocan emociones, las descripciones contextualizan, los enlaces invitan a profundizar.

Cartografiando el art nouveau en La Habana
El hotel Raquel en La Habana. Fotografía: Pedro Ortega Ventureira.

De la IA al terreno: recorriendo La Habana modernista

Crear un mapa digital es una cosa; pasear las calles que documentas es otra completamente diferente. Al día siguiente del taller en el congreso organicé una ruta para visitar in situ los edificios modernistas de La Habana que habíamos mapeado digitalmente. La cartografía digital encontraba así su validación última en el territorio físico.

Tuve la fortuna de contar con José, un taxista que conoce La Habana con una precisión que ningún GPS puede igualar. Su conocimiento profundo de cada calle, cada esquina, cada cambio de sentido resultó fundamental para desplazarnos eficientemente entre los distintos enclaves modernistas dispersos por la ciudad. José no solo conducía: narraba. Cada edificio tenía su historia, cada barrio su carácter, cada esquina su anécdota.

Nos acompañó también Yusniel Valdés, profesor cubano cuya perspectiva local enriqueció enormemente la experiencia. Yusniel me habló del contexto histórico de La Habana, hablamos de las transformaciones urbanas que ha experimentado la ciudad, vimos edificios que han desaparecido o han sido transformados y compartió conmigo recuerdos personales vinculados a algunos de estos lugares. Su conocimiento complementó perfectamente la precisión geográfica de José y los datos estructurados del mapa digital.

Recorrer físicamente aquellos edificios que habían sido puntos en una pantalla transformó por completo mi relación con el proyecto. Ver el estado de conservación real (algunos edificios magníficamente preservados, otros dramáticamente deteriorados), observar los detalles ornamentales que las fotografías no siempre capturan (el trabajo minucioso del hierro forjado, la delicadeza de las vidrieras, la elegancia de las líneas curvas), entender cómo estos edificios dialogan con su entorno urbano inmediato… todo ello añadió niveles de comprensión que la documentación digital, por exhaustiva que sea, no puede replicar completamente.

Fue una experiencia que cerró el círculo metodológico: de la investigación virtual a la cartografía digital y de ahí al territorio físico. El mapa había cumplido su propósito fundamental: no solo documentar, sino también facilitar el encuentro directo con el patrimonio, convertirse en mediador entre el conocimiento abstracto y la experiencia sensorial.

Difusión abierta y usos futuros

La visualización final está disponible públicamente en Flourish, lista para ser compartida mediante enlace directo o incrustada en sitios web de patrimonio o turismo. Los datos subyacentes también pueden compartirse con los investigadores, manteniendo los principios de datos abiertos que enriquecen el conocimiento colectivo y permiten que otros construyan sobre este trabajo.

Pero este proyecto es solo el comienzo. Las posibilidades futuras son vastas y emocionantes: aplicaciones de realidad aumentada para visitas in situ que superpongan información histórica sobre la imagen real del edificio, modelos 3D fotogramétricos para documentar el estado actual y planificar intervenciones de restauración, capas temporales que muestren la evolución urbanística de La Habana a través del tiempo mediante mapas históricos georreferenciados o incluso reconstrucciones virtuales de edificios desaparecidos.

Un proyecto colaborativo para el futuro: alianza con GeoCuba

Lo que comenzó como un proyecto individual ha encontrado eco en instituciones profesionales. Hemos establecido contacto con GeoCuba, empresa estatal especializada en geomática y cartografía digital, para llevar adelante la digitalización del patrimonio art nouveau de La Habana de manera sistemática y con rigor técnico profesional.

Desde la Asociación Cultural Mentenebre, y conscientes de nuestras limitaciones pero también de nuestro compromiso con la preservación del patrimonio cultural, vamos a promover un proyecto piloto: la digitalización completa y exhaustiva de uno de los edificios art nouveau habaneros. Este trabajo será publicado en la web como modelo de documentación y referencia metodológica que otros puedan replicar.

Pero la ambición es mayor. Queremos abrir este proyecto a la colaboración de otras empresas, instituciones culturales, universidades, organismos patrimoniales y entidades interesadas en el mapeo exhaustivo de todos los edificios de este estilo en La Habana. El patrimonio modernista cubano merece un esfuerzo colectivo y la tecnología digital permite que múltiples actores (con diferentes capacidades, recursos y experticia) contribuyan a un objetivo común: preservar, documentar y difundir esta riqueza arquitectónica para las generaciones presentes y futuras.

Esta invitación a la colaboración no es ingenua. Entendemos que la documentación patrimonial requiere recursos, tiempo, conocimiento especializado y coordinación. Pero también sabemos que los modelos colaborativos, cuando están bien estructurados, pueden lograr resultados que ninguna institución individual podría alcanzar. Nuestro papel es catalizar, facilitar, proveer la infraestructura digital y la metodología. El conocimiento y el trabajo vendrán de una comunidad de práctica que esperamos construir.

Reflexiones finales

Este proyecto demuestra que la democratización de las herramientas tecnológicas (IA para investigación, scripts de geocodificación, plataformas de visualización accesibles) permite a individuos y pequeños equipos crear recursos digitales de valor patrimonial que antes requerían presupuestos considerables y equipos multidisciplinares.

La combinación de inteligencia artificial y sistemas de información geográfica no sustituye la investigación rigurosa ni el conocimiento experto, pero los potencia exponencialmente. La IA acelera la recopilación, la geocodificación automatiza la conversión espacial, las plataformas de visualización facilitan la comunicación. Juntas estas tecnologías reducen las barreras de entrada y democratizan la capacidad de documentar patrimonio.

Cada edificio modernista mapeado es un alegato contra el olvido, una muestra de memoria cultural preservada digitalmente para futuras generaciones. En un mundo donde el patrimonio arquitectónico enfrenta amenazas constantes (deterioro, transformaciones urbanas, desastres naturales, presiones económicas), la documentación digital se convierte en un seguro contra la pérdida irreversible.

La Habana, con su patrimonio arquitectónico extraordinario y su fragilidad evidente, merecía este mapa. Y cuando finalmente caminé por sus calles durante el congreso Cibersociedad, acompañado por José y Yusniel, pude hacerlo con la satisfacción de haber contribuido, aunque sea modestamente, a visibilizar y preservar su legado modernista. Ahora, con la colaboración de GeoCuba y la apertura a otros aliados, ese primer paso puede convertirse en un camino compartido hacia la preservación digital del art nouveau habanero.

El viaje que comenzó con una invitación a Cuba por parte de la dra. Tatiana Delgado se ha transformado en un compromiso de largo plazo con el patrimonio cultural de ese maravilloso país. Y quizás, en el proceso, podemos haber demostrado que la tecnología, cuando se pone al servicio de la memoria colectiva, puede ser una herramienta poderosa para la preservación cultural en la era digital.

Cartografiando el art nouveau en La Habana
La embajada de España en La Habana. Fotografía: Pedro Ortega Ventureira.

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