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Shanghai calling

Amanecer en Shanghái.
Amanecer en Shanghái.

China ha sido hasta hace no mucho el paradigma de lo lejano y desconocido y Shanghái apenas un vocablo de exótica resonancia. La urbe china por excelencia —con permiso de la capital Pekín— ha estado siempre envuelta en un halo de misterio y exotismo, susceptible de ser desenmascarada apenas por el viajero inquieto. Demasiado a desmano para un viaje improvisado y excesivamente hermética para justificar un periplo a lo desconocido, la llamada Perla de Oriente ha pasado en dos décadas de ser la segunda ciudad de un cerrado país oriental a postularse como candidata a ser la urbe de referencia a escala global. Convertida ya en la reina de un continente que se despereza, Shanghái es hoy la ciudad en la que, como Londres y Nueva York durante el s. XX, bulle el Zeitgeist de nuestra época.

A finales del siglo pasado Shanghái se desembarazaba del corsé económico impuesto desde Pekín y ponía por fin en práctica el aperturismo económico que se llevaba propugnando en la dirección del partido desde la muerte de Mao, en 1976. 15 años después de la desaparición del Gran Timonel, otro gran líder, Deng Xiaoping, ponía en marcha una política de apertura económica destinada a hacer despertar al país asiático de su larga pesadilla comunista. Y Shanghái, por supuesto, se sumaba decidida a la frenética carrera nacional en pos de una modernidad largo tiempo anhelada. En cada barrio se abrían zanjas, se demolían viviendas y se plantaban enormes edificios buscando alumbrar en cada solar nuevos símbolos del nuevo poderío económico chino. Un proceso —análogo al que han sufrido la mayor parte de las grandes urbes chinas— que desde entonces ha hecho desaparecer la mayor parte de los barrios tradicionales, demolidos para hacer sitio a modernas torres de oficinas y masivos complejos residenciales. Una destrucción que ha dejado solares arrasados que, como heridas en la densa trama urbana, supuran la ausencia de la vida cotidiana que albergaban con anterioridad. El desarrollo ha sido frenético: si en 1980 la ciudad no contaba con ningún rascacielos —entendidos como edificios de más de 150 metros de altura—, 30 años después son ya más de 300 los gigantes de vidrio y acero que se yerguen desafiantes contra el cielo oscuro de Shanghái.

发展才是硬道理. El desarrollo es crucial. En la foto, Deng Xiaoping, el ideólogo de la nueva China
发展才是硬道理. El desarrollo es crucial. En la foto, Deng Xiaoping, el ideólogo de la nueva China.

El Shanghái antiguo era producto de la refundación de la ciudad después de la irrupción de los británicos en el siglo XIX, que forzaron al Imperio chino a salir de su letargo y abrir algunos de sus puertos al comercio extranjero. De esa manera, una ciudad de mediana importancia cerca del delta del Yangtsé se convertía a la fuerza en uno de los puertos más activos a este lado del mundo, donde sucesivas potencias extranjeras fueron instalando sus bases comerciales. Bancos, empresas navieras, importadoras; cualquier multinacional de la época con capacidad suficiente disponía de una delegación en la ciudad, viniendo generalmente de la mano de las fuerzas colonizadores que arribaban a sus costas. Los británicos fueron los primeros en establecerse oficialmente, construyendo su consulado en un lugar estratégico, allí en donde se unen el río de la ciudad, el Huangpu, con el Suzhou Creek, un curso menor que comunica directamente la ciudad con las ricas industrias del interior de la provincia. Un punto estratégico que ha sido el origen de la imponente fachada fluvial que se extiende hacia el sur por la margen izquierda del río, convertida hoy en el símbolo del poderío económico de la ciudad en el s. XX: el Bund.

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13 comentarios

  1. ‘Europa, y España, ya pueden despertar de su letargo.’

    ¡Qué pronto se nos ha olvidado la época en que una ardilla podía cruzar España desde los Pirineos a Algeciras saltando de grúa en grúa! Cuando el amigo ‘Ansar’ posaba sus pies en la mesita del café de George Bush, Jr. sin que le dijera, mientras compartían coñac y unos buenos habanos. Cuando un inmigrante magrebí, ecuatoriano o rumano podía legalizar su situación en el país presentando un billete de metro como prueba de arraigo, o pedir un crédito sin avales, porque nada más bajar de la patera encontraba trabajo en la construcción. ¡Y los pisos no van a dejar de subir, señores! ¿Burbuja? ¿Qué burbuja? Esto es crecimiento sólido; que los pisos están hechos de cemento, no de aire. Cuando la CEOE pedía a gritos que abriéramos las fronteras porque necesitábamos dos millones de peones cada año para poner ladrillos, y aún así nos faltaba gente. ¿Lo recordamos? Escuece, ¿verdad? Pues la pesadilla que estamos viviendo se va a quedar en nada, en NADA, cuando estalle la burbuja inmobiliaria china, (eso si no revienta antes la burbuja de los estados del Golfo, claro)…

    • PRESIDENT MAO

      Estás mirando en la dirección equivocada, John. Si China no lo impide, la próxima burbuja estallará en los EE.UU.:

      http://www.vozpopuli.com/blogs/3114-juan-laborda-estados-unidos-esa-bomba-de-relojeria

    • Totalmente de acuerdo, de hecho ya está empezando a explotar, tiempo al tiempo, ¿no?:
      http://www.youtube.com/watch?v=no6099r9x9M

    • Fíjate que aunque acabo de estar por allí hace nada y he visto que allí en los solares kilométricos que hay entre las grandes ciudades se están construyendo de la nada horribles barrios consistentes en cientos de bloques de viviendas de varias decenas de plantas cada uno (y no exagero) que ríete tú de Seseña… a pesar de haber visto eso, digo, creo que China saldrá del super-estallido de su super-burbuja inmobiliaria con bastante mejor pie que nosotros, entre otras cosas porque ellos, aparte de construir Seseñas, se han preocupado en competir con sus vecinos asiáticos en lo que a exportaciones se refiere, y no van a necesitar mendigar unas olimpiadas para que les entre crédito extranjero.

      Que todo esto lo han hecho a costa de cargarse buena parte de su patrimonio histórico, humano y cultural, como bien reza el artículo, es otro cantar.

  2. Ni que decir tiene que el peak oil, el fin del petróleo barato, pondrá a todo el mundo en su sitio. No se puede crecer indefinidamente, y el hombre ya ha llegado a las costuras del planeta.

  3. Pingback: Shanghai calling | Revista Seda

  4. Solo decirte que me ha encantado este artículo. No sólo porque (y digo esto desde Shanghai mismo) plasma la realidad bastante fielmente y de una manera bastante amplia, sino por el modo en que está escrito. Es muy difícil mantener un tono casi imparcial al hablar de esto. Es completamente diferente y tiene cosas fantásticas, pero cosas realmente atroces. Contar todas con el mismo tono… Enhorabuena

  5. Pingback: Shanghai calling

  6. Pedazo de artículo. Muy interesante, muchas gracias. Verdades como puños dices.

  7. Pingback: Shanghai Calling | Estudiando en Tongji

  8. Pingback: Isto é Shanghai! | China na minha vida

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