
En el libro sobre la URSS de finales de los setenta y principios de los ochenta de Felix Bayón que comentamos hace un par de años todo era decadencia y, en general, el paisaje de un sistema que se caía a pedazos víctima del estancamiento económico y la corrupción. Y eso que solo les faltaba sumirse en el caos y después en un shock. Pero en el libro había unas páginas emocionantes, eran las dedicadas a Siberia. Pese a las dificultades y a la obsolescencia tecnológica, hablaba de trabajadores voluntarios, comunistas convencidos, a menos cuarenta grados. Era muy romántico desde una perspectiva esté donde esté cada uno ideológicamente.
Pues se da la casualidad de que gracias a la corresponsalía alemana de este blog he encontrado un natural de Siberia que, precisamente, estuvo allí esos años. Para ilustrarnos, derribar prejuicios, confirmar hechos o circunstancias aprendidas del negro sobre blanco, o para disfrutar con su peripecia vital, le hicimos unas preguntas.
Dieter…
Antes de empezar quisiera dejar claro que lo que cuento aquí es mi perspectiva como niño. Tenía doce años cuando en 1993 nos marchamos de Rusia. Después visité Omsk, mi ciudad natal, en 1995 y en 2006. También estuve en el 2004 de excursión en San Petersburgo. Para responder a algunas preguntas tengo que referirme a lo que me contaron mis padres y abuelos. También a mi memoria, siempre nostálgica: tuve una infancia muy feliz.
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Muy interesante. Me gusta el comentario final «La Unión Soviética que conocí, tenía una falta de preocupación absoluta por el medio ambiente y por el derroche de recursos», ahora que tantos y tantos socialistas se presentan como absolutos embajadores de lo ecológico. En la RDA también ocurría lo mismo. Bosques y ríos muy envenenados y encima para una industria que era mucho menos eficiente y fabricaba productos de muy mala calidad, aunque ahora le hayamos encontrado encanto a las lomos y todo eso
Igual es que el socialismo a adaptado algunos de sus puntos de vista a realidad que antes no eran tenidas en cuenta, no? Rectificar era de sabios o algo asi
Sospecho que él más bien se refería a otra más de las maldades del socialismo. Demoníacos también en lo verde. Debe ser que por aquel entonces todo el mundo estaba muy concienciado con la eficiencia y la no-contaminación…
La solidaridad entre la gente que había antes, y eso te lo puede confirmar casi cualquiera que haya vivido en un país socialista, nunca la he visto en Occidente.
Siempre que se vive bajo una tiranía hay más solidaridad entre la gente. Es una paradoja, pero es de sentido común.
¡A la gente le gusta dramatizar! Total, para -30º de nada, cuando un año llegamos a -52º. ¡Y lo bien que lo pasábamos cuando se derretía la nieve y se formaban aquellas arenas movedizas que a más de uno se tragaron! ¿Pero y lo que nos reíamos, qué…? A un hermano mío mismamente, por hacer el tonto -«Mira que me caigo, ¿eh?, que me caigo, Dieter»- pues dicho y hecho, y ahora ponte a buscarlo. pero es lo que dijo mi padre a la hora de la cena: «¡Que se hubiera fijao!»
Aún añoro aquel fresquito, aquellos lodos e incluso el olor a cerrado -por decir algo suave- de la choza en invierno. La nostalgia es lo que tiene, que es muy puñetera…
Madre mía, que cantidad de recuerdos. Yo soy también de la URSS, pero de la zona del este, los países bálticos. Y os puedo asegurar que no había grandes diferencias respecto a como cuenta que se vivía en Siberia a como se vivía en la zona más europea de la URSS, exceptuando por las temperaturas( la mínima llegaba a unos -10º y 20º-25º en verano)
En inviernos mi madre me vestía de tal manera que si caía, rebotaba. Y el juego favorito de la zona era dejarse caer por la ladera de un montículo cubierto de hielo y nieve rodando hasta abajo.
perdón, quería decir oeste, no este. Me he comido la o
jajaja eso me había parecido, pero pensé bueno ella lo sabrá mejor, que es de allí :-D
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