Arquitectura Arte Arte y Letras

Los hypars de Félix Candela (y II)

La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio.

Ludwig Mies Van Der Rohe, arquitecto (1886-1969)

Felix Candela
Fig. 11. Félix Candela, Supremo Facedor de Hypars, frente a un croquis de la estructura del Restaurante Los Manantiales

El Pabellón de Rayos Cósmicos que comentamos en el artículo anterior fue el pistoletazo de salida de la proyección internacional de Candela, que pasó de una cartera de clientes famélica a redactar unos 900 proyectos basados en hypars durante los 20 años de vida de Cubiertas Ala, la empresa que creó y presidió en ese periodo de tiempo. El hypar se convierte en su seña de identidad (4), personificando la sensación de volumen (tanto desde el exterior como del interior) y esbeltez característica de sus obras. En sus diseños, el concepto “cubierta” queda diluido porque en ocasiones no se sabe dónde acaba la techumbre y dónde comienza la fachada o los pilares… pero al mismo tiempo, estos rasgos tipológicos dotan a la edificación de un carácter de etéreo monolitismo, de unidad, a pesar de estar concebidas en muchas ocasiones como la repetición en cadena de un elemento simple.


Producir en cadena naves para producir en cadena

Los encargos de Cubiertas Ala consistieron, en su gran mayoría, en edificios y naves industriales en los que pudo explotar la repetición de tipologías dentro de la misma obra, sacando el máximo rendimiento a los costosos encofrados que, mediante andamiajes con husillos y ruedas, eran fácilmente reutilizables. Estas cimbras delirantes se trataban de auténticas obras de ingeniería sobre las que recaía gran parte del éxito —tanto estético como económico— del resultado final. Todos tenemos en mente los horrorosos complejos industriales que merodean en los alrededores de las grandes ciudades, con estrictas formas rectas huérfanas de cariño en la fase de diseño. Pues bien, Candela levantó naves industriales con una calidad estética que dejan en vergüenza no ya a dichos polígonos, sino a todo tipo de edificios singulares que sablean las arcas públicas.

Además de la fábrica textil High Life citada en la anterior entrega (figura 5), los diversos edificios que construyó para Bacardi en Cuautitlán (figuras 12 y 13) son una muestra clara de que se pueden construir obras funcionales, baratas, sencillas y bellas con un simple gesto de separar los bordes de los hypars generando gajos de lucernarios y transformando el espacio interior por completo. Esa maniobra tan audaz y sutil implicaba complejos cálculos porque en función del trazado del borde de los distintos hypars (o lo que es lo mismo, los planos de corte del contorno), los esfuerzos y el comportamiento de la estructura varían notablemente. Y ya comentamos que los numeritos había que hacerlos a manubrio: nada de ANSYS ni programas similares, aunque tal vez algo de RISAs pero refiriéndonos al sentido literal de la palabra y no al nombre comercial del software técnico.

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16 comentarios

  1. Pingback: Los hypars de Félix Candela (y II)

  2. Muy interesante escrito y estoy encantado de ver el gusto que te da el hablar de Candela, sin duda un gran arquitecto. Vivo en la Ciudad de México y he tenido la oportunidad de visitar algunas de sus obras, las cuales creo que están poco valoradas. Soy estudiante de arquitectura y una de mis aficiones es la de promover el conocimiento del valor de los arquitectos locales para dejar de ver a los de siempre (Foster, Hadid, koolhaas, etc), y es por ello por lo que aprecio lo que publicaste.
    Unas dos acotaciones si acaso: la República Mexicana esta en América del Norte, y Los manantiales está en Xochimilco, no Xoeximilcho. Con gusto podría mandarte fotografías del estado actual de los edificios que describes si lo deseas.

  3. Octavio Domosti

    Tiene usted toda la razón; está claro que me merezco un insuficiente en geografía.

    Corregido.

    Y estaríamos muy agradecidos de que compartiera esas fotografías con todos nosotros, aquí mismo, en los comentarios.

  4. Peppe Mmerda

    Quisiera felicitarlo con el máximo ímpetu por sus dos excelentes artículos sobre Candela y por el de Calatrava, ese inefable vendehumo. Esto que ha escrito usted sobre Candela es lo único decente, coherente, sincero y acertado que se ha escrito con motivo de su centenario y que yo haya leído. Todo lo demás que se ha publicado es una bazofia infame plagada de ignorancia y babas. Porque, efectivamente, usted habla con el concimiento necesario de la mecánica estructural para interpretar tanto a Candela como a Calatrava, con rigor y espíritu genuino, mientras que los demás se dedican a la diletancia ignorante sin atinar un solo tiro.

    Quizá, lo único que matizaría sería la concepción del antifunicular que usted cita. No es que sea desacertado, sino que en un elemento curvado superficial, al aparecer la curvatura de torsión, queda un tanto enmascarado. Así, hay quienes hablan de la «antivelaria» más que del antifunicular. Pero, ya le digo, es un simple matiz.

    De nuevo, mi más enérgica enhorabuena. Un placer.

  5. Espléndido.

    D. Félix estará mirando con sorna a Utzon y Ove Arup.

  6. muy bien escrito, queda reflejada genialmente la vida y obra de este ‘crack’

  7. Yo conocí su obra en una exposición en el Conde Duque de Madrid y me sorprendió mucho. Creo que es un pionero injustamente tratado por su país. Sus ideas han influenciado a grandes arquitectos en todo el mundo.
    Además, tuve la suerte de que su nieta, Julia, también arquitecta, fuera quien me explicara la obra de su genial abuelo.

  8. Como estudiante de Ingenieria mecanica (tanto mecanismos como estructuras) aprecio de sobremanera estas cosas. Ojalá existiera la titulacion de ingeniero estructural como tal, y no tuviera que compartir competencias con medio mundo como pasa ahora mismo.

    Dentro de lo que es la ingenieria en si, considero este un tema realmente bonito, joder, que estas cosas en la carrera no se ven de ninguna de las maneras, a lo unico que se dedica todo el mundo es a diseñar los porticos con cype para una una nave industrial. De verdad que es una pena que no exista esta carrera como tal, creo que se pierde mucho en las titulaciones actuales, siempre llevandolas hacia el mismo punto de, yo te enseño lo establecido y las cosas raras para la gente rara.

  9. Carlos Lillo Torrella

    Le agradezco al autor Octavio Domosti estos artículos, es una auténtico placer leer sobre estos temas de una manera tan sumamente clara como lo ha hecho usted.

    Mis más sinceras felicitaciones. Le animo a que siga publicando sobre estos temas. Y ya sabe, cuando uno escribe un comentario, cien más lo piensan :-)

  10. Fantástica reivindicación de un arquitecto genial. Su obra es de las que ganan «de cuerpo presente». Es austera y de escala humana, en contra de lo que puede parece a veces en fotografías. Ahora que estoy emigrado en el DF, estoy aprovechando para visitarla y, lo que he visto de momento (El mercado, la iglesia de «El Altillo» y la de San Vicente de Paul en Coyoacán) me ha entusiasmado. La última visita fue ayer mismo a «Los Manantiales» y pese a algún detalle más que discutible de la rehabilitación (las vidrieras), me ha parecido un edificio magnífico y que sigue cumpliendo ejemplarmente su función como Sala de Fiestas. Adjunto enlace a un post con algunas fotos que tomé en la visita por si alguien le interesa ver su estado actual:
    http://bailarsobrearquitectura.wordpress.com/2014/09/01/los-manantiales/
    Saludos y enhorabuena por tus fantásicas colaboraciones en la revista (siendo el nivel general muy alto, me parecen de lo mejorcito que ofrece)!
    Iago López

  11. arq lilia de la peña cortés

    Señor Domosti: me alegra mucho encontrar sus artículos sobre el inigualable Candela. Me son de muchísima utilidad. Es una lástima que se haya detenido la construcción de estos hypares por el alza de recursos como la mano de obra y las cimbras de madera. Candela hizo a México mucho más bello y tuve la fortuna de conocer colaboradores de sus estudiantes como el fallecido Ramón Hermosillo que apuntaron hacia la experimentación y no tanto a la obtención del título de licenciatura seguramente en honor a su maestro. También la de estudiar su cálculo a mediados de los setenta en el ITESM de Monterrey donde se le valoraba por la cercanía con la obra del Pelón de la Mora seguidor y beneficiario suyo, de renombre por su iglesia de La Purísima. Ahí hubo mucha secuencia de su legado: el Cine Río y la iglesia que se encuentra en la Colonia Chepe Vera, igual que un pequeño monumento en un parque vial limítrofe que se delineaba por un arroyo, en las faldas del Cerro de la Silla en lo que era la incipiente colonia del mismo nombre, que me parece ha desaparecido.
    En lo personal creo que Candela fue extraordinario seguidor tanto de Gaudí como de Pier Luigi Nervi, tal como usted parece permitirnos entreverlo. Las iglesias en el DF que se hicieron en la colonia Del Valle también son con seguridad obra de su mano. Gracias de nuevo

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  16. Jorge Aparicio García

    gracias

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