Cine y TV

Francis Ford Coppola: El rey en el exilio (II)

El padrino

La ascensión al trono

“Un fotógrafo acaba de llamar a Francis para que baje a hacerse una foto con George Lucas y Steven Spielberg, los tres directores de mayor éxito del momento. Hace unos años le hicieron una foto a Francis con Peter Bogdanovich y Billie Friedkin como los tres directores de mayor éxito de aquel momento.”

En el documental El chico que conquistó Hollywood (2002), de Brett Morgen y Nanette Burstein, el productor Robert Evans cuenta el calvario que supuso para la Paramount el rodaje de El Padrino (1972). Aquel joven director no respondía a las expectativas creadas. Pese a que Coppola, en un golpe de audacia, había conseguido embarcar a Marlon Brando para protagonizar el film, no conseguía hacerse con las riendas del mismo. En varias ocasiones se barajó la posibilidad de despedirlo, así como al actor Al Pacino, quien, después de tantear varias opciones, fue el escogido para interpretar a Michael Corleone. A los dos se les consideraba unos inexpertos a los que el encargo les quedaba grande. Sin embargo, se impuso el tesón y la capacidad de convencimiento de Coppola, así como el gélido y sobrio recital interpretativo de Al Pacino. Después de visionar la célebre secuencia del restaurante, a los productores no les quedó duda alguna: no había mejor Padrino que aquel bajito italiano salido de la bohemia titiritera.

“El Padrino es una película sobre la familia, hecha en familia”. La definición del propio cineasta no puede ser más exacta. A Coppola no le interesaba lo más mínimo la Mafia. De hecho, como muchos italoamericanos, aborrece la mitología mafiosa, pese a que, paradójicamente, sus Padrinos han contribuido a cimentarla. El Padrino se cuenta entre las películas más apreciadas por los mafiosos, en tanto en cuanto ven dignificado y justificado su modo de vida violento. Aun así, la intención de Coppola es realizar una crónica familiar partiendo del pretexto mafioso. De ahí que sitúe la acción en el pasado. Se distancia de la realidad inmediata y de la necesidad de realizar una crónica minuciosa del funcionamiento contemporáneo de una organización mafiosa (a la manera de Uno de los nuestros, de Scorsese, para entendernos). El gran tema de El Padrino vuelve a ser la familia como núcleo y reflejo del engranaje social. En el seno de la familia, a lo largo de la saga fílmica, se producen luchas de poder, tensiones, odios, traiciones y venganzas. Pero, asimismo, otorga sentido a la vida. “Un hombre que no vive con su familia no puede ser un hombre”. Dejo la máxima de Don Vito para que la expriman a su antojo tanto existencialistas como neo-darwinistas.

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17 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Francis Ford Coppola, el rey en el exilio (I)

  2. Pingback: Francis Ford Coppola: El rey en el exilio (II)

  3. Muy buen artículo. Un grandísimo cineasta, un tío demasiado complejo para ser sintetizado, pero se recrea la grandeza de su época dorada.

    Me ha gustado mucho

  4. Jordi Bernal

    Muchas gracias, Alberto.

  5. Jaime González

    Enhorabuena Jordi, un artículo magnífico.

  6. Enhorabuena por la II parte. Ya estuvo muy bien la I parte.

    Grandísimo cineasta, Coppola.

    Gracias al autor.

  7. Jordi Bernal

    Gracias a ti, JLuis. Un abrazo.

  8. supongo que si digo que tengo ganas de revisionar toda la obra de coppola es como decir que el artículo, tanto la parte I como la II, me parece descomunal.

    y terminarlo así, con la hostia que se pega, lo hace todavía mejor.

    muchas gracias.

  9. Jordi Bernal

    A usted, Xavi.

  10. Es magnifica la pagina, pero poned los videos en V.O o dejo de leeros.

  11. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Francis Ford Coppola: El rey en el exilio (y III)

  12. fernando cortes

    Coppola no mete la escena de la cabeza del caballo, la mete Mario Puzo.

  13. fernando cortes

    Como usted quiera, es una escena que ya está en el libro y que es clave en la trama, puede interpretarlo como quiera claro.

  14. Pocos directores de cine pueden ascender al «Olimpo» con tres películas… y desde luego, Coppola lo consigue con creces, y por la puerta grande.

    Su trilogía del El Padrino es fantástica, incluida la tercera parte, que por misterios insondables, ha quedado relegada como el patito feo. Creo que es una fantástica película, y gran corolario a una de las trilogías imprescindibles del séptimo arte.

    Y sin embargo, la película capital, el tour de force cinematográfico y vital de Coppola, es para mi, sin duda alguna, Apocalypse Now.

    Es curioso que el autor del artículo la cite en compañía de El Cazador, de Cimino. Vi ambas películas en mi adolescencia, y ambas me gustaron, pero el regusto final fue muy distinto. Por aquel entonces, no estaba preparado para entender/disfrutar la última hora de película de Apocalypse Now, esa clara frontera onírica que delimita la llegada de Willard al campamento… se me hacía pesada, incluso tediosa. Además, no había tenido la oportunidad de leer El corazón de las tinieblas.

    En contraposición, El Cazador me pareció más redonda, menos «artificiosa», más «real».

    Pues bien, la casualidad ha querido que haya visto las dos películas recientemente, en espacio de una semana. La impresión ha sido opuesta a la de mi bautismo:

    – El Cazador sigue teniendo escenas impactantes, sigue siendo una gran película, pero el tono general se ha descolorido. Su recuerdo estaba embellecido por el paso del tiempo.

    – Apocalypse Now, en su versión ampliada, me parece no sólo el mejor retrato de la guerra de Vietman, si no la mejor película bélica que quien escribe ha visto (y he visto muchas). La piedra angular es la novela, que es extraordinaria. El texto, en manos de un Coppola embebido en un viaje al interior de su psique (y con la aportación fundamental de Milus) y las particulares y excepcionales condiciones de rodaje, dota a la película de un áurea irrepetible. Los actores están iluminados, formando parte del paisaje, y los técnicos (fotografía, sonido, música, decorados…) logran componer el escenario ideal para que Coppola arme una ópera magistral. Si además, de la necesidad virtud, cuentas con Brando y sales del nudo gordiano en el que se había estancado el final, con ese juego de espejos, en claro/oscuro, ese «horror» diseminado en pantalla… les recomiendo que la vuelvan a ver, porque pocas películas mejoran con el tiempo, con cada nueva revisión.

    El principal problema de Coppola fue convertirse en imperecedero con 40 años.

    Gran artículo, un abrazo.

  15. Gracias por la historia: es entretenida y despierta la curiosidad, enriquece. Y las historias de cómo se hicieron las películas tienen algo épico y romántico que es irresistible. Estoy encantada de haber disfrutado de este artículo.

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