En casa del herrero, cuchillo de palo imitación acero inoxidable

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Los apartamentos en el 860 de la North Lake Shore Drive de Mies van der Rohe

Localización de la manzana en el plan urbano de Chicago

Entre 1948 y 195, Ludwig Mies van der Rohe construyó los Apartamentos en la Lake Shore Drive de Chicago. Los primeros edificios destinados a vivienda colectiva del arquitecto alemán (aunque ya era ciudadano estadounidense desde 1944), no tuvieron excesiva aceptación pública en el momento de su construcción. Sin embargo, adaptando los principios iniciales del concurso para el rascacielos de la Friedrichstrasse de Berlín de 1921, se convirtieron en la primera manifestación del concepto de verdad constructiva, que Mies desarrollaría desde ese momento y hasta el final de su carrera.

En 1980, fueron incluidos en el National Register of Historic Places de los Estados Unidos, y en 1996 fueron designados como Chicago Landmarks, por el gobierno de la ciudad.

Contexto extemporáneo

O espacial. Situación en la lógica del desarrollo exclusivamente urbanístico. Son dos rascacielos de 26 pisos de altura, planta rectangular y porte prismático que se colocan enfrentados en ángulo recto uno junto al otro.

Parece que esta posición viene dada por el plan urbano de Chicago, pero el arquitecto aprovecha esta situación para enfatizar lo que será la estrategia que él busca para este tipo edificatorio, pero que a la postre descubriremos como máscara: el sentido de ambos edificios es su isotropía, o identidad constructiva, funcional y formal en todas sus direcciones, o, en este caso, en las dos direcciones cartesianas de la planta.

De esta manera, ambas fachadas (la corta y la larga) se presentan a la vista de manera idéntica, tanto en materiales, como en huecos (ritmo horizontal y vertical), despreciando de manera absolutamente consciente supuestas preexistencias, como la orientación, el soleamiento… etc. La única distinción es el vestíbulo de ambos edificios, que se encuentran unidos por el pavimento; siendo esta distinción tanto en la vertical, como en la planta, donde la función (en este caso, los núcleos de ascensores y escaleras) no pueden huir a la condición rectangular (esencialmente no-isótropa) de los edificios.

Contexto temporal

El baby-boom estadounidense. El crecimiento de la segunda ciudad de Estados Unidos se llena de la denominada clase media americana (nombre sin duda engañoso a los oídos del español medio, o perteneciente a la clase media española). En este caso, los apartamentos no serán ocupados por el habitante de suburbios, cómodo en sus chalets de impostura decimonónica (verdadera clase media); sino que serán habitados por ciudadanos más o menos acomodados culturalmente (y quizá también económicamente).

Fotografía de los edificios desde el aparcamiento

Así, los edificios (como otros de Mies, como el Seagram Building de Nueva York, del que volveremos a hablar), ofrecen un espacio público que intenta ponerlos en valor en el visionado. Sin embargo, la aportación de este espacio público es mucho más honesta y a la vez más perversa: el espacio anterior a los rascacielos es un gran aparcamiento en superficie. Así, la lógica de la calle (una autopista de ocho carriles) y de la personalidad del habitante (lógica funcional al fin y al cabo) se encuentran de una manera dolorosamente eficaz. El habitante al bajar de SU coche, puede ver SU apartamento a través de la fachada de vidrio, esencialmente transparente.

Lógica constructiva, sentido constructivo y verdad constructiva

Los edificios se construyen a base de pórticos UNIDIRECCIONALES, soportados por pilares metálicos orientados según ésta dirección. Sin embargo, la normativa anti-incendios obliga a recubrir estos pórticos con hormigón, resultando en pilares de hormigón cuadrados. Aquí, el arquitecto va a aprovechar (o quizá utilizar) esta condición para desarrollar su estrategia de isotropía.

Así, plantea unos soportes situados en las esquinas de cuadrados perfectos de 6.4 m de lado (21 ‘) encubriendo así la verdad constructiva detrás de una máscara de isotropía, a los ojos del habitante o visitante ocasional. Sólo el conocimiento de los planos o de la obra en construcción nos refleja la realidad constructiva. El proceso de enmascaramiento es impecable, pues ni siquiera la decisión de recubrir los soportes metálicos es atribuible al arquitecto, y además, todo el forjado vendrá oculto en el entramado habitual de pavimentos y falsos techos.

Lógica funcional, sentido funcional y verdad funcional

Dejando a un lado la utilidad del rascacielos como edificio de apartamentos, la propuesta funcional y habitacional es más sincera y, en último extremo, más real.

Aquí, el arquitecto presenta una planta eficaz y coherente con la direccionalidad real del edificio, y extrañamente enfrentada a la máscara de isotropía que ha planteado en la estructura. De igual manera, dibuja una planta compartimentada en viviendas que conviven de una manera heterogénea con la retícula cuadrada de la planta; pero libre y radical (extraída de la raíz habitacional y de su experiencia previa –el pabellón de Barcelona es sin duda una vivienda–) en cada apartamento.

Fotografía del edificio Seagram, con la resolución en muro cortina real

La prueba de esta sinceridad y apuesta por una manera mejor de vivir, es que dichos apartamentos no se llegaron a construir; demasiado alejados de la concepción burguesa de la vivienda, intrínsicamente compartimentada y cubierta de salones, salitas, antesalas y dormitorios. El apartamento propuesto por Mies es una planta libre solo limitada en las partes más privadas (cocinas y baños).

Sin embargo, la disposición de esos apartamentos sobre la planta aún intenta una suerte de isotropía, quedándose en una simetría infame y perversa, que obliga al habitante a compartir su edificio con un clon reflejado por el vértice del edificio. Es curioso como, con todo, el arquitecto se resiste a esa simetría, y dibuja una leve diferencia en los muebles de cada vivienda, hablando así de la libertad de la planta.

Anticipando la crítica formal del edificio, se debe decir que esta simetría como remedo de una inalcanzable bidireccionalidad incide en ciertos errores de bulto; como la identidad de un apartamento en la fachada norte a uno de la fachada sur; si bien, esto se solucionará (o más bien enmascarará) con la poderosa maquinaria antieconómica de calefacciones y aires acondicionados, nacida en Estados Unidos en esa época e importada por el resto del mundo en años sucesivos.

Lógica formal, sentido formal y verdad formal

Es en este punto donde Mies pone especial énfasis en la materialización de la máscara de bidireccionalidad, y donde también comete los errores más ingenuos.

Es, en definitiva en la fachada, donde el observador percibe el grado real de ilógica del edificio. La fachada se presenta como un muro cortina sin serlo, para ello, el arquitecto cuaja la misma de una modulación de perfiles metálicos vistos al exterior, como soporte de unas bellísimas carpinterías de acero. Sin embargo, al no ser un verdadero muro cortina, sino perfiles enrasados al borde del edificio se encuentra con un dilema a la hora de modular el encuentro con los soportes.

Así, se colocan de una manera totalmente despreocupada o pragmática estos mismos perfiles soldados al recubrimiento exterior del soporte, lugar donde no sujetan ninguna carpintería.

Son pura y simple DECORACIÓN. Un intento bastante ingenuo de simular la isotropía en la fachada.

Además, en la esquina repite el mismo motivo de pilastra metálica en ambas direcciones, como recurso para evitar el problema (pues le supone un problema en su intento de enmascarar la unidireccionalidad como isotropía). Esa planta constructiva con el perfil falso enfrentado al soporte metálico real es sinceramente extraña, aunque muy eficaz y astuta en su máscara.

La respuesta en el tiempo

Una crítica amable de estos edificios los califica sin duda como un experimento, y como tal ofrecen soluciones experimentales y no experimentadas, que en algunos casos se muestran como errores ingenuos, pero valorables en esa condición pionera que tienen.

De esta manera, en este artículo eludiremos dar una respuesta a las situaciones ilógicas observadas, puesto que el propio Mies las resolverá a lo largo de su carrera.

Fotografía del Crown Hall con las grandes jácenas de las que cuelga la cubierta

Así, en el edificio Seagram de Nueva York (1954-1958), aún conservando la limitación de la máscara de isotropía en un edificio construido con pórticos, el arquitecto depura los artefactos de enmascaración, sin duda con la inclusión de un verdadero muro cortina, que le permite evitar de manera elegante el problema del perfil soldado al soporte. Además, al ser un edificio de oficinas, también evita el problema de la planta funcional, confiándolo todo a una bella planta libre en torno a los núcleos de comunicación vertical

De una manera más sincera, Mies se enfrenta al problema de la unidireccionalidad en el edificio del Crown Hall en el IIT, también de Chicago (1950-1956). En este caso, no sólo no se esconde la realidad constructiva, sino que se enfatiza a través de las grandes jácenas que soportan la cubierta, dejando, además, la planta totalmente libre de injerencias estructurales. La resolución de la esquina, sólo por perfiles de carpintería es aquí igual de elegante, pero más honesta.

Sin embargo la solución global de estos problemas de isotropía no se encontrará hasta la consecución de la verdad constructiva. Esto se produce en la Neue Nationalgalerie de Berlín (1962-1968).

Aquí, la cubierta es efectivamente de retícula bidireccional, la planta es cuadrada, y los soportes son verdaderamente isótropos en su forma (cruciformes) y en su trabajo estructural. De nuevo, el interior queda completamente libre y verdadero.

Breves

Si bien, esta condición de las pilastras de los Apartamentos de la Lake Shore Drive como máscara o simulación de la verdad constructiva fue señalada en su tiempo, el propio Mies señaló en 1960 que “To me structure is something like logic. It is the best way to do things and express them.

(Moisés Puente, Conversaciones con Mies van der Rohe, 2008, 2010:31 p)

Fotografía de la Neue Nationalgalerie de Berlín

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7 comentarios

  1. monaguillo influenciable

    Muy interesante, aunque el usuario medio de jotdown no sepa apreciarlo.

  2. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Eterno Niemeyer

  3. Soy el usuario medio de JD, aka la mayoría silenciosa, y lo aprecio aunque no sea experto.
    No hace falta leer sobre política o economía para opinar, algo tan común en este país de usuarios medios.

  4. El artículo se aprecia, claro que sí, pero está escrito de forma que parte del contenido se pierde para quien no conozca la terminología. Más ejemplos gráficos o una exposición verbal más didáctica aburriría a un arquitecto, pero facilitaría la lectura para quienes no lo son. Por otro lado, se mezclan términos de significado preciso y objetivo con adjetivos y valoraciones emocionales, éticas o anímicas (sinceridad, verdad, dolor, honestidad, perversión), y la mezcla resulta siempre extraña y chocante. Por ejemplo: “la lógica de la calle y de la personalidad del habitante se encuentran de una manera dolorosamente eficaz”. Etc.

  5. Reflexiones y arte alrededor de la obra de Ludwig Mies van der Rohe. Si le echáis un ojo no os defraudará:
    http://artscoming.com/products-page/product-category/rosa-karl-and-ludwig/

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