¿Cuál es el estado de la ciencia ficción española? Mi respuesta más breve y sincera es que es imposible saberlo. Hay autores, eso está claro. Hay cierta permeabilidad a las corrientes internacionales. Las editoriales especializadas aguantan heroicamente, y algunas de ellas apuestan todavía más heroicamente por los autores españoles, a menudo aprovechando el tirón comercial de los extranjeros y las sagas de éxito. Nadie es un superventas pero todo el mundo aguanta como puede. La información circula plácidamente por los blogs y zines especializados y jamás llega al exterior. Es ese mundo a prueba de intrusiones que todos conocemos cariñosamente como el fándom1. El de toda la vida, vamos. En realidad, el diagnóstico que acabo de hacer se podría aplicar a cualquier momento de las tres últimas décadas, porque el fándom nunca cambia demasiado.
El año pasado coincidieron en las estanterías de novedades de fuera del fándom dos antologías de ciencia ficción española actual que prometían disipar en parte mi ignorancia del momento que vive el género. Una era Prospectivas, de la editorial madrileña Salto de Página, secuela de su anterior antología Perturbaciones, dedicada al género fantástico. Dieciocho cuentos de ci-fi publicados entre 1981 y 2011, seleccionados por Fernando Ángel Moreno, profesor de la Complutense y codirector de la revista Hélice. En su prólogo, Moreno caracteriza la ciencia ficción española a partir de siete rasgos distintivos (ausencia de personajes femeninos, ausencia de robots y extraterrestres, humor, insistencia en lo subversivo, descreimiento de las utopías, atención a la tradición literaria clásica española, metarreferencialidad y obsesión por lo divinizado en un sentido cercano a lo religioso) y divide implícitamente su antología en dos secciones. La primera serían los autores de los años 80 y 90, es decir, del boom o emergencia de la ciencia ficción española (¿pos?)moderna. La segunda sección la componen autores “lo más cercanos que se pueda a nuestros días”. La selección de la primera parte me imagino que debe de ser bastante incontestable, y se compone de autores 100% del fándom, culminando con los nacidos a finales de los 60, Mares, Vaquerizo y Díez. Es en la segunda parte, sin embargo, donde el antólogo se moja más y apuesta por nombres nada obvios. Por un lado hay autores claramente del fándom, como Santiago Eximeno, el traductor Carlos Pavón, el crítico de cómic Roberto Bartual o el jovencísimo José Ramón Vázquez. Por otro lado están los “foráneos”: Manuel Vilas, cuyo “futurismo” de raíz vanguardista tiene tanto que ver con la escena de la ci-fi española como el tocino con la velocidad; Juan Jacinto Muñoz Rengel, que ganó un Ignotus con un libro de relatos, De mecánica y alquimia, cercano a Borges, Calvino y el fantástico del XIX, antes de graduarse con una comedia ligera al estilo de Eduardo Mendoza. Y Matías Candeira, autor madrileño de un par de libros de cuentos donde la ciencia ficción no es más que un ingrediente de la sopa de referentes que les dan forma.
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GRACIAS!!! RT Manuel Vilas, cuyo “futurismo” de raíz vanguardista tiene tanto que ver con la escena de la ci-fi española como el tocino con la velocidad
Un artículo excelente. Y necesario.
Que conste que me ha flipado; pero me gustaría añadir algunas (pequeñas) puntualizaciones, en orden de aparición:
— Dado el rumbo que toma el artículo (hacia el fantástico y no solo la ciencia ficción) habría merecido más mención la antología Perturbaciones, por ir justo de eso y por algunos de sus autores recopilados, y quizás Aquelarre
–Tb me parece injustamente poco tratado el escritor Luis Manuel Ruiz, que tb es uno de los autores que se ha caracterizado por trabajar en el espectro que mencionas.
–Otro autor que creo que merecería aparecer ahí (por El dios reflectante, Mundo maravilloso o Corona de flores) es Javier Calvo. Sé que es el autor del artículo, pero hablo en serio.
–Creo que has minusvalorado la postura de algunos grandes sellos. Estoy pensando en Plaza y Janés, donde se han publicado las últimas novelas de Félix Palma y Muñoz Rengel, El mapa del cielo y El sueño del otro, que son ejemplos exactos de todo este asunto, además de extranjeros como Paolo Bacigalupi. Sin olvidar que Random House Mondadori acaba de sacar el sello Fantascy. Si no lo conoces you MUST!
— En cuanto a las intervenciones habladas el editor Pablo Mazo, deberías haberte molestado en pasarlo a un formato más de prosa escrita. Cúrrate eso, macho.
Por lo demás, ojalá este artículo tuviera la máxima difusión. Enhorabuena. Tb a la gente de Jotdown por publicar cosas como ésta.
¡Menudo repaso friki! ;) Un placer leerlo, enhorabuena.
Sólo diré que te has dejado Play Room
Slipstream, Weird Fiction, post-pulp, namedropping a saco… No cabe duda, es el auténtico Javier Calvo.
Otro que acaba refugiado en JotDown. La intemperie debe de ser muy triste, ahí fuera.
Excelente cartografía. Me apunto unos cuantos nombres.
Un mapa tristemente incompleto. Me recuerda al del corredor del Mediterráneo que ha hecho el PP. No hacía falta tanto texto.
Excelente artículo. Y me encanta ver que destacas a Fco. Javier Pérez.
Qué bien, otra receta de venco.
Enhorabuena por el artículo. Debo hacer una precisión: no es Marion Womack, sino Marian.
El tema admite muchas perspectivas y creo que el autor se ha documentado mucho y habla con solvencia, pero cuando se habla del fantástico echo en falta una mención a cierto tipo de ficción fantástica de una tradición más literaria (sección castiza), muy española (con todos sus defectos, pero también con sus virtudes), que surge de la mezcla de Kafka con Baroja o de Centroeuropa con Chamberí. Me refiero a las novelas ambientadas en Antíbula de Fernando Aramburu («Los ojos vacíos», «Bami sin sombra»), y las que están más o menos en su estela («El viajero del siglo» de Andrés Neuman, «La Ciudad del Gran Rey» de Oscar Esquivias, «La sustancia interior» de Lorenzo Silva», «La Peste Bucólica» de Alejandro Cuevas, «Planeta Hembra» de Gabriela Bustelo e incluso «El Estatus» de Alberto Olmos). A mí todas ellas me parecen verdaderas rarezas, incluso dentro de la obra de sus autores, y me han interesado mucho (no todas lo mismo, claro). Creo que no se suelen citar porque no obedecen a los patrones de los (sub)géneros establecidos por los anglosajones.
Ya, igual Aramburu no os parece N.N.E., pero como se cita a Fernando Marías o a Somoza, que son de su edad, me parece pertinente mencionarlo.
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Impresionante artículo y muy interesante. Enhorabuena. Como veo que no lo incluyes, me gustaría que le echaras un vistazo a mi libro ‘La marca de Odín: El despertar’ (www.lamarcadeodin.com).
Es la primera entrega de una saga de ficción fantástica en el que la realidad más actual se entremezcla con un trasfondo de mitología nórdica y de ciencia ficción. Con el introduzco un nuevo modelo literario y editorial con un gran componente de gamificación y proyección transmedia. Creo que os sorprenderá.
Un saludo
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A principios de la década pasada, en las revistas de aficionados ya se podían encontrar las semillas de esta narrativa extraña; por ejemplo, en autores como Amadeo Berce («Dioses o fantasmas», «Un ruido de armas»).
Un artículo interesantísimo con unos cuantos nombres que me han entrado ganas de descubrir, sobre todo el de Aristas Martínez, editorial que no conocía.
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Excelente artículo y fina visión, agradecido, no puedo estar más de acuerdo con lo dicho de la producción de la editorial Aristas Martínez, amor al libro, al objeto y una montaña de guiños y referencias maravillosas de esos dos quijotes que son Cisco y Sara
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Para ser una literatura tan rica y original, la ciencia ficción está muy poco valorada.
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Os recomiendo una de las mejores novelas de ciencisa-ficción española que he leído nunca: La invasión ha comenzado, de Pablo Álvarez Almagro, en la editorial Pepitas de Calabaza. Delirante, sicodélica, salvaje, paródica y sobre todo divertidísima, ciencia ficción de aromas pulp a ritmo de rock`n´roll frenético.
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Esto… Ted Chiang, literatura «de verdad»?
Digo, yo a este señor lo conozco, si, como autor de ciencia ficción. Nominaciones y premios Hugo, Sturgeon, Nebula… no le conozco nada que no sea, directamente, ciencia ficción. Con aspiraciones literarias, si, pero eso, ciencia ficción
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